Michael Banks: “Vengo pronto” (Apoc. 22:20)

El texto de hoy nos recuerda las ganas tan grandes que tenemos de ver cómo Jehová cumple sus promesas.

Para tener un cuadro más completo de este texto, vayamos a la Biblia.

Vamos a leer el versículo completo, Apocalipsis 22:20.

Aquí leemos: “El que da testimonio de estas cosas dice: ‘Sí, vengo pronto’”.

El apóstol Juan le responde lo siguiente: “¡Amén!

Ven, Señor Jesús”.

Aquí vemos que la respuesta de Juan sigue a la poderosa declaración que hizo Jesús: “Sí, vengo pronto”.

¿Qué significa esta declaración, y cómo nos ayuda a nosotros hoy?

Aquí, la expresión “vengo pronto” se refiere al momento futuro en el que Jesús vendrá para recompensar a los justos y castigar a los malos.

Esta expresión aparece unas seis veces en el libro de Apocalipsis.

De esas seis veces, tres aparecen en este capítulo 22.

Por ejemplo, leamos el versículo 7.

Aquí Jesús dice esto: “Mira, vengo pronto.

Feliz el que obedece las palabras de la profecía de este rollo”.

Y en el versículo 12 Jehová expresa su propósito de forma parecida.

Él dice: “¡Escucha!

Vengo pronto, y traigo conmigo la recompensa que voy a dar, para pagarle a cada uno según sus hechos”.

Entonces, si tenemos todo esto en cuenta, queda claro que en este capítulo se está destacando que Jesús viene pronto.

¿Y qué tiene que ver eso con nosotros?

Como estas tres expresiones aparecen en el último capítulo del último libro de la Biblia, tiene que ser un asunto importante para Jehová, también para Jesús, y debería serlo para nosotros.

Como dice una de nuestras publicaciones, es importante hacer una buena conclusión porque “frecuentemente lo último que uno dice es lo que se recuerda primero”.

¿Y cómo nos beneficia ahora tener presente que Jesús viene pronto?

Vamos a analizar tres beneficios.

El primero es: nos ayuda a ser positivos, aunque tengamos circunstancias difíciles.

Hoy nuestros hermanos están haciendo frente a situaciones cada vez más complicadas.

Pensemos en las guerras que están ocurriendo, en los disturbios o también en los desastres naturales.

Y, además de eso, nuestros hermanos en Rusia y en Eritrea son perseguidos.

A algunos de ellos les han congelado las cuentas bancarias; otros han perdido el empleo; incluso a otros los han golpeado y encarcelado por su fe.

Y ¿cómo van a ser las circunstancias cuando llegue la gran tribulación?

Sabemos que las cosas se van a poner peor.

De hecho, La Atalaya ha explicado que quizás pasemos por dificultades y privaciones.

Entonces, ¿cómo podemos tener una actitud positiva a pesar de estas situaciones tan complicadas?

No debemos olvidar que estos problemas tienen los días contados.

¿Por qué?

Porque Jesús viene pronto.

Por ejemplo, pensemos en lo que va a ocurrir dentro de muy poco: el sistema controlado por Satanás desaparecerá pronto.

Va a ser destruido en la guerra de Armagedón.

Y, cuando acabe esa guerra, no va a quedar ni rastro del sistema de Satanás.

Nuestro Dios, Jehová, no va a dejar que dure ni un minuto más.

En otras palabras, por fin los problemas se van a acabar.

Hablemos de otro suceso importante que ocurrirá pronto.

Lo encontramos en Apocalipsis 20:10: “El Diablo, que las estuvo engañando, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta.

Ellos serán atormentados día y noche para siempre jamás”.

Cuando dice que Satanás es “arrojado al lago de fuego” significa que dejará de existir, y nunca jamás volverá a la vida.

¡Qué felices estaremos ese día!

En ese lago de fuego ya van a estar la bestia salvaje (o sistema político de este mundo) y el falso profeta (o la potencia mundial formada por el Reino Unido y Estados Unidos).

Así que la cabeza de la serpiente será aplastada de una vez por todas y para siempre.

Y eso es algo que todos tenemos muchas ganas de ver: el fin del malvado gobierno de Satanás y el fin de todo el sufrimiento.

Pero hay algo aún más importante.

¿Y qué es?

Lo más importante es que el nombre de Dios, Jehová, finalmente será santificado.

Quedará limpio de todas las calumnias, insultos y mentiras que ha tenido que soportar durante los pasados 6.000 años.

Veamos ahora el segundo beneficio que tendremos gracias a que Jesús vendrá pronto.

Leamos Apocalipsis 22:1, 2.

Estos versículos dicen lo siguiente: “Entonces él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, y corría por el centro de la calle principal de la ciudad.

En las dos orillas del río había árboles de vida que producían 12 cosechas y que daban fruto cada mes.

Las hojas de los árboles eran para curar a las naciones”.

Las abundantes bendiciones de Jehová sobre la humanidad serán como un río.

El “río de agua de vida” representa todo lo que Jehová ha hecho por medio de Jesús para que los seres humanos obedientes reciban la vida eterna.

El río sale del trono de Jehová y de Jesús, y corre por el centro de la calle principal de la ciudad, la Nueva Jerusalén.

¿Cuáles de las bendiciones les gustaría que se hicieran realidad?

Es bueno que nos paremos a pensar en todas las cosas buenas que Jehová nos va a dar.

Por ejemplo, muchos de nosotros hemos tenido que lidiar con problemas relacionados con la salud.

Tal vez algunos tengamos simples achaques, pero quizás otros tengan problemas de salud más graves.

Puede que nosotros estemos bien, pero tal vez un familiar o un amigo no.

¿Y qué podemos decir de la pandemia que hemos pasado?

Algunos de nosotros estamos intentando superar el estrés emocional y mental que nos causó la pandemia, y muchos de nosotros estamos como más sensibles que antes.

Pero fíjense en que en la segunda parte del versículo 2 dice que “las hojas de los árboles” de vida curarán.

Eso nos garantiza que durante el Milenio nuestras enfermedades físicas, mentales y emocionales se curarán para siempre.

Es más, en La Atalaya se ha mencionado que, probablemente poco después del Armagedón, los que sobrevivan serán curados milagrosamente.

De esta forma podrán disfrutar del gratificante trabajo en el maravilloso nuevo mundo.

No sentirán el dolor y el sufrimiento del viejo mundo.

¿Verdad que deseamos que llegue pronto ese momento?

Hay un tercer beneficio de saber que Jesús va a venir pronto.

Y es que tener presente esto hace que prediquemos con urgencia.

Apocalipsis 22:17 dice: “El espíritu y la novia no dejan de decir ‘¡Ven!’.

Y todo el que oiga diga ‘¡Ven!’.

Y todo el que tenga sed venga.

Todo el que lo desee, que tome gratis el agua de la vida”.

Jehová utiliza su espíritu santo para motivar a los ungidos y también a las otras ovejas para que prediquen con entusiasmo el mensaje que lleva a la vida.

Y qué bonito privilegio, ¿verdad?, que cada uno pueda darle a Jehová lo mejor dentro de sus propias circunstancias.

Claro, como la organización cambió la forma en la que informamos la predicación, tal vez pensemos que es momento de levantar el pie del acelerador y que predicar ya no es tan urgente.

Pero en realidad es todo lo contrario.

Recordemos que Jesús viene pronto; así que hay que predicar a toda máquina.

Démosle a Jehová lo mejor, siempre dentro de las circunstancias y limitaciones de cada uno.

Quizás recuerden que en la última reunión anual se dijo que la obra de predicar que estamos realizando ahora tal vez adquiera una mayor importancia justo después de que empiece la gran tribulación.

¿Por qué?

Porque al ver la destrucción de Babilonia la Grande puede que algunos recuerden que los Testigos llevaban tiempo hablando de esto, y tal vez quieran cambiar.

¿Cuál es la lección?

Que esta obra es urgente.

Tenemos que seguir predicando.

Repasemos los tres puntos que hemos visto hoy.

Saber que Jesús viene pronto nos ayuda a: 1) ser positivos a pesar de las circunstancias difíciles que estamos enfrentando, 2) recordar las bendiciones que Jehová nos dará y 3) seguir predicando con urgencia.

El apóstol Juan tenía muchas ganas de ver cumplidas las promesas de Jehová, y nosotros también.

Por eso, al igual que Juan, digamos: “¡Amén!

Ven, Señor Jesús”.




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