"El resultado de la verdadera rectitud será paz" (fragmento)

Antes hablamos de la paz de Dios mencionada en Filipenses 4.7, que está más allá de lo que ningún ser humano puede entender. Esa paz es la tranquilidad que sentimos por tener una relación tan estrecha con Jehová. ¡Qué bendición tan especial! Aunque disfrutamos de la paz que Dios da, nuestra vida en este sistema no está libre de problemas, ¿verdad? En Salmo 34.19 la propia Biblia lo reconoce. 

Muchas son las dificultades del justo, pero Jehová lo libera de todas ellas. Puede que haya un desastre natural, o que nos persiga el gobierno, nuestra familia, o que suframos por una enfermedad, pero ninguna de estas cosas puede separarnos del amor de Dios. Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni gobiernos, ni cosas presentes, ni cosas futuras. 

Nada de esto puede robarnos la paz que viene de Dios. Ahora bien, eso no significa que no podamos perderla. Acompáñenme a Isaías capítulo treinta y dos, versículo diecisiete, y notarán que dice que la paz es el resultado de algo. 

El resultado. ¿Ha pensado en que la paz es el resultado de algo? Si la paz es un resultado, ¿qué la causa? Isaías treinta y dos, diecisiete. El resultado de la verdadera rectitud será paz, y el fruto de la verdadera rectitud será tranquilidad y seguridad permanentes.

Imagínense, tranquilidad y seguridad permanentes. Entonces, ¿qué causa esa paz? La verdadera rectitud. Pero ¿valdrá la pena esforzarse por ser alguien recto y justo, o tomar buenas decisiones y hacer tantos sacrificios? Si de todas formas vamos a sufrir tantas dificultades, mejor hacemos lo que nos dé la gana. 

¿Estará bien pensar así? ¿No demostraría que no agradecemos la paz ni todo lo que Jehová ha hecho para dárnosla? La paz es un resultado, y eso significa que hay algo que la causa. Si queremos tener paz, tenemos que ser justos y hacer lo correcto. Una persona desobediente no puede estar en paz con Dios. 

Si alguien ha pecado contra Jehová, no podrá tener una buena relación con él. Piensen en el rey David, en lo que dijo en el Salmo treinta y ocho, tres. Como sabía que le había fallado a Jehová, escribió, No hay paz en mis huesos por culpa de mi pecado.

Quien no es justo y recto siempre cosechará lo que está sembrando, y acabará perdiendo la paz. ¿Qué es la rectitud y cómo la demostramos? Somos personas rectas o justas cuando hacemos lo que está bien de acuerdo con las normas de Dios. Y no es que Jehová nos haya dado una larga lista de reglas. 

Nos dio principios para saber cómo tratar a los demás. Como es el soberano universal y nuestro Creador, tiene derecho de decidir lo que es justo o bueno. ¿No era eso lo que representaba el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo? En el jardín de Edén, Jehová les prohibió a Dan y Eva comer de su fruto. 

Aquel árbol representaba el derecho que tenía Dios de decidir lo que era bueno y lo que era malo para ellos. Y aunque Jehová nos ha dado a todos nosotros libertad para tomar decisiones, no nos dio a los humanos, ni siquiera a los perfectos, el derecho a decidir por nosotros mismos lo que es justo y lo que no. Repasemos brevemente lo que dice Isaías 32, 17. 

El resultado de la verdadera rectitud será paz. Noten que lo repite dos veces para énfasis, porque no todo el mundo tiene la misma idea de lo que es la justicia y la rectitud. Para muchos, una persona justa y recta es sencillamente la que sigue las reglas y hace lo que le dicen.

En Mateo 23, 28, Jesucristo dijo que los fariseos parecían personas justas, pero por dentro eran malos. Eclesiastes 7, 16 habla de los que se creen demasiado justos, incluso más justos que Dios. Y en Romanos 10, 3, el apóstol Pablo habló de las personas que tratan de establecer su propia justicia. 

Pero ni parecer justo, ni ser demasiado justo o creerse justo tienen algo que ver con la rectitud de la que se habla en Isaías 32. Hoy día muchas personas desean que se acepten tipos de conducta que Jehová prohíbe, y muchos que no conocen a Dios o no lo respetan quizás les den su apoyo. Pero el hecho de que muchas personas acepten un tipo de conducta no quiere decir que esté bien, que sea justa. 

Eso no es la verdadera rectitud. Quien decide lo que está bien es nuestro cariñoso Creador. No somos nosotros mismos, ni la comunidad que nos rodea. 

Bien, ya que estamos en Isaías, acompáñenme al capítulo 48. Si queremos que Jehová nos vea como personas justas, es importante que estemos convencidos de que Él es quien decide lo que está bien y lo que está mal. Además, tenemos que demostrar con lo que decimos y hacemos que estamos de acuerdo con sus normas y obedecerlo. 

Y eso, en un mundo tan malvado, exige valor. Pero si lo hacemos, tendremos buenos resultados. Noten lo que dice Isaías, capítulo 48, versículos 17 y 18. 

Esto es lo que dice Jehová, tu recomprador, el santo de Israel. Yo, Jehová, soy tu Dios, el que te enseña por tu propio bien, o como dice la nota, para que te beneficies a ti mismo, el que te guía por el camino en que debes andar. Si tan sólo prestaras atención a mis mandamientos, entonces tu paz llegaría a ser igual que un río, y tu justicia, como las olas del mar. 

Prestar atención a los mandamientos de Dios tiene dos resultados. El primero, nuestra paz, como dice el texto, será como un río, que es sereno y fluye en abundancia constantemente. Y segundo, nuestra justicia será como las olas del mar. 

¿Alguna vez han ido a la playa? Tal vez se puso a contemplar el mar desde la orilla o desde algún punto elevado y vio cómo iban entrando las olas, una tras otra tras otra, como han hecho siempre. Es algo que nunca termina, es constante. Jehová nos dice que continuaremos haciendo obras de justicia como las olas que no se acaban. 

Él nos guiará por el camino de la justicia y nos dará paz eterna. Y en el proceso, aprendemos de la experiencia. Comprobamos que las cariñosas y sabias normas de Jehová son siempre para nuestro bien, pero si no obedecemos, tendremos una vida llena de problemas e inquietudes, como dice el versículo 22. 

No hay paz para los malvados, dice Jehová. Y no es que Jehová amenace a la gente para manipularla. Jehová no necesita hacer eso. 

Es que es la verdad, un hecho, un principio infalible. Dios es amor, nos enseña por nuestro propio bien, y el resultado, si le obedecemos, será paz, como dice Isaías 48, 17 y 18. Y estos versículos nos demuestran que Dios puede considerar justos a seres humanos imperfectos. 

Vamos a hablar más de esto. ¿Saben dónde aparece por primera vez la palabra justo en las Santas Escrituras? Acompáñenme por favor al capítulo 6 de Génesis. Seguro que recordarán que aquí se habla de Noé, y Noé vivía en un mundo muy malvado, un mundo invadido por ángeles rebeldes que dejaron sus puestos en los cielos y se hicieron cuerpos humanos para acostarse con mujeres, y tuvieron hijos sobrehumanos, gigantescos y violentos. 

¿Y cómo se sintió Jehová al ver toda esa maldad, tanta violencia? Según Génesis 6, 6, Jehová sintió un gran dolor en el corazón. ¿Qué cosa, no creen? Pensar que lo que hacemos le afecta al Creador Todopoderoso, porque de verdad le importamos. Las personas de aquella época eran tan malas que Jehová decidió destruirlas a todas.

Y aunque vivía rodeado de tanta perversión, Noé fue muy diferente. Fíjense en lo que dice Génesis capítulo 6, versículos 8 y 9. Noé tuvo la aprobación de Jehová. Esta es la historia de Noé. 

Noé era un hombre justo. Ahí lo tienen. ¿Y por qué dice la Biblia que era un hombre justo? Noé resultó ser intachable entre la gente de su tiempo. 

Noé no era como los ángeles rebeldes o sus hijos sobrehumanos, ni como el resto de la gente malvada. Él andaba con el Dios verdadero. Poco después encontramos por segunda vez la palabra justo. 

La encontramos en Génesis 7, versículo 1. Después de eso, Jehová le dijo a Noé, «Entra tú, con toda tu familia en el arca, porque he visto que, a diferencia de esta generación, tú eres justo». Ahí lo tienen, una vez más. Como Noé fue justo, él y su familia sobrevivieron al diluvio, y pudieron vivir en paz en un mundo nuevo. 

Es más, cuando bajaron las aguas, y la familia pudo salir del arca, vieron algo espectacular, algo nunca visto. En el cielo apareció un arco de colores. Hermoso. 

El arco iris, el cual sellaba una promesa de paz con Dios. Sí, paz, el resultado de la rectitud.


Wed, 6 Mar 2026 15:38:28 +0000




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