Pues bien, ¿te parece que en ocasiones te faltan las dos cosas de las que se habla en el texto de hoy?
¿Te falta el deseo?
¿Hay días en los que no tienes ganas de hacer nada y te sientes débil en sentido espiritual y emocional?
¿Qué hay de las fuerzas?
¿Verdad que cuando uno no tiene el deseo a menudo tampoco tiene las fuerzas?
De hecho, Proverbios 24:10 dice: “Si te desanimas en los momentos difíciles [ahora noten], te faltarán las fuerzas”.
En la Biblia de estudio en inglés hay una nota en Filipenses 2:13 que nos pone a pensar.
Son palabras fuertes, pero realistas.
Dice que “debido a factores como el desánimo, los errores o las debilidades, algunos siervos de Dios del pasado [y también de nuestros días] perdieron el deseo de seguir sirviéndole o incluso de seguir viviendo”.
Qué palabras tan sinceras.
Aunque “la bendición de Jehová es lo que enriquece” y muchos de nosotros nos sentimos muy felices por lo que él nos da, es verdad que también estamos viviendo en los tiempos más difíciles de la historia y a veces sentimos que Jehová no nos bendice.
Por eso el texto para el día de hoy es tan animador.
Nos recuerda quién nos ayuda.
Dice que “Dios es el que, tal como a él le agrada, los llena de energías dándoles tanto el deseo como las fuerzas para actuar”.
Así que Dios es quien nos ayuda.
Para superar las pruebas, Dios nos ayuda.
Para resistir la tentación, Dios nos ayuda.
La nota de estudio que mencionamos antes continúa diciendo: “Aquí Pablo muestra que, cuando a sus siervos les falta ese deseo, Dios con gusto les da la motivación [o los llena de energías] […], en especial cuando acuden a él por ayuda”.
¡Qué animador es esto!
A Jehová le agrada llenarnos de energías.
¡Guau!
Nosotros somos tan insignificantes…, y aun así Jehová se preocupa por nosotros y quiere ayudarnos.
Pero es interesante que el texto de hoy no dice que Jehová vaya a solucionar todos nuestros problemas cambiando nuestras circunstancias.
No estaría mal.
Lo que sí deja claro es que a Jehová le complace llenarnos de energías y darnos el deseo y las fuerzas para actuar a pesar de nuestras circunstancias.
¿Y cómo hace eso Jehová?
En griego, la expresión “los llena de energías” literalmente significa “está actuando en ustedes”.
Por lo tanto, si vemos que nos faltan las fuerzas y la motivación, Jehová puede hacer que las volvamos a tener por medio de su espíritu santo que tanto poder tiene.
Ese espíritu ejerce poder o actúa en nosotros y nos convierte en lo que haga falta para cumplir el propósito de Jehová.
En la Biblia encontramos muchos ejemplos que confirman que lo que dice Filipenses 2:13 es cierto.
Repasemos brevemente tres ejemplos muy conocidos que muestran que Jehová puede ayudar a sus siervos, no cambiándoles las circunstancias, sino dándoles el poder para que puedan aguantar esas circunstancias.
El primer ejemplo es el del apóstol Pablo.
Está en 2 Corintios, capítulo 12.
Aquí Pablo habló de “una espina en la carne” que comparó a un ángel de Satanás que seguía abofeteándolo.
En el versículo 8, Pablo le suplicó al Señor que le quitara esa espina.
Pero Jehová le dijo que no.
En el versículo 9 le contesta: “Mi bondad inmerecida ya es suficiente para ti, porque mi poder se demuestra plenamente en la debilidad”, es decir, en la de Pablo.
En otras palabras: “No te voy a quitar la espina, no voy a cambiar tus circunstancias, pero lo que voy a hacer es darte poder para ayudarte a aguantar”.
¿Y qué pasó?
Veamos lo que dice Pablo en el 10: “Me alegra tener debilidades, recibir insultos y sufrir necesidad, persecuciones y dificultades por causa de Cristo.
Porque, cuando soy débil [por mis circunstancias], entonces soy poderoso [por el espíritu de Jehová]”.
¡Qué buena lección!
Sobre todo si tenemos una espina en la carne.
Segundo ejemplo, 2 Samuel 4: Mefibóset.
En el versículo 4 vemos que, cuando Mefibóset tenía cinco años, llegó la noticia de que su padre, Jonatán, y su abuelo, el rey Saúl, habían muerto.
Al oír esto, la nodriza, desesperada, lo tomó en brazos y empezó a correr.
Mientras huían, el niño se cayó “y quedó lisiado”.
Pensemos en cómo se sentiría Mefibóset.
Tal vez por culpa de su discapacidad algunos se burlaron de él.
¿¡Y cómo se sentiría la nodriza, que quizás fue la responsable de su caída!?
Pero veamos cómo Jehová le dio poder a Mefibóset.
Unos años después, el rey David —quien quería mucho a Jonatán, el padre de Mefibóset— le mostró amor leal a este siervo de Dios.
Notemos lo que David le dijo en 2 Samuel 9:7: “No tengas miedo […], porque sin falta te mostraré amor leal debido a tu padre Jonatán.
Te devolveré todas las tierras de tu abuelo Saúl y comerás siempre a mi mesa”.
¿Pueden imaginarse ese momento?
El corazón de Mefibóset debió de haber rebosado de gratitud hacia Jehová.
Aunque seguía lisiado, Jehová le dio poder.
Le dio el honor de comer a la mesa del rey.
Qué animador, especialmente para los que tienen mala salud o circunstancias difíciles.
Tercer ejemplo, 1 Samuel, capítulo 1.
Vamos a hablar de Ana.
Su esposo tenía otra esposa que se llamaba Peniná.
El versículo 6 del capítulo 1 dice que Peniná siempre se burlaba de ella y la hacía “sentir mal” porque no tenía hijos.
¿Cómo se sentiría Ana exactamente?
La Biblia con referencias dice que Peniná “la irritaba penosamente”.
Irritar.
Algunos sinónimos de esa palabra son molestar, angustiar, enojar, provocar y perseguir.
¡Qué problema para Ana!
Aunque la del problema en realidad era Peniná.
¡Qué duro debió de ser para Ana tener que aguantar esta persecución en su propia casa!
Además, Peniná se burlaba de ella en público, delante de sus familiares y amigos, cuando iban a celebrar las fiestas en Siló.
Primero de Samuel 1:10 dice que Ana estaba “profundamente angustiada, […] y no podía dejar de llorar”.
Estaba deprimida.
Ana le oró a Dios, ¿pero Peniná la dejó en paz?
Para nada.
¿Y qué hizo Jehová por Ana?
Leamos 1 Samuel 1:18.
Ana dijo: “‘Que esta sierva tuya tenga tu favor’.
[¿Y qué pasó?] […] se fue y comió, y la tristeza desapareció de su cara”.
Qué bien, ¿verdad?
Una de nuestras publicaciones dice que Ana “había dejado la pesada carga emocional en manos de Jehová”.
Ana sabía que su Padre celestial conocía sus problemas y podía resolverlos mejor que ella.
Peniná seguía siendo Peniná, pero Jehová le dio poder a Ana para que pudiera aguantar.
¿Y tú?
¿Hay una Peniná en tu vida que te tiene deprimido?
¡Pues ánimo!
Podríamos dar más ejemplos, pero la idea está clara.
Hay circunstancias en la vida sobre las que tenemos poco o ningún control.
Tal vez nos sentimos débiles por una espina en la carne, como Pablo.
Quizás tengamos mala salud o circunstancias difíciles como Mefibóset.
O puede que nos sintamos deprimidos y amargados como Ana.
Sería maravilloso si nuestros problemas simplemente desaparecieran, pero eso no suele pasar.
A veces la única solución que tenemos es el Reino.
Sin importar dónde vivamos o sirvamos a Jehová, en ocasiones nos faltan las fuerzas y el deseo, y nos cuesta seguir adelante.
Pero, cuando nos sintamos así, acudamos a Jehová, como hizo Pablo, como hizo Mefibóset, como hizo Ana.
Tengamos confianza: Jehová sin duda nos va a sostener.
Por medio de su espíritu nos llenará de energías y nos dará el poder que necesitamos.
A Jehová le agrada darnos tanto el deseo como las fuerzas para actuar dentro de nuestras circunstancias.
Cuando veamos la poderosa mano de Jehová en acción en nuestras vidas, podemos estar seguros de que, como dice Filipenses 2:13, él es el que nos ayuda.