Bienvenidos al programa JW Broadcasting® de noviembre de 2024.
El 14 de septiembre de 2024 se graduó la clase 156 de la Escuela de Galaad.
Han sido cinco meses de profundo estudio de la Biblia y capacitación de Jehová.
¿Qué palabras de ánimo y cariño les dedicaron los instructores a los estudiantes?
Mientras ven esta parte del programa, fíjense en si hay algo que pudieran poner en práctica en su vida.
Para empezar, me gustaría que habláramos por unos momentos del honor que tenemos de que Jehová nos use.
Cuando éramos niños, en el colegio a veces jugábamos en el recreo.
Y, si era por equipos, a menudo se elegía a dos capitanes.
Y, de entre todos los niños, los capitanes escogían quiénes iban a estar en su equipo.
¿Y qué ocurría?
Que escogían primero a los mejores jugadores, los más hábiles.
Y yo siempre pensaba: “Que no me dejen para el final”.
Pasaba…, pero está bien.
Pero el asunto es que cada capitán tenía muy claro en su mente lo que quería para el equipo y qué jugadores lo podían aportar.
Eso lo ayudaba a saber elegir.
Bueno, Jehová tiene una obra que hacer, y él nos utiliza a nosotros para hacer una gran parte de ella.
¿A quiénes elige Jehová para que trabajen con él?
¿Qué es lo que busca?
¿Qué tipo de personas quiere Jehová que hagan su obra?
Bueno, y sobre esto me gustaría aclarar que, cuando hablamos de ser usados por Jehová, no nos referimos a las responsabilidades en la organización.
Las responsabilidades van y vienen, y muchas veces las recibimos porque estamos disponibles en ese momento.
Más bien, nos referimos a ser el tipo de personas que desarrolla las cualidades espirituales que a Jehová le gustan.
Por eso se vuelven más útiles para Jehová y él les puede dar cualquier tarea en un momento dado.
Hace unos meses disfrutamos de ver el primer episodio de “Las buenas noticias según Jesús”.
Lo que se mostró en ese episodio nos ayudó a entender de una manera muy clara lo que busca Jehová en la gente, lo que valora, a quiénes le gusta usar.
Por ejemplo, ¿a quién iba a elegir Jehová para que llegara a ser la madre de su Hijo unigénito en la Tierra?
¿Podría ser alguien quizá de una familia importante, respetada en la comunidad, o alguien rico para que a su Hijo no le faltara nada y viviera bien?
O quizás alguien de la capital, de Jerusalén.
Bueno, eso no hubiera estado mal.
Pero ¿qué dice la Biblia?
Busquen, por favor, Lucas, capítulo 1.
Leamos juntos Lucas 1:26, 27: “Cuando ella estaba en su sexto mes, Dios envió al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret a visitar a una joven virgen […] comprometida para casarse con un hombre llamado José […].
La virgen se llamaba María”.
Bueno, —y como vimos en el video de la asamblea— Jehová escogió a María, una mujer joven, humilde, con poco en sentido económico, de una ciudad nada importante, Nazaret.
¿Por qué escogió Jehová a María?
¿Qué es lo que le importaba?
¿Qué vio en ella que le hizo pensar que era la mejor opción?
Pues Jehová vio que María era una joven espiritual, humilde y obediente.
Cuando leemos el relato en la Biblia, entendemos perfectamente por qué eligió Jehová a María para esta labor importante.
Por ejemplo, tan pronto como María entendió lo que el ángel Gabriel le dijo, la tarea que Jehová tenía en mente para ella —una tarea que necesitaría un milagro, que le cambiaría la vida para siempre—, ¿cómo reaccionó?
Versículo 38: “Entonces, María dijo: ‘¡Aquí está la esclava de Jehová!
Que me suceda tal como has dicho’”.
Y ahí la vemos.
Recordamos ese momento del video, ¿verdad?
Fue humilde, sumisa y obediente.
Hizo lo que Jehová le pidió.
¿Tendría preguntas?
Claro que sí.
Pero no necesitaba saber todas las respuestas.
Le bastaba con saber que eso se lo estaba pidiendo Jehová.
Así que aceptó.
Fue humilde, sumisa y obedeció la voluntad de Jehová.
¿Qué otras cosas vio Jehová en María?
Podemos saberlo gracias a lo que ella dijo en Lucas 1:46-55.
¿Recuerdan ese pequeño discurso?
Esta es una imagen de esa parte del video.
Aquí vemos ese momento especial, cuando estas dos mujeres están meditando en todo lo que Jehová estaba haciendo por ellas.
Y, como sabemos, en esos pocos versículos María citó muchas veces de las Escrituras Hebreas.
Eso nos muestra que era una mujer que amaba la Palabra de Dios, la valoraba, la leía, la estudiaba y meditaba en ella.
En ese momento, con lo que estaba viviendo, ella se vio identificada con Ana y con el salmista.
Y por eso dijo lo que leemos en estos versículos.
Jehová usó a esta joven humilde, espiritual y obediente para que fuera la madre de su Hijo.
Otro ejemplo.
Cuando llegó el momento de anunciar el nacimiento de su Hijo, ¿a quién eligió Jehová para hacerlo?
¿Sería a los líderes más importantes de Belén?
¿A los miembros del Sanedrín?
¿Al sumo sacerdote?
¿O a Herodes?
Pues ¿qué dice la Biblia?
Busquemos Lucas 2:8, 9: “En aquella misma zona había pastores viviendo al aire libre y vigilando sus rebaños por la noche.
Y, de repente, se les apareció el ángel de Jehová y la gloria de Jehová brilló alrededor de ellos, y les dio mucho miedo”.
¿Y qué les dijo?
Versículo 11: “Porque hoy les nació en la ciudad de David un salvador, que es Cristo, el Señor”.
Jehová escogió a estos humildes pastores.
Esos hombres valorarían el honor de ver al bebé, al Hijo de Dios.
También les confirmarían a José y María que su hijo era especial y le darían gloria al nombre de Jehová.
Cuando José y María fueron al templo a presentar la ofrenda de purificación, ¿qué pasó?
¿A quién escogió Jehová para que recibiera a su Hijo y hablara del futuro papel que tendría como Mesías?
Quizá María pensó que alguno de los sacerdotes que estaba en el templo diría algo sobre el futuro papel de Jesús.
Pero ¿a quién eligió Jehová para hacer eso?
A un hombre fiel, Simeón.
Simeón le había sido fiel a Jehová toda su vida.
Y por eso Jehová lo valoraba y lo quería mucho.
Hasta le había prometido que antes de morir tendría el honor de ver al Cristo.
Finalmente, ¿a quién usaría Jehová para enfatizar todavía más lo importante que sería ese niño y para contárselo a todos los que estaban ahí en el templo?
A Ana, una mujer fiel.
Ella “siempre estaba en el templo”, nunca faltaba.
Era una mujer que tenía buenos hábitos espirituales, que valoraba la adoración pura.
Jehová no tenía ninguna duda de que ella estaría ahí en el templo cuando José y María llevaran al bebé.
Bueno, hasta aquí ya hemos visto a quiénes usó Jehová para hacer algunas cosas relacionadas con su Hijo y sabemos que es un gran honor que Jehová nos use para cualquier cosa, por eso nos preguntamos: ¿cómo puedo ser la clase de persona que Jehová querría usar para hacer su voluntad?
Como nos muestran estos ejemplos, lo lograremos si nos concentramos en lo que más le importa a Jehová.
¿Y qué es?
¿Es ser importante, famoso, rico, tener carisma? No.
Es la espiritualidad, ¿verdad?
Seremos más útiles para Jehová si desarrollamos las bonitas cualidades que a nuestro Dios le agradan.
Y muchas de ellas las demostraron María, los pastores, Simeón y Ana.
¿Las recuerdan?
Ser espirituales, humildes y obedientes (como María); valorar las cosas espirituales (como los pastores); ser pacientes y fieles (como Simeón) y ser constantes en nuestro servicio a Jehová (como Ana).
Jehová valora nuestro esfuerzo y se fija en las bonitas cualidades espirituales que tenemos.
Son las cualidades lo que importa.
Es el interior lo que Jehová mira, no lo que somos por fuera, sino el corazón.
Cuando vayan a los lugares donde se les asigne, acuérdense de estos buenos ejemplos, hombres y mujeres que agradaron a Jehová, no porque impresionaran al mundo, sino porque desarrollaron cualidades que Jehová valora y fueron humildes y obedientes toda la vida.
Esas son las personas a las que Jehová aprecia, a las que a él le gusta usar.
Nunca olviden que ser usados por Jehová es un honor.
¿Saben?
El resto del programa nos ayudará a seguir siendo el tipo de persona que Jehová ama, aprueba y desea usar.
Ahora veremos un episodio de De primera mano. Escucharemos muchas historias.
Cada siervo de Jehová tiene una historia que contar, lo que ha vivido en su servicio a Jehová.
Siempre nos encanta escuchar las experiencias de los estudiantes de Galaad.
Esta vez, en De primera mano, se entrevistará a hermanos de cuatro países, y también viajaremos a tierras bíblicas.
Queridos hermanos: que lo disfruten.
Bienvenidos a este episodio de De primera mano. Hoy conoceremos a 6 de los 48 estudiantes de la clase 156 de la Escuela de Galaad.
A mi izquierda, tenemos a la hermana Hanta Razafimandimby, de Madagascar.
A continuación, tenemos a Adalia y Mannie Luna, de Estados Unidos.
Allá a la derecha, tenemos a Shimon y Yoshi Hori, de Japón.
Y, por último, aquí a mi derecha, tenemos a Marco Caproni, de Italia.
¡Qué bueno tenerlos aquí!
Seguro que vamos a disfrutar mucho de lo que nos van a contar. ¿Qué tal si empiezan diciéndonos cuánto tiempo llevan en el Betel donde sirven y en qué departamento están?
Empecemos contigo, Hanta.
Llevo 24 años sirviendo en el Betel de Madagascar.
Y actualmente estoy trabajando en uno de los equipos de traducción.
¡Muy bien!
¿Adalia?
Nosotros llevamos 13 años en la sucursal de Estados Unidos, específicamente en Wallkill.
Y colaboro con dos departamentos, Servicios de Alimentación y Atención Médica.
Estupendo.
Y ¿Mannie?
Junto con mi esposa, Adalia, llevo unos 13 años en la sucursal de Estados Unidos y actualmente estoy en el Departamento de Servicio.
¡Qué bien!
Vamos a escuchar a Shimon ahora.
Yo llevo en la sucursal de Japón 16 años y colaboro con el Departamento de Computación.
Okey, muy bien.
¿Y tú, Yoshi?
Llevo en Betel 6 años y ahora estoy en el Departamento de Asuntos Legales.
¡Bien!
Y, finalmente, Marco.
Llevo 18 años en la sucursal de Italia, en Roma, y ahora colaboro con el Departamento de Información Pública.
Excelente.
Qué bueno, ahora sabemos un poquito de cada uno de ustedes, pero volvamos a Shimon.
—Shimon… —Sí.
…me dijeron que te bautizaste cuando tenías tan solo 10 años.
Sí.
Escuché que tu papá te ayudó mucho.
¿De qué maneras te ayudó a progresar en sentido espiritual?
Bueno, mi padre era bastante creativo.
¿Cómo es eso?
Por ejemplo, a mi familia, le gustaba mucho jugar un juego que se llamaba “Golf bíblico”.
Okey.
Es un juego muy sencillo.
El ganador es la persona que logre encontrar un versículo específico en la menor cantidad de intentos.
Entonces, si alguien encuentra un versículo en el primer intento, sería un hoyo en uno.
¡Bien!
Pero tres intentos no está nada mal.
Así es el juego.
Y otro juego que también recuerdo es “El juego de la vida del testigo de Jehová”.
Se trata de un juego de mesa en el que hay dos círculos.
El jugador empieza en el círculo de afuera, que representa la vida del que no es Testigo.
Del que no es Testigo, ya veo.
Y poco a poco va progresando: curso bíblico, dedicación, asamblea de circuito o regional… Y entonces pasa al círculo de adentro, que es la vida del Testigo.
Ajá.
Pero hay un límite de tiempo, que es el Armagedón.
Entonces, cuando se acaba el tiempo, el jugador logra entrar en el Paraíso si está en el círculo de adentro.
Y es muy divertido, porque hay obstáculos en el camino que te hacen tropezar.
Oh, ¿y a tu papá se le ocurrió este juego?
Sí.
Es verdad que era muy creativo.
¿Y qué más hizo para ayudarte?
Bueno, cuando se publicó el libro Conocimiento, mi papá nos preguntó a mi hermana y a mí si nos gustaría bautizarnos en seis meses y le dijimos que sí.
A partir de entonces, cuando nos tocaba estudiar, él salía de la casa, tocaba la puerta, se presentaba como el hermano Hori y entonces nos dirigía el curso bíblico.
Y a nosotros nos tocaba servirle el té.
Ahora entiendo que lo que él quería enseñarnos es que estudiar la Palabra de Dios es un asunto serio.
Fue diferente, pero pude bautizarme en menos de un año.
Y es obvio que le dio buenos resultados porque aquí estás con nosotros.
Y, después de que te bautizaras, ¿siempre fue fácil para ti servir a Jehová?
La verdad no siempre lo fue.
Al ir creciendo, me llegué a sentir dividido porque quería trabajar duro y dar un buen ejemplo en la congregación, pero me encantaban las computadoras, así que quería trabajar como ingeniero en una gran compañía de computadoras.
¿Grandes ambiciones, eh?
—Ajá.
—Okey.
Pero con el tiempo se publicó el video de Timoteo, y en ese video el apóstol Pablo anima a Timoteo a que no use sus habilidades para el mundo de Satanás, sino para Jehová.
Ese video me cambió la vida: en vez de ir tras una carrera seglar, me concentré en el precursorado y llegué a amarlo.
Buena decisión.
Hablemos un ratito con tu esposa, Yoshi.
Bueno, tú naciste en Japón, pero, por lo que sé, tu familia y tú vivieron en varios países.
Cuéntanos un poco sobre eso.
Sí, lo que pasa es que mi papá, que no era Testigo en ese tiempo, tenía un trabajo que le exigía mudarse constantemente.
Así que recuerdo que, cuando tenía cinco años, estábamos viviendo en Osaka, en Japón.
Después nos mudamos a Londres, en el Reino Unido, y estuvimos ahí por cuatro años.
Y después de eso nos mudamos a Escocia y vivimos en Glasgow cinco años.
Después de eso volvimos todos a Tokio.
Y después, ya de adulta, decidí ir a servir por mi cuenta a un lugar donde había necesidad de publicadores, en Tanzania.
Estuve allí seis años y después de eso volví a Japón, y acá estamos.
Y nos alegra.
Entonces, pudiste vivir en lugares muy interesantes durante esos años.
Y, dime, ¿cómo piensas que te ayudó a ti haber estado expuesta a tantas culturas?
La verdad es que cuando era más joven no le veía mucho la ventaja, pero ahora que soy mayor me doy cuenta de que vivir eso me enseó que hay tantas maneras distintas de ver una misma cosa, tantas maneras distintas de hacer las cosas, y que al final están todas bien; y en realidad es una bendición tener una variedad tan grande de hermanos y hermanas.
Y tener la oportunidad de trabajar con todos ellos es algo que disfruto mucho. Está claro que aprendiste mucho de lo que viviste.
Muchas gracias.
Ahora queremos saber tu historia, Hanta.
Entiendo que no te criaste en una familia de testigos de Jehová.
¿Nos puedes hablar un poquito más acerca de tu infancia?
Me crie en una familia religiosa.
Íbamos a la iglesia protestante todas las semanas, y mis hermanos y yo también recibíamos clase de religión los domingos.
Oh, okey.
Y también supe que tu papá, aunque nunca llegó a ser testigo de Jehová, jugó un papel clave en que te acercaras a la verdad.
Mi padre recibía con mucho gusto a cualquiera que viniera a la puerta para hablar de religión.
Y los testigos de Jehová estaban entre ellos, claro.
Cada vez que los hermanos pasaban por allí, nos entregaban revistas, libros, folletos...
Lo que me llamaba la atención de esas publicaciones era la promesa de Dios de un paraíso en la Tierra.
Me encantaban los dibujos que tenían del Paraíso.
A mis hermanos y a mí nos gustaban tanto esos dibujos que los calcábamos, los pintábamos y los colgábamos en la pared.
Y a tus padres no les molestó que redecoraran la casa.
Así es.
Un día los Testigos le dieron a mi padre el libro Vivir para siempre y entonces empezamos a estudiar la Biblia.
Ya en la primera reunión a la que asistí, me impresionó tanto el cariño con el que me recibieron, que me dije a mí misma: “Quiero ser testigo de Jehová”.
¡Oh!
Finalmente, mi mamá, mis hermanos y yo aceptamos la verdad.
De hecho, uno de mis hermanos y yo nos bautizamos juntos el mismo día.
Qué bien.
Oh, eso debe haber sido muy especial para ustedes.
Gracias por contarnos.
Ya volvemos contigo.
Hablemos con Adalia ahora.
Adalia, tu naciste, creciste y pasaste los primeros años de tu adolescencia en Brooklyn (Nueva York).
¿Cómo fue para ti vivir en esa zona cerca de la central mundial?
Fue algo bien bonito, bien positivo.
Ver a todos esos hermanos, tan sacrificados, dándolo todo por Jehová… Además, yo veía que lo hacían con entusiasmo, con alegría, y eso fue para mí un tremendo ejemplo.
Y por eso empecé a ponerme mis propias metas, porque ellos sembraron en mí esa semillita, el deseo de vivir una vida así.
Sí, lo comprendo muy bien.
Ahora, con el tiempo, tú y tu familia se mudaron a Florida y allí conociste a Mannie y luego se casaron… ¡Oye, mejor te hubieras quedado en Brooklyn!
Pero, bueno, conociste a Mannie, se casaron, ¿y qué pasó?
Pues, un poco después de casarnos, antes del primer aniversario, comenzamos el precursorado, y después nos invitaron a servir en un lugar de Florida donde hacían falta publicadores.
Era una zona rural, por ahí donde cultivan naranjas, un lugar muy diferente al que estábamos acostumbrados, porque nos criamos en ciudades.
De todas formas, nos fuimos allá y nos integramos por completo en la congregación.
Era una congregación hermosa, nuevecita, que trabajaba duro en la predicación.
Nos encariñamos mucho con esos hermanos, y Jehová de verdad bendijo la labor que se estaba haciendo en esa zona.
¿Cuánto tiempo estuvieron?
Estuvimos 10 años, y durante ese periodo esa congregación a la que nos asignaron se convirtió en cinco congregaciones.
—¡Guau!
—¡Cinco congregaciones en diez años!
¡Increíble!
Te pregunto, Mannie… Adalia y tú ya estaban muy ocupados con su servicio a Jehová.
¿Llegaron a sentir alguna vez que ya lo que habían hecho era suficiente?
No, para nada.
Adalia y yo nos esforzamos por llevar una vida sencilla para darle siempre a Jehová lo mejor sin distracciones.
Así pudimos ser precursores y también pudimos mudarnos a ese lugar donde hacía falta ayuda.
Pero queríamos ofrecernos para lo que hiciera falta, así que enviamos la solicitud para Betel varias veces.
Varias veces… ¿Exactamente cuántas veces lo solicitaron?
Pues diría que solo 12 veces.
¡Doce veces!
¿No les quedó claro que la respuesta era “no”?
—¡Qué perseverantes!
—¿Y qué los motivaba a seguir enviando la solicitud vez tras vez si nunca recibían ninguna respuesta?
Sí, como puedes ver, éramos… muy persistentes.
Es que queríamos dejar todas las puertas abiertas y permitir que Jehová decidiera por nosotros.
Pero, ¿sabes?, ahora comprendemos que todas las veces que solicitamos ir a Betel y no nos aceptaron es porque no era el momento correcto.
¿Cómo que no era el momento correcto?
Pues sí, estábamos donde nos habían mandado, pero queríamos ir a Betel.
Jehová sabía que teníamos mucho que aprender.
Y, justo en ese lugar, él nos dio la capacitación que necesitábamos.
Y esas 12 veces que solicitamos ir a Betel nos enseñaron mucho.
Aprendimos a ser pacientes, a esperar a que Jehová actúe y a ser más agradecidos. Es cierto que queríamos hacernos disponibles para que nos usaran más y queríamos ir a Betel, pero nos quedaba mucho que aprender todavía.
Necesitábamos centrarnos; amar y valorar las responsabilidades que Jehová nos estaba dando en ese momento.
Eso nos permitiría apreciar mejor en el futuro nuestro servicio en Betel.
¡Y cuánto disfrutamos estando con los hermanos todos esos años y viendo como crecía la obra!
Fue maravilloso.
Tenemos muy bonitos recuerdos.
Son momentos que no olvidaremos jamás.
¡Qué bonitas lecciones aprendieron!
Seguro que esa preparación que les ha dado Jehová ha sido muy útil.
Les ha servido mucho en su vida.
Hablemos contigo un rato, Marco.
¿Podrías contarnos algunas cosas sobre tu familia? Claro, de niño me criaron como católico, así que iba todos los domingos a la iglesia, a misa.
Sí.
Tiempo después, cuando tenía 17 años, mi tío comenzó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová.
Me di cuenta de que empezó a hacer grandes cambios para mejorar su vida y de que ahora estaba más feliz.
Y ver eso despertó mi curiosidad por la Biblia.
¡Qué libro tan poderoso, qué capacidad de cambiar vidas tan increíble!
Así que yo también empecé a estudiar la Biblia, y a los 19 años me bauticé.
Poco después me hice precursor regular.
Luego fui a la Escuela de Entrenamiento Ministerial.
Y, como ya les dije, desde hace 18 años estoy en la sucursal de Roma.
Muy bien, te felicito.
Bueno, durante tu paso por Galaad, a todos nos quedó claro que eres un apasionado de la historia. Creo que era obvio.
¿Hubo alguna parte del currículo de Galaad que te llamara especialmente la atención?
Sí. En Galaad hay varios artefactos expuestos, y hay uno en particular que me gustó mucho, así que lo traje para mostrárselo.
¿En serio?
—Y una pregunta… —Sí.
¿Los hermanos de la escuela saben que trajiste esto?
La devolveré antes de que se den cuenta.
Ah, bueno.
¿Y qué tienes ahí?
Una moneda.
—¡Oh!
—Muy bien. ¿Y qué pasa con ella?
Pues esta es una moneda auténtica, acuñada por el emperador Nerón en el año 66 de nuestra era.
Lo que él quería era conmemorar un periodo de paz.
De hecho, si se fijan bien, en una de las caras, se puede ver una puerta.
Bueno, yo la veo bien, pero no sé si los demás la ven.
No creo.
Ah, ahí está, ya la vemos. Bueno, se trata de la puerta de un templo antiguo en Roma, y esta puerta solía permanecer cerrada en tiempos de paz.
Así que lo que Nerón quería dar a entender con esta moneda era que él era capaz de mantener la paz en su imperio, pero era el 66 de nuestra era y la profecía de Jesús de la destrucción de Jerusalén tenía que cumplirse. Así es.
De hecho, a los pocos meses de haber acuñado esta moneda, el emperador Nerón se vio obligado a enviar a Judea a su ejército, o sus ejércitos, bajo el mando de Cestio Galo para acabar con la revuelta de los judíos.
Y, como sabemos, todo esto llevó a la destrucción de Jerusalén y del templo en el año 70 de nuestra era.
Así que artefactos como este nos recuerdan algo muy importante: que las profecías de la Biblia siempre se cumplirán, sin importar que la propaganda del mundo diga lo contrario. ¡Muy buen punto!
Veo que les gustó esta historia.
¿Les gustaría saber un poco más sobre historia bíblica en Roma?
—¡Claro, sí!
—¡Sí!
Preparé un video para que lo veamos.
Pues vamos a verlo.
Visitar algunos de los sitios arqueológicos en Italia puede ayudarnos a entender cómo era la vida de los cristianos en tiempos antiguos.
¿Les gustaría hacer conmigo un breve recorrido?
Comencemos aquí.
Ubicada a unos 10 kilómetros, o 6 millas, al oeste de Nápoles, se encuentra la ciudad portuaria de Puteoli.
Hoy los italianos lo pronunciamos Pozzuoli.
Alrededor del año 59 de nuestra era, el apóstol Pablo llegó aquí en un barco como prisionero y desde aquí inició su largo viaje a Roma, donde finalmente se presentaría ante el César.
Para llegar a Roma, Pablo viajó por la Vía Apia, la calzada más famosa del Imperio romano.
En promedio, esta calzada mide unos 6 metros, o 20 pies, de ancho y fue pavimentada con grandes piedras volcánicas.
En el camino, Pablo hizo una parada en un antiguo centro comercial, la Plaza del Mercado de Apio.
Un poco al norte de ahí había un área de descanso, como una posada, llamada las Tres Tabernas.
Al enterarse de que vendría, los cristianos de Roma enviaron a hermanos para que se encontraran con Pablo en estos dos lugares.
Hechos 28:15 nos dice que cuando Pablo los vio “le dio gracias a Dios y se sintió muy animado”. El puerto más importante de Roma estaba en Ostia, que hoy llamamos Ostia Antica.
Las ruinas de Ostia se encuentran a 25 kilómetros, o 16 millas, al suroeste de Roma.
Allí podemos ver edificios residenciales de varios pisos llamados insulae, templos, teatros, baños termales y tiendas, lo que nos da una idea de cómo era la vida.
Podemos imaginarnos a los cristianos de aquel entonces predicándoles a los ciudadanos.
Seguro que a veces se detenían a comprar algo para comer en lugares como este, conocidos como termopolios.
Ahí podían comprar pan, vino, carne asada, queso y tomarse un breve descanso.
Y por fin llegamos a Roma, donde se encuentra el monumento más famoso.
Sí, lo adivinaron, el Coliseo.
Esta enorme estructura fue construida en el primer siglo.
Este era el centro de entretenimiento de los romanos.
Se calcula que tenía una capacidad de entre 40.000 y 87.000 asistentes.
Las atracciones principales que se llevaban a cabo aquí solían ser los combates entre dos gladiadores y la caza de animales salvajes, pero aquí también se ejecutaba a los criminales.
Llama la atención que la entrada al Coliseo era gratuita.
Ofrecer entretenimiento gratuito era una estrategia de los emperadores para mantener a las personas bajo control.
La realidad es que esta forma de entretenimiento era como una droga que corrompía las conciencias de las personas.
Los cristianos tuvieron que ser muy valientes y negarse a asistir a estos espectáculos. ¿Y saben de dónde se obtuvieron los fondos para construir el Coliseo?
Del botín que consiguieron los romanos cuando conquistaron Jerusalén en el año 70 de nuestra era.
De hecho, hay una inscripción en el Coliseo que dice: “El emperador Tito Vespasiano César Augusto hizo erigir el nuevo anfiteatro con el dinero del botín”.
Además, para conmemorar dicha victoria, el emperador Domiciano mandó construir un arco triunfal.
Este monumento lo construyó en honor a su hermano Tito, quien conquistó Jerusalén y después se convirtió en emperador.
Todavía se puede apreciar en un bajorrelieve a los romanos llevándose el botín de Jerusalén, lo que incluye un candelabro que pertenecía al templo de Jehová.
Este monumento es un claro testimonio del cumplimiento de la profecía de Jesús sobre la destrucción de Jerusalén y del templo.
Cuando viajamos por las tierras bíblicas nos damos cuenta de que hasta las piedras dan testimonio, sin hablar, de que la Biblia refleja fielmente la historia y las costumbres antiguas y de que sus profecías se cumplen.
Espero que hayan disfrutado el recorrido.
Gracias por hacernos ese maravilloso recorrido, Marco.
Después de ver ese video todos tenemos ganas de ir a Italia a conocer esos lugares.
¡Sí, vengan! ¡Vengan!
Prepárate.
Ahora volvamos contigo, Mannie.
¿Qué es lo que más te ha gustado a ti de la Escuela de Galaad?
Bueno, yo no me crie en la verdad, así que en la adolescencia lo que más me preocupaba era tener una buena formación académica, porque lo que quería era vivir mejor en el futuro.
Pensaba que la educación era la clave, que era la solución.
Pero Jehová me engañó, como a Jeremías.
¿Por qué lo dices?
Pues la respuesta no estaba en la educación académica, pero sí en la educación.
Jehová sabía que yo necesitaba la mejor educación, —la educación divina.
—Ujú.
La verdad es que lo que he aprendido de nuestro Gran Instructor, Jehová, está muy por encima de cualquier cosa que la educación académica pueda ofrecer.
Yo he visto con mis propios ojos que la educación que Jehová nos da nos hace mejores personas.
En la Escuela de Galaad he llegado a comprender mejor que la capacitación que Jehová nos da es muy útil.
No solo nos beneficia a nosotros, sino también a los demás.
Sinceramente, estoy muy agradecido de haber tenido esta oportunidad de conocer mejor a mi Padre Celestial.
Bien dicho.
Y ahora la última pregunta para ti: ¿cómo piensas poner en práctica lo que has aprendido en el servicio que le estás dando a Jehová?
Yo siempre andaba buscando una norma para cada situación, pero esta escuela me ha enseñado que, aunque las normas son importantes, no debo olvidar lo que es más importante para Jehová: las personas.
Sí.
Jesús lo sabía y lo entendía muy bien y yo quiero imitar a Jesús en el trato que les doy a los demás.
Cuando estuvo en la Tierra, él conocía las normas mejor que nadie.
¿Pero en qué se concentró?
En la gente.
Ponía a las personas primero, las amaba, no esperaba que fueran perfectas.
Cuando vaya a mi destino, quiero imitar a Jesús bien.
Espero equilibrar las normas con los principios, sin olvidarme nunca de amar a todos los hermanos.
¡Ay, hermoso!
Muy buena lección, gracias por compartirla.
Es más, ¿por qué no les hacemos esas mismas preguntas a cada uno de ustedes, para ver qué aprendemos?
Continuemos contigo, Adalia.
¿Qué es lo que más te ha gustado a ti de Galaad?
Para ser sincera, hermano Chilton, vine a Galaad con muchísimo miedo, miedo a lo desconocido.
Lo entendemos.
Me preocupaba no tener ni idea de adónde nos enviarían al terminar Galaad.
Pero después de algunas lecciones ya me sentía más positiva, mejor preparada para afrontar el futuro.
Por ejemplo, estudiamos a fondo el Sermón del Monte.
Y hubo una comparación que me llegó al corazón.
En Mateo 7:9, 10, Jesús pregunta: “¿Qué padre, si su hijo le pide un pescado, le da una serpiente?”.
Y vimos que su auditorio entendía que un pescado podía parecerse a una serpiente.
Así que comprendí un poco mejor la comparación.
Aunque sí es posible hacer pasar a una serpiente por un pescado y llegar a confundir a un niño, ninguno de nosotros haría algo así.
No.
Por eso llegué a la conclusión de que mi Padre, Jehová, nunca me daría algo malo haciéndolo pasar por algo bueno.
Tras haber meditado en esto me di cuenta de que Jehová solo nos va a dar cosas buenas.
Y puedo estar segura de que si hago lo que me pide seré feliz para siempre. ¡Qué idea tan animadora!
Le pediremos a Jehová que te bendiga siempre.
Y la otra pregunta para ti, Adalia.
¿Cómo piensas poner en práctica en el día a día lo que aprendiste en Galaad?
Sé que muchos pasan por situaciones difíciles y lo que quiero es fortalecer su fe, tal como la mía ha sido fortalecida.
Compartir con ellos algunas de las cosas que he aprendido y darles en todo momento el mejor ejemplo posible.
Además, quiero que sepan que, sin importar cuál sea la prueba a la que se enfrenten, Jehová los sostendrá.
De eso no hay duda.
Y, como dije, yo misma estoy convencida de que estamos listos para cualquier prueba futura.
Y, ahora que mi fe es más fuerte, no la quiero perder jamás.
Es un verdadero tesoro. Sí, muy cierto.
Gracias por esas palabras.
Hanta, ahora es tu turno.
Personalmente, ¿qué fue lo que más te gustó de la Escuela de Galaad? He escuchado muchas veces y he leído muchas veces en las publicaciones que Jehová siempre recompensa a sus siervos leales.
La Escuela de Galaad me ha ayudado a entender esto mucho mejor.
¿A qué te refieres?
Por ejemplo, Jehová usó a Nabucodonosor para que conquistara Tiro, pero ni Nabucodonosor ni sus hombres se quedaron con muchas cosas, con las riquezas de Tiro.
Fue como si Jehová le dijera a él: “Nabucodonosor, muchas gracias por todo lo que has hecho por mí.
Mira, aquí tienes los tesoros de Egipto”.
Nabucodonosor no era siervo de Dios, pero Jehová lo recompensó por su trabajo, por lo que hizo por él.
Si Jehová pudo hacer algo así por alguien que no era un siervo suyo, que no lo adoraba, ¿cómo no va a hacer mucho más por las personas que le son leales?
Eso me fortaleció mucho.
Excelente lección.
—Sí.
—Gracias.
Gracias por compartirla con nosotros.
Y la última pregunta para ti, Hanta.
En tu caso, ¿cómo piensas usar lo que has aprendido aquí en Galaad cuando vayas a tu destino?
Pues cuando una hermana me cuenta algo, por ejemplo un problema, rápidamente pienso en una solución, incluso mientras la hermana —todavía está hablando.
—Uuuh.
Pero Galaad me ha enseñado a escuchar, a mostrar empatía.
Puede que la persona no espere una solución.
Quizás lo que necesita es que alguien la escuche.
Pero si la persona necesita ayuda, me he propuesto usar principios de la Biblia para razonar con ella y que la persona llegue por sí misma a una conclusión.
Tengo que dejar que los demás saquen sus propias conclusiones.
Oh, esperamos que Jehová te ayude a lograrlo.
Apreciamos mucho lo que nos has dicho.
Shimon, volvamos contigo ahora.
¿Qué fue lo que más te gustó de Galaad? Las lecciones que trataban sobre el progreso espiritual en la escuela tuvieron un gran impacto en mí.
Hasta mis oraciones cambiaron un poco.
Por ejemplo, yo le solía pedir a Jehová en oración que me ayudara a mostrarles amor a mi esposa y a mis amigos y a todos los hermanos. Está muy bien pedir eso.
Pero mostrar amor es muy amplio, y ahora he entendido lo que el amor es específicamente.
El amor es algo desinteresado, exige que hagamos el bien a los demás.
Y esto es sin importar si la persona lo merece o no, ni tampoco si hay un beneficio en ello para mí.
Así que ahora que entendí eso, cuando le pido a Jehová ayuda para mostrar amor, lo que quiero es que me ayude a demostrar que no soy alguien egoísta.
Oh, qué bonito.
Esa es una buena lección.
Y dinos, Shimon, ¿cómo piensas poner en práctica esas lecciones que aprendiste aquí en Galaad?
Bueno, la verdad, hermano Chilton, la Escuela de Galaad me ha ayudado a entender por qué me gustaban tanto las computadoras. Ahora nos tienes que explicar a qué te refieres con eso.
Porque yo puedo programar una computadora para que haga algo, y la computadora hará exactamente eso.
Pero las personas no son así, ellas son muy impredecibles y no siempre hacen lo que yo quiero que hagan.
Entonces, cuando estoy haciendo algo así, cuando estoy trabajando en algo técnico, no siempre me resulta fácil hacer el cambio en mi mente a “ama a los demás”, así que mi meta es amar a los demás tal y como Jehová los ama y recordar que dan su mejor esfuerzo, igual que yo. Sí, muy buena meta.
Gracias por decirnos.
Dejemos que Yoshi nos diga ahora qué fue lo que más le gustó de todo lo que aprendió en Galaad.
Bueno, ahora veo el fruto del espíritu de una manera que nunca lo había visto antes.
—¿Puedo darles un ejemplo?
—Claro.
Pues, muchos piensan que los japoneses somos personas humildes y de buenos modales.
Pero en la escuela aprendí que ese tipo de humildad no es el resultado de…, o más bien, no forma parte del fruto del espíritu santo.
La escuela me ha enseñado que la humildad, el amor, la bondad, todas esas buenas cualidades, deben venir de algo mucho mucho más profundo, no de nuestra cultura o una inclinación natural o de nuestra personalidad.
Tiene que ser algo que viene de Jehová, de su espíritu santo, para que sea fruto del espíritu santo.
Y entender que Jehová es el que nos ayuda a desarrollar esas cualidades… ¿Cómo no lo había entendido antes?
Sí, a todos nos pasa.
Y, Yoshi, ¿de qué maneras piensas poner en práctica lo que has aprendido aquí en Galaad?
Bueno, sé que lo voy a lograr con la ayuda del espíritu santo.
Así que mi meta, cuando llegue a donde quiera que me toque ir, es ser capaz de expandir mi zona de confort.
Y, con la ayuda de Jehová, quiero ser más amigable, abierta y que otras personas estén a gusto, cómodas, conmigo, y yo también sentirme cómoda con ellos.
Oh, seguro que lo van a estar, Yoshi.
Muy buena meta, —muchas gracias.
—Gracias.
Y ahora, por último, Marco.
Llegó tu turno, amigo, así que cuéntanos, ¿qué es lo más que te ha gustado de la escuela de Galaad?
Creo que Galaad me ayudó a amar todavía más la Biblia.
Me di cuenta de que, mientras más investigaba, mientras más estudiaba la Biblia, más cosas podía aprender que ni siquiera me había imaginado.
Creo que puedo comparar la Biblia con un maletín que tiene dos o tres fondos diferentes, y en cada compartimiento hay muchas cosas, porque puedo ir sacando más y más cosas cuando estudio que nunca en mi vida había visto antes.
Así que una lección es que, cuando estudio la Biblia, debo tomarme el tiempo, ir despacio, meditar, fijarme en todos los ángulos y ver todos los aspectos, porque nada en la Biblia se escribió por casualidad o solo porque sí.
Bien, muy buen punto, Marco.
¿Y cómo piensas usar lo que aprendiste en tu día a día, a partir de ahora?
Tener en cuenta lo valiosa que es la Biblia siempre me va a ayudar.
Estoy convencido de que, sin importar las circunstancias que tenga que enfrentar en el futuro, tal vez algo difícil o un reto, lo único que tendré que hacer será buscar en la Biblia algún principio o una lección o algún ejemplo que se asemeje a lo que estoy viviendo.
Porque estoy seguro de que Jehová, que me quiere tanto, ya ha escrito en la Biblia todo lo que necesito.
Muy bien.
Seguro que Jehová te va a ayudar a ponerlo en práctica, Marco.
Bueno, sin duda hemos disfrutado muchísimo de conocerlos un poco mejor a los seis.
Muchas gracias por lo que nos han contado.
Nos sentimos igual que el apóstol Pablo cuando escribió las palabras registradas en 2 Timoteo 4:22.
Que el Señor esté con el espíritu que demuestran.
Que su bondad inmerecida esté con ustedes.
Le pedimos a Jehová que los siga bendiciendo tanto a ustedes como a todos sus compañeros de la clase 156.
Y a todos ustedes que sacaron un ratito para ver este programa, muchas gracias por acompañarnos.
Esperamos que vuelvan a estar con nosotros para el próximo episodio de De primera mano. Ahora escucharemos al hermano Gerrit Lösch.
Él tendrá a cargo el discurso principal de hoy.
El hermano Lösch es el que más tiempo lleva en el Cuerpo Gobernante.
Acaba de cumplir 30 años como miembro del Cuerpo Gobernante.
Estoy seguro de que les gustará el título de su discurso.
Es sencillo pero profundo: “Confíen en Jehová”.
“En Dios confiamos”, eso es lo que dicen los billetes de dólar.
Sin embargo, si tenemos en cuenta la actitud de la gente hoy día, ¿no deberían decir “En el dinero confiamos”?
Y a los que confían en el dinero y las riquezas les espera una gran decepción.
Proverbios 11:28 dice: “El que confía en sus riquezas caerá”.
Los testigos de Jehová decimos: “En Jehová confiamos.
Por eso, no vamos a caer”.
Hay muchas razones para confiar en Jehová.
A todos nos maravillan las obras de Dios, ¿verdad?
Pensemos en la naturaleza, ¿verdad que nos impresionan tanto las montañas enormes como la delicada belleza de las flores?
Hay muchísimas flores diferentes en el mundo.
¿Cuál de ellas es tu favorita?
El ser humano puede hacer flores artificiales, pero no flores de verdad que puedan reproducirse.
También puede hacer joyas muy bonitas y otras obras de arte, pero es incapaz de crear o producir un simple tallito de hierba, ni hablar de las flores y los árboles.
¿Verdad que pensar en esto nos ayuda a ser humildes?
El hombre no puede crear ningún ser vivo, pero Jehová sí, y lo hizo.
Pensemos por un momento en lo que dijo Jesús en Mateo 6:28: “Aprendan una lección de cómo crecen los lirios del campo.
No trabajan duro ni hilan; pero les digo que ni siquiera Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos”.
Jehová es el Todopoderoso; y él creó la naturaleza y al ser humano.
Él no necesitaba crearnos a nosotros para poder ser feliz.
Dios ya existía antes de empezar a crear todas las cosas; existió por una cantidad de tiempo indefinida, tal como entendemos el tiempo.
¿Entonces desde cuándo existe Jehová?
Existe desde siempre.
¿Cómo se puede entender eso?
Supongamos que hubo un tiempo en el que Jehová no existía.
Si fuera así, entonces no existiría nada ahora.
¿Por qué?
Porque de la nada no puede venir nada.
El hecho de que estemos aquí es prueba de que Jehová siempre ha existido.
Así de sencillo.
Antes de empezar a crearlo todo, Jehová estaba solo.
Pero no se sentía solo, ¿verdad?
Él no depende de nadie ni de nada para ser feliz.
La Biblia dice en 1 Timoteo 1:11 que él es el “Dios feliz”.
Jehová existe “de tiempo indefinido a tiempo indefinido”.
Él conoce por completo el universo y su historia.
Salmo 90:1, 2 dice: “Oh, Jehová, […] desde siempre y para siempre, tú eres Dios”.
Jehová creó el universo, la Tierra y al ser humano.
Él quiso que otros también fueran inteligentes y conscientes de su propia existencia, y los creó por amor.
No es que Dios necesitara a otras personas para ser feliz y tampoco necesitaba cosas materiales para ser feliz.
Él ha sido feliz desde siempre, incluso antes de empezar a crear.
¡Qué amoroso fue Jehová al crearnos para disfrutar de la vida y ser sus amigos!
Sin duda, crearnos fue una muestra de su poder, su sabiduría y su amor.
¿Verdad que pensar en esto nos toca el corazón?
¡Qué grande es Jehová!
Cuando nos enfrentamos a problemas en la vida, meditar en Jehová nos ayuda a aguantar y a superar esos problemas, los que sean, y a confiar en él.
Queridos estudiantes de Galaad, ustedes pronto verán lo cierto que es esto cuando se enfrenten a problemas y dificultades en el futuro.
Y, cuando vengan los problemas, ¿qué harán?
Orarle a Jehová.
Su capacidad para escuchar las oraciones es asombrosa.
¿Verdad que, cuando oramos, tenemos la sensación de que Jehová en ese momento no está haciendo ninguna otra cosa y que solo nos escucha a nosotros?
Pero él puede escuchar decenas de miles de oraciones en cientos de idiomas, y todo al mismo tiempo.
Y no solo estamos hablando de las oraciones que hacemos en voz alta, sino de las que hacemos en silencio, en nuestra mente, en nuestro corazón.
Impresionante.
¿Verdad que esto fortalece nuestra confianza y nuestra fe en él?
Meditar en el universo que Jehová ha creado hace que confiemos más en él.
¿Verdad que nos sentimos muy muy pequeñitos cuando pensamos en que el universo comenzó —según los científicos— hace de 18 a 20.000 millones de años?
Repasemos algunos datos y comentarios sobre el universo y cómo se expande.
Se observa que las galaxias se están moviendo hacia el espacio vacío, espacio vacío donde todavía no hay galaxias ni estrellas.
Incluso con los telescopios más avanzados, los científicos no han visto aún dónde termina el universo, el lugar donde no hay nada, solo espacio vacío.
Nos deja perplejos meditar en el universo.
¿Alguna vez te has preguntado al mirar al cielo a qué distancia están las estrellas que podemos ver por la noche?
¿O cuántas estrellas se pueden ver a simple vista?
En el Salmo 8:3, 4, David habló sobre lo que veía en los cielos: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente y el hijo del hombre para que lo cuides?”.
¿Verdad que nos pone en nuestro sitio meditar en el universo?
¿Qué vio David, hasta qué distancia podemos ver cuando miramos al cielo?
Hasta la distancia de unos 600.000 años luz, según una Atalaya de 1983.
Se calcula que en nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay de 200 a 400.000 millones de estrellas.
Las estrellas se mueven a una velocidad increíble.
Según una enciclopedia, la velocidad de nuestro sistema solar al moverse en la galaxia es de unos 220 kilómetros por segundo.
Eso equivale a una velocidad de aproximadamente 492.000 millas por hora.
Asombroso.
Los científicos calculan que un rayo de luz tarda unos 100.000 años en viajar de un extremo de la Vía Láctea al otro extremo.
Si pudiéramos viajar fuera de la Vía Láctea y observarla desde un ángulo completamente diferente, la veríamos con forma de disco, pero nosotros la vemos como una vía por la ubicación de nuestro sistema solar, lejos del centro de la galaxia.
Según el libro Guide to the Galaxy, publicado en 1994, “El sistema solar tarda 240 millones de años en darle una vuelta completa a la galaxia.
Y esta velocidad es una velocidad absoluta”.
Los astrónomos creen que hay aproximadamente entre 100.000 millones y 1 billón de galaxias en el universo.
¿Y cuántas estrellas?
Se calcula que hay entre 10.000 trillones y 1 cuatrillón.
¿Están llevando la cuenta?
Puede que se pregunten: “¿Qué es 1 cuatrillón?”.
Bueno, para entenderlo, veamos unas imágenes.
1 cuatrillón es un 1 seguido de 24 ceros, es decir, como vemos aquí, 1.000 millones sumados 1.000 billones —con be— de veces; eso nos da 1 cuatrillón.
¿Lo entendieron?
Yo ya me perdí.
La Atalaya del 1 de marzo de 1991 preguntó: “Entonces, ¿dónde está la fuente de toda la energía tras 100.000 millones de estrellas que forman nuestra galaxia [y eso es solo una galaxia], así como de más de 1.000 millones de galaxias que componen el universo visible?”.
Eso preguntó La Atalaya de 1991.
La Biblia nos anima a meditar en el universo.
Eso fortalece nuestra confianza en Jehová.
La Biblia dice: “Levanten la vista al cielo y vean.
¿Quién ha creado estas cosas?
Es aquel que las hace salir como un ejército, contándolas una por una; a todas las llama por su nombre.
Su energía dinámica es tan inmensa y su poder tan impresionante que ninguna de ellas falta”.
¿Y quién es ese?
Por supuesto, Jehová.
¿Por qué es bueno que hablemos del universo, aunque sea tan difícil comprender su tamaño?
Porque el universo demuestra que Jehová es Todopoderoso.
Eso nos motiva a confiar en sus profecías, en que eliminará la maldad, acabará con el Diablo y convertirá la Tierra en un paraíso para la humanidad obediente.
Es muy interesante lo que David escribió sobre Jehová en el Salmo 139.
En los versículos 1 a 5, David expresa lo seguro que está de que Jehová se preocupa por él.
Jehová quiere escucharnos y que le expresemos todo lo que sentimos.
A él podemos contarle cualquier cosa sin avergonzarnos.
Leamos esos versículos.
Salmo 139, desde el 1: “Oh, Jehová, tú me has examinado a fondo, tú me conoces.
Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto.
De lejos percibes mis pensamientos.
Me observas cuando viajo y cuando me acuesto; conoces bien todos mis caminos.
Todavía no ha llegado una sola palabra a mi lengua, pero resulta que tú, oh, Jehová, ya la conoces […].
Tú me rodeas por delante y por detrás, y sobre mí pones tu mano”.
Qué palabras tan impactantes, ¿no es cierto?
Y, en los versículos 6 a 13, David intenta comprender lo grande que es Jehová.
Pero es demasiado para él.
A partir del versículo 6, David sigue diciendo: “Semejante conocimiento escapa a mi comprensión.
Es tan elevado que no puedo alcanzarlo.
¿Adónde puedo escapar de tu espíritu?
¿Y adónde puedo huir de tu rostro?
Si subiera al cielo, allí estarías, y, si me acostara en la Tumba, allí mismo estarías tú.
Si volara con las alas del amanecer para vivir junto al mar más lejano, incluso allá tu mano me guiaría y tu mano derecha me agarraría.
Si yo dijera ‘¡Seguro que la oscuridad me oculta!’, la noche a mi alrededor se transformaría en luz.
Ni siquiera la oscuridad sería demasiado oscura para ti, sino que la noche sería tan luminosa como el día; para ti, la oscuridad es lo mismo que la luz.
Porque tú formaste mis riñones; me mantuviste protegido en la matriz de mi madre”.
A David le asombra muchísimo la sabiduría de Jehová y cómo creó el cuerpo humano.
Le da todo el mérito a él por ese regalo tan extraordinario.
En el versículo 14 David continúa: “Te alabo porque estoy hecho de forma maravillosa, impresionante.
Tus obras son maravillosas, y eso lo sé muy bien.
Mis huesos no estuvieron escondidos de ti cuando fui hecho en secreto, cuando fui tejido en las profundidades de la tierra.
Tus ojos me vieron hasta cuando yo era un embrión; todas sus partes estaban escritas en tu libro —incluso los días en que se formarían— antes de que existiera cualquiera de ellas”.
En los siguientes dos versículos veremos cómo se sintió David al pensar en todo eso; aumentaron su fe y su confianza en su Padre celestial.
“Por eso, ¡qué preciosos son tus pensamientos para mí!
Oh, Dios, ¡qué inmensa es su cantidad!
Cuando intento contarlos, son más que los granos de arena.
Me despierto, y todavía estoy contigo”.
Estamos totalmente de acuerdo con David: fuimos creados “de forma maravillosa, impresionante”.
Pensemos, por ejemplo, en nuestra capacidad de comunicarnos y razonar.
Solo el ser humano tiene curiosidad por saber más sobre sí mismo, ¿verdad?
A diferencia de los animales, nosotros tenemos la capacidad de meditar en los pensamientos de Dios.
Eso demuestra que estamos hechos a su imagen.
Pensemos en nuestros ojos; son una maravilla.
Tenemos visión binocular.
Podemos ver los objetos que nos rodean en tres dimensiones.
¿Y qué hay de nuestros oídos?
Otra maravilla.
Oímos en estéreo.
Hablemos ahora del universo que hay en nuestro cerebro.
El libro The Physics Factbook, de Glenn Elert, dice lo siguiente: “El cerebro pesa poco más de un kilo, y en su interior hay casi 100.000 millones de neuronas”, que son células nerviosas.
100.000 millones de neuronas.
Si no lo creen, que cada uno cuente las que tiene, a ver si puede.
El cerebro es el órgano más complejo del universo.
Según una obra de consulta, en el cerebro hay tantas células nerviosas como estrellas en la Vía Láctea.
También tiene billones de células de apoyo llamadas glías.
Las neuronas se conectan unas con otras.
Cada una de ellas puede establecer hasta 40.000 conexiones con otras neuronas; se llaman sinapsis.
¿Sabían que hay más conexiones en nuestro cerebro que estrellas en el universo?
Impresionante.
Sin duda, estamos hechos de forma maravillosa, y toda la alabanza es para Jehová.
Nuestro Dios creó todas las cosas: el fantástico universo, la Tierra y al ser humano.
Pensar en eso nos ayuda a confiar todavía más en que Jehová puede y quiere ayudarnos cuando afrontamos problemas y dificultades.
¿Qué pasa si nos persiguen o prohíben nuestra obra?
¿Qué haremos?
¡Confiar en Jehová!
Pero Jehová no es solamente Todopoderoso, es la personificación del amor.
Él se preocupa mucho por ustedes, estudiantes de Galaad.
Se preocupa por todos nosotros, porque nos ama.
Entregó a su querido Hijo como sacrificio por nuestros pecados para darnos la oportunidad de llegar a ser perfectos y ser sus amigos por toda la eternidad.
Jehová confió totalmente en la lealtad de su Hijo.
Su amor nos impulsa a amarlo.
El “amor […] es un lazo de unión perfecto”, dice Colosenses 3:14.
No hay nada en el universo que pueda unir tanto como el amor.
El amor perfecto que se tienen el Hijo y el Padre los une; son inseparables.
Por amor, Dios confía en su organización, en sus siervos.
Sabe que lo aman y que se mantendrán firmes ante las pruebas.
Salmo 56:11 dice: “En Dios pongo mi confianza”.
Proverbios 3:5 nos anima a confiar en Jehová con todo nuestro corazón.
Jesús es el mejor ejemplo de esto.
Cuando lo clavaron al madero, sus enemigos se burlaron de él y dijeron: “Ha puesto su confianza en Dios; que ahora Dios lo rescate si quiere ayudarlo, ya que él dijo ‘Soy el Hijo de Dios’”.
Y recordemos que Jehová también confía en nosotros.
¡Qué bonito!
Jehová sabe que sus siervos lo aman.
Confía en que la mayoría de nosotros seremos fieles a él.
Él está convencido de que sus siervos en el cielo y en la Tierra no van a dejar de amarlo jamás.
Dios confió en Abrahán.
Confió en otros patriarcas.
Confía en los ungidos hoy.
También en la gran muchedumbre que vivirá en la Tierra.
Así es, Jehová confía en ustedes, y nosotros confiamos en que ustedes seguirán confiando en Jehová para siempre.
Sí, ¡en Dios confiamos!
Bueno, llegó el momento de entregarles los diplomas a los estudiantes.
Y me va a ayudar el hermano Malenfant.
Él es ayudante del Comité de Enseñanza.
Muchas gracias, joven.
Muchas gracias.
En primer lugar, el hermano y la hermana Achonu volverán a la sucursal de Gran Bretaña.
Los hermanos Álvarez volverán a la sucursal de la República Dominicana.
El hermano y la hermana Bakun volverán a la sucursal de Polonia.
El hermano Caproni ha sido asignado a la sucursal de Estados Unidos.
El hermano y la hermana Dumitran volverán a la sucursal de Francia.
El matrimonio González ha sido asignado a la sucursal de Colombia.
El hermano y la hermana Heytens irán a la sucursal de la República Democrática del Congo.
El hermano y la hermana Hori volverán a la sucursal de Japón.
El hermano Khutsishvili ha sido asignado a la sucursal de Grecia.
El hermano Kocijančić volverá a la sucursal de Croacia.
Y la hermana Koleva volverá a la sucursal de Bulgaria.
El matrimonio Kotoisuva volverá a la sucursal de Fiyi.
El hermano y la hermana Loukas irán a la sucursal de Grecia.
El matrimonio Luna ha sido asignado a la sucursal de Sudáfrica.
El hermano Markin volverá a la sucursal de Canadá.
Los hermanos Mastop volverán a la sucursal de los Países Bajos.
El hermano y la hermana Matkovski irán a la sucursal de Bulgaria.
El matrimonio Orton ha sido asignado a la sucursal de Mozambique.
El hermano Raunig volverá a la sucursal de Europa central.
La hermana Razafimandimby volverá a la sucursal de Madagascar.
El hermano Rivera volverá a la sucursal de Colombia.
Y el hermano y la hermana Sideris volverán a la sucursal de Canadá.
Los hermanos Toledo volverán a la sucursal de Estados Unidos.
El hermano y la hermana Volkmann volverán a la sucursal de Serbia.
El hermano y la hermana Walker han sido asignados a la sucursal de Brasil.
El matrimonio Wicaksana volverá a la sucursal de Indonesia.
¿Verdad que el hermano Malenfant lo hizo muy bien?
Bueno, para mí es un honor presentarles a los graduados de la clase 156 de la Escuela de Galaad.
Los estudiantes escribieron una carta que ahora va a leer el hermano Louis Walker de Estados Unidos.
“Al Cuerpo Gobernante y a la familia Betel: Después de cinco meses de estudio profundo, son tantas las emociones que tenemos que es difícil expresar con palabras lo agradecidos que estamos.
Nos sentimos como Isaías cuando recibió una visión de Jehová.
Está en el capítulo 6 de su libro.
Ahí el profeta vio a Jehová como nunca lo había visto, y lo mismo nos ha ocurrido a nosotros.
Galaad nos ha enseñado a apreciar todavía más la preciosa personalidad de Jehová, su incomparable sabiduría y su amor leal.
Como Isaías, a veces nos desanimamos por culpa de nuestras limitaciones.
Sin embargo, igual que Jehová animó a Isaías por medio de un serafín, Jehová también nos fortaleció a nosotros con cariño.
Durante estas 20 semanas, nos sentimos cuidados, como cuando una madre ‘cuida con ternura a sus hijos’.
Llegamos a amar mucho a nuestros instructores porque ellos no solo compartieron con nosotros lo que sabían de la Palabra de Dios, sino que se entregaron y dieron de sí mismos.
Nos motivaron a darle siempre a Jehová lo mejor, a ser humildes y a animar a otros.
Hemos aprendido a no tomarnos tan en serio y a disfrutar de nuestro servicio a Jehová y valorarlo.
También estamos muy agradecidos a nuestros queridos hermanos del Cuerpo Gobernante.
A pesar de estar muy ocupados, apartaron tiempo para estar con nosotros.
Sus cariñosos discursos nos animaron a ser valientes y a no temer lo que pueda pasar en el futuro.
Son un ejemplo de bondad, humildad y amor.
Nunca lo vamos a olvidar.
Imitaremos su fe.
Estamos decididos a permanecer leales y a ser sumisos a Jehová y a su organización dondequiera que vayamos.
Finalmente, queremos dar gracias por lo que aprendimos fuera de clase.
Ustedes, queridos hermanos de la familia Betel de Estados Unidos, nos dieron lecciones de lo que es la verdadera hospitalidad.
¡Su bondad y su generosidad fueron impresionantes!
Simplemente nos sentimos mimados.
Y, aunque no tuvimos tiempo de conocerlos a cada uno de ustedes, ha bastado para que nos roben el corazón.
Nunca le podremos agradecer a Jehová lo suficiente que nos hiciera este regalo tan maravilloso.
Hacemos nuestras las palabras de Isaías, lo que dijo incluso antes de conocer su misión: ‘¡Aquí estoy yo!
¡Envíame a mí!’.
Ahora que cada uno vamos a nuestro destino, estamos seguros de que, gracias a esa capacitación, Jehová nos hará firmes y nos hará fuertes.
Llenos de amor y de gratitud, sus hermanos de la clase 156 de Galaad”.
Muchas gracias por expresar esos sentimientos.
Demuestran que ustedes son personas muy espirituales y agradecidas.
Gracias de nuevo.
Ha sido un placer estar con ustedes hoy.
Al principio del programa, hablamos un poco del honor de ser usados por Jehová.
¿Recuerdan que vimos ejemplos de Lucas 1 y 2?
Personas humildes y obedientes a las que Jehová amaba, como María, los humildes pastores, Simeón y Ana.
Se nos animó a imitar el buen ejemplo que nos dieron y a ser la clase de personas que a Jehová le gusta usar, a desarrollar cualidades que a Dios le importan, cualidades espirituales que le agradan, que nos hacen a nosotros más útiles.
Y la verdad es que todos ustedes son personas a las que a Jehová le gusta usar.
De hecho, todos los hermanos —los que están aquí en el auditorio y los que están por toda la Tierra— son personas a las que a Jehová le gusta usar.
Él nos trajo a la verdad.
¿Recuerdan Juan 6:44?
¿Qué dice?
“Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, que me envió, lo traiga; y a ese yo lo resucitaré en el último día”.
Así que Jehová nos trajo a cada uno de nosotros porque él vio algo valioso en nuestro corazón.
Vio que éramos humildes, honestos y que queríamos aprender la verdad y servirle a él, el único Dios verdadero.
Y así todos nosotros tenemos el gran honor de estar en el pueblo para el nombre de Dios.
Cada uno de nosotros tiene un lugar en el gran templo espiritual de Dios.
Todos estamos en el equipo de Jehová.
Y, por si fuera poco, tenemos el gran privilegio de llevar su nombre cuando predicamos.
Además, a veces Jehová también nos da otras responsabilidades o tareas relacionadas con la predicación.
En su caso, hermanos, eso incluye la capacitación que recibieron en Galaad.
Eso no los convierte en mejores que sus hermanos —y estamos seguros de que no se sienten así—, pero sí indica que Jehová los aprueba y que vio algo bueno en sus corazones, algo que él podría seguir moldeando para así usarlos a ustedes con un objetivo: fortalecer y apoyar a su pueblo.
Seguramente las cualidades que vio en ustedes son las que vio en María, en aquellos pastores y en Simeón y Ana: humildad, espiritualidad, obediencia, lealtad, aprecio por lo espiritual y constancia en sus actividades cristianas.
No tengan duda: Jehová los ama y los aprueba por esas preciosas cualidades que los convierten en herramientas útiles para él.
Nuestro último consejo es que sigan siendo la clase de personas que Jehová quiere usar.
Esa es justo la idea de Filipenses 3:16: “Sin importar cuánto hayamos progresado, sigamos andando correctamente por ese mismo camino”.
Regresemos a los ejemplos de Lucas 1 y 2.
Es cierto que no se vuelve a hablar de Simeón y Ana, pero estamos seguros de que fueron fieles el resto de su vida.
De quien sí se habla es de María.
Ella siguió sirviendo a Jehová.
Los años pasaron y, junto con José, les enseñó a Jesús y sus hermanos a obedecer y amar a su Dios, Jehová.
Sabemos que María atesoraba en su corazón todas las cosas que Jehová estaba haciendo relacionadas con su hijo, que también era el Hijo de Jehová.
¿Y qué más vivió María?
En algún momento, probablemente se enfrentó a la muerte de su querido esposo.
También vio cómo sus hijos, al principio, no creían que su hermano Jesús fuera el Mesías.
Y, además, tuvo que soportar que su hijo muriera clavado en un madero, en medio del dolor y la vergüenza.
Así se cumplió lo que dijo Simeón, que “una espada larga” le atravesaría el alma.
Jehová sabía muy bien en quién confiaba.
María siguió siendo el tipo de persona que Jehová quería usar.
Así que imiten su buen ejemplo.
Sean la clase de persona que a Jehová le gusta.
Céntrense en lo que a él más le importa.
Sigan desarrollando cualidades, y Jehová los amará todavía más.
Así, cuando tengan que hacer algún trabajo, cumplir con alguna asignación o darle ánimo a algún hermano, tendrán las cualidades espirituales necesarias y estarán listos para que Jehová los use si ese es su deseo.
Sigan siendo la clase de personas que Jehová quiere usar en su servicio, así tendrán su aprobación y se sentirán muy felices en cualquier labor que Jehová desee que hagan.
Esperamos que hayan disfrutado de esta parte del programa.
Podrán ver el resto de la graduación cuando se publique en jw.org durante este mes.
Para terminar, la videopostal de este mes nos lleva al extremo sur de África.
Bienvenidos a Esuatini.
Este pequeño país interior, antes llamado Suazilandia, se sitúa entre Mozambique y Sudáfrica.
Podemos observar magníficas especies animales en el Parque Nacional de Hlane o quedarnos maravillados observando la roca Sibebe, uno de los monolitos de granito más grandes del mundo.
La tradición ocupa un lugar fundamental en la cultura de Esuatini.
La forma en la que los hombres y mujeres se atan sobre los hombros el tejido típico llamado lihiya indica si son solteros o casados.
El país también ha mantenido la tradición de la monarquía absoluta.
El rey Sobhuza II reinó durante 82 años hasta su muerte en 1982.
Este gobernante tuvo una relación muy buena con los testigos de Jehová.
En 1933, el rey quedó encantado con el mensaje que escuchó de algunos hermanos precursores.
Por eso, mandó llamar a su guardia personal, compuesta por 100 guerreros, para que escucharan el mensaje también.
En cierta ocasión, el rey quiso comprar el equipo de sonido y los discos que estaban usando los hermanos.
Pero ellos respetuosamente le contestaron: “Todo esto es de otro rey”.
Cuando Sobhuza preguntó quién era ese rey, ellos dijeron: “Es Jesucristo”.
Entonces Sobhuza respondió: “¡Oh, ese es un gran Rey!
Yo no quiero nada que le pertenezca a él”.
Nuestros hermanos de Esuatini siguen anunciando lealmente el Reino de Dios.
En la actualidad, los más de 3.000 publicadores dirigen unos 4.000 cursos bíblicos.
Esuatini acoge a refugiados que vienen de Burundi, Ruanda, Uganda y algunos otros países.
Los hermanos van al campo de refugiados para darles la bienvenida y llevarles un mensaje de esperanza.
En la congregación de Nkoyoyo, es evidente que los hermanos se quieren unos a otros y aman al prójimo.
Y ellos también desean compartir ese amor con sus hermanos de todo el mundo.
Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting.