El programa de esta asamblea contiene más de 100 producciones de audio y video, incluida la que acabamos de ver.
Estos videos se hacen en diferentes lugares del mundo.
Tenemos la oportunidad de apoyar este trabajo y otros aspectos de la obra del Reino.
Para su comodidad, ahora pueden hacer donaciones por internet, en donate.jw.org.
Como vimos, el profeta Daniel mantuvo su fe a pesar de las pruebas y la vejez.
¿Cómo podemos imitarlo?
¿Y cómo nos pueden ayudar las visiones proféticas de Daniel?
Por favor, presten atención al hermano Lett, del Cuerpo Gobernante, que contestará estas preguntas en el último discurso, titulado “Podemos ser poderosos gracias a la fe”.
Un edificio que esté construido con hormigón armado puede aguantar fuertes terremotos.
Un árbol con raíces fuertes y profundas puede permanecer de pie aunque tenga que soportar muchas tormentas.
Un atleta, después de un riguroso entrenamiento, puede acabar con éxito un decatlón, una competencia de atletismo de 10 pruebas.
Bueno, tal como un edificio, un árbol o un atleta pueden ser poderosos, los siervos de Jehová también podemos ser poderosos gracias a la fe.
En este discurso hablaremos de cómo la fe —que viene del espíritu santo, la fuerza más poderosa del universo— puede fortalecernos para superar cualquier —y repito, cualquier— prueba, problema o tentación que se nos presente.
Y, aunque no nos sintamos poderosos física o emocionalmente, la fe nos hace poderosos en sentido espiritual.
Y el poder espiritual es mucho más valioso que el físico o el emocional.
Si somos fuertes espiritualmente, seremos como Abrahán.
Busquemos juntos Romanos 4 y veamos qué dice sobre Abrahán, desde el versículo 18: “Aunque no había esperanza, se basó en la esperanza y tuvo fe en que sería padre de muchas naciones, tal como se había dicho: ‘Así de numerosa será tu descendencia’.
Y, aunque su fe no se debilitó, sí se daba cuenta de que su cuerpo ya estaba como muerto (pues él tenía unos 100 años) y de que la matriz de Sara también estaba muerta.
Pero, a causa de la promesa de Dios, no dudó por falta de fe”.
“Más bien”, noten, “se hizo poderoso por su fe, de modo que le dio gloria a Dios y estuvo plenamente convencido de que Dios [Jehová] podía hacer lo que le había prometido”.
Aunque Abrahán tenía casi 100 años, y probablemente a veces se sintiera débil física y emocionalmente, su fe lo hizo poderoso.
De hecho, su fe lo hizo tan poderoso que estaba segurísimo de que se cumpliría la promesa tan extraordinaria de que Sara, su esposa, con 90 años, daría a luz un hijo.
Estaba totalmente convencido.
Y, aunque aquello parecía imposible desde un punto de vista humano, él no tenía la más mínima duda.
De la misma manera, si tenemos una fe fuerte, estaremos seguros de que todas las promesas de Jehová se cumplirán, sin importar lo extraordinarias que parezcan.
No vamos a tener ni la más mínima duda.
Teniendo presente el ejemplo de Abrahán, piense en un siervo de Jehová muy mayor y con enfermedades crónicas.
Podría parecer débil, pero esa apariencia externa puede ser muy engañosa.
Si ese hermano tiene el poder de la fe, es realmente fuerte, como lo fue Abrahán.
Esta maravillosa asamblea se preparó para fortalecer nuestra fe, para que sea tan fuerte, tan poderosa, que podamos aguantar cualquier prueba, problema o tentación que se nos presente.
Y no habrá nada que impida que seamos leales a Dios.
Vamos a repasar ahora cómo cada día de esta asamblea y la emocionante historia de Daniel han fortalecido nuestra fe.
Hablemos primero del viernes.
El texto temático estaba tomado de Lucas 17:5: “Danos más fe”.
Esas fueron las sinceras palabras de los apóstoles de Jesús al darse cuenta de que necesitaban más fe, y con humildad se la estaban pidiendo.
¿No nos pasa a nosotros lo mismo?
Sabemos que necesitamos más fe, y humildemente le pedimos a Jehová que nos la dé.
Pero la pregunta es ¿contestará Jehová nuestras súplicas y nos dará fe?
¡Claro que sí!
El viernes vimos algunas de las maneras en las que Jehová nos contesta cuando somos humildes y le pedimos fe.
Como aprendimos el viernes, Jehová nos da fe principalmente por medio de dos libros: la Biblia y el libro de la creación.
La primera serie de discursos nos mostró que la Biblia nos ayuda a tener fe en la existencia de Dios, en la propia Biblia —la Palabra de Dios—, en las normas morales de Dios y, por supuesto, a tener fe en el amor de Dios.
Hablando de la primera parte, ¿cómo nos ayuda la Biblia a tener fe en la existencia de Dios?
Pues, por ejemplo, en sus páginas encontramos argumentos con una lógica aplastante, como el de Hebreos 3:4.
¿Recuerdan qué dice?
Dice: “Claro, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios”.
Ninguna persona que esté en sus cabales creería que una casa bonita se diseñó y se construyó sola.
Con mucha más razón, nadie en su sano juicio debería aceptar la idea de que todas las cosas bonitas que vemos en la naturaleza se diseñaron y se construyeron solas, o que son el resultado de la casualidad.
Donde hay diseño, hay siempre un diseñador.
Vamos a poner un ejemplo.
¿Cuántas veces tendría que arrojar pintura negra de una lata en una pared blanca hasta conseguir un mapa perfecto de la ciudad de Nueva York, hasta que cada gota de pintura se esparza perfectamente y dibuje sus calles, autopistas, túneles, puentes, pasos elevados y monumentos, y cada cosa con su nombre?
¡Podría hacer eso millones de veces!
Y jamás conseguiría un mapa perfecto de la ciudad de Nueva York.
¿Y qué le parece esto?
Supongamos que sigue intentándolo durante 100.000 millones de años, y, al final, le sale el mapa de una ciudad.
Pero no, no es la ciudad de Nueva York, es Warwick, Nueva York.
Ahora tiene que empezar de nuevo si quiere conseguir la ciudad de Nueva York.
Claro, esto es solo una broma.
Pero piense en esto: una célula del cuerpo humano tiene un diseño mucho más complejo, mucho más detallado que el mapa de una ciudad.
El cuerpo de una persona está compuesto de unos 100 billones de estas impresionantes células, que trabajan perfectamente coordinadas.
En la segunda parte, vimos que la Biblia nos ayuda a tener fe en la Palabra de Dios.
¿Cómo lo hace?
Todos los consejos que encontramos en ella funcionan.
No hay consejos mejores.
Cómo criar a los hijos, cómo tener un matrimonio feliz y así por el estilo.
Piénselo, los seres humanos no somos tan inteligentes como para dar consejos que sean infalibles.
Los consejos humanos tienen que ser revisados y actualizados constantemente.
Pero, aunque la Biblia se escribió hace miles de años, nunca ha necesitado ningún cambio.
Sus consejos siguen siendo los mejores.
Tiene que venir de una fuente superior al ser humano.
En el tercer discurso, vimos que la Biblia nos ayuda a tener fe en las normas de Dios.
Nos dice cuáles son, nos anima a obedecerlas, y, al hacerlo, nos protegemos física, emocional y espiritualmente.
Somos felices, tenemos una buena conciencia y nos va bien en la vida.
Así no nos veremos obligados a aprender a base de malas experiencias.
Un refrán dice que “la experiencia es la mejor maestra”.
¡Totalmente falso!
La experiencia te enseña a base de golpes.
Jehová es el mejor maestro.
Nuestro Dios, Jehová, hace “sabio al inexperto”, según Salmo 19:7.
En el cuarto discurso, vimos que la Biblia nos ayuda a tener fe en el amor de Dios.
Lo hace principalmente explicándonos que Dios entregó a su Hijo primogénito para que muriera por nosotros y tuviéramos vida eterna.
Pensémoslo, cuando la gente da algo, ¿qué es lo que suele dar?
Algo que les sobra o lo que no vayan a necesitar.
Pero Jehová dio lo más valioso que tenía, y eso le causó mucho dolor.
La evolución dice que los humanos descendemos de los simios.
¿Cómo podemos sentirnos felices y amados pensando que nuestro padre fue un simio?
Pero nuestro auténtico Padre, Jehová, es la personificación del amor.
En la tarde del viernes, vimos la segunda serie de discursos, que abrió el libro de la creación.
Adentrarnos en este libro puede fortalecer nuestra fe.
Hablemos del primer discurso, que era sobre las estrellas.
Isaías 40:26 dice que Jehová creó las estrellas y que “a todas las llama por su nombre”.
Párese a pensar en esto: ¿cuánto tiempo le tomaría a usted nombrar solamente las estrellas de la Vía Láctea si dijera un nombre por segundo?
José, Pablo, Raquel, Sara...
Bueno, los científicos calculan que hay cerca de 400.000 millones de estrellas tan solo en la Vía Láctea.
Si dijera una por segundo, tardaría 400.000 millones de segundos.
¿Y cuánto es eso?
¡12.684 años!
Más del doble del tiempo que ha pasado desde la creación de Adán.
Y después puede empezar con la siguiente galaxia.
Y los científicos calculan que debe haber dos billones de galaxias en el universo.
Eso es igual a cinco veces la cantidad de estrellas que hay en la Vía Láctea.
Pensar en estos números puede dar dolor de cabeza.
Pero Jehová las creó, las mantiene y llama a cada una por su nombre.
En el discurso se explicó que, si Jehová puede hacer eso, no tendrá ningún problema en recordar y volver a crear a todos los que están durmiendo en las tumbas.
El segundo discurso se centró en la página del libro de la creación que habla de los océanos.
¡Qué poderosos son!
Pero el que los hizo es muchísimo más poderoso.
No hay duda de que nuestro poderoso Dios puede protegernos ahora y hasta el final de la gran tribulación.
El tercer discurso analizó la página que habla de los bosques, y se nos explicó que los bosques tienen la impresionante capacidad de repararse y renovarse a sí mismos.
Y el asunto es que aquel que tuvo la sabiduría para crear estos bosques sin duda sabe cómo reparar todo el daño que el hombre le ha causado al planeta Tierra.
El cuarto discurso se centró en el viento y el agua.
Y vimos que Jehová, en el pasado, usó el viento y el agua —especialmente en forma de granizo— para vencer a sus enemigos y salvar a su pueblo.
Y los volverá a utilizar en el Armagedón.
El quinto discurso nos enseñó el fascinante mundo de los animales marinos, y vimos el animal más grande que existe en la Tierra: la ballena azul.
¡Y menudo apetito tiene esta ballena!
Según el video, puede comer toneladas de alimento al día.
Pero Jehová la alimenta.
Y, si puede hacer eso, ¿acaso no puede alimentarnos y cuidarnos si seguimos buscando primero el Reino?
Ahora tenemos más fe en que puede hacerlo y lo hará.
El último discurso habló del increíble cuerpo humano.
Como se explicó, tiene la asombrosa capacidad de curarse y autorrepararse cuando sufre daños.
Piense en esto, si su auto se estropea o se araña, ¿se arregla solo?
No creo.
¿Qué pasaría si, cada vez que nos arañamos, nos golpeamos o nos hacemos daño, nuestro cuerpo no se curara?
En poco tiempo nuestro aspecto sería lamentable.
Pero Jehová, que hizo el cuerpo con esa gran capacidad, podrá curar todas las enfermedades, rejuvenecernos y evitar que nos enfermemos en el nuevo mundo.
Y él ha prometido que lo hará.
La tercera serie de discursos volvió a hablar del libro que más fortalece nuestra fe, la Biblia.
Se habló de algunas personas que llegaron a tener una gran fe y de lo que hicieron para conseguirla.
Y, aunque estaban rodeados de personas sin fe, ellos lograron tenerla.
Seguro que fortaleció nuestra fe analizar el ejemplo de Abel, Enoc, Noé, Moisés y los discípulos de Jesús.
Estamos más decididos que nunca a imitar a estos siervos fieles y no a aquella gente sin fe.
Y sabemos que nos irá muy bien, porque tenemos el mismo Padre y ayudante, que nos dará espíritu santo, como lo hizo con ellos.
Las tres series de discursos del viernes nos mostraron claramente que Jehová nos responde cuando le pedimos más fe por medio de dos libros: la Biblia y el libro de la creación.
Una pregunta sobre la historia de Daniel: ¿cómo le dio Jehová a Daniel la fe que le había pedido en oración?
Una manera fue mediante su Palabra escrita.
¿Recuerdan que, en la historia, Daniel leía a menudo de un rollo que le había regalado su padre?
¿Se acuerdan de ese rollo?
Aquel rollo contenía lo que hoy conocemos como el Salmo 27.
Cuando sus enemigos trataron de desacreditarlo, Daniel meditó en el Salmo 27:11, 12, que dice en parte: “No me entregues a mis adversarios, porque testigos falsos se han levantado contra mí y me amenazan con violencia”.
Cuando lo amenazaron de muerte, vimos a Daniel meditar en el Salmo 27:7-9, que dice en parte: “Tú eres quien me ayuda; no me abandones, no me dejes, mi Dios de salvación”.
Seguro que esos versículos fortalecieron muchísimo la fe de Daniel.
Claro, no podemos asegurar que Daniel estuviera pensando en esos versículos específicos, pero la Biblia sí muestra que las Escrituras ayudaron a Daniel a fortalecer su fe.
Y sabemos que Daniel era un buen estudiante de las profecías bíblicas.
Él dijo de sí mismo en Daniel 9:2: “Yo, Daniel, deduje por los libros [o sea, los libros sagrados] el número de años”.
Y luego habla sobre la desolación y la restauración de Jerusalén, y de que pasarían 70 años.
Bueno, la pregunta es ¿nos dará Jehová más fe cuando se la pidamos?
Desde luego que sí.
Una ayuda importante que ya nos ha dado son las profecías que encontramos en la Biblia.
Tan solo las profecías de Daniel han ayudado a millones de personas a tener una fe muy fuerte.
Por ejemplo, las profecías que se han cumplido sobre el rey del norte y el rey del sur nos han fortalecido mucho.
A continuación veremos un video sobre este tema, que apareció en el programa de mayo de JW Broadcasting®, presentado por el hermano Cook.
A Daniel se le dio una profecía acerca de dos reyes rivales: “el rey del norte” y “el rey del sur”.
¿Cómo se ha cumplido hasta ahora?
A finales del siglo 19, el Imperio alemán se convirtió en el rey del norte.
Alemania reunió “fuerzas y valor para ir contra el rey del sur con un gran ejército”.
De hecho, su fuerza naval llegó a ser la segunda más grande del mundo.
¿Quién llegó a ser el rey del sur?
La alianza entre Gran Bretaña y Estados Unidos.
Este rey luchó en la Primera Guerra Mundial “con un ejército inmensamente grande y poderoso”.
Arrasó y humilló al rey del norte.
Pero ese no fue el final del rey del norte.
Durante la Segunda Guerra Mundial, descargó “su furia contra el pacto santo”.
También quitó “el sacrificio constante”, es decir, intentó frenar la predicación.
¿Cómo lo hizo?
Prohibiéndola, metiendo en prisión a muchos cristianos ungidos y a sus compañeros, y matando a cientos de ellos.
Después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética se convirtió en el rey del norte.
Este rey colaboró con el rey del sur para crear “la cosa repugnante y devastadora”: la Organización de las Naciones Unidas.
A principios del siglo 20, la Unión Soviética trató de acabar con las religiones en los territorios que controlaba.
Así se cumplió la profecía que decía que no mostraría “respeto por el Dios de sus padres”.
De esta manera, el rey del norte no le dio gloria al Dios de los cielos, sino “al dios de las fortalezas”.
Tal como se profetizó, el rey del norte utilizó su fuerza militar y se envolvió “en un conflicto” contra el rey del sur, la potencia formada por Estados Unidos y Gran Bretaña.
Esta potencia compitió con la Unión Soviética para controlar el mundo y apoyó guerras y conflictos políticos por toda la Tierra.
Después de la caída de la Unión Soviética en 1991, no estaba claro quién sería el rey del norte.
Durante un tiempo, el pueblo de Jehová pudo predicar y adorar a Dios en paz.
Pero, en los últimos años, Rusia y sus aliados se han enfrentado de nuevo al rey del sur.
Los dos reyes se han acusado mutuamente de ataques cibernéticos para perjudicar sus economías y sistemas políticos.
Pero los ataques del rey del norte han ido más allá.
Como se predijo, ha invadido “la Tierra Hermosa”, es decir, ha comenzado a oponerse a nuestras actividades espirituales.
Hoy día, el gobierno ruso sigue atacando al pueblo de Dios.
Los cristianos sabemos que vamos a sufrir persecución, pero también sabemos que no durará para siempre.
Nuestro rey, Jesucristo, es más poderoso que cualquier gobierno humano.
Muy pronto, destruirá al rey del norte, al rey del sur y a todos sus enemigos, y liberará a los siervos leales de Jehová.
¡Qué video tan impactante!
¿Se fortaleció su fe al ver la exactitud del cumplimiento de estas profecías?
Estamos seguros de que sí.
Y estamos completamente convencidos de que el resto de esa profecía, incluida nuestra salvación, se va a cumplir.
Pronto, Cristo defenderá al pueblo de Dios y pondrá fin a este sistema malvado.
Sigamos estudiando a fondo estas y otras profecías.
Si lo hacemos, la fe que tenemos en nuestro sabio, todopoderoso y amoroso Padre seguro que será más fuerte.
Hablemos ahora del programa del sábado, que tuvo como texto temático Judas 3: “Luchen con todas sus fuerzas por la fe”.
En la serie de discursos “Luchan con éxito por la fe”, vimos que muchos que no están casados y muchos que están casados con alguien que no sirve a Jehová están venciendo en su lucha por la fe.
Deseamos felicitarlos y decirles que los queremos.
El discurso de bautismo animó a los nuevos discípulos a seguir fortaleciendo su fe.
Les damos una calurosa bienvenida a todos los recién bautizados.
Jehová los ama mucho, el Cuerpo Gobernante los ama mucho, sus hermanos también los aman mucho, y estamos muy felices de que ahora formen parte de la familia unida de incansables luchadores por la fe.
Las dos series de discursos de la tarde nos ayudaron a ver que podemos demostrar nuestra fe dando de nuestro tiempo, energías y cosas materiales para apoyar la obra del Reino y ayudar a otros.
Y se habló de cosas específicas que podemos hacer.
Por ejemplo, aprender un nuevo idioma, mudarnos adonde se necesite ayuda, solicitar ir a la Escuela para Evangelizadores, colaborar en un proyecto de construcción o apartar algo para la obra del Reino.
El discurso “Luchen con todas sus fuerzas por la fe” nos recordó que, como sucede en todas las luchas, en nuestra lucha tenemos enemigos.
Por ejemplo, tenemos que rechazar las mentiras de los apóstatas y los cuentos falsos de otros opositores que pretenden sembrar dudas y debilitar nuestra fe.
Satanás es muy hábil usando insinuaciones, medias verdades y mentiras.
Por eso, no nos sorprende que los medios de comunicación, a menudo manipulados por apóstatas, líderes religiosos y otros opositores, también se valgan con frecuencia de insinuaciones, medias verdades y mentiras para atacar a la organización de Jehová.
Piensen en esto: la fe es parte del fruto del espíritu, es algo que Jehová nos da para fortalecernos, mientras que las dudas son una herramienta que el Diablo utiliza para debilitarnos.
¿Recuerdan lo que le dijo Satanás a Eva?
“¿De veras les dijo Dios que no pueden comer de todos los árboles del jardín?”.
“¿De verdad les dijo eso?”.
¿Por qué lo preguntó así?
Para sembrar dudas y acabar con su fe; y lo consiguió.
Y, en nuestro caso, si no tenemos cuidado, las dudas pueden acabar con nuestra fe.
Pero una fe fuerte impide que entren dudas en nuestra mente y corazón.
Sigamos hablando un poquito más de los apóstatas.
Supongamos que un apóstata toca a su puerta y le dice: “Me gustaría entrar en su casa, sentarme con usted y enseñarle algunas ideas apóstatas”.
No lo escucharíamos ni un minuto, le diríamos que se fuera por donde vino.
Pero ¿y si ese mismo apóstata tratara de entrar en su casa a través de la televisión o la computadora?
Pues, hermanos, deberíamos rechazarlo con la misma contundencia.
Segunda de Juan 10 dice que “si alguien viene a ustedes y no trae estas enseñanzas, no lo reciban en sus casas”.
Que no entren ni por la puerta ni por la televisión o la computadora.
Es triste que algunos se engañen a sí mismos pensando: “Si escucho a este apóstata en la televisión o en internet, o leo su libro, veré lo equivocado que está y tendré una fe más fuerte.
Y, si alguien usa sus argumentos en la predicación, estaré preparado para responder.
¡Qué forma de pensar tan insensata!
Sería como si pensáramos: “Si pruebo comida apestosa y podrida de la basura, eso me ayudará a reconocer cualquier comida en mal estado”.
Pues no sería muy sabio, ¿verdad?
En vez de envenenar nuestra mente con ideas apóstatas, escuchamos a Dios todos los días leyendo la Biblia, así fortalecemos nuestra fe.
Y, por cierto, ¿cómo luchó Daniel con todas sus fuerzas por la fe?
Algo que hizo fue no ceder ante la presión.
¿Se imaginan la presión a la que tuvo que enfrentarse cuando le ofrecieron los manjares y el vino del rey?
¿Cómo fue capaz de rechazarlos?
La respuesta la podemos encontrar en Daniel 1:8.
Ahí dice: “Pero Daniel decidió en su corazón que no iba a contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía.
Así que le pidió permiso al funcionario principal de la corte para no consumir esas cosas que lo contaminarían”.
¿Se fijaron?
Daniel ya había decidido “en su corazón” lo que iba a hacer.
Y lo hizo porque estaba convencido de que cualquier cosa que Jehová le pidiera era por su bien.
Igual que Daniel, tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas por la fe.
¿Lo están presionando ahora —en la escuela, en el trabajo o incluso en casa— para que ceda?
Si es así, por favor, no se rinda y no ceda.
Medite en el ejemplo de Daniel y luche por su fe.
Decídase a obedecer a Jehová, porque obedecerlo siempre es lo mejor, y, si lo hace, nunca se arrepentirá.
A Daniel también lo presionaron con amenazas.
¿Se imaginan cómo se sintió Daniel cuando se enteró de que su siguiente oración podría costarle la vida?
¿Qué lo ayudó a mantenerse fiel?
Vamos a buscar Daniel 6:10 para encontrar la respuesta.
Daniel 6:10: “Pero, tan pronto como Daniel se enteró de que el decreto se había firmado, fue a su casa, que tenía las ventanas de la habitación de la azotea abiertas hacia Jerusalén.
Y siguió arrodillándose, orando y alabando a su Dios tres veces al día, tal como siempre había hecho hasta ese momento”.
Él sabía que eso era lo correcto y no dudó en hacerlo.
Daniel era constante en su adoración.
Daniel 6:16 dice que el profeta servía “con constancia” a su Dios. La Atalaya explicó que la palabra original que se traduce como constancia básicamente significa “moverse en círculo”, que da la idea de continuidad.
Daniel nunca interrumpió su adoración a Jehová, tal como la línea de un círculo no se interrumpe, no tiene fin.
Por favor, presten atención a la siguiente escenificación, en la que un hermano se enfrenta a un posible arresto.
Pero pensar en el ejemplo de Daniel lo ayuda a seguir sirviendo a Jehová con constancia en medio de esas circunstancias tan difíciles.
En muchas partes de la ciudad, la situación es caótica.
El ejército está arrestando a todo aquel que no apoye al nuevo gobierno.
¿Qué vamos a hacer?
¿Vamos a ir hoy a la reunión?
Quería hacer lo que fuera mejor para mi esposa y mi hija.
Pero ya habían arrestado a algunos de los ancianos.
¿Y si me arrestaban a mí?
¿Qué sería de mi familia?
¿No irás a casa a orar, verdad?
Oro con la ventana abierta tres veces al día, todos los días.
Si cediera, aunque fuera un poco, ¿qué pensarían?
Conozco a Jehová y, si confío en él, me premiará.
No sé cómo lo hará, pero lo hará.
Pídanle a Jehová que yo no pierda la fe, que todos la mantengamos, sin importar lo que pase.
La Biblia es clara.
Tenemos que seguir reuniéndonos, en grupos pequeños si es necesario.
Pidámosle a Jehová que pase lo que pase nos dé fuerzas para aguantar.
Nuestro querido Padre, Jehová, por favor...
Al final me arrestaron.
Te extrañamos mucho, pero estamos muy orgullosas de ti.
Sabemos que pase lo que pase en el juicio mantendrás tu fe, y nosotras también.
¿Te asustaste?
Tuve mucho miedo.
Pero Jehová nos ayuda cuando tenemos miedo.
Sabía que yo estaría bien y que Jehová cuidaría a mi familia.
Tal como le ocurrió al hermano del video, a nosotros nos perseguirán.
Segunda a Timoteo 3:12 dice: “Todos los que desean vivir con devoción a Dios en unión con Cristo Jesús también serán perseguidos”.
No dice “puede ser”, “quién sabe”, “a lo mejor”; “serán perseguidos”, garantizado.
Pero, como el hermano del video, cuando nos persigan, meditemos en el ejemplo de Daniel y luchemos por nuestra fe, y oremos con la confianza de que nuestro Dios es mucho más poderoso que nuestros enemigos.
Seamos como el joven David cuando fue a pelear contra Goliat.
Él vio el cuadro completo, ¿verdad?
Él podía ver lo grande que era Goliat, pero, en el cuadro completo, también podía ver lo diminuto que era Goliat comparado con su todopoderoso Dios, Jehová.
Daniel también pudo ver de una manera especial el poder de Jehová cuando lo arrojaron al foso de los leones.
Jehová envió a un ángel para cerrarles la boca a aquellos leones.
Y, piénselo, está claro que aquellos leones estaban muy hambrientos, porque, poco después, cuando echaron a otros al foso, los devoraron antes de tocar el suelo.
Tenían mucha hambre, y Daniel debió haberles parecido un aperitivo sabroso.
Pero, por mucho que lo intentaran, aquellos leones no pudieron abrir la boca para comerse a Daniel.
Daniel también nos puso un buen ejemplo al no perder la esperanza a pesar de la vejez y la debilidad física.
¿Se imaginan cómo se sintió Daniel, que tenía ya casi 100 años, cuando vio a muchos judíos volver a su amada tierra pero él no podía ir con ellos?
¿Qué ayudó a Daniel a mantener viva la esperanza? Vayamos a Daniel 10, por favor, y veamos una cosa que lo ayudó.
En Daniel 10:18, 19, Daniel dice: “El que parecía un hombre volvió a tocarme y me fortaleció.
Entonces dijo: ‘No tengas miedo, hombre muy valioso.
Ten paz.
Sé fuerte, sí, sé fuerte’.
Al hablar conmigo, me sentí más fuerte y dije: ‘Habla, mi señor, porque me has fortalecido’ ”.
Mediante un ángel, Jehová le aseguró a Daniel que era valioso y que seguía siendo útil para él.
Daniel se dejó animar por Jehová.
Y, después, Jehová le reveló la emocionante profecía del rey del norte y del rey del sur, que Daniel escribió para nuestro beneficio.
Aunque era mayor y estaba débil, este valioso hombre seguía siendo muy útil para Jehová.
Por favor, vean la siguiente escenificación, en la que un hermano mayor que se siente inútil medita en cómo el ángel animó a Daniel.
¡Qué rápido se pasa la vida!
Fui precursor, prediqué en otro idioma, estuve en la obra de circuito...
y hubo un tiempo en el que era yo el que animaba a los mayores.
¡Extraño mucho aquellos tiempos!
Y ahora soy yo el que está en un hogar para mayores.
A veces pienso que ya no tengo nada que ofrecer.
Daniel, eres un hombre muy valioso.
He sido enviado a ti.
No tengas miedo, Daniel.
Tus palabras han sido oídas desde el primer día en que te decidiste de corazón a entender.
No me queda aliento.
Y no tengo fuerzas.
No tengas miedo, hombre muy valioso.
Ten paz.
Sé fuerte.
Sé fuerte.
Feliz el que se mantiene a la expectativa.
Sigue adelante hasta el fin.
Descansarás, pero al fin de los días te levantarás para recibir tu parte.
Hola, vine a ver cómo está.
¿Tienes un minuto?
Me gustaría enseñarte algo.
Sí, claro.
Jehová sí se acuerda de mí, y yo todavía tengo mucho que ofrecer.
¡Qué video tan conmovedor!
¿No es cierto?
Y usted, ¿no puede hacer todo lo que le gustaría por culpa de los achaques de la edad?
Entonces, piense en el ejemplo de Daniel y deje que Jehová lo anime.
Y recuerde, las cosas que hizo en el pasado todavía son muy valiosas para Jehová.
Nunca las olvidará.
Y todo lo que haga ahora por él, aunque parezca poco, también es muy valioso para Dios.
Los animamos a todos, sean jóvenes o mayores, a imitar a Daniel y a no dejar de luchar con todas sus fuerzas por la fe.
Hablemos ahora del programa de hoy, el texto temático está sacado de Mateo 21:21: “Si tienen fe [...] pasará”.
Por la mañana fortaleció mucho nuestra fe escuchar la serie de discursos “Imitemos a las mujeres de fe”.
En cada uno de los discursos, se habló del ejemplo de una mujer de fe que se enfrentó a desafíos enormes como montañas.
Sara tuvo que dejar una vida cómoda para empezar a vivir como una nómada.
Y, durante muchos años, no pudo tener hijos.
Rahab tuvo que actuar con decisión y arriesgar su vida para proteger a los espías israelitas y ponerse del lado del pueblo de Dios.
Además, tuvo que dejar la vida inmoral que llevaba.
Ana continuó sirviendo a Jehová a pesar de que durante muchos años fue estéril y Peniná se burlaba de ella.
A la niña israelita prisionera, una banda de saqueadores sirios la separó por la fuerza de su familia, pero ella nunca dejó de hablar con valor a otros sobre Jehová.
María aceptó una misión difícil, la de dar a luz, cuidar y educar al Hijo de Dios.
La mujer fenicia fue valiente y le pidió a Jesús con insistencia que ayudara a su hija, que estaba poseída por un demonio.
Y consiguió que la ayudara.
Marta tuvo que pasar por la triste pérdida de su hermano, pero siguió creyendo en que Jesús tenía el poder de resucitarlo.
Las hermanas Ishii y Toom, de las que se habló en el último discurso, son ejemplos de fe de tiempos modernos.
Las dos se negaron con valor a renunciar a su fe aunque eso les costó estar en prisión muchos años.
Y todo por ser testigos de Jehová.
Todas y cada una de estas mujeres se enfrentaron a obstáculos como montañas, pero Jehová las recompensó por su fe.
Ellas tenían fe en que Jehová las ayudaría, y Jehová no las decepcionó nunca.
Y nosotros, ¿qué cosas buenas podemos esperar de Jehová si tenemos una fe fuerte?
Pues, hablemos de algunas de las cosas que esperamos que ocurran dentro de poco.
Por ejemplo, la parte final del sueño de la imagen de Nabucodonosor, que se describe en Daniel 2, se cumplirá.
Las cuatro partes superiores de la imagen de Nabucodonosor son cuatro potencias mundiales que llegaron y se fueron, tal como se profetizó.
Hoy día, la potencia mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña —simbolizada por los pies de hierro y barro— es la que domina.
Y está cada vez más claro que esta última potencia mundial es una mezcla de hierro y barro que no se mantiene unida.
Y tal como el hierro mezclado con barro es más débil que el hierro sólido, la potencia de Estados Unidos y Gran Bretaña es más débil que el Imperio romano, del que salió, que era de hierro.
La capacidad de Estados Unidos y Gran Bretaña de actuar con la fuerza del hierro se debilita por culpa del barro; personas que se alzan contra los gobiernos para reclamar sus derechos mediante revueltas, campañas por los derechos civiles y movimientos independentistas.
Ya se profetizó en Daniel 2:42: “El reino será en parte fuerte y en parte frágil”.
Y, hoy día, este hecho está más claro que nunca.
Pero, aunque esta potencia mundial está debilitada, no va a acabar sencillamente autodestruyéndose.
Busquemos Daniel 2 y veamos cuál será su final.
Es un texto muy conocido, Daniel 2:44: “En los días de esos reyes, el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será destruido ni pasará a manos de ningún otro pueblo. [...] Hará añicos y pondrá fin a todos esos reinos, y será el único que permanecerá para siempre, tal como viste que pasaba cuando se cortó una piedra de la montaña, aunque no con manos humanas [sino las de Jehová], y la piedra hizo añicos el hierro, el cobre, el barro, la plata y el oro.
El Gran Dios le ha revelado al rey lo que sucederá en el futuro.
El sueño es verdadero y su interpretación es digna de confianza”.
Este pasaje describe cómo el Reino de Dios, representado por la piedra, hará añicos a todos los gobiernos humanos en el Armagedón.
Y es interesante que Daniel 2:34 diga que la piedra —el Reino de Dios— golpeará la imagen —los gobiernos humanos— en los pies de hierro y barro.
Esto deja claro que el Armagedón vendrá mientras aún domine la potencia formada por Estados Unidos y Gran Bretaña, la última potencia mundial humana.
Igual que Daniel, nosotros tenemos fe en lo que dice el versículo 45: “El sueño es verdadero y su interpretación es digna de confianza”.
No hay ninguna duda, el Reino de Dios destruirá a todos los gobiernos en el Armagedón mientras aún exista la potencia de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Tal como la parte final del sueño de la imagen se cumplirá dentro de poco, también se cumplirá la parte final de la visión de Daniel que está en el capítulo 7.
En ese capítulo, Daniel describe cuatro bestias salvajes que simbolizan cuatro potencias mundiales de la antigüedad.
Es apropiado que se las describa como bestias salvajes, porque no gobernaron con bondad, sino con dureza, como si fueran bestias.
Esas cuatro potencias mundiales son Babilonia, Medopersia, Grecia y Roma; son las mismas cuatro potencias mundiales representadas por los cuatro metales de la parte superior de la imagen de Nabucodonosor.
Pero en el versículo 8 Daniel describe un cuerno que salió de la cabeza de la cuarta bestia —Roma—, y ese cuerno tenía ojos, ese cuerno tenía boca, y esa boca hablaba con arrogancia.
Pues, este cuerno arrogante simboliza la potencia formada por Estados Unidos y Gran Bretaña; de nuevo, la última potencia.
¿Y qué se predijo que pasaría a continuación?
Busquemos Daniel 7 para ver qué pasa después.
Daniel 7, y leeremos a partir del versículo 26: “Pero el Tribunal se sentó y le quitaron su dominio [es decir, al cuerno] para acabar con él y destruirlo completamente.
Y el reino, el dominio y la grandeza de los reinos que hay bajo todos los cielos fueron dados al pueblo que forman los santos del Supremo.
Su reino es un reino eterno y todos los gobiernos les servirán y los obedecerán”.
A este cuerno arrogante se le quita su dominio y, además, es destruido y reemplazado por el Reino de Dios.
Tal como se describe en la visión, el Reino de Dios destruirá a todos los gobiernos humanos mientras Estados Unidos y Gran Bretaña sigan siendo la potencia mundial, y por fin gobernará toda la Tierra.
¡Qué emocionante va a ser ver el cumplimiento de todo esto dentro de muy poco!
Piénselo, hasta ahora el resto de la profecía se ha cumplido.
Así que confiamos plenamente, tenemos fe, en que la parte final también va a cumplirse.
Ahora bien, hay muchas otras profecías en el libro de Daniel, que no tenemos tiempo de ver ahora, que se han cumplido al pie de la letra.
Y el cumplimiento de tantas profecías nos convence por completo de que estamos muy adentrados “en el tiempo del fin”.
Muy pronto seremos testigos del cumplimiento de Daniel 12:1, donde dice que “Miguel, el gran príncipe”, se levantará, y habrá un tiempo de gran angustia.
Pero el pueblo de Dios se salvará, “todo el que esté anotado en el libro”.
En el video que vimos al principio de este discurso aparecía Miguel —Jesucristo glorificado— viniendo desde el cielo con sus ángeles para salvar al pueblo de Jehová y destruir este sistema malvado.
Pero, si se fijaron bien en el video, habrán visto que los malos estaban disparando sus armas hacia arriba, contra Miguel.
Es como para reírse, ¿no es cierto?
Porque hasta las armas más poderosas del hombre son como pistolas de juguete comparadas con el enorme poder de Miguel.
De hecho, en el video, a Miguel se le ve avanzando sin ninguna protección, sin coraza ni escudo.
¡No le hacen falta!
Solo lleva una espada, un arma de ataque.
A veces, en nuestras ilustraciones se le dibuja con arco y flecha, de nuevo, solo con un arma de ataque.
Pero las armas de Jesucristo son poderosas, mucho más poderosas de lo necesario para cumplir la misión de rescatar al pueblo de Jehová y borrar del mapa al malvado sistema de Satanás.
Y, después del Armagedón, comenzará el glorioso Reinado de Mil Años de Cristo.
Durante ese periodo maravilloso, veremos el cumplimiento del último versículo del libro de Daniel.
Leámoslo, el último versículo de este libro.
Daniel 12:13.
Esto es lo que se le dijo a Daniel: “En cuanto a ti, sigue adelante hasta el fin.
Descansarás, pero al fin de los días te levantarás para recibir tu parte”.
Daniel le sirvió a Jehová fielmente hasta el final de su vida.
Siguió adelante “hasta el fin”, y ahora está descansando.
Pero pronto se levantará, cuando resucite durante el Reinado Milenario de Cristo para recibir su parte en el nuevo mundo.
Una pregunta: ¿tenía fe Daniel en la promesa que Jehová le hizo mediante el ángel?
Por supuesto que sí.
Él ya había demostrado su fe durante décadas, mantuvo su pureza negándose a comer alimentos prohibidos.
Nunca dejó de orar, incluso cuando hacerlo podía costarle la vida.
Nunca dejó de fortalecer su fe estudiando la Biblia.
Estamos seguros de que Daniel confiaba totalmente en la promesa que Jehová le hizo mediante el ángel de que se levantaría en la resurrección y recibiría su parte en el nuevo mundo.
La cuestión es ¿cómo podemos nosotros tener una fe tan fuerte como la de Daniel?
Manteniendo nuestra pureza moral y espiritual al no dejar que nada contamine nuestra fe.
Orando constantemente con la total confianza de que Jehová contestará nuestras oraciones.
Y escuchando a Jehová al estudiar con regularidad su Palabra.
Jehová quiere que tengamos fe en que él nos recompensará.
Hebreos 11:6 dice que “el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe [que de verdad está ahí] y que recompensa a los que lo buscan con empeño”.
¿Recuerdan a los dos hermanos que vimos anteriormente, el que era padre y el que estaba enfermo?
El padre terminó entre rejas y el hermano enfermo no se curó milagrosamente.
¿Fue inútil su fe?
Por supuesto que no.
¿Los recompensará Jehová?
Por supuesto que sí.
Si usted está pasando por algo parecido, ¿lo recompensará Jehová?
Por supuesto que sí.
Por favor, vean el siguiente video en el que escucharán la canción que luego cantaremos para concluir esta asamblea.
Les gustará mucho.
♪♪ No digas “Tengo miedo”.
No digas “¿Qué pasará?”.
Dios te puede proteger, no tienes que temer, estás al lado de Jehová.
Si tienes fe, podrás mover montañas.
Si tienes fe, el miedo se te va.
Con los ojos de la fe, si miras, puedes ver la potente mano de Jehová.
Si tienes fe.
Tantos ejemplos fieles, tantas vidas de lealtad.
Por su fe y amor, aguante y valor, muy pronto se levantarán.
Si tienes fe, podrás mover montañas.
Si tienes fe, el miedo se te va.
Con los ojos de la fe, si miras, puedes ver la potente mano de Jehová.
Si tienes fe.
Si tienes fe, eres poderoso, le haces frente al “león”.
Puede rugir, mas Dios está detrás de ti, brindándote su protección.
Dios cumplirá muy pronto lo que nos prometió.
Ya ves el final, muy poco queda ya para la victoria de Jehová.
Si tienes fe, podrás mover montañas.
Si tienes fe, el miedo se te va.
Con los ojos de la fe, si miras, puedes ver la potente mano de Jehová.
Si tienes fe.
Si tienes fe. ♪♪ ¡Qué video tan emocionante!
Ya tenemos muchas ganas de cantar juntos esa canción al final del programa.
Queridos hermanos, queridos niños y amigos que nos escuchan, no hay duda de que ahora mismo nos enfrentamos a poderosos enemigos.
Para empezar, tenemos un poderoso enemigo en nuestro interior, el pecado heredado.
Y tenemos que luchar constantemente contra él si queremos hacer lo correcto.
En segundo lugar, tenemos a nuestros grandes enemigos, Satanás y sus demonios.
A Satanás se le describe como un león rugiente, una serpiente astuta, un dragón feroz, un sigiloso pajarero y con otras descripciones negativas.
Efesios 6:12 dice que “tenemos una lucha” —según la nota “una lucha cuerpo a cuerpo”— “contra las fuerzas espirituales malvadas en los lugares celestiales”.
Como explican nuestras publicaciones, puede haber decenas de miles de estos poderosos y malvados espíritus en la región invisible, que no dejan de luchar contra nosotros.
En tercer lugar, está este mundo malvado que nos rodea, que quiere atraparnos y presionarnos para hacer lo que Jehová odia.
Y, pensando en proporciones, en este mundo, por cada 900 personas hay un solo testigo de Jehová, solo uno.
Pero, aunque estos tres enemigos son poderosos, nuestra fe —que viene del espíritu santo, una fuerza invencible— nos hace más poderosos, como grupo y como individuos, que estos tres enemigos juntos.
Muy pronto nos atacará otro poderoso enemigo.
Este intimidante adversario es una coalición de naciones llamada Gog en Ezequiel 38.
Ese capítulo dice que Gog vendrá con “un ejército enorme, una gran fuerza militar”.
“Como nubes que cubren el país”, vendrán contra el pueblo de Dios.
Este escenario puede parecer aterrador.
Pero, queridos hermanos, gracias a la fe, ustedes serán más fuertes que Gog, y lo seguirán siendo hasta que Jehová intervenga milagrosamente en el Armagedón.
En realidad, el Armagedón es una operación de rescate.
Dios intervendrá y eliminará a Gog para siempre, lo barrerá con “la escoba del exterminio”.
En el pasado, la fe ayudó al pueblo de Dios a superar hasta los desafíos más difíciles.
Y esa fe, que viene del espíritu santo, nos ayudará a hacer lo mismo.
A lo largo de los siglos, igual que hoy, siervos de Dios como Daniel han sido poderosos, no por sus propias fuerzas, sino gracias a la fe.
Así que, queridos hermanos, queridos niños, amigos que nos escuchan, sigan pidiendo más fe.
¡Nunca dejen de fortalecerla!
Y no tengan ninguna duda de que, si tienen fe, fortalecen su fe y demuestran fe, muy pronto verán el cumplimiento de todas y cada una de las promesas de Jehová.
Gracias, hermano Lett.
Tu discurso y el resto de la asamblea nos han fortalecido la fe y nos han preparado para el futuro.
Seguro que les gustará saber que la primera y la segunda parte de la historia Daniel, un hombre de fe ya se pueden descargar en jw.org y en la aplicación JW Library®.
Esta asamblea es una prueba más de que Jehová y su Hijo, Jesucristo, nos dan abundante alimento espiritual a pesar de la complicada situación mundial.
¡Cuánto nos alegramos de que nos cuiden tanto!
En nombre del Cuerpo Gobernante y de todos los hermanos que servimos en Betel y en las oficinas de Traducción por todo el mundo, muchas gracias por ver el programa de la asamblea regional del 2021.
Los queremos.
Que su amor y su fe sigan siendo fuertes, y su esperanza se mantenga viva.
Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting®.
Para terminar, vamos a cantar una canción que habla del poder que tiene la fe en nuestra vida.
Por favor, cantemos juntos la canción Si tienes fe. Ya la escuchamos durante el último discurso.
Después de la canción, pueden hacer una oración para dar gracias a Jehová.
Ahora cantemos todos junto con el coro de la Watchtower la canción Si tienes fe.