El texto de hoy nos recuerda que Jehová nos quiere muchísimo y que ha hecho muchas cosas por ti y por mí, por todos nosotros.
Él es el que inventó el matrimonio.
Es el Creador de esta unión.
Por eso, desde el principio, desde que creó a Adán y Eva hasta nuestros días, quería que el matrimonio estuviera junto, que fueran una sola carne, que estuvieran unidos y que la relación fuera estable, permanente y feliz.
Pero hay un problema: por otra parte, tenemos a Satanás, que es el destructor del matrimonio.
Quiere destruir los matrimonios y las familias.
A él le gustaría meterse en tu matrimonio y en mi matrimonio, y causar una brecha.
Por eso, ¿qué puede fortalecer o destruir el matrimonio?
Bueno, todo dependerá de cuánto amemos a Jehová y de que obedezcamos sus mandamientos —incluidos los mandamientos que están relacionados con el matrimonio—, y de que seamos leales a nuestro cónyuge y lo amemos.
También debemos demostrar que odiamos todo lo que Satanás ha hecho por destruir los matrimonios y las familias, y lo que sigue haciendo hoy.
Y no debemos permitir que nada interfiera en nuestra relación, en esa unión firme y segura que tenemos con nuestro cónyuge.
¿Recuerdan lo que hizo Jesús cuando unos fariseos intentaron ponerlo a prueba?
Ellos también eran unos destructores de matrimonios.
Lo primero que hizo fue citarles las palabras que Jehová dijo sobre Adán y Eva.
Si abren su biblia en Mateo 19:5, 6, verán que Jesús les había preguntado: “¿Acaso no leyeron esto?”.
Y continuó diciendo lo que leemos en el 5: “Por esa razón, el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y los dos serán una sola carne”.
Citó exactamente las palabras de Jehová.
Pero luego, en el versículo 6, fue un poquito más allá.
Dijo: “Así que ya no son dos, sino una sola carne.
Por lo tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe ningún hombre”.
Es interesante que la nota de estudio nos ayuda a entender lo que significa unirse.
El verbo griego usado aquí significa literalmente “adherirse a” o “pegarse a”.
Por eso, en un matrimonio, el esposo y la esposa tienen que estar pegados.
¿Y qué significa “una sola carne”?
También puede ser “un solo cuerpo” o “un solo ser”.
Describe la unión más estrecha posible entre un hombre y una mujer, compañeros inseparables.
Y, como dice al final de la nota de estudio, esta unión no puede romperse sin que los dos sufran.
Así que dos cosas que deben estar adheridas, al separarlas, se acaban dañando.
Cuando asistimos a una boda, a veces decimos que asistimos a un “enlace matrimonial”.
¿Verdad que les suena esto?
Pero tristemente algunas parejas, o muchas parejas, que antes disfrutaban de ese enlace porque se sentían atraídas el uno por el otro, o porque tenían cosas en común, ahora se sienten atadas.
¡Tremenda diferencia!
Ahora quieren deshacer el enlace, romper esa unión, es decir, despegarse.
Eso es lo que hace mucha gente, pero nosotros no.
El pueblo de Jehová no ve así el matrimonio.
Millones de Testigos son felices en su matrimonio.
Entonces, ¿qué les falta a muchas parejas?
¿Por qué se acaban separando?
Bueno, porque no tienen el pegamento correcto.
¿Y cuál es ese pegamento que mantendrá unido tu matrimonio y a todos los matrimonios del mundo?
¿Qué se necesita?
Vamos a verlo.
Pablo nos dice cuál es la clave del éxito en el matrimonio, cuál es ese pegamento que nos une.
Veámoslo en Colosenses 3:14.
Dice el amor, el amor “es un lazo de unión perfecto”.
Ese es el pegamento que les falta a la mayoría de los matrimonios.
No el amor romántico, sino el amor que se basa en la amistad de una pareja con Jehová, que hace que esa unión dure para siempre.
Cuando vamos a escoger un pegamento para unir dos objetos, por ejemplo, dos objetos de madera o de plástico, buscamos el pegamento adecuado para ese material, que tenga componentes que le den la máxima adhesión.
Entonces, ¿cuáles son los componentes que harán que nuestro amor sea fuerte?
Si todavía están en Colosenses 3, verán que Pablo menciona cosas que fortalecen el matrimonio y cosas que lo destruyen.
Hablemos de algunas cosas que lo destruyen, para saber qué debemos evitar.
Aquí en Colosenses 3, leamos el versículo 5.
Lo que destruye el matrimonio es “la inmoralidad sexual, la impureza, la pasión sexual descontrolada, los malos deseos y la codicia”.
Todo es puro egoísmo, lo común en los matrimonios del mundo.
El 8 sigue diciendo: “Ira, furia, maldad, palabras hirientes y lenguaje obsceno”.
Y el 9, la mentira.
Todas estas cosas destruyen los matrimonios.
No ayudan a mantenerlos unidos.
Esto lo sabemos.
Entonces, deberíamos preguntarnos: “Si ya sé esto, ¿por qué iba a hacer algo que puede romper mi matrimonio, por ejemplo, ver pornografía?
¿O también buscar entretenimiento inapropiado?
¿Por qué iba a tener una relación sentimental o a flirtear con alguien que no es mi cónyuge?”.
Eso destruiría el matrimonio.
“¿Por qué hablarle de manera sarcástica, áspera o crítica a mi mejor amigo, a mi cónyuge?”.
Pensemos de nuevo en el pegamento.
Si queremos pegar dos objetos, ambas superficies tienen que estar limpias.
Es así en sentido literal, pero también en el matrimonio.
Tenemos que deshacernos de cualquier cosa o cualquier hábito que ponga en peligro nuestra unión.
Así que, para tener una conciencia limpia, debemos controlar lo que vemos, lo que pensamos y lo que hacemos.
Entonces, ¿qué cosas fortalecen nuestro matrimonio y contribuyen a que esté lleno de amor?
¿Cuáles son los ingredientes?
Vamos a verlo en Colosenses 3:12.
Veamos qué tenemos que ponernos después de quitarnos todo lo malo.
Dice: “Vístanse de tierna compasión, bondad, humildad, apacibilidad y paciencia”.
Estas son las claves para el éxito.
Y en el 13 dice: “Sigan soportándose unos a otros y perdonándose con generosidad”.
Esto hará que tengamos una familia mucho más feliz, y eso es lo que todos queremos: ser más felices.
Se dice que el primero en disculparse es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte y el primero en olvidar, el más feliz.
Esa es otra clave para el éxito.
Y hay muchos buenos ejemplos, tanto en la Biblia como en nuestros días, que podemos tratar de imitar.
Una de las parejas que a mí me viene a la mente es Áquila y Priscila.
¿Qué sabemos de ellos?
Que siempre estaban juntos.
Siempre que se menciona a uno, se menciona al otro.
Tanto en actividades teocráticas como en su vida social, siempre estaban los dos.
Corrían juntos la carrera por la vida.
Por eso, admiramos lo unidos que estaban y queremos imitarlos, porque ellos tuvieron éxito.
Y también hoy día tenemos muchos ejemplos que nos animan a estar unidos a nuestra pareja.
Bueno, todos corremos en la carrera por la vida.
Pero, si estamos casados, no corremos solos; tenemos un compañero y debemos correr a su lado.
Es como si estuviéramos corriendo en una carrera de tres pies.
¿Saben lo que es una carrera de tres pies o de tres piernas?
Es cuando dos personas corren juntas atadas por el tobillo.
Aquí nos lo muestran los papás de Caleb y Sofía.
¿Ven que están amarrados?
Entonces, ¿qué debe hacer un matrimonio para llegar juntos a la meta?
En primer lugar, la pareja tiene que estar bien atada, siempre deben estar juntos.
Además, deben agarrarse fuerte el uno al otro para apoyarse y darse estabilidad si uno tropieza o se va a caer.
También deben comunicarse bien para empezar con buen pie, por decirlo así, y seguir corriendo en la misma dirección y hacia la misma meta.
Es esencial que corran juntos como si fueran uno solo, una sola carne.
Deben correr sincronizados, al mismo ritmo y a la misma velocidad.
Si hacen todo esto, llegarán a la meta.
De igual forma, tanto en tu matrimonio como en el mío, es necesario que ambos cónyuges seamos fuertes y nos apoyemos, que nos demos estabilidad.
Que trabajemos juntos para lograr metas que hagan feliz a Jehová y que nos hagan felices a nosotros.
La comunicación es la clave para tener éxito.
Si permanecemos unidos a Jehová y el uno al otro, sin duda llegaremos a nuestra meta.
Pero ¿qué pasa si nuestra pareja se cae o está desanimada?
Eclesiastés 4:10 dice que “si uno de ellos cae, el otro puede ayudar a su compañero a levantarse”.
Así que, si nuestra pareja está estresada, angustiada, cansada o triste, podemos levantarle el ánimo dedicándole toda nuestra atención.
Es verdad que estamos más ocupados que nunca, tratando de hacer ejercicio, pasando tiempo con nuestros amigos y atendiendo nuestras responsabilidades.
Pero necesitamos sacar tiempo para comunicarnos con nuestro mejor amigo, con nuestro compañero de carrera.
Hay que dejar todo a un lado, dejar los dispositivos, y centrar toda la atención en nuestra pareja.
Y hay algo que queremos hacer todos los días: comunicarnos con Jehová, hablar los tres juntos.
Incluyamos a Jehová en nuestro matrimonio.
Y eso es lo que dice Eclesiastés 4:12: “Una cuerda triple no se rompe fácilmente”.
No es suficiente con que los dos se quieran.
Para que el matrimonio sea más fuerte y más feliz, hace falta incluir a Jehová.
Si hacemos que Jehová sea el hilo central de nuestro matrimonio, nos sentiremos completamente unidos a nuestro cónyuge, pegados a él con el pegamento correcto, el amor, que es un lazo de unión perfecto que nunca falla.