Robert Ciranko: “Serán una sola carne” (Gén. 2:24)

Génesis 2:24 dice que, cuando un hombre y una mujer se casan, son “una sola carne”.

Pero pueden surgir estas preguntas: ¿Quién dijo esas palabras?

¿Qué significan?

¿Cómo demostramos que somos una sola carne?

¿Aparece en la Biblia algún matrimonio que fuera así?

Empecemos analizando el contexto.

Por favor, abran sus Biblias en Génesis, capítulo 2, y empecemos a leer en el 18.

Génesis 2.

Dice así: “Entonces Jehová Dios dijo: ‘No es bueno que el hombre siga solo.

Voy a hacerle una ayudante que lo complemente’ ”.

Sigamos en el versículo 21: “Por lo tanto, Jehová Dios hizo que el hombre se durmiera profundamente y, mientras dormía, le sacó una costilla y luego le cerró la carne.

Y, de la costilla que le había sacado, Jehová Dios hizo una mujer y se la llevó al hombre.

Entonces el hombre dijo: [Cita:] ‘Por fin alguien que es hueso de mis huesos y carne de mi carne.

Será llamada Mujer, porque del hombre fue sacada’ [fin de la cita].

Por esa razón, el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y ellos serán una sola carne”.

La primera pregunta: ¿Quién dijo esas palabras?

¿Adán?

No. Lo único que Adán dijo aquí fueron las palabras poéticas del versículo 23, y lo sabemos por las comillas que indican que se abre y se cierra la cita.

Entonces, ¿habrá sido Moisés?

Porque él escribió el libro de Génesis...

No, él no estaba presente cuando Adán y Eva se casaron.

Él empezó a escribir unos 2.500 años después, y lo que escribió fue lo que Jehová le inspiró.

Tres escritores bíblicos usaron la expresión “una sola carne”: Mateo, Marcos y Pablo, y es Mateo quien nos da la clave para saber quién dijo esas palabras.

Vayamos a Mateo, capítulo 19.

Mateo 19.

Comencemos en el versículo 4.

Lo que Mateo escribió aquí eran palabras de Jesús: “Él [Jesús] les respondió: ‘¿No leyeron que el que los creó en el principio los hizo hombre y mujer, y dijo: [Comillas:] “Por esa razón, el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y los dos serán una sola carne”? [Comillas].

Así que ya no son dos, sino una sola carne.

Por lo tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe ningún hombre’ ”.

Aquí queda claro que Jehová fue quien dijo estas palabras, y eso debería ayudarnos a entender lo sagrado que es el matrimonio.

Como Jesús dijo, Dios los hizo hombre y mujer —dos géneros que se complementan—, y los unió en matrimonio como una sola carne.

Es interesante que el libro The Bible Exposition Commentary dice sobre esto: “Dios estableció el matrimonio, así que solo Dios puede decidir cómo debería ser [...].

Es una unión entre un hombre y una mujer.

Dios no creó dos hombres y una mujer, dos mujeres y un hombre, dos hombres ni dos mujeres.

Los ‘matrimonios grupales’, ‘homosexuales’ y otras variantes van en contra de la voluntad de Dios, sin importar lo que digan algunos psicólogos o juristas”.

“Ningún tribunal puede cambiar lo que Dios ha establecido”.

Y estamos de acuerdo con esos comentarios.

Ahora, la segunda pregunta: ¿Qué significan las palabras “una sola carne”?

Bueno, por supuesto, ser “una sola carne” abarca las relaciones sexuales, pero va más allá.

También significa que la pareja está unida en pensamientos, sentimientos y creencias.

Tienen las mismas metas y quieren lo mismo en la vida.

El biblista William Barclay tradujo así Mateo 19:5: “El esposo se unirá inseparablemente a su esposa”.

Así que, en el matrimonio, un hombre y una mujer se convierten en el mejor amigo del otro.

Ser “una sola carne” significa que uno debe pensar más en el otro que en sí mismo y que debe pensar en su cónyuge en todo lo que haga.

Así que, cuando alguien se casa, debe cambiar su forma de pensar de “mío” a “nuestro”; de “yo” a “nosotros”.

Deben dejar de pensar que siguen solteros y sentir de corazón que están casados, no solo en el papel.

En tercer lugar: ¿Cómo demostramos que somos “una sola carne”?

Es triste que hoy día mucha gente no se toma en serio el matrimonio.

En cuanto surgen dificultades, no intentan arreglarlas, sino que abandonan a su cónyuge.

Pero eso no es lo que hacemos los cristianos.

El matrimonio debe ser para toda la vida.

Después, en Mateo 19:9, Jesús enseñó que la única razón bíblica para romper el matrimonio es que un cónyuge cometa adulterio y el inocente decida no perdonarlo.

Y eso es debido a que las relaciones sexuales fuera del matrimonio destruyen la unión de “una sola carne” que Jehová creó.

Leamos lo que Pablo dijo sobre esto en 1 Corintios 6.

Primera a los Corintios 6:16.

Dijo: “¿No saben que cualquiera que se une a una prostituta llega a ser un solo cuerpo con ella?

Porque él dice: ‘Los dos serán una sola carne’ ”.

Así que quien comete adulterio se separa de su cónyuge y se convierte en “una sola carne” con una tercera persona.

Por lo tanto, esa es la única base bíblica para divorciarse.

Pero el divorcio es algo muy doloroso.

Como dijo un sociólogo: “El divorcio es como una cirugía drástica”.

Así que cortar el vínculo de “una sola carne” del matrimonio es como cortarse a uno mismo por la mitad.

Pero ¿y si no se cometió adulterio?

¿Y si, por alguna razón, dos personas casadas sienten que ya no se quieren?

El divorcio no es una opción.

En vez de eso, necesitan recordar lo que les atrajo de la otra persona y esforzarse por recuperar aquellos sentimientos.

Además, tienen que acudir a Jehová para que los ayude no solo a fortalecer su matrimonio, sino también su espiritualidad.

La cuarta pregunta es: ¿Hay algún ejemplo en la Biblia de una pareja que demostrara ser “una sola carne”?

Vayamos, por favor, a Romanos 16:3.

Romanos 16:3.

Aquí, Pablo dice: “Den mis saludos a Prisca [o Priscila] y Áquila, mis colaboradores en Cristo Jesús”.

Así que queda claro que Áquila y Priscila eran un ejemplo de una pareja muy unida que puso en práctica lo que Jehová dijo sobre ser “una sola carne”.

Y Pablo, que trabajó mucho con ellos, no pensaba nunca en Áquila sin pensar en el apoyo leal que le daba su esposa.

¡Qué buen ejemplo para las parejas cristianas hoy en día!

Y, las seis veces que aparecen en las Escrituras Griegas Cristianas, siempre se les menciona trabajando juntos, colaborando sin competir ni pelear.

Y nunca se menciona a uno sin mencionar al otro.

Trabajaban todo el tiempo juntos: en su casa, en su empleo y en el ministerio.

Seguro que fue el tiempo que pasaron juntos en las actividades cristianas lo que los ayudó a ser un matrimonio muy espiritual y a trabajar hombro a hombro para el Reino.

Bueno, puede que ustedes pasen gran parte del día separados de su cónyuge debido a sus responsabilidades.

Pero ¿podrían apartar tiempo todos los días para comer juntos, hacer las tareas del hogar, salir a caminar o para contarse cómo les fue y lo que hicieron durante el día?

Áquila y Priscila demostraron que hacer juntos cosas espirituales ayuda a tener la misma forma de pensar y las mismas metas, y eso fortalece al matrimonio.

Por ejemplo, actividades como estudiar juntos, participar en las reuniones, predicar juntos y orar juntos.

Hacer todo eso contribuirá a que los intereses, hábitos y prioridades de la pareja se vayan pareciendo más hasta que, como Áquila y Priscila, piensen, sientan y actúen como “una sola carne”.

Así que ¿quién dijo aquellas palabras?

Fue Jehová.

Además, ahora entendemos lo que significan: lograr sentirnos unidos a nuestro cónyuge.

Sin duda, podemos demostrar que somos una sola carne teniendo una relación estrecha con nuestro cónyuge y cuidando nuestro matrimonio.

Y, por último, tenemos un excelente ejemplo para imitar: el de Áquila y Priscila.

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