Robert Luccioni: Un momento conveniente para tentarnos (Luc. 4:6)

¿Cuál es el “momento conveniente” en nuestro caso?

El texto de hoy habla de una de las tentaciones que Satanás le puso a nuestro Señor Jesucristo.

Y, más adelante, en Lucas 4:13, se dice que el Diablo se alejó de Jesús a la espera de otro momento conveniente para tentarlo.

Con esto en mente, iremos contestando tres preguntas.

Para empezar, ¿qué había detrás de cada una de esas tentaciones?

¿En qué consistían?

En segundo lugar, ¿encontró el Diablo otro momento conveniente para volver a tentar a Jesús?

Y, finalmente, ¿nos tienta de la misma manera el Diablo hoy?

Contestemos estas preguntas analizando el relato de las tentaciones que aparece en el libro de Mateo.

Los invito a leer los versículos 2 y 3, en el capítulo 4: “Después de haber ayunado 40 días y 40 noches, Jesús tenía hambre.

Y el Tentador se le acercó y le dijo: ʽSi eres hijo de Dios, diles a estas piedras que se conviertan en panesʼ ”.

Entonces, ¿qué había detrás de esta tentación?

El Diablo sabía de sobra que Jesucristo era el hijo primogénito de Jehová.

Pero quería que Jesús mismo se preguntara si era la persona que Jehová decía que era.

“Si tú eres hijo de Dios, ¿cómo es que no te da de comer?

¿Estás seguro de que te va a cuidar?”.

En realidad, el Diablo quería que Jesús dudara de Jehová y que usara su poder para su propio provecho.

Pero Jesús se dio cuenta de que era una trampa y no cayó en ella.

¿Y encontró el Diablo otro momento conveniente para tentar a Jesús de la misma forma?

¿Qué tal cuando fue arrestado?

¿Sería ese otro momento conveniente?

Recuerden que Jesús dijo que podrían venir “12 legiones de ángeles” a ayudarlo.

Querer salvarse a sí mismo pudo ser la tentación.

Y, cuando estaba en el madero, los gobernantes, los soldados y otras personas le decían: “Si eres hijo de Dios, bájate del madero de tormento”.

¡Dijeron lo mismo que el Diablo!

¿Sería este un momento conveniente?

Pero Jesús confió en Jehová.

No cayó en la trampa.

Pregunta tres: ¿usa el Diablo tentaciones como esta hoy?

Vivimos en tiempos muy difíciles.

¿Son estos un “momento conveniente” para el Diablo?

Quizás nuestros amigos o familiares estén pasando por necesidad.

¿Podríamos llegar a dudar de que Jehová se encargará de sus necesidades?

¿Podríamos caer en la tentación de tratar de resolver cualquier problema nosotros solos?

¿O podríamos aprovecharnos de nuestro privilegio de servicio para beneficio propio?

Hablemos de la segunda tentación.

Está en Mateo 4:5, 6: “Entonces el Diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: ʽSi eres hijo de Dios, arrójate abajo, porque está escrito: “Les dará a sus ángeles órdenes acerca de ti”, y “Te llevarán en sus manos para que no te golpees el pie con ninguna piedra”ʼ”.

¿Qué había detrás de eso?

Aquí vemos que el Diablo quería sembrar dudas sobre quién era Jesús realmente.

“Si eres quien dices ser, ¡demuéstralo!

A ver si Jehová te responde, si de verdad te quiere y decide salvarte.

¿No dice el salmo que eso haría por su verdadero hijo?”.

Una vez más, Jesús vio que era una trampa y no cayó en ella.

Pero ¿volvió el Diablo a tentarlo de la misma manera?

Quizás recordemos lo que se relata en el capítulo 8 de Mateo, perdón, de Marcos.

El versículo 11 dice que vinieron los fariseos y empezaron a discutir con él, exigiéndole una señal del cielo, porque intentaban ponerlo a prueba.

Jesús acababa de curar a un hombre que no podía oír ni hablar y de alimentar a más de 4.000 personas.

Pero eso no era suficiente para ellos: ¡querían ver algo que fuera espectacular, algo como lanzarse desde las alturas en el templo!

“Demuestra que eres quien dices ser, a ver si Jehová de veras hace algo por ti”.

¿Podría el Diablo tentarnos a nosotros de la misma manera?

Algunos hermanos pueden sentir que nadie los ama o los valora por algo que han vivido en el pasado.

Y, cuando llegan a sentirse algo solos o deprimidos, puede ser un momento conveniente para que el Diablo los tiente.

Puede que incluso lleguen a preguntarse: “¿De verdad le importaré a Jehová?

¿Será que valgo?”.

Dudar del amor de Jehová ha hecho que algunos incluso se alejen de Jehová o hagan cosas malas para aumentar su autoestima.

Hablemos de la tercera tentación.

Mateo 4:8, 9: “Luego el Diablo lo llevó a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria.

Y le dijo: ʽTe daré todas estas cosas si te arrodillas y realizas ante mí un solo acto de adoraciónʼ”.

¿Qué estaba insinuando el Diablo?

“¡Disfruta desde ahora!

No tienes por qué sufrir, ya sabes lo que te espera.

Lo que te ofrezco es mejor que lo que Jehová te ofrece”.

Una vez más, Jesús fue capaz de ver que se trataba de una trampa y la evitó.

¿Encontró el Diablo algún otro momento conveniente?

Juan 6:15 narra otro momento que pudiera haber aprovechado Satanás para tentar a Jesús.

Mucha gente quería que Jesús empezara a gobernar desde entonces.

¿Habrá sentido Jesús la tentación de empezar a gobernar sin tener que sufrir lo indecible hasta la muerte?

El caso es que Jesús identificó la tentación y huyó de ella.

¿Cómo trata de entramparnos el Diablo hoy?

Quizás nos hemos ofrecido de buena gana a servir a Jehová y hemos hecho algunos sacrificios.

Pero podríamos ver cómo viven otros —las cosas que tienen— y preguntarnos si ha valido la pena el sacrificio.

“¿Habrá forma de tener las cosas ya?

¿Podría ganar yo más dinero sin dejar de servir a Jehová?”.

Hemos hablado de tres peligrosas trampas.

La primera: dudar de que Jehová cuidará de nosotros.

Dos: dudar de que somos valiosos y de que Jehová nos ama.

Tres: querer tener las cosas ya.

Volvemos a la pregunta: “¿Cuál es el momento conveniente en nuestro caso, el momento conveniente en mi caso?”.

Hermanos, créanme, el Diablo va a estar buscando esos momentos.

En 1 Pedro 5:8 se dice que el Diablo anda por ahí, como un león rugiente, tratando de devorarnos.

Y podemos estar seguros de que, si encontró momentos convenientes para tentar a Jesús, hará exactamente lo mismo con nosotros.

Jehová espera que resistamos las tentaciones.

¿Pero cómo?

Haciendo lo mismo que Jesús.

Él hizo dos cosas.

En primer lugar, identificó las tentaciones: vio que eran trampas del Diablo.

En segundo lugar, en esos momentos pensó en Jehová.

Resulta interesante que, en cada respuesta que le dio al Diablo, incluyó el nombre de Jehová.

Y es que el nombre de Jehová es toda una protección contra los ataques de nuestro enemigo.

Por eso Jesús les enseñó a sus seguidores que, al orar, le pidieran a Jehová fuerzas para resistir las tentaciones y no caer en las manos del Maligno.

Y es por eso también que Jesús se esforzó por dar a conocer el nombre de su Padre entre sus seguidores.

De hecho, Proverbios 18:10 dice que “el nombre de Jehová es una torre fuerte” a la que podemos correr para protegernos.

Orar a Jehová, usar su nombre, pensar en él, en todo lo que significa, son cosas que nos protegerán cuando enfrentemos las tentaciones, que serán fundamentales para resistirlas.

Veamos la garantía que nos da la Biblia.

Está en el libro de los Salmos, en el Salmo 44:5.

Salmo 44:5.

Dice: “Con tu poder haremos retroceder a nuestros adversarios; en tu nombre pisotearemos a los que se levantan contra nosotros”.

Satanás va a encontrar un momento conveniente para tentar a cada uno de nosotros.

Cuando eso ocurra, debemos ser capaces de identificar sus trampas.

Y, entonces, tenemos que pensar en Jehová, en su nombre.

Así, como dice este salmo, con el nombre de Jehová, cada uno de nosotros —y como pueblo dedicado a él— haremos retroceder a nuestros enemigos y lograremos pisotearlos.

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