Hermanus van Selm: No les tengamos miedo a los envidiosos (Gén. 26:14, 15)

 El comentario del texto de hoy habla acerca de la envidia y nos dice que los siervos de Jehová han sido objeto de envidia a lo largo de la historia.

Analizaremos estas preguntas: ¿Qué es la envidia?

¿Qué hizo Jehová en el pasado por Isaac, el hijo de Abrahán, para protegerlo de la gente envidiosa?

Y ¿qué podemos hacer cuando otros nos envidien en el futuro?

Entonces, ¿qué es la envidia?

¿Es lo mismo que la avaricia o la codicia?

La verdad es que no.

La persona codiciosa o avariciosa siente un deseo excesivo de tener más y más.

Incluso puede que ese tipo de persona no solo quiera tener más, sino que también puede que lo que quiera le pertenezca a otra persona.

Y ¿qué siente la persona envidiosa?

La persona envidiosa no solo quiere tener más, sino que quiere que los demás tengan menos.

De hecho, si nos fijamos en lo que dice la Biblia, puede que el envidioso esté tan profundamente resentido con alguien que llegue al punto de intentar acabar con lo que esa persona tiene.

Así que la envidia no es el resultado de la codicia; la envidia es el resultado del odio.

Por eso, el apóstol Pablo dijo que los que están “llenos de envidia […] merecen la muerte”.

Bueno, ahora que ya hemos visto lo que es la envidia, analicemos la siguiente pregunta: ¿Cómo protegió Jehová a Isaac de las personas envidiosas?

Encontramos la respuesta en Génesis, capítulo 26.

Antes de que leamos algunos versículos juntos, recordemos el contexto de este relato.

Isaac y Rebeca —su esposa— han salido de Canaán porque hay hambre en el país y van de camino a Egipto.

Cuando llegan a Guerar, al sur de Canaán, Jehová le dice algo a Isaac.

Si leemos Génesis 26:2, vemos que Jehová le dice: “No bajes a Egipto.

Quédate a vivir en el país que yo te indique”.

Después, en el versículo 3, leemos que Jehová le asegura a Isaac que lo va a proteger.

Versículo 3.

Ahí leemos: “Quédate a vivir como extranjero en este país, y yo seguiré contigo y te bendeciré”.

Y ¿qué hizo Isaac?

En el versículo 6 leemos: “Isaac siguió viviendo en Guerar”.

Así que Isaac obedeció las instrucciones de Jehová.

Hay algo interesante, y es que, 75 años antes, Abrahán y Sara —los padres de Isaac— también habían vivido un tiempo en Guerar.

Durante esa época, los siervos de Abrahán habían cavado pozos para que Abrahán y toda su casa tuvieran el agua necesaria.

Abrahán incluso realizó un acuerdo con el rey de esa tierra para establecer que era el dueño legal de un pozo.

Así que después, cuando Isaac y Rebeca llegaron a Guerar, usaron el pozo que Abrahán había adquirido.

Y, entonces, ¿cumplió Jehová la promesa que le había hecho a Isaac de bendecirlo?

Encontramos la respuesta en el versículo 12: “Pues bien, Isaac empezó a sembrar en aquel lugar, y ese año recogió 100 veces más de lo que había sembrado”.

¡Imagínense!

Esto ocurrió en una época de hambre.

Así que ¿cómo consiguió una cosecha tan abundante?

La parte final del versículo 12 responde: “Porque Jehová lo estaba bendiciendo”.

Como sabemos, cuando Jehová bendice a sus siervos, suele hacerlo con mucha generosidad.

Y sin duda eso pasó con Isaac.

El versículo 13 dice: “El hombre se enriqueció”.

Pero ¿se acabaron las bendiciones después del primer año de cosecha?

No.

El versículo sigue diciendo: “Como siguió prosperando, llegó a ser muy rico”.

Probablemente pasaron unos años.

Y ahora, en el versículo 14, leemos que Isaac ya tiene “rebaños de ovejas, manadas de vacas y un gran grupo de siervos”.

Y ¿cómo reaccionó la gente que vivía cerca de Isaac?

La parte final del versículo 14 dice: “Los filisteos empezaron a envidiarlo”.

Bueno, como dijimos antes, una de las características de la persona envidiosa es que se siente tan resentida hacia otros que quiere acabar con lo que ellos tienen.

¿Encajaban en esta descripción los filisteos de los que acabamos de leer?

Miren el versículo 15.

Ahí dice: “Así que los filisteos taparon con tierra los pozos que habían cavado los siervos de su padre Abrahán cuando él vivía”.

Así que ellos no intentaron robarle nada a Isaac; lo que querían era destruir lo que él tenía.

Querían hacerle daño a Isaac y hacer sufrir a su familia dejándolos sin sus pozos.

Pero Jehová protegió a Isaac.

¿Cómo?

En el versículo 24 Jehová le aseguró a Isaac que lo iba a proteger diciéndole estas animadoras palabras: “No tengas miedo, porque yo estoy contigo”.

Esta es la primera vez que leemos en la Biblia que Jehová le dice a uno de sus siervos “Yo estoy contigo”.

Pensemos en ello.

Podemos imaginarnos cómo una frase tan sencilla, pero a la vez tan poderosa, fortaleció la fe de Isaac.

Y Jehová cumplió la promesa que le hizo.

De hecho, era tan evidente que Jehová estaba protegiendo y bendiciendo a Isaac que hasta sus enemigos tuvieron que reconocer más tarde lo que leemos en el versículo 28: “Hemos visto claramente que Jehová está contigo”.

Bueno, ¿qué podemos aprender de este relato?

Nunca deberíamos olvidar que Jehová también nos dice a nosotros “Yo estoy contigo”.

No lo olvidemos, porque muy pronto nosotros también seremos el blanco de la envidia de otros.

La Palabra de Dios revela que, durante la gran tribulación, los reyes de la tierra formarán una coalición de naciones que nos atacará.

Ezequiel llama a esta coalición o grupo de naciones Gog de Magog.

¿Y qué impulsará a Gog de Magog a atacarnos? La Atalaya dijo que Gog de Magog atacará “al pueblo de Dios, por envidiar su paz y prosperidad”.

Pero ¿qué es esa “prosperidad” o riqueza que tiene el pueblo de Dios que hace que nos envidien y nos odien?

Bueno, a nosotros no nos atacarán porque tengamos una gran riqueza material.

Gog de Magog nos atacará porque tenemos una gran riqueza espiritual.

Somos ricos en sentido espiritual porque vivimos en un paraíso espiritual.

Y nuestra posesión más valiosa es nuestra adoración a Jehová, y solamente lo adoramos a él.

¿Significa esto entonces que las naciones nos atacarán porque reconocen el gran valor de la adoración pura?

Volvamos al ejemplo de Isaac.

¿Valoraban sus enemigos realmente los pozos y los querían usar ellos?

No.

Le arrebataron los pozos y los taparon con tierra porque odiaban a Isaac.

La coalición de naciones que nos atacará lo hará por una razón parecida.

El libro Adoración pura habla de esto en la página 188.

Ahí dice que las naciones tratarán de arrebatarnos el honor de adorar a Jehová, pero no “porque valoren la adoración pura, sino porque la odian”.

Esas naciones estarán decididas a destruir lo que tenemos por envidia.

Entonces, ¿qué nos ayudará a ser fuertes y valientes cuando seamos el blanco de esa envidia?

Tenemos que seguir recordando las palabras que Jehová les repitió vez tras vez a sus siervos fieles del pasado.

A Isaac, Jehová le dijo: “Yo estoy contigo”.

A Jacob, Jehová le dijo: “Yo estoy contigo”.

A sus siervos fieles de Israel, Jehová les dijo: “Yo estoy contigo”.

A Jeremías, Jehová le dijo: “Yo estoy contigo”.

Meditemos en por qué Jehová estuvo con aquellos siervos fieles suyos.

Mientras más pensemos en eso, más fuerte será nuestra confianza en que Jehová nos protegerá del ataque lleno de envidia de la coalición de naciones.



Tal vez te interesen estas entradas

Entrada destacada

El deseo de su corazón

El rey David quería de todo corazón participar en la construcción de un templo que le diera gloria …

Popular Posts

George Aljian: Cómo sobrellevar la plaga de tu propio corazón

George Aljian: Cómo sobrellevar la plaga de tu propio corazón

Imagina que vas a salir de viaje. Te han regalado los bolet…

JW Broadcasting: Marzo de 2025

JW Broadcasting: Marzo de 2025

Bienvenidos a JW Broadcasting®. ¡Qué alegría que estén con …

Graduación de la clase 139 de la Escuela de Galaad: Parte 1. Bienvenida y discursos

Graduación de la clase 139 de la Escuela de Galaad: Parte 1. Bienvenida y discursos

Les damos una calurosa bienvenida a ustedes los estudiantes…

Paul Gillies: "Un regalo de Dios"

Paul Gillies: "Un regalo de Dios"

Jehová es la persona más generosa del universo. “Todos los …

Leon Weaver: Las circunstancias cambian, no dejemos de predicar (Hech. 16:26-31)

Leon Weaver: Las circunstancias cambian, no dejemos de predicar (Hech. 16:26-31)

El texto de hoy está basado en el artículo titulado “Por qu…

Ronald Curzan: Jehová nos ayuda a vencer gigantes (Mar. 1:11)

Ronald Curzan: Jehová nos ayuda a vencer gigantes (Mar. 1:11)

A veces nos dan una tarea o una responsabilidad, y sentimos…

Michael Banks: “Vengo pronto” (Apoc. 22:20)

Michael Banks: “Vengo pronto” (Apoc. 22:20)

El texto de hoy nos recuerda las ganas tan grandes que tene…

JW Broadcasting: Noviembre de 2024 (graduación de la clase 156 de la Escuela de Galaad)

JW Broadcasting: Noviembre de 2024 (graduación de la clase 156 de la Escuela de Galaad)

Bienvenidos al programa JW Broadcasting® de noviembre de 20…

Edward Aljian: Un problema y su solución

Edward Aljian: Un problema y su solución

Queridos estudiantes de la clase 155 de Galaad, hoy están a…