“Los reunieron”.
“Los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón”.
¿Quiénes fueron reunidos?
¿Qué los reunió?
¿Y qué tiene que ver todo esto con nosotros y con el servicio que le damos a Jehová?
El contexto de este pasaje nos ayudará a encontrar las respuestas.
Por favor, busquen Revelación, capítulo 16, y leamos a partir del versículo 13.
Allí dice: “Y vi tres expresiones inspiradas inmundas que se parecían a ranas salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia salvaje y de la boca del falso profeta.
Son, de hecho, expresiones inspiradas por demonios, y ejecutan señales, y salen a los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”.
El versículo 16 añade: “Y los reunieron [es decir, las expresiones reunieron a los reyes de toda la tierra habitada] en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón”.
¿Qué son esas expresiones?
Se ve que son muy convincentes porque persuaden, no solo a unos cuantos reyes, sino a “los reyes de toda la tierra” a acudir a este encuentro llamado Armagedón.
Observen que estas expresiones son inmundas, de modo que no provienen de Jehová.
Es cierto que se dice que son inspiradas, pero “inspiradas por demonios”.
En realidad se originan —como leímos— “de la boca del dragón”, Satanás el Diablo, “el padre de la mentira”.
¿Pero quién se encarga de difundir estas expresiones?
Bueno, fíjense en que el versículo 13 dice que las expresiones también salen de la boca de la bestia salvaje y de la del falso profeta, que son entidades políticas del mundo de Satanás.
Así que tenemos aquí expresiones inmundas e inspiradas por demonios que el mismo Satanás origina y que personas de su malvado mundo repiten una y otra vez como loros.
Pues bien, ¿qué son estas expresiones tan convincentes, capaces de persuadir a todos los reyes?
¿Qué mensaje podría ser tan poderoso?
Desde 1914, Satanás ha intensificado sus esfuerzos por engañar a “toda la tierra habitada”.
Uno de sus objetivos es convencer a la humanidad de que la forma que él tiene de hacer las cosas es la mejor y que los gobiernos e instituciones de este mundo pueden alcanzar la paz y la seguridad.
Como dice 1 Tesalonicenses 5:1-3, dichas entidades pronto afirmarán que han traído paz y seguridad al mundo.
Además, tales expresiones inspiradas vienen acompañadas de señales que las vuelven aún más convincentes, pues dan a entender que son ciertas y que incluso cuentan con el respaldo de Dios.
Pero el único dios que respalda estas expresiones inspiradas es “el dios de este sistema de cosas”.
¿Debería sorprendernos que Satanás use algún tipo de milagro para dar credibilidad a sus ideas, a sus engaños?
No. Éxodo 7:10-12 dice que, cuando Jehová hizo que la vara de Aarón se convirtiera en serpiente, los sacerdotes practicantes de magia del faraón imitaron esa señal.
De hecho, también lograron reproducir la primera y la segunda de las diez plagas.
Y recordemos lo que ocurrió después de que se fundara la congregación cristiana.
Pablo escribió en 2 Tesalonicenses 2:3-12 que los apóstatas —de entre quienes saldría el clero de la cristiandad— recibirían el apoyo de “la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos”, como dice el versículo 9.
Es más, hablando sobre los últimos días, Jesús dijo en Marcos 13:22 que se levantarían “falsos Cristos y falsos profetas” y ejecutarían “señales y prodigios” para descarriar hasta a los escogidos, si fuera posible.
Entonces, queda claro que Satanás y los demonios quieren difundir sus enseñanzas y tienen el poder de respaldarlas con señales extraordinarias, aunque ese poder tiene límites.
El capítulo 16 de Revelación nos recuerda ese hecho de forma sutil, pues dice que a los reyes se los reúne en el Armagedón para “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”.
Dice “el Todopoderoso”, y solo Jehová puede ostentar ese título.
Esto nos garantiza que, al final, se cumplirá la voluntad de Jehová.
Ahora bien, ¿pudieran algunos de los que afirman ser cristianos comenzar a creer en las “expresiones inspiradas por demonios” que “ejecutan señales”?
Si esto no fuera un peligro real, entonces ¿por qué encontramos una clara advertencia en el capítulo 16 de Revelación justo cuando se habla del Armagedón?
Está en el versículo que nos saltamos, el 15.
Allí hay un importante recordatorio para nosotros.
A veces omitimos esa parte porque nos concentramos en los versículos que hablan sobre el Armagedón.
Pero lo que se dice allí no es una idea de relleno insertada de último momento sin razón aparente.
Vamos a leer el versículo 15: “¡Mira! Vengo como ladrón.
Feliz es el que se mantiene despierto y guarda sus prendas de vestir exteriores, para que no ande desnudo y la gente mire su vergüenza”.
Estas palabras nos hacen pensar en nuestra situación: como fieles testigos de Jehová, tenemos una identidad —o vestimenta— que deseamos conservar.
¿Cómo?
Manteniéndonos despiertos en sentido espiritual, y más ahora que la gran tribulación está a punto de estallar.
El artículo base para el comentario de hoy, publicado en La Atalaya del 15 de julio de 2015, se titula “Su liberación se acerca”.
Explica que, a la luz de varios pasajes de la Biblia, en primer lugar, Babilonia la Grande será destruida.
A continuación, la etapa inicial de la gran tribulación se acortará y habrá un breve período de calma en el que la mayoría de la gente buscará refugio en las organizaciones humanas.
Entonces, nuestro mensaje de buenas noticias se convertirá en un mensaje de condena.
Luego la coalición de naciones, que la Biblia llama Gog de Magog, decidirá atacar a los ungidos y a sus compañeros.
En ese momento, lograremos sobrevivir solo si mostramos amor leal a Jehová y obedecemos de corazón a los ungidos.
¡Esa será la clave!
Por lo tanto, ¿qué debemos hacer ahora?
¡Seguir despiertos!
Tenemos una identidad.
Y no hablamos de ser betelitas o graduados de Galaad...
todos nos hemos esforzado por pulir, con la ayuda de Jehová, nuestra identidad como cristianos y siervos de Dios.
¡Luchemos por conservarla!
Practiquemos “actos santos de conducta”; no nos ensuciemos con cosas que no debemos hacer, que no debemos mirar, que no debemos leer ni pensar ni decir.
No dejemos que los demonios manchen nuestra identidad cristiana con sus expresiones inmundas.
Más bien, practiquemos “hechos de devoción piadosa”, como predicar, orar con el corazón y estudiar la Biblia a diario.
Es cierto que en Galaad se aprenden muchas cosas, pero no todo.
Por ejemplo, la edición de estudio de la Biblia en línea cada día está mejor; nos ayuda a acercarnos más a Jehová, a tener una estrecha relación con él.
Dediquemos tiempo ahora a esos “hechos de devoción piadosa” para que nos vaya bien en el futuro.
Así, no nos engañarán, como a los demás, las expresiones y señales demoníacas.
Y sobreviviremos al “gran día de Dios el Todopoderoso”, que está a la vuelta de la esquina.