Graduación de la clase 139 de la Escuela de Galaad: Parte 1. Bienvenida y discursos

Les damos una calurosa bienvenida a ustedes los estudiantes y a sus familiares y amigos que hoy nos acompañan. A todos les decimos bienvenidos. Ahora estamos listos para cantar juntos una canción. Si pueden hacerlo pónganse de pie para entonar la canción número 106. Se titula la amistad con Jehová. Y se basa en el salmo 15

Hay una gran de escuelas en el mundo. Públicas, privadas, primarias, secundarias, técnicas, superiores. hay escuelas en casa y en línea. ¿En qué categoría entra la escuela de Galaad?. Bueno, no es una escuela técnica o de nivel superior como las que son comunes en el mundo. Es una escuela basada en la educación divina. La enseñanza más elevada que existe. El nombre Galaad probablemente se deriva del vocablo Galeed. Que significa majano de testimonio. 

Según Génesis 31: 47, 48. Y en la Biblia generalmente se refiere a la región montañosa al este del Jordán. ¿Qué se puede decir del término escuela? ¿Es interesante que esta palabra viene del griego? Hall, cuyo significado original es ocio. De modo que en el pasado solo quienes disponían de los medios y el tiempo para aprender algo, iban a la escuela. Por eso, en Grecia y en otros países, solo la clase alta podía ir a la escuela. Mientras que la clase trabajadora o la gente pobre, no lo hacía. 

Actualmente, en la mayoría de los países, tanto ricos pobres pueden acudir a alguna escuela. Aunque hoy se hace mucho hincapié en la importancia de estudiar hay 785 millones de adultos que no saben leer y escribir Eso equivale a uno de cada cinco personas del planeta. Con razón se promueve tanto la educación. Y por eso tantos jóvenes asisten a las universidades. Muchos de ellos con la intención de hacerse ricos. En 1988 el número de despertar del veintidós de mayo en la página veintinueve habló sobre cierta investigación y señaló hubo un nuevo máximo del setenta y uno por ciento entre los universitarios de nuevo ingreso que dijeron que la razón por la que iban a la universidad era para ganar más dinero. 

Las respuestas se compilaron de cuestionarios rellenados por más de 2000 universitarios de primer año. Pertenecientes a 390 diferentes instituciones. Y ustedes queridos estudiantes, ¿Por qué aceptaron venir a para ganar más dinero después definitivamente no fue obtener riquezas espirituales su objetivo principal al venir aquí? ese no es un mal deseo pero si asistieron a esta escuela con la idea primordial de obtener algo sea aunque algo espiritual ¿por qué dirían que ese no fue el mejor motivo? 

Vinieron principalmente a beneficiarse de la excelente enseñanza recuerden el amor cristiano es desinteresado por ello en vez de pensar en cómo me beneficia algo pensar en cómo usarlo para ayudar a otros y sobre todo pensar en cómo usarlo para Jehová. 

Él mismo en Isaías uno once dice que podemos hacer cosas para su beneficio. Así que la cuestión no es cuánto se han beneficiado ustedes de esta escuela. Sino cuánto pueden hacer por Jehová con esta capacitación. Entonces, ¿Por qué vinieron a Galaad? ¿Están de acuerdo en que es y debe ser por amor a Jehová? ¿Y no es cierto que siempre debemos poner a Jehová en primer lugar? Después de graduarse. ¿Se irán de aquí siendo ricos? Sí y no, no se irán de aquí con riquezas materiales. Pero sí se llevarán riquezas espirituales. 

Claro, ustedes ya eran ricos en sentido espiritual antes de venir a Galaad. Pero esta escuela los ha enriquecido aún más. ¿No les parece? Al igual que hoy la época de Jesús mucha gente creía que tener riquezas materiales significaba que Dios los bendecía. Sí, creían que los ricos serían los primeros en recibir la salvación. Pero Jesús dijo todo lo contrario. Él mencionó que sería muy difícil para los ricos entrar en el reino.

 Entonces, ¿Por qué creían las personas de su tiempo que los ricos contaban con el favor de Dios? Es posible que pensaran en Salmo 112;2, 3 que dice en cuanto a la generación de los rectos, será bendecida. Cosas valiosas y riquezas, materiales hay en su casa. Quizás también recordaran lo que dice Proverbios 10:22. La bendición de Jehová eso es lo que enriquece. Y él no añade dolor con ella. Pero estaba Salomón hablando bajo sobre riquezas espirituales? No precisamente. Él se refería a que en el pasado a veces Jehová había bendecido a algunos de sus siervos con riquezas materiales. 

La obra perspicacia volumen I, página 309 explica Proverbios 10:22 de esta forma. Jehová bendice a los que aprueba al protegerlos, favorecerlos, guiarlos, hacer que prosperen y cubrir sus necesidades incluyendo las materiales. Un artículo de estudio de la talaya del 1 de agosto 207 señaló la aplicación correcta de proverbios 10:22. Explicó que los israelitas de la antigüedad recibían un sinfín de bendiciones cuando se mantenían fieles a Jehová. Por favor, observen las pantallas. 

Qué mostraban las ilustraciones de ese artículo de la Atalaya, rebaños de ovejas así como viñedos cultivos y otros ejemplos de bendiciones materiales. En proverbios Salomón empleó las palabras rico o riquezas por lo menos veintidós ocasiones y llama la atención que en ninguna de ellas se refiriera a riquezas espirituales. Claro, la prosperidad de la nación de Israel no significaba que todos fueran ricos ni tampoco que quienes fueran pobres no contaran con la aprobación divina. Un suceso imprevisto podía dejar a alguien en la pobreza. Provocar una muerte o causar que una mujer quedara viuda y sus hijos huérfanos. Así que los acaudalados debían ayudar a los pobres. Pero pensemos en Salomón. 

Él llegó a ser inmensamente rico en sentido material. ¿Por qué fue debido a la bendición de Jehová y no a sus propios esfuerzos o a los regalos que le dieron. Ahora pensemos en Abraham. Génesis 13:2 dice y Abraham tenía gran cantidad de manadas y plata y oro. Sí. La bendición de Jehová lo hizo rico. No sus esfuerzos personales. El significado de Proverbios 10:22 también puede entenderse a partir de las palabras que Abraham le dirigió al rey de Sodoma cuyas posesiones Abraham había recuperado en una batalla. 

Podemos leer dichas palabras en Génesis 14:22, 23. Ante esto, Abraham dijo al rey de Sodoma. De veras alzo la mano en juramento a Jehová, el Dios altísimo, productor de cielo y tierra. Y juro que, desde un hilo, hasta una correa de sandalia, no, no tomare nada de lo que es tuyo para que no digas yo fui quien enriqueció Abraham. 

Por supuesto el rey de Sodoma no fue quien enriqueció a Abraham fue Jehová quien lo hizo rico en sentido material. También podemos recordar a Job después su prueba. Jehová se encargó de que contara con más riquezas materiales que antes. Job llegó a tener catorce mil ovejas. Y seis mil camellos. Ahora bien. Proverbios 10:22 dice que Jehová no añade dolor en sus bendiciones materiales. ¿Qué significa eso? 

La atalaya del 15 de septiembre de 2001 explicó que cuando Jehová bendecía con riquezas a sus siervos fieles de tiempos pre cristianos aún era posible que siguieran sufriendo alguna clase de dolor. Pero este nunca era provocado por Dios Jehová es la fuente de toda dádiva buena y todo don perfecto. Según Santiago 1:17. 

Por lo tanto, sus bendiciones nunca causan dolor. Pero ¿Cómo eran las cosas en el primer siglo? En las escrituras griegas cristianas. La palabra rico en griego Ploucios a veces se refiere a las riquezas espirituales. Jesús dijo lo siguiente a quienes vivían en la odisea. Según Revelación 3:18 te aconsejo que compres de mi oro acrisolado por fuego para que te enriquezcas espiritualmente. 

A la congregación de Esmirna hoy Izmir en el oeste de Turquía. Jesús le dijo conozco tu tribulación y pobreza pero eres rico Revelación 2:9 además había algunos cristianos ricos en sentido material que habían prosperado debido a las circunstancias a ciertas habilidades o a Ere recibidas pero no debido a una bendición especial de Jehová. 

¿Qué hay de nuestro tiempo? Confiamos en que Jehová bendice a su pueblo con cosas materiales. Y mueve el corazón de los hermanos para hacer donaciones que permiten construir salones del reino y de asambleas. Sucursales y oficinas de traducción, así como entregar publicaciones sin cobrar por ellas. Las pequeñas contribuciones de nuestros hermanos son de gran ayuda. Por otra parte, en el plano individual, algunos hermanos no tienen mucho en sentido material. 

En algunos países hay hermanos que pueden comer solo una vez al día porque no les alcanza para más. Pero como ocurrió con algunos israelitas del pasado. Si alguien es pobre, eso no significa que Jehová no lo bendice. La mayoría de los hermanos en el mundo viven de forma modesta. 

Pero definitivamente Jehová los bendice en espiritual. Lo que Jehová nos promete hoy no es hacernos ricos de manera milagrosa. Sino darnos lo necesario en sentido material para que tengamos el pan o el alimento para cada día. Además Jehová motiva el corazón de los hermanos para que brinden ayuda material en tiempos de necesidad por lo tanto ustedes estudiantes. Cuando vayan a sus asignaciones no deben preocuparse por las cosas materiales. Tampoco sus familiares aquí presentes deben preocuparse por eso. Jehová se encargará de cubrir las necesidades diarias de los estudiantes y de todos nosotros.

Ahora escucharemos la siguiente parte a cargo del hermano Joe Bellinger. Ayudante del cuerpo gobernante. En particular del comité de servicio. Su discurso se titula. Nunca dejen de aprender. El pueblo de Jehová disfruta de un gran honor sea que estemos en Galaad o no. Todos somos alumnos del gran instructor. Y Jehová, como nunca antes, nos ofrece una educación que toca nuestros corazones y mejora el servicio que le rendimos. Pero, ¿Qué significa esto para ustedes? Estudiantes de la clase 139 de Galaad que están por graduarse. 

Significa que las clases no han terminado. A qué me refiero? Bueno, aunque pronto dejarán Galaad y emprenderán sus asignaciones por todo el mundo, queremos que estén seguros de que su gran instructor Jehová y la enseñanza que él imparte los acompañarán; para ahondar un poco en esta idea veamos como Jesucristo prestó mucha atención a la enseñanza divina lo largo de toda su vida. Para comenzar, vayamos a la biblia a Proverbios capítulo 8. 

Aquí encontramos una descripción inspirada de la sabiduría. La sabiduría personificada. Tal vez se pregunten. ¿Qué tiene que ver esto con Jesús y la capacitación qué Jehová le da. Veamos. Acompáñenme a leer Proverbios 8:22. Jehová mismo me produjo como el principio de su camino. El más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás. 

Notemos la primera declaración. Jehová mismo me produjo. Se está hablando aquí de la cualidad de la sabiduría? No. La sabiduría no tuvo principio. Pues Jehová es la fuente de la sabiduría. Y él siempre ha existido. Entonces ¿Qué significa este versículo? Como sabemos otros pasajes de la biblia nos ayudan a entender esto. Jesús fue el primogénito de la creación. 

Sí. Fue producido como el principio de los caminos de Jehová. Jesús es el logro más temprano de Jehová. Y eso lo convierte en el primer alumno de la escuela de Jehová. Y qué clase de estudiante fue el hijo primogénito de Dios? 

Vayamos al versículo 30. Aquí Jesús, la sabiduría unificada dice entonces llegué a estar a su lado como un obrero maestro y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día y estuve alegre delante de él todo el tiempo 

¿Qué vemos aquí? Que desde el mismo principio Jesús aceptó con gusto capacitación. Disfrutó mucho de asistir a la escuela de Jehová. ¿Y qué hacía que deseara regresar cada mañana? Sería solo su deseo de aprender? El desafío intelectual. El versículo 30 revela algo nos dice que Jesús amaba a su padre. Al gran instructor. Y aquel sentimiento era mutuo. Qué ambiente más favorable para aprender. Este es un buen recordatorio para todos los que asistimos a la escuela de Jehová. 

Nos recuerda que aprender de Jehová es todo un placer. Nunca es una carga. También significa que a medida que aprendemos y somos estudiantes aplicados nos acercamos más a nuestro amoroso padre. Volvamos al versículo 30. Notamos aquí que a Jesús se lo describe un obrero maestro. ¿Qué obras realizó al principio de los tiempos? Colosenses 1:16 nos dice que por medio de él todas las otras cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra. 

Vean la hermosa descripción que hizo la revista La Atalaya; hasta cierto punto podemos asemejar la colaboración entre padre e hijo a la de un arquitecto y su contratista este último se especializa en hacer realidad los ingeniosos proyectos de aquel; qué hermosa imagen ¿No lo creen? Visual la escena. Un salón de clases y Jehová y Jesús. Padre e hijo. Podemos imaginar la felicidad que ambos sentían a medida que colaboraban juntos y veían el fruto de su labor. 

Al principio Jehová creó millones de criaturas espirituales de ángeles y ellos junto con Jesús empezaron a alabar a Dios; piense ahora en lo asombrado que debió quedar Jesús el obrero maestro, el contratista maestro, el maestro de obras cuando vio los planos arquitectónicos que Jehová hizo del universo físico, el planeta tierra la vida animal y vegetal y los primeros seres humanos que serían creados a la imagen de Dios. 

¿Qué lección nos enseña Jesús? El obrero maestro. Que para ser mejores trabajadores, mejores obreros maestros, primero debemos estudiantes dedicados. Sí, debemos ser discípulos. El entusiasmo que Jesús mostró para aprender de Jehová lo preparó para aceptar asignaciones que contribuyeron al cumplimiento del propósito de Dios. Y así sucede en nuestro caso; seamos graduados de Galaad o no todos los que somos estudiantes aplicados de la escuela de Jehová podemos ser trabajadores eficientes en la cosecha y aceptar cualquier asignación de servicio sagrado que Jehová decida darnos. Hemos aprendido mucho del libro de proverbios. 

Veamos otro relato bíblico que muestra el insuperable ejemplo que dio Jesús a jamás abandonar la escuela de Jehová. Acompáñenme al capítulo 50 de Isaías y veamos una profecía mesiánica. En los versículos cuatro y cinco. Es Isaías 50:4, 5 aquí tenemos una imagen que revela el profundo interés de Jesús en aprender de su gran instructor, mientras leemos imagínese que Jesús en su existencia pre-humana está hablando note lo que dice Isaías 50:4, 5. 

El señor soberano Jehová mismo me ha dado la lengua de los enseñados. Para que sepa responder alcanzado con una palabra. Él despierta mañana a mañana. Me despierta al oído para que oiga como los enseñados. El señor soberano Jehová mismo abierto el oído y yo por mi parte no fui rebelde. No me volví en la dirección opuesta. 

Puede visualizar la escena? Un maestro que mañana a mañana despierta con cariño a su discípulo. ¿Y para qué? Para que aprenda, para que reciba una nueva lección en la escuela. Antes de que Jesús viniera a la tierra Jehová le enseñó en aquella escuela celestial que decir cómo hablar y cómo instruir a los demás en la tierra. Además el padre preparó a su hijo para que enfrentara pruebas difíciles. ¿Y que aprendemos de Jesús?. Cuando estuvo en la tierra en otra aula de la escuela aprobó con éxito todas las pruebas de integridad. ¿Por qué? 

Porque estaba bien preparado para ello. Y hoy sucede lo mismo con nosotros gracias a la capacitación personalizada y a veces especializada que nuestro gran creador nos da todos estamos preparados para enfrentar cualquier desafío y cualquier prueba que pueda surgir en el futuro. La educación divina infunde confianza, no temor. Confianza en que Jehová estará con nosotros. Que podremos enfrentar las pruebas y que podremos superarlas. Pero ¿Qué tenemos que hacer? 

Mantener nuestros oídos bien atentos al instructor. Mañana a mañana día tras día. Hemos reparado en valiosas lecciones de proverbios e Isaías. Pero hay muchos otros ejemplos en la Biblia que enfatizan la disposición de Jesús tanto de aprender como de practicar lo aprendido. Por ejemplo, cuando vivió como hombre dice alguna parte de la biblia que Jesús se sintiera superior a los demás o los humillara. Por supuesto que no. Jesús aceptó de buena gana que seres humanos imperfectos lo instruyeran. 

A la edad de doce años, por ejemplo, ¿En dónde lo encontraron sus padres? Después de haberlo perdido de vista. El relato de Lucas dice que estaba en el sentado en medio de los maestros. Interrogándolos. La biblia revela también que Jesús aprendió no solo de los demás sino de sus propias vivencias, de sus sufrimientos y pruebas. Hebreos 5:8 indica que Jesús aprendió la obediencia por las cosas que sufrió. Entonces, pasar por una prueba y aguantar ¿Nos deja algo? ¿Hay alguna lección que podamos aprender de Jesús? 

Su ejemplo dice que sí. Jesús nunca dejó de aprender, no de escuela aún cuando pasó por tremendas pruebas y al superarlas creció como persona y nunca se resintió. Jesús fue perfeccionado como sumo sacerdote y como uno misericordioso. Por haber superado las pruebas en la tierra, que gran ejemplo nos dejó a todos los que queremos ser enseñados por Jehová hoy día. Ahora bien Jesús con toda su autoridad con toda su experiencia y con más antigüedad que nadie, jamás se ha salido la escuela de Jehová. 

¿Qué nos enseña esto? ¿Qué les enseña a ustedes los estudiantes de la clase ciento treinta y nueve de Galaad? Ahora que salgan de Galaad deseamos que recuerden que el gran instructor y la formación que él da van con ustedes. Como Jesús acepten ha la preparación. Alégrense por el honor de ser colaboradores de Dios. Aprendan de los demás. Aprendan de sus propias experiencias y sigan alabando a Dios. Sí, los animamos de corazón a que nunca nunca dejen de aprender.

Ahora tendremos la oportunidad de escuchar a uno de los miembros del cuerpo gobernante el hermano David Splane, con el discurso sea leal Baruk, no Barak, no vayan a confundir a Barak o Barak. Bueno, supongo que él ya nos explicará un poco más. Gracias. Ya terminé. Hace algún tiempo el hermano Tony Morris dio un excelente discurso a la familia Betel que nos animó a no congelar la imagen que tenemos de una persona. ¿Ha hecho eso alguna vez con los personajes bíblicos? ¿Qué hay ejemplo de Baruc?. ¿Qué sabe de él?. Muy probablemente que fue el secretario de Jeremías y que en cierto momento de su vida Jehová tuvo que aconsejarlo. ¿Eso es cierto? Pero ¿Qué más? 

Si eso es todo lo que recuerda sería bueno que un poco más de su historia. Veamos que dice la biblia en Jeremías capítulo 45. Allí se menciona a Baruc por primera vez. Durante el cuarto año del reinado de Jehoiaquim, el rey de Judá. Quizás Baruc tenía poco tiempo de trabajar como secretario cuando sucedió lo que leemos en Jeremías 45. Del versículo 2 en adelante. Imagine la escena. Jeremías le pide a Baruc que traiga los materiales para escribir. Se siente y tome nota. Jeremías empieza a hablar. Versículo 2 Jeremías 45:2. Esto es lo que Jehová, el Dios de Israel, ha dicho. Escucha a Baruc. Puedes escribirlo? Respecto a ti. Oh Baruc. 

Baruc se detiene un momento y mira curiosidad a Jeremías. Quien le dice sigue escribiendo, sigue escribiendo. Has dicho hay de mí ahora porque Jehová ha añadido desconsuelo a mi dolor. Me he fatigado a causa de mi suspirar y no he hallado lugar de descanso. Eso es lo que debes decirle. Es lo que ha dicho Jehová mira lo que he edificado lo estoy demoliendo y lo que he plantado lo estoy desarraigando aún todo el país mismo pero en cuanto a ti tú sigues buscando cosas grandes para ti no sigas buscando porque mira voy a traer una calamidad sobre toda carne es la expresión de Jehová y ciertamente te daré tu alma como despojo en todos los lugares a donde vayas.

Ahora bien quizá Baruc llevara poco tiempo trabajando con Jeremías para cuando escribió esto. Y usted ¿Siempre se ha sentido orgulloso de su reacción inicial a una nueva asignación o cuando le piden hacer algo que no esperaba? ¿Le gustaría que otros lo recordaran por su primera reacción todo el tiempo? La cuestión es no congelar la imagen de los demás. Sí, Baruc necesitaba consejo y Jehová se lo dio pero Jehová no congeló la imagen de Baruc. De hecho, tiempo después le dio más responsabilidades. Cabe señalar que Baruc aceptó la orientación sin quejarse. Quizás cuando recibimos un consejo nos enfadamos. Pero la biblia que Baruc actuara así. 

Él podría haber dicho, mira Jeremías, no me molesta recibir consejos pero tengo que escribirlos. ¿Alguien va a leer esto? No hay pruebas de que Baruc pensará así. Entonces, ¿Cuál era el problema de Baruc? Bueno, para empezar estaba distraído. No se sentía contento con su asignación. Soy parte de la familia real. Tengo mucho talento y no están aprovechando mi potencial. En segundo lugar no estaba concentrado en el propósito de Jehová. Estaba más atento a lo que quería hacer con su vida. No están aprovechando todo mi potencial. ¿Alguna vez ha pensado esto de sí mismo? De ser así, ¿le gustaría que lo etiquetaran por esa idea para siempre?. ¿Qué lección aprendemos? 

No se centre solo en lo que gustaría estar haciendo. Aunque quisiera hacer algo diferente siéntase contento con lo que hace ahora. Sea feliz en la asignación en la que está. Veamos qué pasó con el rollo. Después de que Baruc lo escribiera. Regresemos al libro de Jeremías. Recuerden que no fue escrito en orden cronológico lo del capítulo 36 ocurrió después de lo del capítulo 45. Yo no lo escribí. Jeremías 36:4-6 explica qué pasó después de que Baruc escribió el rollo. El versículo 4 dice y Jeremías procedió a llamar a Baruc, hijo de Nerías para que Baruc escribiera de boca de Jeremías todas las palabras de Jehová que él le había hablado en el rollo del libro. Entonces, ya tenían el rollo, pero noten lo que pasa después, según el versículo 5. 

Entonces Jeremías dio y dijo estoy encerrado. No puedo entrar en la casa de Jehová. Y tú mismo tienes que entrar y leer en voz alta del rollo que has escrito de mi boca las palabras de Jehová a oídos del pueblo en la casa de Jehová. Así que ahora que Jeremías ya tiene este mensaje de juicio le pide a Baruc que se lo transmita a la gente.

¿Cómo reaccionó Baruc? ¿Rechazó la asignación? ¿Acaso dijo renuncio? No. El versículo 8 dice Y Baruc, hijo de Nerías, procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Jeremías el profeta, leer en voz alta del libro Las palabras de Jehová en la casa de Jehová. De entrada, Baruc da el mensaje al pueblo. 

Pero después vienen los príncipes y le dicen que quieren escuchar lo que dice el rollo. ¿Y qué sabemos de los príncipes? Bueno, cuatro años antes, dichos príncipes habían tratado de asesinar a Jeremías. Pero ahora le piden a Baruc que les lea del rollo. 

Baruc pudo haber dicho, mi vida corre peligro, no se vale, la paga es pésima y las horas de trabajo ni se diga, yo no necesito toda esta presión. Pero no fue así. Con enorme valor, Baruc leyó el rollo ante los príncipes. 

Y cuando ellos escucharon su contenido, decidieron que el rey, cuyo temperamento era terrible, también debía escuchar el mensaje de juicio. Los príncipes le sugirieron a Jeremías y Baruc que se escondieran, y ese resultó ser un excelente consejo. Imagínense, Jeremías es el profeta, pero ¿Quién se está arriesgando aquí? Baruc.

De hecho, los príncipes llegaron a pensar que Baruc era el cabecilla, y Jeremías, una marioneta que Baruc controlaba. Eso indica que Baruc adquiría más y más responsabilidades. Por otro lado, cuando el rey escuchó las palabras del rollo, se puso furioso y ordenó que arrestaran a Jeremías y Baruc. 

No sé, quizá lo que no le gustó fue que el rollo dijera que el rey tendría el entierro de un asno. En fin, el caso es que el rey se enojó y mandó que los detuvieran. ¿Acaso tenía Baruc motivos para pensar que moriría? No, si había prestado atención a las palabras de Jehová al darle consejo antes. 

¿Recuerda qué él le había dicho? Te daré tu alma como despojo. Por eso, sin importar lo que los príncipes o el rey intentaran, no lograrían matar a Baruc. ¿Y qué le pasó al rollo que Baruc con tanto esmero había hecho? Bueno, se lo llevaron al rey, el rollo fue leído ante él, y a medida que avanzaba la lectura, el rey rasgaba con un cuchillo el rollo y lo tiraba al fuego. 

¡Tanto trabajo para nada! ¿Ha trabajado en algún proyecto que finalmente fue cancelado? Si es así, ya saben lo que se siente. Luego Jehová le dice a Jeremías, quiero que tomes otro rollo, uno nuevo, y que vuelvas a escribir todas las palabras que estaban en el primer rollo. ¿Y quién cree que iba a hacer el trabajo? ¡Baruc! ¿Puedes venir, por favor? Y trae los utensilios para escribir.

Baruc no sabía si este nuevo rollo también terminaría en el fuego, pero no. Este rollo resultó ser muy valioso, y Baruc no tenía la menor idea de lo importante que sería. Jesús, el apóstol Pablo y muchos otros citaron del libro de Jeremías, y Baruc contribuyó a que éste existiera. 

Sí, a veces ni imaginamos cuánto logrará algo en lo que hayamos participado. ¿Cuánto permaneció Baruc en su asignación? La Biblia indica que 18 años después, él seguía fiel junto a Jeremías. ¿Qué lección aprendemos, queridos hermanos? ¿Se mantendrán fieles en su nueva asignación, sin importar los desafíos que enfrenten? Algún día, Baruc resucitará, y será posible hablar con él. 

Quizá usted le diga, yo conozco tu historia. Baruc alzará los ojos, un poco frustrado, y dirá, ya sé, ya sé, estás buscando cosas grandes para ti. Me lo han dicho mil veces desde que resucité. 

Pero usted le dirá, no, no me refiero a eso. Tú fuiste valiente, fuiste humilde, te mantuviste fiel y leal. Fuiste leal tanto a Jehová como a Jeremías. 

Tu historia me animó mucho, ¿sabes? Yo quería ser como tú. Ahora prestemos atención al hermano James Cawthon, quien sirve en el Departamento de Escuelas Teocráticas. El discurso que presentará es, Apliquen la Regla

Jesús, el Gran Maestro, usó menos de 20 palabras para resumir gran parte de las Escrituras Hebreas en un solo principio moral. Y sus palabras son una guía confiable y eterna para los seres humanos. Para recordar lo que dijo, busquemos el Sermón del Evangelio de Lucas. 

Leamos el versículo 31. Pueden mantener abiertas sus Biblias en este pasaje si desean. Lucas 6.31 dice, También, así como quieren que los hombres les hagan a ustedes, háganles de igual manera a ellos. 

Seguramente recordarán que muchas personas llaman a este consejo la Regla de Oro. Esta regla se ha mencionado e incluido, con algunas modificaciones, en prácticamente todas las lenguas y culturas de la tierra. Todos los días, y de muchas maneras, se pone a prueba nuestra obediencia a esta regla. 

Probablemente, uno de los mayores retos sea aplicarla en relación con lo que Jesús mandó en el versículo 37. La última parte de Lucas 6:37, en la edición revisada en inglés, dice, Sigan perdonando y serán perdonados. ¡Sigan perdonando! Pero, ¿Cómo son aplicables estas palabras en su caso, ahora que se gradúan de la clase 139 de Galaad? Bueno, la cuestión es, ¿hasta qué grado estarán dispuestos a seguir perdonando a los demás? Al salir de aquí, hermanos y hermanas, seguirán rodeados de personas que no son perfectas. 

Estarán en compañía de gente imperfecta que está esforzándose por hacer la perfecta voluntad de Dios, incluso en medio de las circunstancias más difíciles de la historia humana. No sé si ya se hayan dado cuenta, pero las personas imperfectas tienden a equivocarse. Es difícil creerlo, pero es la verdad. 

Las personas imperfectas dicen cosas que no están bien, toman malas decisiones y actúan con imprudencia. Si a eso le sumamos el hecho de que trabajamos, adoramos a Dios, predicamos y vivimos con gente imperfecta, entonces, tarde o temprano, surgirán situaciones que nos hagan sentir mal. Si a ustedes nunca los han ofendido, esperen un poco, porque sucederá. 

Está garantizado. Pero cuando eso ocurra, no vayan a quedarse de una pieza ni a apresurarse a emitir juicios, porque lo cierto es que el mismo día que ustedes se sientan ofendidos, seguramente habrán ofendido a alguien también. Pueden estar seguros de que por lo menos habrán ofendido a Jehová varias veces ese día.

Esa es la razón por la que, prácticamente en todas nuestras oraciones, le pedimos a Jehová que, por favor, perdone nuestros pecados. La pregunta es, ¿hasta qué grado estarán ustedes dispuestos a perdonar, a aplicar la regla en su vida? ¿Pero por qué es tan importante hacerlo? Veamos lo que dice el versículo 27. Jesús dijo, pero les digo a ustedes los que escuchan, continúen amando a sus enemigos. 

¿Notaron? Continúen. En realidad, perdonar es un requisito bíblico sin importar que nos ofendan continuamente. Su rostro me dice que están pensando, eso suena bien en teoría. 

Pero es más fácil decirlo que hacerlo. De hecho, sí es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Y saben por qué? Porque nuestras emociones entran en juego, y cuando hay emociones de por medio, siempre se nubla nuestro juicio. 

Entonces, ¿hasta qué grado perdonaremos sin reservas, olvidaremos el asunto, e imitaremos a Jehová tal como Él lo desea? La clave es, apliquen la regla. Hablemos de cinco sugerencias que nos ayudarán a lograr. Primero, leamos el principio recogido en el versículo 36.

Este dice, continúen haciéndose misericordiosos, así como su Padre es misericordioso. Contaremos con la ayuda de Jehová si tratamos de imitarlo y de seguir las pisadas de Jesús. Así que la primera sugerencia es pedirle a Jehová todo el tiempo que nos ayude a imitarlo. 

¿Y qué sigue? Que pongamos todo de nuestra parte. Sabemos que Jehová bendice el esfuerzo, así que le oramos, hacemos el esfuerzo, y Él nos bendice. Pero alguien dirá, a veces el perdón no me nace del corazón. 

Pero esforcémonos por comprender que el perdón no es cuestión de sentimientos, es un ejercicio de la voluntad. Si ustedes hacen lo que Jehová espera, su corazón lo asimilará más tarde. Sugerencia dos, cultivar la empatía. 

Pensemos en esto. Nuestros hermanos han sufrido maltrato e injusticias tal como nosotros, y ellos son imperfectos y cometen errores igual que nosotros. Y todos agradecemos a Jehová su enorme compasión. 

Por supuesto, cuando alguien nos trata mal, o llene nuestros sentimientos, nada nos parece más justo que pagarle con la misma moneda. Por decirlo así, queremos que se haga justicia. Alguien tiene que pagar.

Pero alguien ya ha pagado. Nos referimos a Jesús. Si cultivamos la misma ternura que Jesús sentía por los demás, el corazón no sólo nos moverá a ser compasivos, sino también a perdonar. 

Sugerencia tres, sin importar lo que otros digan o hagan, tenemos que seguir comportándonos como cristianos. Nadie más será responsable de nuestras acciones, sólo nosotros. Claro, Jehová no es irrazonable, y por eso comprende que las heridas emocionales tardan en sanar. 

Pero si acabáramos negándole el perdón a alguien, cometeríamos un pecado. Guardando rencor, no lograremos cambiar ningún corazón excepto el nuestro. Pero si demostramos una buena actitud, incluso pudiéramos tener el honor de ayudar a alguien a mejorar, a fijarse más en sus palabras y acciones. 

Noten el principio expuesto en el versículo 38. Dice, «Practiquen el dar, y se les dará. Y añade, porque con la medida con que ustedes miden, se les medirá en cambio». 

Jesús no sólo se refería a dar en sentido material, sino también a esforzarse por vivir de tal modo que progresemos en sentido espiritual y ayudemos a otros a hacer lo mismo. La cuarta sugerencia que se recalcó a lo largo de todo su curso es que Jehová está muy interesado en cómo nos llevamos con los demás. Le importa cómo nos tratamos. 

Jesús dijo, «En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor». Para nosotros, la hermandad vale mucho, y sé que ustedes están de acuerdo. Pero cuando nos negamos a perdonar, esta hermosa relación comienza a perderse. 

Decídanse a hacer lo correcto. No dejen lugar para el diablo. Apliquen la regla. 

Perdonen la deuda. Renuncien a su derecho de que les pidan disculpas, a su derecho de pagar con la misma moneda, a su derecho de guardar rencor. Que su relación con los hermanos les importe más que su propio ego. 

Bájense de su trono. Último punto. La rebelión de Satanás ha dejado más claro que nunca cuáles son las perfectas cualidades de Jehová, incluida su disposición a perdonar.

Por lo tanto, tenemos una oportunidad única, la de imitar a Dios. Apliquen la regla y sentirán la alegría que Jehová experimenta cuando perdona a otros. Apliquen la regla y disfrutarán de la compañía de los hermanos y ellos de la suya. 

Apliquen la regla y fortalecerán a la organización al tener una buena relación con los demás. Apliquen la regla y recibirán la mayor de todas las bendiciones, la aprobación de su Padre Celestial, Jehová. 

A continuación, el hermano Mark Noumair, un experimentado instructor de Galahad, nos hablará del tema. Hagan que el milagro continúe. Este bebé vino al mundo en respuesta a una oración. Aquella súplica debió conmover tanto a Jehová que, cuando el bebé llegó a ser adulto, lo inspiró para que la incluyera en su palabra.

El bebé fue Samuel, y quien oró fue Ana. Por lo general, los sentimientos que expresamos al orar en privado no los conoce ningún otro ser humano, y Jehová ha decidido no divulgar los favores que nos concede. Sin embargo, Él quiso que en la Biblia se hablara de dos oraciones de Ana. 

¿Cuánto debió valorarlas? De seguro, a Samuel le encantó la idea de hablar sobre la historia de su mamá y, en particular, de las ocasiones en que oró a Dios. Una oración que Él debió valorar de manera especial es la que se halla en 1 Samuel capítulo 2. ¿Por qué? Porque las ideas y emociones plasmadas en dicha oración influyeron en su formación como persona. ¿Cuántas veces la habrá oído Samuel? ¿Una vez al año, cuando su mamá le llevaba una vestidura sin mangas? No lo sabemos, pero estamos seguros de que Samuel permitió que el milagro continuara.

¿Cómo? Viviendo a la altura de lo que Ana expresó en aquella sentida oración. Ahora les toca a ustedes. Examinemos cómo, casi tres mil años después, ustedes también pueden hacer que el milagro continúe.

¿Cómo? Permitiendo que los pensamientos y sentimientos expresados en dicha oración los ayuden a cumplir con sus asignaciones. Busquemos en la Biblia el capítulo 2 del  1 libro de Samuel para ver cómo ustedes pueden hacer que el milagro del que se habla en dicha oración se cumpla en su caso mientras se entregan en su servicio. Leamos 1 de Samuel 2:3. A partir de la parte que dice, Y por él.

Allí Ana dice, Y por él, Jehová, los hechos son correctamente avaluados. Ana tenía esto bien claro. Los hechos son correctamente avaluados por Jehová.

Había visto de primera mano cómo Elí la había acusado falsamente por algo que nunca hizo. Elí había llegado a una conclusión precipitada, y por eso le dijo a esta mujer, Estás borracha. Pero ella no discutió con él ni le dijo, ¿Pero qué hay de tus malvados hijos? Primero ocúpate de ellos.

Tampoco invirtió mucho tiempo en defenderse de aquella acusación. Se limitó a contestar, No estoy borracha. Y siguió adelante.

No se obsesionó con el tema ni comenzó a darle vueltas en su cabeza, pensando, ¿De veras creyó Elí que yo estaba borracha? ¿Seguirá pensando que lo estoy? No hizo nada de eso. Al contrario, siguió dando prueba de que Jehová comprendía su situación. La Biblia dice claramente que procedió a comer y beber, y que su rostro no volvió a mostrar preocupación.

Ana confiaba en que sus acciones y motivos serían correctamente evaluados por Jehová, como hemos leído en el versículo 3. ¿Qué hay de Samuel? Él hizo que el milagro continuara cuando se valió de aquella sentida oración para superar el desánimo. Por ejemplo, a lo largo de toda su vida animó a sus hermanos a derrotar a los filisteos y a servir a Jehová con corazón completo. Sin embargo, a pesar de que por décadas se entregó en cuerpo y alma a este fin, su propio pueblo, al que tanto quiso ayudar, lo rechazó.

Aún así, nunca permitió que eso le impidiera servir a Jehová o seguir respaldando uno de los mayores ajustes en el pueblo de Dios de aquel tiempo, que la época de los jueces diera paso a la de los reyes. Samuel dio su apoyo a aquella decisión. ¿Por qué? Porque confiaba en Jehová.

Sabía que Él había evaluado sus obras y motivos en su justa medida. Ahora les toca a ustedes. ¿Dejarán que el mismo milagro continúe mientras confían en que Jehová asignará el justo valor a sus actos? Por ejemplo, actualmente todos tenemos una asignación de trabajo, pero mañana podríamos recibir otra.

Si la organización hace algún ajuste o sus circunstancias llegan a cambiar, véanlo como lo que es. Pero no caigan en el error de suponer que no valen nada o que Dios ya no confía en ustedes. Sigan apoyándose en Jehová, seguros de que Él velará por ustedes a nivel personal.

Ustedes no se dedicaron a una obra o a una asignación. Se dedicaron a Jehová Dios. Eso nunca cambiará.

Su dedicación es real y permanente. La aprobación de Jehová es lo que cuenta y lo que vale la pena buscar. Ustedes dejarán que el milagro continúe si confían en que Jehová será quien juzgue sus motivos con toda rectitud.

Ahí está el punto. Sus motivos. ¿Cuántas veces hablamos en clase sobre nuestros motivos? Queremos tomar a pecho el principio de Mateo 11:19. La sabiduría queda aprobada justa por sus obras.

Ana lo sabía y por eso se dejó guiar por dicho principio. Y a ustedes los animamos a hacer lo mismo. Por eso, si alguien nos malinterpreta, lo que ocurrirá a veces, o si alguien habla de forma poco considerada sobre ustedes, lo que también podría suceder, no se escandalicen ni hagan o digan algo que lamenten más tarde.

Como sugirió un escritor, no se preocupen por las cosas negativas que la gente diga sobre ustedes. Solo vivan de tal forma que nadie se las crea. Ahora volvamos al capítulo 2 y leamos el versículo 8. Ana dice, jehová Levanta del polvo al humilde y alza del montón de cenizas al pobre

Claro, ella lo vivió en carne propia, lo sabia, Jehová se había compadecido de ella cuando vivio una situación humillante, le constaba. Estas palabras debieron haber conmovido incluso a David, pues empleó expresiones parecidas en el Salmo 113:7. Podemos decir que incluso en los días de David, el milagro continuó.

Ahora de nuevo, les toca a ustedes hacer que el milagro continúe al dar encomio a los deprimidos y a quienes tienen el corazón aplastado. Los alzarán del pozo de cenizas. Sabemos que podrán hacerlo, porque vimos cómo trataron a sus compañeros de clase durante los pasados cinco meses.


Cuando percibieron que un compañero de clase estaba batido como en un pozo de cenizas, ¿Qué decidieron hacer? Lo animaron. Nos percatamos de ello, y esa es la razón por la que los miembros de esta clase se volvieron inseparables, en particular ustedes, hermanas. Iban juntas a todos lados, comían y hacían cosas juntas.


Parecían estar unidas con pegamento. Pero solo fueron cinco meses. Entonces, ¿Cuál fue la clave? El interés personal en los demás.


Ahí está el punto. Ahora que comiencen sus asignaciones, ¿continuarán mostrando ese vivo interés por otros, el mismo que manifestaron hacia sus compañeros de clase? ¿Se interesarán así en quienes conozcan en el futuro? Sabemos que pueden lograrlo. Cuando se dé el caso, pregúntense, ¿Qué situación podría haber dejado a mi hermano, por decirlo así, en un pozo de cenizas? Luego piensen, ¿Cómo llegó hasta este punto? ¿Se habrá desanimado por haber dado un paso en falso? ¿Siente que no se le tomó en cuenta para algún privilegio? ¿Cree que se le estima poco o que nadie valora sus esfuerzos? ¿Seré capaz de percibir que alguien tiene los ánimos por los suelos, especialmente si parece poca cosa desde la óptica humana? ¿Le prestaré ayuda prontamente, tal y como lo hice con mis compañeros en estos cinco meses? ¿Les daré una segunda oportunidad a quienes se han equivocado, pero ya han aprendido y madurado? Recuerden, no queremos ver a los más débiles como una carga.


Tampoco debemos concluir que los procedimientos valen más que las personas. No somos una organización militar. Somos una familia, y como tal, les damos la mano a los demás para que se levanten del pozo de cenizas.

Creamos lazos de confianza. Ahora, regresemos al capítulo dos. Esta vez, leeremos el versículo 9.

Esta oración es maravillosa, y ustedes van a hacer que el milagro continúe en su propia vida. Versículo 9. Él guarda los pies de sus leales.

En otras palabras, Ana dijo, Jehová cuida los pasos de los leales. Lo he visto con mis propios ojos. Ana lo había vivido.

Comprendo que fue Jehová quien me dio este hijo. Por eso, estoy convencida de que si lo llevo al tabernáculo, Jehová lo va a cuidar. Ella podía atar caos.

No dijo, por supuesto que no llevaré a mi hijito al tabernáculo. No lo dejaré en Silo, sino hasta que Jehová remueva la maldad de ese lugar. Cuando sepa que Afni y Finea han sido removidos, será el momento de llevar a mi hijo.

Pero ni un minuto antes, ella no pensó así. Ana era leal a las disposiciones divinas que estaban en vigor en su día, y confiaba en que Jehová velaría por los que le son leales. Ella estaba convencida.

Samuel también podía atar caos. Sabía que había nacido gracias a un milagro. Y al ir creciendo, había visto la mano de Jehová en acción en su propia vida.

Había atestiguado el cumplimiento de algunas profecías. Podía sacar sus conclusiones. Jehová era muy real para Samuel.

Así que, al igual que su mamá, podía concluir. Si soy leal a Jehová, Él me protegerá y me cuidará. Hizo que el milagro continuara en su vida.

Pero no siempre le fue fácil. Cuántos recuerdos. Cuántas lágrimas derramadas sobre aquel trajecito sin mangas que su mamá le había hecho con tanto cariño.

Seguramente la etiqueta decía, hecho a mano por Ana. Siendo un muchachito, ¿Cuántas noches debió llorar antes de dormir? Pensando en su familia, o en los corruptos hijos de Eli. No obstante, con su comportamiento, demostró que no era un niñito mimado, sino un caudillo leal a Jehová y a sus órdenes.

Ahora es su turno. Ustedes pueden hacer que el milagro continúe. ¿Cómo? Estando convencidos de que Jehová cuida a los que le son leales.

Como mencionó el hermano Cawthon, por su imperfección o la de los demás, las cosas no siempre serán fáciles en su servicio dentro de la organización de Jehová. Ustedes lo saben. Pero confíen en que, si se mantienen leales, Jehová los cuidará.

Y tal como Samuel contribuyó a la estabilidad de la organización de Jehová en sus días, ustedes pueden estar seguros de que, con la capacitación que han recibido, podrán animar a las ovejitas de Jehová y ayudarlas a estar firmes. De hecho, ese es su trabajo. Esa es su encomienda.

Ahora que se gradúan, tras haber sido capacitados en Galaad, es como si el cuerpo gobernante les entregara un talento de plata y les dijera, ahora ve a negociar. Multiplícalo. Ellos confían en ustedes.

La escuela les ha dado la llave que abre la puerta hacia una relación más estrecha y significativa con Jehová. Por eso, sabemos que, con su ayuda, ustedes continuarán haciendo lo bueno, lo noble, lo espiritual, trabajando hombro a hombro con sus hermanos y hermanas. Ahora depende de ustedes.

Que su sello, su firma, sea el apego a Jehová y a los procedimientos de su organización. Confíen siempre en que su Padre Celestial los fortalecerá para que hagan su trabajo como Él quiere. En conclusión, ¿Qué se espera que recuerden? Recuerden esto.

Al igual que en el caso de Ana y Samuel, ustedes podrán tener buen ánimo al saber que es Jehová quien evalúa sus acciones y motivos con toda justicia. Qué importante es ese hecho. Sean compasivos.

Levanten del pozo de cenizas a sus hermanos. Confíen en todo lo que Jehová dispone. Tengan plena confianza en que Él protege a los que son leales, sean leales, es nuestro enorme deseo que la educación teocrática que han recibido en Galaad los haga sabios y los fortalezca, a fin de que en su caso el milagro continúe

Entre otras cosas, el hermano Noumair ha destacado el valor de la lealtad. Por lo tanto es apropiado ponerse de pie para entonar juntos la canción siempre fieles, basado en el Salmos 18:25.





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