Hubo un texto diario que me llegó al corazón.
Fue el del 12 de febrero de 2026.
Estaba basado en Salmo 94:19.
Mi mamá nos crio sola, y somos cinco hermanos.
Ella se encargaba de que todos los días leyéramos y analizáramos el texto diario como familia.
Y yo he seguido esa misma costumbre con mi propia familia.
Para asegurarme de leer el texto diario todos los días, pues la noche anterior prendo mi teléfono, abro la aplicación JW Library® y lo apago.
Temprano por la mañana, Sihle, mi esposa, prepara a los niños para la escuela y prepara a Mikayla.
Después los niños desayunan a las 6:30, y luego nos sentamos todos juntos a analizar el texto diario.
Me gusta hacerme las preguntas: “¿Qué me enseña esto de Jehová?
¿Y cómo puedo aplicar esto hoy?”.
Hacerme estas preguntas me ayuda a ver el cuadro completo, a ver las cualidades de Jehová y a ver la aplicación como algo más personal, como alguien soltera.
Siempre hablo con mis hijos y, cuando lo hago, trato de ir captando cositas que me ayudan a entender por lo que están pasando.
Entonces trato de adaptar lo que me van contando al texto del día.
Y así cuando lo analizamos, podemos enfocarlo para ayudarlos a enfrentar los problemas con los que se encuentran.
Me gusta resumir el texto diario, porque es un poquito más fácil de entenderlo y de recordarlo durante el día.
También tomo notas de lo que hablamos cuando analizamos el texto diario juntos.
Y resulta que las notas que más me ayudan son de cosas que dicen los niños.
Y luego, durante el día, repaso esas notas, las leo, recuerdo qué fue lo que hablamos, y eso me anima mucho.
Tengo una amiga que vive lejos, y mantenemos la comunicación mandándonos mensajes de texto sobre el texto diario.
Hay días que un texto diario nos recuerda a la otra o algo que nos llegó al corazón.
Una vez, a principios de año, estábamos analizando el texto del día, y hablaba sobre ser valiente y defender lo que uno cree.
Y me di cuenta de que Mikayla estaba pensativa.
Vi que tenía ganas de decir algo.
Me acuerdo que un día por la mañana leímos el texto, y hablaba de ser valiente y defender lo que creo.
Luego fui a la escuela y había una niña a la que le gustaba molestar a otros.
Y le dije que Jehová quiere que seamos buenos con los demás.
Al final la niña me hizo caso, y yo me puse muy contenta porque Jehová me ayudó a ser valiente y hablé con ella.
Me alegró mucho ver que analizar el texto del día en familia la estaba ayudando mucho.
Estoy orgulloso de ella.
Cuando a mi hermano y a su esposa los invitaron a asistir a la Escuela para Evangelizadores, me afectó un poco porque me sentí triste.
Ya yo había aplicado dos veces para asistir a la escuela.
Pensaba: “¿Por qué no a mí?
¿Qué estoy haciendo mal?”.
Este texto diario me ayudó con esa experiencia, pues recordé las palabras que decía: que somos valiosos para Jehová.
Y esas palabras eran lo que necesitaba.
Tengo mi propio negocio.
Y a veces como padre te preocupas por mantener a la familia.
Y hubo un tiempo en el que el negocio no iba bien.
Y la verdad es que empecé a preocuparme.
Pero un día, en el texto se analizó Mateo 6:33, que dice que no tenemos por qué angustiarnos.
Jesús nos prometió que Jehová cubriría nuestras necesidades.
Y solo pensar en eso me ayudó a estar más tranquilo, a estar más relajado, a no preocuparme demasiado, porque sé que Jehová siempre cuidará de nosotros.
Me di cuenta con esta experiencia de lo importante que es leer el texto diario todos los días.
Porque pueden suceder situaciones que nos desanimen.
Pero esta experiencia me ayudó a darme cuenta de que el texto diario nos puede ayudar en momentos durante todo el día.
Jehová siempre ha estado ahí.
Y con el texto diario es como si nos hablara cada mañana.
Él usa la Biblia para darnos el apoyo que nuestra familia necesita.
