¿Creen en los milagros?
Por ejemplo, ¿creen en la resurrección?
Bueno, si creen que los muertos van a volver a la vida, entonces sí creen en los milagros.
Porque un milagro es algo maravilloso que ocurre gracias al poder de Jehová, nuestro Dios.
Y es que solamente Jehová podría haber pensado en algo tan increíble como devolverles la vida a los muertos.
El apóstol Pablo tenía mucha fe en la resurrección.
En cierta ocasión, un joven llamado Eutico cayó de un tercer piso y murió.
De hecho, el médico Lucas, que se encontraba ahí, confirmó que había muerto.
Entonces Pablo —que también estaba presente— con el poder de Dios le devolvió la vida al joven Eutico.
Algún tiempo después de esto, Pablo dijo las palabras del texto de hoy.
Esto sucedió cuando estaba defendiendo su fe en Jesús ante el gobernador de Judea.
Vamos a leer lo que dijo en la Biblia.
Hechos 24:15.
Dice: “Y tengo esperanza en Dios, esperanza que también tienen estos hombres, de que va a haber una resurrección tanto de justos como de injustos”.
La esperanza de la que Pablo habla aquí no es optimismo ciego ni solo buenos deseos.
La esperanza verdadera tiene un fundamento muy sólido porque se basa en la fe que tenemos en las promesas que nos hace Jehová.
En dos ocasiones en las que resucitó a personas, antes de hacerlo, Jesús les dijo a los presentes que, si tenían fe, creerían que ese milagro podría pasar.
Una está en Lucas 8:50.
Cuando murió la hija de Jairo, Jesús le dijo a este hombre: “No temas, solo ten fe y ella se salvará”.
Y así fue, porque Jesús la resucitó en ese mismo momento.
La otra está en Juan 11:25, poco después de que muriera Lázaro.
Él le dijo a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida.
El que demuestre fe en mí, aunque muera, llegará a vivir”.
Y entonces le devolvió la vida a su querido amigo Lázaro.
Gracias a la fe, se fortalece nuestra esperanza en la resurrección.
¿De qué manera?
Jehová inspiró a Pablo para que definiera lo que es la fe, y esta definición la encontramos en Hebreos 11:1.
Veamos cómo se relacionan sus palabras con creer en el milagro de la resurrección.
Ahí leemos que la fe tiene dos aspectos importantes.
El primero es que “la fe es la certeza de que sucederá lo que se espera”.
Si tienes fe, estás totalmente seguro de que todo lo que dice Jehová es verdad y va a ocurrir.
Por ejemplo, en la Biblia él nos cuenta sobre nueve resurrecciones que ocurrieron en el pasado.
Tres se encuentran en las Escrituras Hebreas, y las demás, en las Escrituras Griegas.
Como sabemos que Jehová no puede mentir y que él inspiró a quienes escribieron la Biblia para que registraran estos milagros, no tenemos razones para dudar.
Tenemos la certeza de que nuestros seres queridos que han muerto volverán a la vida.
El segundo aspecto de la fe es que es “la prueba convincente de que existen realidades que no se ven”.
En nuestros videos vemos escenas de resurrecciones que ocurrieron en el pasado y escenas de cómo podrían ser las resurrecciones en el futuro.
Pero eso no es lo mismo que ver en vivo y en directo que una persona que había muerto resucite, que vuelva a la vida.
¿Hay alguna prueba convincente que podamos ver de que algo que ya no tiene vida puede volver a vivir?
Claro que sí.
Encontramos una pista en algo que dijo Jesús en el Sermón del Monte.
Abramos la Biblia en Mateo, capítulo 6.
Algo que Jesús les dijo a quienes lo estaban escuchando era que dejaran de angustiarse por sus necesidades básicas porque, si seguían “buscando primero el Reino y la justicia de Dios”, Jehová se encargaría de que recibieran todas las cosas que necesitaban en sentido material.
Relacionemos esta promesa con los dos aspectos de la fe que leímos en Hebreos 11.
¿Cómo fortaleció Jesús la fe de sus discípulos en esta promesa?
En Mateo 6:32, él dijo: “Su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas”.
Así que tenemos al Hijo de Dios prometiéndoles a las personas que su Padre en el cielo cubriría sus necesidades.
Esta promesa les dio la “certeza” de que sucedería lo que esperaban.
En ese sermón, Jesús también les dio a sus oyentes pruebas convincentes de esa realidad.
En el versículo 26 les dijo: “Observen con atención las aves del cielo.
No siembran ni cosechan ni almacenan en graneros, pero su Padre celestial las alimenta”.
Y en el 28 les dijo lo siguiente: “Aprendan una lección de cómo crecen los lirios del campo.
No trabajan duro ni hilan”.
Y añadió que, aun así, Jehová los viste.
Estas son pruebas convincentes de que Jehová nos vestirá y nos alimentará si ponemos su Reino en primer lugar.
Y, si nos fijamos en los lirios del campo, hay otra lección que podemos aprender sobre la forma en que crecen.
Es una lección que fortalece nuestra fe en la resurrección, en que algo muerto puede volver a vivir.
La nota de estudio indica que estos lirios podrían “incluir una gran variedad de flores parecidas a los lirios, como los tulipanes, los jacintos, los iris y los gladiolos (o gladiolas)”.
¿Qué tienen estas flores en común?
La forma en la que crecen.
Una clase de botánica nos ayudará.
A diferencia de muchas plantas, estas no nacen de una semilla, sino que salen de un bulbo.
Podría decirse que mueren todos los años y vuelven a la vida en primavera.
Para que vean cómo son, esto es un bulbo de tulipán.
Y aquí adentro, en este envoltorio tan pequeño, está todo lo necesario para que la planta vuelva a crecer.
Aquí están las raíces, el tallo, las hojas, el botón y el alimento para que crezca.
Durante la mayor parte del año —incluidos los fríos meses de invierno— los bulbos están como dormidos bajo tierra, pero se pueden despertar.
Cuando sube la temperatura y la tierra deja de estar tan dura, el bulbo vuelve a brotar.
Y este brote va creciendo poco a poco y finalmente atraviesa la tierra y se hace visible.
En ese momento, para quienes lo observan, esa es la prueba convincente de que esa planta ha vuelto a la vida.
Entonces, hemos aprendido dos lecciones acerca de los lirios del campo y de cómo crecen.
La primera es que Jehová los viste, lo que nos asegura que Jehová cuidará a sus siervos.
Y la segunda es que Jehová los ha creado para que vuelvan a la vida cada año, lo que nos asegura que Jehová puede devolverles la vida a los que han muerto.
Así que las pruebas convincentes que vemos en la naturaleza sumadas a la certeza que nos da la Palabra de Dios de que habrá una resurrección fortalecen nuestra esperanza de que en el futuro vamos a volver a ver a nuestros seres queridos que han muerto.
Y, claro, en el caso de los humanos, Jehová puede almacenar en su infinita memoria toda la información sobre una persona, incluyendo su ADN.
Y con eso puede construirles un cuerpo nuevo para que, cuando sean resucitados, sean la misma persona que eran antes de morir.
Su aspecto, su forma de hablar y su forma de pensar serán de tal manera que ellos se podrán reconocer a sí mismos y los demás también los reconocerán.
Abramos la Biblia en Isaías, capítulo 26.
Aquí el profeta Isaías nos dio una hermosa descripción de cómo será el milagro de la resurrección; está en el versículo 19.
Dice: “Tus muertos vivirán.
Mis cadáveres se levantarán.
¡Despierten y griten de alegría, residentes del polvo!
Porque tu rocío es como el rocío de la mañana, y la tierra dejará que los que están impotentes en la muerte vuelvan a vivir”.
Qué bonito será ver el momento en que se cumpla esta profecía en el nuevo mundo y podamos reencontrarnos con nuestros seres queridos que han muerto.
Será como ver brotar de nuevo un lirio que ha estado dormido durante el invierno.
De hecho, la versión de la Biblia Dios habla hoy traduce así este versículo: “Los que duermen en la tierra se despertarán y darán gritos de alegría”.
Recordemos esto cuando pasemos por un campo lleno de flores en primavera.
David también escribió unas palabras muy bonitas sobre la resurrección.
Están en el Salmo 27, versículos 13 y 14.
Son unas palabras que hablan sobre esta emocionante promesa para el futuro y que también podemos hacer nuestras: “¿Dónde estaría yo si no hubiera tenido fe en que vería la bondad de Jehová en la tierra de los vivos?
Pon tu esperanza en Jehová; sé valiente y fuerte de corazón.
Sí, pon tu esperanza en Jehová”.
¿Por qué tenemos la esperanza de volver a ver a nuestros seres queridos “en la tierra de los vivos”?
Porque tenemos fe en lo que el apóstol Pablo dijo: “Va a haber una resurrección”.
