JW Broadcasting: Octubre de 2026 [57:14]

Bienvenidos a JW Broadcasting®.

Muchos revisamos nuestra vista regularmente.

¿Pero con cuánta frecuencia revisamos nuestra visión espiritual?

Si creemos que nuestra visión espiritual está borrosa debido a las distracciones, ¿qué podemos hacer para volver a enfocarla?

Algo que ha ayudado a algunos es servir en Betel como voluntarios externos.

¿Cómo es la vida de estos hermanos?

Hoy también repasaremos la fascinante historia de la Traducción del Nuevo Mundo.

Esto es JW Broadcasting.

¿Qué tal está tu vista?

Si usas lentes de contacto o lentes, como yo, tu visión no es perfecta.

Yo no veo bien de lejos: tengo miopía.

Las imágenes que entran por mis ojos se enfocan delante de la retina en vez de sobre la retina, que está en la parte de atrás del ojo.

Eso hace que vea borroso lo que está lejos.

Quizás tú tengas hipermetropía, y no ves bien de cerca.

Las imágenes que entran por tus ojos se forman detrás de la retina, y por eso ves borroso lo que está cerca.

Algunos tienen miopía en un ojo e hipermetropía en el otro.

Sea como sea, unos lentes adecuados pueden corregir nuestra visión para que nuestros ojos se enfoquen bien.

Luego hay otros problemas de la vista como la ceguera, que quizá no se corrijan hasta el nuevo mundo.

Sin embargo, hay un problema de visión mucho más grave que los que he mencionado.

Jesús habló de él en el Sermón del Monte.

Leamos lo que dijo en Mateo 6:22, 23: Pero ¿qué quiso decir Jesús con eso de que “los ojos son la lámpara del cuerpo”?

Usó una metáfora.

Dijo que los ojos son como una lámpara que ilumina un lugar oscuro para que podamos caminar sin tropezar.

Pero lo que Jesús tenía en mente era la visión espiritual, es decir, cómo vemos las cosas que Dios quiere que hagamos.

Después de decir eso, Jesús contrastó dos situaciones.

Vamos a leerlo: El contraste está entre unos ojos bien enfocados y unos ojos envidiosos: unos iluminan la vida de una persona, y los otros la oscurecen.

Dependiendo de en qué nos enfoquemos nos irá bien o mal.

Tenemos que poner el foco en los asuntos espirituales.

Por eso, el discurso de hoy se titula “Enfócate siempre en hacer la voluntad de Dios”.

Pero ¿cuál es la voluntad de Dios?

En pocas palabras: quiere que lo conozcamos, nos acerquemos a él, lo obedezcamos y lo amemos y le sirvamos con todo el corazón.

Jesús nos puso el ejemplo.

En Juan 6:38 dijo que su propósito en la vida era hacer no su voluntad, sino la del que lo había enviado.

Jesús enfocó sus ojos en un solo objetivo: su ministerio.

Dedicó su tiempo y energías a la obra del Reino.

No estaba interesado en hacerse famoso, tener una buena posición social o ganar dinero.

Y, además, enseñó a sus discípulos a que hicieran lo mismo.

Les dijo que solo entrarían en el Reino de los cielos los que hicieran la voluntad de su Padre.

Y todos nosotros también deberíamos centrar nuestra vida en hacer la voluntad de Dios, en buscar primero el Reino y en predicar con entusiasmo.

Tener los ojos enfocados significa llevar una vida sencilla.

No estamos siempre pensando en nosotros y empeñados en conseguir todas las cosas que este mundo nos ofrece.

Si nos enfocamos en hacer la voluntad de Dios, brillaremos en sentido espiritual.

¡Qué diferente es la vida de los que tienen ojos envidiosos y no los enfocan en lo que es realmente importante!

Su modo de vivir es egoísta, y nunca están satisfechos con nada.

Como dice Proverbios 17:24, sus ojos “van sin rumbo hasta los confines de la tierra”.

Sus ojos están enfocados aquí, allá, en cualquier sitio menos donde tienen que estar.

Centrarse en conseguir cosas materiales y no en servir a Dios oscurece su vida.

Para entender mejor esta metáfora de Jesús voy a enseñarles algo.

Es un dibujo; fue publicado en 1915.

Lo hizo un famoso dibujante llamado William Hill.

Es una ilusión óptica que muestra la cabeza y los hombros de dos mujeres, una joven y una anciana.

¿Las ven a las dos?

La joven está mirando hacia atrás.

Este es el lado izquierdo de su cara, su oreja izquierda, su nariz, sus pestañas, su barbilla y una cinta alrededor de su cuello.

Este es su pelo y su sombrero.

Y aquí están sus hombros.

Ahora busquemos a la anciana.

Está mirando hacia la izquierda.

Aquí está su nariz, su ojo izquierdo, su boca, su barbilla...

Aquí están su pelo, su sombrero y sus hombros.

No puedes ver a las dos mujeres a la vez.

Tienes que escoger en cuál vas a enfocar tu vista, y esa es la que verás.

¿Y qué relación tiene esto con lo que estamos hablando?

¿Cómo ves este viejo mundo en comparación con el nuevo mundo que Dios nos promete?

Satanás quiere que veamos este mundo atractivo, lleno de cosas bonitas, con mucho potencial y oportunidades.

Pero en realidad este viejo mundo de Satanás es como la anciana de este dibujo: pronto va a desaparecer porque el Reino de Dios lo va a destruir por completo.

En cambio, nosotros vemos el nuevo mundo como si fuera la joven del dibujo.

En ese mundo podremos vivir para siempre sanos y llenos de energía.

Dios satisfará “el deseo de todos los seres vivos”.

Para que podamos ver o percibir la diferencia entre el malvado mundo de Satanás y el justo nuevo mundo que Dios promete, tenemos que usar la Biblia, que son los lentes que Jehová nos da.

Y no podemos enfocar la vista en los dos.

Un cristiano no puede dar a Dios la devoción exclusiva que merece y al mismo tiempo dejarse atrapar por el espíritu de este mundo.

El apóstol Juan veía este mundo como lo ve Jehová.

Veamos lo que dijo en su primera carta, en el capítulo 2, versículos 15-17.

Aquí nos habla de dos cosas que no debemos amar.

Mientras lo leemos, piensa en lo siguiente: “¿Cuál de las dos es más fácil no amar?”.

De las dos cosas que no tenemos que amar, el mundo y las cosas que están en el mundo, ¿cuál dirían que es más fácil no amar?

¿Verdad que es más fácil no amar al mundo?

Estamos deseando que este sistema con su religión falsa, su corrupción política y su consumismo sea destruido, eliminado para siempre.

Pero el mundo de Satanás nos puede distraer con todas las cosas que ofrece.

Algunas de ellas pueden resultar atrayentes, emocionantes, tentadoras… De todas las cosas que Satanás usa para engañar a la humanidad, el deseo de los ojos es la más poderosa.

Utiliza ese glamur y brillo para atraparnos.

Y, si no, piensen en lo que logró con Eva con una simple fruta.

Tenemos que examinarnos constantemente para ver si algo del mundo nos está tentando.

Si nos empeñáramos en conseguir algo de lo que hay en el mundo, se nos haría muy difícil concentrarnos en lo más importante, hacer la voluntad de Dios.

Por eso debemos centrarnos en servir a Jehová con todo nuestro corazón y toda nuestra alma.

Una buena costumbre es revisar nuestra vista periódicamente.

Del mismo modo, es importante que revisemos nuestra visión espiritual de vez en cuando por si tenemos que hacer algún ajuste.

¿Y cómo podemos hacer eso?

La Biblia nos da una tabla para medir nuestra visión, y no es como la que usan los doctores.

Se trata de una lista de cualidades que encontramos en 2 Pedro 1:5-7.

Vamos a leerla: ¿Hasta qué grado estamos demostrando estas cualidades en nuestra vida?

Vamos a verlas una por una.

La fe.

Esta es una cualidad vital que sirve de base para todas las demás.

Por eso, debemos mantenerla fuerte.

Con una fe fuerte, confiaremos en todas las promesas de Jehová, y con los ojos de la fe podemos ver cómo será la vida cuando se cumplan.

La virtud.

Esta cualidad nos ayuda a hacer lo que está bien a los ojos de Dios.

Impide que hagamos cosas malas o causemos daño a alguien, y nos impulsa a buscar maneras de hacer cosas buenas por los demás.

Conocimiento.

Lo necesitamos para distinguir lo que está bien de lo que está mal, sobre todo al enfrentar nuevos desafíos.

El estudio profundo de la Biblia nos ayuda a ver qué espera Dios de nosotros y a demostrar sabiduría en todo aspecto de nuestra vida.

Autocontrol.

En griego, literalmente significa “tomar las riendas de uno mismo”.

El autocontrol nos ayuda a vivir de acuerdo con las normas de Dios y a controlar nuestros pensamientos, palabras y acciones para que no cometamos ningún pecado.

Aguante.

El aguante hace que seamos valientes y no nos rindamos porque confiamos en el poder de Jehová.

Nos ayuda a mantener la esperanza ante las pruebas y a percibir que es Jehová quien nos ayuda a resistir las tentaciones y soportar la persecución.

Devoción a Dios.

Tiene que ver con lo que sentimos por Jehová; lo respetamos y admiramos, y apoyamos su soberanía.

La devoción nos ayuda a ver cómo trata él con su pueblo y nos impulsa a vivir como a él le gusta porque lo amamos.

Cariño fraternal.

Necesitamos esta cualidad para imitar a Dios porque nos permite ver más allá de las imperfecciones de nuestros hermanos, tratarlos como si fueran de nuestra familia y buscar su bienestar en todo momento.

Amor.

Debemos ver a todas las personas, no solo a los hermanos, con la mirada imparcial de Jehová.

Debemos ayudarlos en sentido espiritual, aprovechando cualquier oportunidad para enseñarles las verdades de la Biblia.

Bueno, ¿cuál podría ser el resultado del examen que acabamos de hacer?

Veamos los siguientes versículos: Una buena visión espiritual es muy valiosa.

Si hacemos lo que dice Pedro y nos esforzamos al máximo porque estas cualidades rebosen en nosotros, no nos volveremos inactivos ni aflojaremos el paso.

Más bien, nuestro servicio a Dios será muy productivo.

Pero, si no demostramos estas cualidades, perderemos la fe en Jehová y nos volveremos ciegos en sentido espiritual.

Quizá reconozcamos que tenemos que mejorar en alguna de estas cualidades y tengamos que hacer algún ajuste para recuperar el enfoque correcto.

¿Qué podemos hacer?

Aquí tienen cuatro sugerencias.

Si tenemos un problema en un ojo, es posible que un doctor nos mande unas gotas y nos pida que lo cubramos con un parche para que el ojo descanse y la medicina actúe.

Leer la Biblia diariamente es como echarnos gotitas en nuestros ojos espirituales y aplicarnos una pomada que nos alivia.

Y meditar en lo que dice nos ayuda a asimilar lo que leemos para que nos llegue al corazón.

Así nunca olvidaremos la voluntad de Jehová, sus maravillosas obras y la esperanza que nos ha dado.

William Barclay, experto en la Biblia, dijo: “Para el cristiano sincero estudiar la palabra de Dios no es un trabajo sino una delicia, porque sabe que en ella encontrará el alimento que su alma anhela”.

Los ejercicios oculares pueden mejorar nuestros problemas de la vista.

Del mismo modo, aplicar los consejos de la Biblia en nuestra vida nos permite comprobar que realmente funcionan.

También ejercitamos nuestra fe participando con entusiasmo en el ministerio y comentando en las reuniones.

Con algunos problemas de la vista, como un desprendimiento de retina, el doctor tal vez tenga que utilizar un láser para corregirlos.

Pues, en sentido figurado, el espíritu santo es como un láser muy poderoso.

Y, cuanto más dejemos que guíe nuestros pensamientos y acciones, mayor será nuestro progreso espiritual.

Puede que a veces el doctor piense que se necesita una cirugía.

Pues tal vez los ancianos de experiencia necesiten corregirnos usando la Palabra de Dios, que está más afilada que el bisturí de un doctor.

Si nos dejamos corregir, seguro que mejoraremos.

¿Qué hemos aprendido hoy?

Que una visión espiritual bien enfocada proyecta en nuestra mente una imagen clara del Reino de Dios, de su voluntad y del nuevo mundo que promete.

Pero unos ojos envidiosos proyectan imágenes borrosas que nos hacen ver el nuevo mundo como un cuento.

Como vimos, nuestros ojos físicos no pueden enfocarse en dos cosas a la vez.

Si envidiamos las cosas de este viejo mundo, veremos la voluntad de Dios desenfocada, cada vez más borrosa, hasta que termine por desaparecer.

Y eso sería muy trágico.

Por eso es indispensable que nos enfoquemos en hacer la voluntad de Dios y que el centro de nuestra vida sea servir a Jehová con todo el corazón por toda la eternidad.

Veamos cómo una pareja recuperó su visión espiritual y ahora lleva una vida más plena y feliz.

Con veintipocos años ya habíamos comprado un apartamento justo en el centro de Viena.

Aunque, claro, había que pagárselo al banco todos los meses.

Me encantaba, —era un apartamento precioso.

—A mí también.

Sí, y suena bien poder decir: “Este apartamento es nuestro”.

Mi prioridad era ganar dinero, porque pensaba que eso haría feliz a Doris.

Y empezamos a faltar a algunas reuniones… Casi no hacíamos cosas espirituales juntos.

Así que nuestro matrimonio empezó a debilitarse.

Un anciano se interesó por nosotros y vino a vernos.

El anciano fue muy claro.

Y en la conversación me recordó que yo soy el cabeza de familia y que Jehová me había encargado a mí la responsabilidad de cuidar de Doris en sentido espiritual y no solo… —… no solo en sentido económico.

—… no solo en sentido económico.

—Sí.

—Eso.

Aquella visita me hizo pensar, porque yo quería ser un buen cabeza de familia y por supuesto quería que Doris fuera feliz; y para eso teníamos que centrar nuestra vida en servir a Jehová.

Lo estuvimos hablando mucho.

Recuperamos la costumbre de orar juntos a Jehová todos los días.

Y, con el tiempo, nos dimos cuenta de que lo mejor iba a ser no seguir viviendo en ese apartamento tan caro.

Empezamos a hablar con Jehová sobre el tema.

Le decíamos: “Jehová, por favor, ayúdanos.

Queremos vender este apartamento.

Queremos quitarnos este peso de encima”.

Y conseguimos venderlo.

Nos quitamos aquella deuda.

Ya no le debíamos nada al banco.

La asamblea del 2014 nos dio otro empujoncito.

Nos ayudó a poner el Reino en primer lugar y a confiar en que Jehová nos daría lo necesario.

Nunca lo habíamos hecho hasta ese momento, y vimos que Jehová nos cuidaba.

Vimos que su promesa también era para nosotros.

Así que empezamos a hablar con Jehová de este tema.

Por primera vez en mi vida tenía muchas ganas de hacer algo por el Reino.

—¡Y lo hicimos!

—Sí, señora.

Y después de la asamblea, solo un par de meses después, empezamos el precursorado auxiliar de continuo.

En el sector de la construcción, lo normal es que los trabajos sean de jornada completa.

Así que, bueno, cuando llegó el momento en el que quise trabajar menos horas, pues tuve que poner a Jehová a prueba… Porque, cuando hice números, pensé: “¡Uf!

Vamos a tener que apretarnos el cinturón”.

Hablé mucho con Jehová.

Le pedía que me ayudara a ser valiente para poder ir a hablar con mi jefe y solicitarle trabajar menos horas.

También le pedía a Jehová que me ayudara a confiar en que él cuidaría de nosotros.

Hacer el precursorado auxiliar nos encantó.

Así que para el siguiente año de servicio pensamos: “¿Probamos con el regular?”.

Y nos pusimos a hacer planes.

Así que dijimos: “¡Vamos con el precursorado!”.

Y nuestra vida no podía ir mejor.

Bueno, sí podía.

—Sí, sí.

Sí podía ir mejor.

—Sí.

Más adelante decidimos volver a simplificar nuestra vida.

Nos mudamos a un apartamento muy pequeño.

Pero tiene todo lo que necesitamos, y estamos muy a gusto.

Me gustaría mostrarte una Atalaya, porque despertó algo en nosotros.

En el artículo “Colaboremos con Jehová todos los días”, hacia el final, había una frase que decía: “Si tenemos el deseo de recibir mayor capacitación para servir a Jehová, tal vez llenemos los requisitos para asistir a la Escuela para Evangelizadores del Reino”.

Parecía que estaba escrito para nosotros.

Y, como no teníamos excusas, solicitamos ir a la escuela.

—¡Y nos invitaron!

—Pues sí, nos llegó la invitación.

—¡Qué emoción!

—Sí.

No fue fácil conseguir en el trabajo dos meses libres para ir a la escuela.

Bueno, en realidad es que… no me los dieron.

Así que dejé el trabajo, y no me arrepiento para nada.

¡Lo volvería a hacer sin pensarlo dos veces!

—La capacitación que recibimos… —… fue un regalo de Jehová.

Fue como si Jehová invirtiera en nosotros.

Que confíe en ti es precioso.

Después de la escuela, nos mandaron a una congregación muy cariñosa.

Y me siento superfeliz: estoy disfrutando del precursorado, de la mejor vida que hay, junto a Doris.

Jehová nos ha tratado con mucho amor y siempre nos ha dado todo lo que necesitamos.

No tenemos tantas cosas como antes, pero nos sentimos más libres y más tranquilos porque Jehová es el que se encarga de cuidarnos.

Así que no nos arrepentimos de nada.

¡De algo sí!

—De una cosa.

—¿De qué?

De no haber empezado antes a hacer más cosas por Jehová.

Es verdad.

Los hermanos Satlauers decidieron seguir la guía de Jehová y simplificar su vida.

Ahora se sienten más realizados y más felices que nunca.

¿Y si te parece que simplificar tu vida es muy difícil?

No te desanimes.

El libro de Zacarías puede ayudarte.

Ya no me acordaba de lo emocionante que es el libro de Zacarías.

Sí, llevo toda la semana esperando este momento.

¿Lista?

Sí.

Sigo pensando en lo que estudiamos la semana pasada.

Los judíos sufrían la presión de sus enemigos, de los gobernantes…, y estaban desanimados.

Y tenían que reconstruir el templo y Jerusalén…, ¡y cuidar a sus familias!

Debió de ser agotador.

¡Igual que hoy!

Definitivamente.

Y desde el punto de vista humano eran vulnerables.

No tenían ejército ni influencia política; eran solo un puñado de personas frente a un enorme desafío.

Por eso Jehová envió a Ageo y Zacarías, para levantarles el ánimo.

Exacto.

El mensaje de Ageo los motivó a comenzar las obras de reconstrucción, y más tarde el mensaje de Zacarías los fortaleció espiritualmente para seguir adelante.

Hay tantas lecciones en este libro que conviene ir por partes.

¡Qué buena idea!

¿Sabes?

El video de introducción destaca algunas partes del libro, sobre todo las profecías acerca del Mesías.

Es verdad, y me gustó mucho la sección sobre el contenido del libro en la Traducción del Nuevo Mundo.

Comencé con la “Visión 5: un candelabro y dos olivos”.

Suena interesante.

Cuéntame, ¿qué encontraste?

Bueno, mientras investigaba encontré un artículo buenísimo de La Atalaya de marzo de 2022: “¿Ve usted lo que Zacarías vio?”.

Tiene imágenes y detalles que me ayudaron mucho.

Y ¿cómo diste con ese artículo?

Fui versículo por versículo en el índice de textos.

Muy buena idea.

Una cosa que explicaba el artículo es que el aceite que producen los árboles representa el “espíritu santo de Jehová, que nunca se acaba”.

Imagínate cómo se sintieron los judíos.

Estaban muy desanimados, pero Jehová les aseguró que jamás dejaría de sostenerlos con la fuerza más poderosa que existe: su espíritu santo.

Sí, Jehová les deja eso bien claro con lo que dice en los versículos 6 y 7: ¡Qué imagen tan poderosa!

La oposición que enfrentaba el pueblo se parecía a una montaña, pero Jehová haría que quedara como una tierra llana.

Así que ni los persas ni otros enemigos podrían frenar la reconstrucción.

Los judíos no tenían ejército, pero tenían a Jehová.

¡Ya los veo imaginándose la escena!

Aquella gran montaña reducida a la nada.

Y les quedó bien claro que el éxito no dependía de las circunstancias ni de su propia capacidad, sino del espíritu de Jehová.

Tal cual.

Aquel mensaje los fortaleció tanto que, a pesar de toda la oposición, los israelitas confiaron en Jehová y se pusieron a trabajar.

Y, en poco más de cuatro años, terminaron el templo.

¡Está claro que los judíos vieron la mano de Jehová!

El rey persa dio permiso para que se terminaran las obras y hasta les ordenó a los pueblos vecinos que proveyeran los materiales necesarios.

No fue cosa de hombres, sino de Jehová.

Él allanó la montaña.

¿Qué crees que podemos aprender sobre Jehová?

El libro de Zacarías me convence de que el espíritu de Jehová puede lograr cosas que a nosotros nos parecen imposibles.

Jehová comprende que a veces nos sentimos como los judíos —cansados, desanimados y hasta con miedo—, por eso quiere que visualicemos su enorme poder.

Y el libro de Zacarías nos ayuda a hacerlo.

¡Qué buena idea!

Cuando estudie el libro de Zacarías, quiero visualizar lo que cuenta el relato.

Exacto.

De hecho, el título del artículo que encontraste es: “¿Ve usted lo que Zacarías vio?”.

Pero, ¿cómo lo hacemos?

La verdad es que a veces me siento muy cansada.

Hay tanto que hacer aparte de las actividades espirituales… Las responsabilidades familiares, el trabajo, cuidar de la salud… Y ni hablar de las presiones de este sistema.

Puede ser abrumador.

A veces solo quiero quedarme y conectarme a la reunión desde casa.

También yo.

Pero visualizar este relato me ayuda a aguantar, me recuerda que Jehová va a darme las fuerzas que necesito para servirle.

Me pasa como a ti.

Cuando empiezo a bajar el ritmo, le pido a Jehová su ayuda y sigo adelante.

A veces, es solo ir a la reunión o salir a predicar, aunque no sienta muchas ganas de hacerlo.

Pero confío en que Jehová me va a dar las fuerzas que necesito.

Y yo quiero imitar a Jehová, usar todas las fuerzas que tengo para animar a otros, sobre todo cuando se sienten agotados o tienen miedo.

Quiero asegurarles que Jehová los ama y desea fortalecerlos.

¡Qué importante es hacer eso!

Y no solo ahora, sino en el futuro, cuando nos toque pasar por persecución o tengamos miedo.

Como dijiste: el éxito no depende de nuestras circunstancias o nuestra capacidad, sino del espíritu de Jehová.

¡Qué buena forma de estudiar el libro de Zacarías!

Ir por partes, usar el índice de textos y visualizar el relato.

De esta forma, la Biblia cobra vida.

Oye, ¿y si investigamos qué representan los “dos bastones”?

Por supuesto.

Y también sobre las profecías acerca del Mesías y su relación con el tema central de la Biblia.

Y, claro, ver cómo Zacarías representó a Jesucristo.

Y todavía hay más visiones en el libro de Zacarías.

Sí, tenemos para muchas sesiones de adoración en familia con el libro de Zacarías.

¡Qué lección tan práctica y animadora!

El éxito no depende de nuestras circunstancias o capacidad: Jehová nos dará fuerzas con su espíritu santo si somos obedientes.

Una forma de centrarse en el servicio a Jehová es sirviendo como voluntario externo en una sucursal.

En este video vamos a ver cómo es Un día en la vida de una voluntaria externa de Betel.

Hola, me llamo Hye-in y colaboro como voluntaria externa en la sucursal de Corea del Sur.

Como soy voluntaria externa ocasional, no tengo un horario fijo para ir a Betel, sino que me llaman cuando mi departamento tiene alguna necesidad.

Normalmente me tardo entre 45 minutos o una hora para llegar a Betel desde mi casa, dependiendo del tráfico.

Pero, bueno, la verdad es que a mí me gusta mucho conducir, así que no me cansa tanto hacer el viaje.

El día en Betel comienza con la adoración matutina.

Hace poco hubo una que me gustó mucho.

Estaba basada en Santiago 1:2-4.

Nos animaba a ver nuestros problemas como si fueran maestros que nos ayudan a madurar.

Por supuesto, cuando estás pasando por un problema, no es fácil preguntarte “¿Qué puedo aprender de esto?”.

Pero la idea me gustó mucho.

Cuando tengamos problemas, debemos seguir orando, seguir leyendo la Biblia todos los días… Hay que estudiar, meditar… Así podremos seguir manteniendo la sonrisa y superar las pruebas.

La adoración matutina me anima mucho.

Siempre hay algo que aprender.

Trabajo en el Departamento de Transporte.

Básicamente, nuestro departamento ofrece transporte entre Betel y el aeropuerto a los hermanos que están en el servicio especial de tiempo completo y que vienen del extranjero.

Siempre trato de recordar que el propósito de Betel es apoyar la predicación.

Cada vez que conozco a alguno de estos hermanos que vienen de visita de otros países, me doy cuenta de que agradecen muchísimo lo que hacemos por ellos.

Entonces pienso: “¡Qué bueno que podemos ayudar a estos hermanos que se sacrifican tanto!”.

La verdad es que eso me hace sentir muy útil y feliz.

El viaje normalmente dura como hora y media o dos horas, así que da tiempo de hablar de muchas cosas.

Y, aunque apenas nos conocemos, parece que somos amigos de toda la vida.

Nos contamos las experiencias que hemos tenido, sobre todo cómo Jehová nos ha ayudado, cómo Jehová nos ha dado la fuerza para aguantar en situaciones difíciles.

Esos momentos me hacen valorar mucho trabajar en este departamento.

Al principio, no me llamaba mucho la atención ir a Betel, por eso no estaba muy segura de llenar la solicitud.

Pero, una vez, un amigo de confianza me dijo que no debería ser tan selectiva, tan quisquillosa, al elegir en qué trabajar dentro de la organización de Jehová.

Y lo pensé, y me di cuenta de que tenía razón.

Así que decidí dejar las cosas en manos de Jehová y llenar mi solicitud.

Y así fue como comenzó todo.

Hasta el día de hoy, sigo colaborando con Betel, y eso me hace sentir superfeliz.

Como también trabajo para mantenerme, al principio no sabía muy bien cómo iba a organizar los horarios.

Lo que más me preocupaba era saber si iba a tener lo suficiente para vivir.

Pero, una vez que comencé a colaborar con Betel, todo fue encajando en su lugar, y pude organizar mi horario, tanto para trabajar como para ir a Betel.

Durante un tiempo, también tuve que encargarme de cuidar a mi familia.

Para asegurarme de seguir con mi rutina espiritual, elegí un día específico de la semana para tener mi estudio personal.

Creo que es importante que siempre hagamos cosas que nos mantengan cerca de Jehová.

Cuando siento que ya no puedo más, las actividades espirituales me ayudan a recuperar la energía.

Así puedo seguir sirviendo en Betel con alegría y predicar con entusiasmo.

Para mí, estas actividades espirituales son como ponerme una máscara de oxígeno.

Así que, aunque esté muy ocupada, siempre saco tiempo para cuidar mi espiritualidad.

Cada vez que voy a Betel en las mañanas, recuerdo ese texto que dice que un día en la casa de Jehová “es mejor que mil en cualquier otro lugar”.

No sé qué otras tareas haré en la organización de Jehová en el futuro, pero, sea lo que sea, quiero hacerlo con alegría y dándole gracias a Jehová.

Para esta clase de servicio hay que estar bien enfocado porque consume mucha energía.

¿Vieron cómo Hye-in mantuvo el equilibrio para no agotarse?

Ella siempre aparta tiempo para recargar fuerzas estudiando la Biblia.

Estudiar la Palabra de Dios puede mantener sanos nuestros ojos espirituales, para que podamos mirar al futuro con claridad y confianza.

Veamos cómo lo hizo el profeta Daniel en la siguiente adoración matutina.

El título del discurso de hoy es “Fortalezcamos nuestra confianza en el amor leal de Jehová”.

¿Y por qué necesitamos hacer eso?

Bueno, puede ser por cosas que hemos vivido tiempo atrás, tal vez por nuestra crianza, o quizás por errores que hemos cometido o alguna situación que nos tocó vivir, y es posible que estas cosas hicieran que dudáramos del amor leal de Jehová.

También pueden ser situaciones que estemos pasando ahora.

Quizás estemos preocupados porque tenemos muchas responsabilidades familiares que atender o tengamos mucho trabajo, o estemos pasando por un problema de salud o cualquier otra cosa.

Y puede que sintamos que necesitamos más que nunca que Jehová nos muestre su amor leal.

Y todos sabemos muy bien que en el futuro van a venir situaciones difíciles que van a poner a prueba nuestra fe, y quizás nos preguntemos si podremos permanecer fieles.

Así que, ya sea por situaciones pasadas, presentes o futuras, todos necesitamos fortalecer nuestra confianza en el amor leal de Jehová.

Y algo que nos puede ayudar a hacerlo es analizar lo que Daniel escribió en Daniel 9:4.

Parte de este versículo se citó en el comentario del día de hoy, así que leámoslo completo, Daniel 9:4.

Daniel dice: “Le oré a Jehová mi Dios e hice una confesión.

Dije: ‘Oh, Jehová, el Dios verdadero, grande e imponente, el que cumple su pacto y les muestra amor leal a los que lo aman y obedecen sus mandamientos’”.

Las palabras que acabamos de leer son parte de una oración que hizo Daniel.

Él habla del amor leal de Jehová, que él cumple su pacto, sus promesas y que les muestra amor leal a las personas que lo aman y que también obedecen sus mandamientos.

Bueno, si examinamos esta oración y su contexto, vamos a fortalecer nuestra confianza en que Jehová sí va a mostrarnos amor leal.

En primer lugar, ¿por qué razón hizo Daniel esta oración?

La respuesta está en Daniel 9:2.

Leámoslo.

Dice: “En el primer año de su reinado, yo, Daniel, deduje por los libros el número de años que, según las palabras de Jehová al profeta Jeremías, duraría la desolación de Jerusalén: serían 70 años”.

Y ¿cuándo hizo Daniel esta oración?

Fue en el año 539 antes de nuestra era, y Jerusalén ya llevaba 68 años en ruinas, totalmente desolada.

Así que Daniel se puso a estudiar “los libros” o, como dice la nota, “los libros sagrados”.

Probablemente Daniel tuvo acceso a las palabras de Jeremías y a los escritos de Moisés, Isaías, Ezequiel, Amós y Oseas.

Entonces, es posible que Daniel leyera las palabras de Jeremías 29:10, que dice: “Porque esto es lo que dice Jehová: ‘Cuando se cumplan 70 años en Babilonia, yo dirigiré mi atención a ustedes y cumpliré mi promesa trayéndolos de vuelta a este lugar’”.

Daniel se daba cuenta de que las cosas que estaban pasando a su alrededor estaban conectadas con las profecías y él sabía que Ciro —la persona que estaba gobernando en ese momento— sería quien liberaría a los israelitas.

Y, aunque quizás Daniel no sabía exactamente cómo se cumplirían las profecías, sabía que estaban a punto de realizarse.

Todo esto lo impulsó a orarle a Jehová, concentrándose en su amor leal.

La oración de Daniel comienza en el versículo 4 y termina en el versículo 19, y lo que dijo y cómo lo dijo muestran que Daniel tenía muy presentes las palabras de Jeremías y que confiaba plenamente en esa profecía.

De hecho, una obra de referencia dice que Daniel hizo esta oración no basándose solo en uno o dos pasajes de Jeremías, sino en el libro entero.

Esta oración mostraba que la nación de Israel necesitaba muchísimo el amor leal de Jehová.

Hace un contraste entre la lealtad y la compasión de Jehová y la deslealtad de los israelitas al rechazar a Jehová y desobedecer su Palabra.

El profeta Daniel destaca que todo lo que les estaba pasando a los israelitas es lo que Jehová había profetizado que les ocurriría.

Por ejemplo, en el versículo 13 dice: “Toda esta calamidad nos ha caído encima, tal como está escrito en la Ley de Moisés”.

Daniel sabía que las mismas profecías que advertían al pueblo sobre las consecuencias de sus acciones prometían que Jehová ayudaría a su pueblo a regresar a la tierra de Israel.

Los libros de Levítico, Deuteronomio, Isaías y Jeremías registraban la promesa de que, si los israelitas se arrepentían, Jehová los ayudaría a volver a su tierra.

Notemos cómo concluye la oración de Daniel en el versículo 19.

Dice: “Oh, Jehová, escucha.

Oh, Jehová, perdona.

¡Oh, Jehová, presta atención y actúa!

No tardes, oh, Dios mío, por causa de ti mismo, porque tu ciudad y tu pueblo llevan tu nombre”.

Daniel le rogó a Jehová que actuara por su nombre.

Es interesante que, en el libro de Daniel, el nombre de Jehová aparece 19 veces, de las cuales 18 se registran en este capítulo, y 14 de ellas se incluyen en este ruego de Daniel.

Pero ¿por qué le pidió a Jehová que actuara por causa de su nombre?

Daniel sabía que, si Jehová se quedaba de brazos cruzados, eso dañaría su reputación.

Además, también sabía que Dios había prometido liberarlos y, si no cumplía su promesa, eso mancharía su nombre.

Daniel tenía claro que, para entender quién es Jehová y lo que significa su nombre, es necesario que lo reconozcamos como un Dios de amor leal.

Al actuar a favor de su pueblo, Jehová lograría algo muy importante: vindicar su santo nombre.

¿Qué podemos aprender de esta oración?

¿Qué nos ayudará a fortalecer nuestra confianza en que Jehová nos mostrará amor leal a nosotros?

Primero, aprendemos que Jehová jamás abandona a su pueblo.

Los israelitas sufrieron lo que Jehová había profetizado que ocurriría como consecuencia de sus errores.

Pero también podían estar seguros de que, si se arrepentían, Jehová traería sobre ellos todas las bendiciones que les había prometido.

Y eso fue lo que pasó.

Esta idea es muy animadora.

Puede ocurrir que cometamos errores, pero podemos estar seguros de que, si cambiamos, Jehová no nos abandonará, así como no abandonó ni a Daniel ni a los israelitas.

Podemos estar convencidos de que Jehová estará con nosotros.

Otra lección que podemos aprender es que, si estudiamos las profecías, se fortalecerá nuestra confianza en el amor leal de Jehová.

Eso mismo le pasó a Daniel.

Su estudio personal fortaleció su confianza en que Jehová actuaría, y a nosotros nos pasará igual cuando estudiemos las profecías bíblicas.

El artículo de La Atalaya de agosto de 2023 “Las profecías bíblicas: mucho que aprender” dijo: “Cuando comprobamos cómo se han cumplido algunas profecías de la Palabra de Dios, nuestra confianza en Jehová y en las instrucciones que nos da se vuelve indestructible.

Además, las profecías bíblicas nos ayudan a no perder la esperanza y a mantener una actitud positiva pase lo que pase”.

La tercera lección es que el amor leal de Jehová está estrechamente relacionado con su nombre, con quién es él.

Daniel no tenía dudas de eso, y nosotros tampoco.

Jehová nos muestra amor leal a nosotros porque él es así.

Jehová siempre actúa para vindicar su nombre, y eso nos da la mayor de las garantías de que va a cumplir su promesa de cuidarnos.

Y la cuarta lección que aprendemos es que Jehová nos da la información en el momento justo.

Daniel pudo relacionar lo que ocurría a su alrededor con las profecías bíblicas, y Jehová le dio la información que necesitaba saber cuando necesitaba saberla.

Nuestro Padre hace exactamente lo mismo con nosotros hoy día.

El hecho de que cada vez entendamos mejor las profecías —incluyendo las que hablan sobre la gran tribulación— es una prueba de que Jehová está guiándonos en la actualidad.

Así que reflexionar en la oración de Daniel fortalecerá nuestra confianza en el amor leal de Jehová.

Y podemos estar seguros de que, sin importar lo que nos haya ocurrido, lo que estemos viviendo ahora o lo que vendrá en el futuro, Jehová nos mostrará su amor leal.

¡Cuánto aprendemos de tan solo unos versículos!

Me gustó la idea de que estudiar las promesas de Jehová nos ayuda a mirar al futuro con optimismo.

En la resurrección, daremos la bienvenida a millones de personas.

¿Estás esperando a alguien en especial, alguien a quien desees volver a abrazar?

Piensa en esa persona mientras ves el video musical de este mes, Vuelvan a vivir.

♪♪ Dime cómo continuar ahora que los que más quiero ya no están.

Cómo explico mi dolor, el vacío que se anida en mi interior.

Sé que el día está cerca, se cumplirá, ellos oirán su voz y se levantarán.

¡Pronto los veré, los abrazaré!

Imagino el día en que por fin vuelvan a vivir.

Hay días que no puedo más, lugares y recuerdos que me hacen llorar.

Entonces acudo a Jehová, Él sabe lo que siento y me da paz.

Y recuerdo que el día muy cerca está y los que ahora duermen se levantarán.

¡Pronto los veré, los abrazaré!

Imagino el día en que por fin vuelvan a vivir.

Reconoceré su sonrisa y su voz, y sus abrazos durarán por toda la eternidad.

Todo el dolor ha quedado en el ayer, la muerte ya no existirá, Jehová lo ha hecho realidad.

Sé que el día está cerca, se cumplirá, ellos oirán su voz y se levantarán.

¡Pronto los veré, los abrazaré!

Imagino el día en que por fin vuelvan a vivir, vuelvan a vivir.

♪♪ Jehová sabe cuánto deseamos volver a ver a nuestros seres queridos, y él también quiere verlos.

Como dice su Palabra, la Biblia: “Para él todos ellos están vivos”.

Fortalecemos nuestra fe en las promesas de Jehová cuando leemos la Biblia en nuestra lengua materna.

¿Qué hemos hecho para tener una traducción exacta y fácil de leer en tantos idiomas?

Cuando se presentó la Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas en 1950, el hermano Knorr explicó que su propósito era publicar Con el tiempo se fueron publicando más volúmenes de la Biblia hasta que, en 1961, se presentó la Traducción del Nuevo Mundo completa en inglés.

Al fin teníamos una Biblia exacta, fácil de leer y que daba honra al nombre de Jehová.

Y ya se estaba trabajando para publicarla en seis idiomas más.

Para 1963, seis traductores habían completado las Escrituras Griegas Cristianas, cada uno en su idioma.

Pero la traducción de la Biblia a otros idiomas era un proceso muy lento.

Por ejemplo, a algunos les tomó más de 20 años completar la traducción en su idioma.

Lo cierto es que, 30 años después de haberse publicado en inglés, la Traducción del Nuevo Mundo solo estaba disponible en 12 idiomas.

Para acelerar el proceso, en 1989 el Cuerpo Gobernante formó un nuevo departamento: Servicios de Traducción.

El objetivo de este departamento siempre ha sido ayudar a hermanos y hermanas de todo el mundo a traducir la Biblia y publicaciones basadas en ella.

También se encarga de capacitar a los traductores.

Y, como a ellos les importa mucho ser exactos en su trabajo, este departamento también responde cualquier pregunta que tengan.

¿Qué hace Servicios de Traducción para organizar y preparar a los equipos que van a traducir la Biblia?

Para empezar, capacita a los equipos con principios básicos de traducción, que incluyen información sobre expresiones idiomáticas, el significado de algunos pasajes bíblicos y cómo traducir lenguaje figurado antiguo.

Para algunos pasajes bíblicos, los traductores necesitan recurrir a diagramas o imágenes que los ayuden a visualizar lo que están traduciendo.

Los equipos deben elegir expresiones que transmitan con exactitud el significado del texto original.

Cuando un equipo tiene una pregunta, se la manda a Servicios de Traducción, y la respuesta que reciben queda guardada gracias a la ayuda de un programa informático especial.

Hasta el momento hay guardadas unas 140.000 preguntas.

Los traductores de todos los idiomas pueden consultar estas preguntas para mejorar y acelerar sus traducciones.

En una ocasión, se le preguntó al hermano Albert Schroeder, del Cuerpo Gobernante, en cuántos idiomas creía que se publicaría la Traducción del Nuevo Mundo.

Él respondió: “En todos los idiomas en los que se traduzca la revista La Atalaya”.

Y es que tener una traducción exacta de la Biblia hace mucho más fácil aprender la verdad.

A mitad de los noventa, se vio que había una gran necesidad de traducir la Biblia a muchos idiomas más.

Los idiomas que no contaban con la Traducción del Nuevo Mundo tenían que usar otras biblias.

A veces, algunas congregaciones con muchos publicadores solamente tenían una o dos biblias para todos.

Y muchas de estas traducciones eran inexactas, apoyaban enseñanzas falsas o incluso cambiaban el nombre de Jehová por el de dioses locales.

Una vez que el Cuerpo Gobernante se aseguró de que los traductores tuvieran la capacitación y las herramientas necesarias, en el 2004 se aprobó que la Biblia se tradujera a más idiomas.

Los equipos primero ganaban experiencia traduciendo La Atalaya, y después su objetivo principal era traducir la Biblia.

Por fin se había conseguido lo que había dicho el hermano Schroeder.

¡Y cuánto trabajo quedaba por delante!

Además de publicar nuevas traducciones, como los idiomas cambian con el tiempo, los equipos también deben revisar las traducciones que ya existen para asegurarse de que el mensaje original de la Biblia siga siendo claro.

Hoy día, casi 700 hermanos y hermanas trabajan a tiempo completo para traducir la Biblia.

Descargar una traducción tal vez nos tome solo unos segundos, pero a la mayoría de los equipos les ha tomado entre cinco y siete años completar esa traducción.

Y, gracias a la bendición de Jehová, contamos con una traducción de la Biblia que sigue dándole honra a su nombre en más de 325 idiomas y que es más exacta y fácil de leer que nunca.

Ahora la Traducción del Nuevo Mundo está disponible en muchos idiomas, incluso en aquellos que hablan pocos publicadores.

¿Y qué pasa cuando las personas sinceras reciben la Biblia en su propio idioma?

Se sienten muy felices y entusiasmadas.

Para que las buenas noticias lleguen al corazón de personas de “toda nación, tribu, lengua y pueblo” es necesario traducir la Biblia.

Pero todavía es más necesario que tú hagas algo.

La próxima vez que la leas, deja que llegue a tu corazón y te motive a compartir su mensaje que salva vidas con todas las personas que puedas.

¿Sintieron ganas de bailar con nuestros queridos hermanos?

¡Qué maravilloso es tener la Traducción del Nuevo Mundo en nuestro propio idioma!

¿Qué hemos aprendido en este programa?

Que la Palabra de Dios nos ayuda a mantener “el ojo” sencillo y “el cuerpo” brillante.

Simplificando nuestra vida y ampliando nuestro ministerio podemos ser realmente felices, aunque tengamos que hacer sacrificios.

Si vives cerca de una sucursal, ¿podrías ofrecerte para ser voluntario externo?

El libro de Zacarías nos ayuda a visualizar el poder de Jehová y a animar a otros como él hace.

¡Y qué canción tan bonita!

¿Les emocionó?

¡A mí sí!

¡Qué maravilloso será darles la bienvenida a nuestros seres queridos durante la resurrección!

La videopostal de este mes viene de Luxemburgo.

Conozcamos a los hermanos de allá.

Luxemburgo es un pequeño país en el corazón de Europa.

Su nombre significa “pequeña fortaleza”.

Es un nombre muy apropiado, porque hay más de 70 castillos por todo el país.

El castillo de Bourscheid —que está rodeado de 11 torres— se encuentra en una colina cercana al río Sûre.

No lejos de allí, el castillo medieval de Vianden —que fue construido sobre unas ruinas romanas del siglo tercero de nuestra era— todavía se alza sobre el pueblo.

Igual que estos castillos se han mantenido firmes a lo largo de los siglos, los testigos de Jehová de este país también se han mantenido firmes ante todo tipo de pruebas.

Un ejemplo es Eugene Reuter, que abrió las puertas de su hogar a los hermanos a pesar de la oposición de los líderes religiosos.

En 1933, su casa se convirtió en el primer lugar del país donde se almacenaban y distribuían publicaciones bíblicas.

Y hasta tenía un letrero de la Sociedad Watchtower en la puerta.

¡Qué demostración de fe y valor!

A Rosalie Fonck la arrestaron durante la ocupación alemana de 1940 porque encontraron publicaciones bíblicas en su casa.

Le exigieron que les diera los nombres de otros Testigos y de su líder.

Pero ella simplemente dijo: “Mi líder es Jehová”.

Por esas mismas fechas, Victor Bruch fue encarcelado por no apoyar la guerra.

Lo enviaron al campo de concentración de Buchenwald.

Allí obligaban a los Testigos a estar de pie durante horas, a trabajar de noche y a desfilar con zuecos o zapatos de madera.

Pero los hermanos siempre se animaban unos a otros.

Más tarde, enviaron a Victor a Auschwitz, donde se mantuvo fiel y nunca dejó de hablar del Reino de Dios.

Hoy en día, los hermanos de Luxemburgo siguen demostrando la misma fe y amor por la verdad.

Hay más de 2.000 publicadores predicando las buenas noticias en 10 idiomas.

Los hermanos se animan unos a otros mientras toman sopa de verduras y cuello de cerdo ahumado con habas.

Les gusta cantar juntos con alegría en las reuniones de congregación.

Escuchemos a los 84 publicadores de la congregación de habla alemana y luxemburguesa cantándole a Jehová.

Nuestros hermanos y hermanas de Luxemburgo les envían todo su amor.

Y nosotros también.

Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting.




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