Te conozco. ¿Quieres decir algo, verdad? Bueno, es que... No creo que sea nada que yo no sepa. No es un tema que me guste hablar con mi hermano menor.
Sin presión, Elena. Solo cuéntanos si quieres. Está bien.
Para mí, la lucha es con mis pensamientos. ¿De veras? Sí, pero una amiga me ayudó, me escuchó y me dijo cómo vencerlos. Siempre se lo agradeceré.
Oraba, pero a veces era tan duro. No sabía qué hacer. Lo sé, lo sé.
Seguro que no es fácil. Voy a dejar de sentirme así. No te atormentes pensando eso.
Centrémonos en cómo controlar la situación. ¿Controlarla? Ajá. La Biblia nos dice que pidamos autodominio a Dios para controlar nuestros actos.
Pero, ¿sabes? También para controlar los pensamientos. Nunca lo había visto así. Ajá.
Hay textos que lo dicen. ¿Leemos uno juntas? Sí, me gustaría. Es Segunda a los Corintios 10, 5. Este texto te va a gustar.
Capítulo 10, 5. ¿Crees que puedes leerlo? Sí, porque estamos derrumbando razonamientos y toda cosa encumbrada que se levanta contra el conocimiento de Dios. Y ponemos bajo cautiverio todo pensamiento para hacerlo obediente al Cristo. Karen me explicó lo que significaba poner bajo cautiverio mis pensamientos negativos para hacerlos obedientes al Cristo.
Tenía que identificar cuáles eran esos pensamientos, todos ellos, y anotarlos. Investigar lo que Jehová piensa de cada uno de ellos, y luego elegir textos bíblicos que pudiera recordar cuando alguno de esos pensamientos volviera. Siempre tenía la lista a mano.
El proceso fue lento. Pero con la ayuda de Jehová y de Karen, aprendí a controlar los pensamientos negativos. Gracias por animarte a contarlo.
Bueno, escuchar lo que los demás han contado sobre la lealtad me recordó que debo esforzarme por ser leal. Pero, Elena, ¿por qué dices que fue una prueba de lealtad? Un texto que memoricé fue Primera a los Corintios 9.25. Dice, Todo hombre que toma parte en una competencia ejerce autodominio en todas las cosas. Si Jehová dice que debo tener autodominio en todas las cosas, hasta en lo que pienso, soy leal a Él si lo hago.