2024 | Informe 6 del Cuerpo Gobernante (fragmento)
Bueno, y en este mes, septiembre de 2024, todos estamos participando en una campaña mundial para empezar cursos bíblicos con el folleto Disfrute de la Vida. ¡Qué alegría! ¡Nos sentimos muy unidos a los hermanos de todo el mundo en esta campaña! Veamos algunas experiencias. Hannelore es una precursora de 84 años de Austria.
Como no tiene buena salud, no puede predicar de casa en casa durante mucho tiempo. Así que pensó que sería bueno ofrecerles un curso de la Biblia a las personas que la habían escuchado en otras ocasiones. Se acordó de seis personas y las visitó, y pudo demostrarles cómo son nuestros cursos de la Biblia a todas ellas.
¿Qué pasó entonces? Que las seis aceptaron estudiar la Biblia con nuestra hermana. En Filipinas, mientras iban de casa en casa, dos hermanos hablaron con Josie, que estaba lavando la ropa afuera de su casa. Ella les dijo que estaba ocupada, pero que podían hablar con su hijo y su sobrino, que estaban adentro.
Los hermanos usaron el método directo y enseguida empezaron un curso de la Biblia con el hijo y el sobrino. Mientras les mostraban cómo eran los cursos, la sobrina de Josie se acercó a ellos. Los hermanos también le ofrecieron un curso y ella enseguida dijo que sí.
Ahora que ya había tres personas de su familia hablando de la Biblia, Josie sintió curiosidad y también se unió a la conversación. Al final, aceptó un curso de la Biblia. Pero antes de que los hermanos terminaran esa primera clase, una quinta persona, la hija de Josie, se acercó a preguntar de qué estaban hablando.
Los hermanos no iban a desaprovechar esa oportunidad, así que le ofrecieron un curso de la Biblia y ella aceptó ahí mismo. En total, cinco personas de la misma familia estudian la Biblia gracias a que los hermanos usaron el método directo. Sin duda, Jehová ha bendecido los esfuerzos que hemos hecho en esta campaña.
Pero queremos seguir centrados en empezar cursos de la Biblia. Hermanos y hermanas, no perdamos el impulso de esta campaña. Dejémonos llevar por el entusiasmo.
Sigamos ofreciendo cursos de la Biblia cada vez que tengamos la oportunidad. ¿Qué puede ayudarnos a hacerlo? Aunque la predicación pública es parte importante de nuestro ministerio, y a veces se empiezan cursos bíblicos, los animamos a predicar con regularidad de casa en casa. Y recordemos que nos irá mejor si vamos a las horas en las que la gente está en casa.
Así tendremos más oportunidades de empezar conversaciones que acaben en un curso de la Biblia. ¿Por qué no usamos el método directo si vemos que es buen momento? Mientras predicaba al atardecer, un hermano de Alemania habló con un hombre de unos treinta y cinco años. El hermano le preguntó, «¿Cuándo fue la última vez que leíste la Biblia?».
El hombre dijo, «Esta mañana». Luego hablaron de lo útil que es la Biblia y conversaron sobre Miqueas 4.3 y 4. Después analizaron la lección 1 del folleto Disfrute de la vida. Los hijos del hombre también estaban allí y leyeron los textos en voz alta.
Al final, el hombre aceptó un curso de la Biblia. Muchos han comenzado cursos al predicarles informalmente a familiares, vecinos, compañeros de trabajo, empleados y otras personas. En Tanzania, una hermana llamada Elizabeth comenzó cuatro cursos en los primeros días de la campaña.
Uno fue con una mujer que tiene una cafetería en frente del Salón del Reino. La hermana siempre iba ahí a tomarse un té o comprarse algunas cosas, y un día ella le ofreció el curso usando el método directo. Vieron el video Bienvenido a su curso de la Biblia y la mujer quedó encantada.
Dijo, «¿Por qué no empezamos ahora mismo?». También llamó a su hija y a su sobrina para que se unieran a la clase. Imagínense lo contenta que se puso la hermana cuando la mujer asistió a una reunión.
Cuando le preguntaron qué le pareció la reunión, ella dijo, «Lo que me gusta de los Testigos de Jehová es que estudian la Biblia. En otras iglesias cantan y dan sermones, pero no estudian la Biblia. Me encantó estar aquí.
Creo que voy a seguir viniendo». Nos alegran mucho estos resultados tan positivos. El tiempo que pasamos predicando es valioso, y tenemos que utilizarlo bien.
Primera a los Corintios 9.26 dice, «Por lo tanto, no corro sin una meta, ni peleo dándole golpes al aire. Nos encanta darle lo mejor a Jehová». Lo hacemos cuando predicamos de casa en casa a menudo, ¿pero podríamos hacer algo más? En algunos lugares, los hermanos hacen muchas revisitas.
Pero quizá debemos orar y pensar en las personas que estamos visitando. ¿Se nota que tienen cada vez más amor por la verdad? ¿Realmente valoran nuestras visitas? ¿Están dispuestas a estudiar la Biblia? Si no es así, ¿estamos dándole golpes al aire? ¿Podríamos usar el tiempo de otra manera? Esas personas tendrán otra oportunidad cuando se vuelva a predicar en el territorio en el que viven. Claro, hay que ser pacientes, equilibrados y pensarlo bien al decidir.
Pero asegurémonos de aprovechar el tiempo de la mejor manera. También podríamos preguntarnos, ¿están progresando bien mis estudiantes de la Biblia? Después de orar a Jehová, pensemos, ¿están aceptando las verdades bíblicas? ¿Están empezando a poner en práctica lo que aprenden y hacen cambios si es necesario? ¿Han empezado a ir a las reuniones? ¿Les hablan a otros de lo que están aprendiendo? Si la respuesta es no, quizá debamos usar nuestro tiempo y energías para buscar a las personas que tienen la actitud correcta. Por eso hermanos, sigamos aprovechando cualquier oportunidad que tengamos para ofrecer cursos bíblicos.
