Les damos la bienvenida al programa de JW Broadcasting®.
Todos queremos tomar buenas decisiones para que nos vaya bien en el futuro.
Y, para lograrlo, necesitamos una buena guía.
Este mes hablaremos sobre dónde encontrar y cómo seguir una guía confiable.
Conversaremos con la familia Tshomba.
Ellos siguieron las instrucciones y les fue muy bien por eso.
Descubriremos tesoros del libro de Habacuc y aprenderemos a mantener la calma cuando sintamos que no podemos manejar las responsabilidades o alguna circunstancia.
Y veremos un día en la vida de un joven que se mudó a la República Dominicana para apoyar la predicación.
¡Sin duda vamos a disfrutar muchísimo de este programa de JW Broadcasting!
“¿Sabes por qué camino hay que ir?”
: El título de este discurso se basa en Josué 3:4.
En ese momento la nación de Israel estaba a punto de entrar en la Tierra Prometida, después de haber esperado unos 40 años.
Pero la siguiente parte de su viaje no sería fácil.
Tenían que ser valientes, esforzarse mucho y demostrar fe para tener una vida feliz en la Tierra Prometida.
¿Cómo sabrían lo que tendrían que hacer?
Leamos juntos Josué 3:2-4 para entender cómo Jehová guio a su pueblo en este momento tan importante: Así que tenían que seguir el arca del pacto para saber por qué camino ir.
Aunque obedecer este mandato pareciera obvio, a la nación de Israel le costaba seguir instrucciones.
Solían centrarse en las imperfecciones de los hombres que los dirigían y tomaban sus decisiones motivados por su orgullo o su deseo de independencia.
¿Qué tiene que ver esto con nosotros?
Bueno, también estamos viviendo en un momento muy importante de la historia.
Hay muchas pruebas de que estamos viviendo en la parte final de “los últimos días” y de que pronto empezará la gran tribulación y justo después el Armagedón.
Obedecer las instrucciones nos salvará la vida.
¿Cómo sabremos por qué camino hay que ir?
Al igual que en los días de Josué, es fundamental que identifiquemos la manera en la que Jehová está dirigiendo a su pueblo y que sigamos su guía.
Con esa idea en mente, analizaremos ahora tres puntos: 1) ¿cómo sabemos por qué camino hay que ir?, 2) ¿qué hacemos para seguir en el camino?
y 3) ¿cómo evitar quedarnos atrás?
Empecemos por el primer punto: ¿cómo sabemos por qué camino hay que ir?
En el desierto, bajo la dirección de Moisés y Aarón, los israelitas podían ver claramente por dónde quería Jehová que fueran.
Lo recordamos, ¿verdad?
Veían una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche.
Sin embargo, ahora Jehová iba a guiar a su pueblo de otra manera.
Hacía falta que todos los israelitas tuvieran fe en que Jehová estaba usando a Josué.
Al poner el arca del pacto por delante del pueblo, Josué se estaba asegurando de que todos supieran que en realidad era Jehová el que los seguía dirigiendo.
¿Y a quién usa Jehová hoy día?
Jesús responde la pregunta.
Busquemos, por favor, Mateo 24:45: “El esclavo fiel y prudente”.
¿Quiénes son?
En la actualidad, ese grupo lo compone el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová.
Ellos nos dan a nosotros y a nuestros hermanos por todo el mundo alimento espiritual, guía y ayuda práctica.
Pero ya sabemos esto, ¿verdad?
Hemos leído muchas veces este versículo.
¿Pero nos hemos puesto a pensar en por qué creemos eso?
La lección 54 del libro Disfrute de la vida se titula “El papel del ‘esclavo fiel y prudente’”.
En esa lección, al estudiante se le hacen estas preguntas: Estas preguntas son muy importantes.
¿Cómo las contestarías tú?
Quizás en la adoración en familia o en una sesión de estudio personal veas práctico analizar esta lección incluyendo la parte “Descubra algo más”.
¿Por qué es tan importante este asunto?
Pensemos en esto.
¿Qué necesitaban los israelitas para seguir a los hombres que llevaban el arca del pacto hacia un río que se había desbordado?
Tenían que estar completamente convencidos de que Jehová dirigía a esos hombres.
De la misma manera, para poder seguir la guía del Cuerpo Gobernante incluso en los días tan difíciles que se acercan, tenemos que estar completamente convencidos de que es Jehová quien dirige a su pueblo por medio de su Hijo, Jesucristo.
Ya respondimos la primera pregunta, ¿cómo sabemos por qué camino hay que ir?
Al igual que los israelitas, seguimos a los que Jehová está utilizando para dirigirnos.
Esto nos lleva a la segunda pregunta: ¿qué hacemos para seguir en el camino?
Puede que nos resulte fácil seguir las instrucciones cuando estamos de acuerdo con ellas.
Pero no es tan fácil obedecer cuando nos piden hacer algo con lo que no estamos tan de acuerdo.
¿Qué hacemos entonces?
El apóstol Pablo nos enseñó con su ejemplo cómo reaccionar en estos casos.
En Hechos, capítulo 21, vemos que el apóstol Pablo volvió a Jerusalén y les contó a Santiago y a los ancianos cómo le había ido en sus viajes misioneros.
Se pusieron muy contentos de escuchar sus experiencias.
Pero había un problema.
Notemos lo que le dijeron sobre algunos cristianos de origen judío.
Lo leemos en Hechos 21:21: La Biblia no dice que Pablo hubiera hecho nada de esto.
Pero había rumores.
¿Qué le dijeron que hiciera?
Leamos Hechos 21:24: ¿Qué hizo Pablo?
No protestó ni se puso a discutir.
El versículo 26 dice que Pablo se llevó a estos hombres “al día siguiente […] y se limpió ceremonialmente con ellos”.
Así que, para demostrar que el rumor era falso, Pablo usó su propio dinero e hizo algo que sabía que ya no hacía falta hacer.
¿Por qué?
Porque Pablo era leal a los hombres que Jehová estaba utilizando.
¿Qué aprendemos?
Puede que en ocasiones recibamos instrucciones que no nos gusten o que nos parezcan innecesarias.
¿Pero confiamos lo suficiente en Jehová como para seguirlas?
Siempre que recibamos instrucciones claras que no vayan en contra de la Biblia, debemos obedecerlas.
Quizás Jehová está moviendo los asuntos por alguna razón.
Y, aunque no sea así, Jehová nos bendecirá por ser leales.
Hacer caso a lo que nos dicen puede salvarnos la vida.
La producción audiovisual “Pon tu camino en manos de Jehová” representó cómo algunos de nuestros hermanos de África han tenido que huir por sus vidas.
Y en la actualidad eso les está pasando a algunos hermanos en diferentes lugares del mundo.
Esa situación nos entristece muchísimo.
Aquella representación nos ayudó a pensar en cómo reaccionaríamos si nos dijeran que hiciéramos algo que nos parece innecesario o hasta un poco exagerado.
¿Qué tal si vemos este video otra vez en nuestra adoración en familia y pensamos en cómo habríamos reaccionado nosotros?
Este asunto es importante.
Pensemos en lo siguiente.
Durante la gran tribulación, ¿recibiremos instrucciones respecto a qué hacer o qué no hacer en esos momentos?
¿Cómo las recibiremos?
¿Nos parecerán lógicas?
Si confiamos completamente en Jehová y en su Hijo, Jesús, vamos a estar listos para obedecer a los hermanos que nos guían.
Así que hasta ahora vimos cómo saber por qué camino hay que ir y cómo seguir en él.
Ahora veamos el tercer punto: ¿cómo evitar quedarnos atrás?
Si no tenemos cuidado, las decepciones, la persecución u otros problemas podrían hacer que nos costara obedecer a los que nos dirigen o que hasta dejáramos de hacerlo.
Por ejemplo, quizás obedezcamos enseguida si escuchamos algo directamente del Cuerpo Gobernante.
Pero ¿qué pasa cuando es un anciano o el superintendente de circuito el que nos dice algo?
Los conocemos bien, vemos de cerca sus imperfecciones...
¿Nos cuesta obedecer, nos negamos a hacerlo?
¿O podemos ver que sigue siendo Jehová el que nos dirige?
Debemos estar cerca de la organización de Jehová.
¿Por qué es tan importante?
Imagina que vas conduciendo por la autopista siguiendo a un amigo un día de mucho tránsito.
Como hay tantos autos, cada vez te cuesta más seguirlo.
Al final resulta que tu amigo tomó otro camino y tú seguiste de largo.
¿Qué pasó?
Estabas demasiado lejos.
Por eso es tan importante que no nos alejemos de la organización de Jehová.
¿Cómo logramos esto?
Pensemos en algunas cosas que se nos recuerdan muy a menudo para que no nos quedemos atrás.
Por ejemplo, la asistencia a las reuniones, no descuidar nuestra lectura de la Biblia, nuestro estudio personal, la oración, participar en la predicación… Todo esto nos ayuda a mantenernos al paso con la organización de Jehová.
Puede que a veces algunos hermanos critiquen las decisiones que se toman o la manera en la que se hacen las cosas en la organización.
Y por eso algunos han perdido su entusiasmo, se han hecho inactivos o hasta se han alejado de la congregación.
Lamentablemente, ellos se olvidan de que, al igual que en el antiguo Israel, las cosas no se van a hacer a la perfección porque las personas a las que Jehová usa son imperfectas.
¿Y dónde podrían encontrar perfección los que la buscan?
El único que fue perfecto fue Jesús.
Así que en la organización tenemos a humanos imperfectos haciendo todo lo posible por seguir la dirección de su Líder perfecto.
Un superintendente de circuito muy sabio y de mucha experiencia solía decir lo siguiente: “Esta es la mejor organización imperfecta de la Tierra”.
Bien dicho.
Esto quizás nos haga pensar en el relato de Juan, capítulo 6.
Recordamos que ahí dice que algunos tropezaron por lo que Jesús dijo acerca de comer su carne y beber su sangre.
Y el relato dice que, “a raíz de eso, muchos de sus discípulos volvieron a las cosas que habían dejado atrás y ya no andaban con él”.
Entonces Jesús les preguntó a sus discípulos: “Ustedes no quieren irse también, ¿verdad?”.
Y ¿qué dijeron ellos?
Pedro demostró su fe respondiendo con las palabras tan bonitas que leemos en Juan 6:68: “¿A quién vamos a acudir?”.
Puede que Pedro y los demás discípulos no hayan entendido lo que Jesús quiso decir mucho mejor que los demás.
Pero estaban convencidos de que no había otro lugar al que ir.
Y lo mismo ocurre hoy.
Nunca olvides lo que tienes.
¿Dónde más podrías encontrar la guía, el alimento espiritual y el consuelo que Jehová nos da por medio de su organización?
No hay otro lugar al que ir.
Y, si a veces no entiendes algo, no dejes que eso te haga olvidar lo que tienes y de lo que eres parte.
Entonces, ¿qué aprendimos?
Todas las pruebas indican que estamos en la parte final de los últimos días y a punto de disfrutar del futuro que tanto hemos esperado.
Al igual que para los israelitas a orillas del Jordán, obedecer y seguir las instrucciones puede salvarnos la vida.
Ahora es el momento de convencerse de que Jehová está dirigiendo a su organización.
No dejes que las decepciones o las imperfecciones de los demás te hagan quedarte atrás.
Recuerda siempre el inmenso honor que tienes de ser parte de esta organización, imperfecta, sí, pero que por toda la Tierra disfruta de unidad.
Y no tengas dudas: por más difíciles que sean los días que se acercan, si te mantienes al lado de la organización de Jehová y sigues sus instrucciones, siempre sabrás por qué camino hay que ir.
Loic Tshomba y su hermana Yohari —de Congo-Kinsasa— vieron lo importante que es hacer esto cuando sus vidas dependieron de seguir las instrucciones al pie de la letra.
El video “Pon tu camino en manos de Jehová” me conmovió mucho porque eso es justo lo que mi familia y yo vivimos.
A principios de los noventa vivíamos tranquilos.
Nosotros todavía éramos muy pequeños cuando empezó la guerra, y por eso nuestra familia tuvo que huir del Congo (Kinshasa).
La sucursal nos dio instrucciones sencillas; eran instrucciones fáciles de seguir.
Pero, lamentablemente, algunos no las siguieron y ellos y sus familias murieron.
Mi padre no tenía suficiente dinero, así que no pudimos irnos todos a un lugar seguro al mismo tiempo.
Tuvimos que separarnos.
Mi mamá, yo y cuatro de mis hermanos tuvimos que huir a Tanzania.
Mi papá… él nos había dado instrucciones muy claras, nos había dicho dónde nos íbamos a encontrar.
Y hacer caso a lo que él nos dijo, seguir esas instrucciones, fue lo que nos permitió encontrarnos para estar juntos de nuevo.
La verdad es que esa escena en la que se ve a los papás reencontrándose con los niños en el video es como si nos hubieran grabado a nosotros en ese momento en que nos encontramos.
Fue así, muy emocionante.
Sí, la vida en el campo de refugiados era muy complicada, no era un lugar seguro.
Y siempre existía la amenaza de que llegaran los soldados al campo.
Todo eso hacía que fuera muy difícil centrarse en servir a Jehová en ese lugar.
Por eso tuvimos que irnos nuevamente, esta vez de Tanzania a Mozambique.
Todavía recuerdo que íbamos en la parte trasera de una camioneta y el camino era horrible; había muchos hoyos y baches.
En cierto momento la camioneta se detuvo y pensé que al fin tendríamos tiempo para descansar.
Eran como las tres de la madrugada.
Y entonces mi papá nos dijo: “Bajen de la camioneta, porque vamos a analizar el texto del día”.
Claro, como éramos niños, no teníamos ganas, lo único que queríamos hacer era dormir.
Ese fue un momento que nunca voy a olvidar en toda mi vida.
Mi papá siempre puso en primer lugar las cosas espirituales, sin importar las circunstancias.
Yo siempre veía que mi papá confiaba completamente en Jehová, en todo lo que hacía.
Siempre estaba orando.
En cualquier situación de la vida, él le oraba a Jehová y esperaba a que le contestara su oración.
Cuando estábamos en Mozambique mi mamá se enfermó y tuvo que irse a Sudáfrica, a Ciudad del Cabo.
Ahí recibió tratamiento.
Pero tristemente el tratamiento no funcionó, porque al final ella murió.
Eso fue en el 2003.
Y mi papá se quedó solo cuidándonos a todos nosotros.
Pero, aunque perder a su esposa fue terrible, él siguió apoyándose en Jehová y centrándose en servirle.
También se esforzó por enseñarnos la verdad.
Siempre nos decía que quería que en el futuro volviéramos a ver a mamá.
Había una frase que le gustaba y que siempre nos decía: “Este sistema ya falló.
Esforcémonos por estar en el siguiente”.
O sea, la idea es que le demos a Jehová lo máximo que podamos, porque este sistema no tiene nada bueno que ofrecernos.
Como papá decía: “Ya falló”.
Papá siempre hizo eso; siempre nos animó a ponernos esas metas: servir a Jehová y hacerlo a tiempo completo.
Cuando terminé la escuela, decidí hacerme precursora.
Y, además del precursorado, también me gustaba mucho ayudar en la construcción.
Ahora tengo la maravillosa oportunidad de servir en Betel.
Es increíble, puedo usar mi tiempo todos los días, literalmente, para dar todo de mí para Jehová.
Decidí ofrecerme como voluntaria y ahora estoy en Betel, trabajando en la construcción.
Me da mucha alegría que mis hijos sigan andado en la verdad.
En mi vida he visto que Jehová siempre me ha ayudado, incluso en los momentos más difíciles.
A veces no sabíamos qué pasaría al día siguiente o adónde iríamos.
Además, teníamos que cuidar a nuestros hijos.
Pero Jehová siempre estuvo a nuestro lado.
Nunca se nos pasó por la mente no confiar en él.
El video “Pon tu camino en manos de Jehová” me mostró que Jehová no solamente sabe lo que nos pasa, sino que además entiende exactamente lo que sentimos.
Ser obedientes puede salvarnos la vida.
Quizás no entendamos por qué nos dan ciertas instrucciones, pero siempre deberíamos seguirlas porque Jehová sabe lo que es mejor para nosotros.
El hermano Leon Tshomba explicó muy bien por qué tanto él como sus hijos pudieron sobrevivir y mantenerse fieles a Jehová.
¿Recuerdan lo que dijo?
Nunca se les pasó por la mente dejar de confiar en Jehová.
La producción audiovisual “Pon tu camino en manos de Jehová” les recordó lo que ellos mismos habían vivido.
Los invitamos a todos a que vean esta impactante historia y a reflexionar en lo importante que es obedecer aun en situaciones difíciles.
Pero puede que no sea fácil obedecer cuando nos sentimos inquietos o preocupados.
¡Qué bueno que contamos con el ejemplo de Habacuc, que nos ayuda a mantenernos tranquilos, centrados y a ser obedientes!
Me ha gustado mucho leer el libro de Habacuc para esta adoración en familia.
Es increíble todo lo que se puede aprender usando solo la Biblia.
¿Qué te parece si empezamos repasando el “Contenido del libro”?
Bien, dice que “el profeta pide ayuda”, y luego que dice: “Oh, Jehová, ¿hasta cuándo?”.
Eso lo decimos mucho.
Pero hablemos de por qué estaba tan desesperado.
Tal vez encontremos algunas claves en el apéndice A6.
¡Buena idea!
Parece que Habacuc vivió durante el reinado de Josías y durante parte del reinado de Jehoiaquim.
Bueno, sabemos que, cuando Josías era el rey, la gente respetaba a Jehová y a sus profetas.
Esa debió haber sido una buena época para Habacuc.
Pero de la noche a la mañana todo cambió cuando una flecha hirió de muerte a Josías.
A partir de ahí los reyes que gobernaron fueron malvados, y la gente volvió a adorar a otros dioses y a hacer cosas muy malas.
Parece que en el fondo no sentían respeto por Jehová.
Jehoiaquim se puso a perseguir a los profetas.
Y hasta mató a Uriya.
Si Habacuc también tuvo que huir por su vida, ¿te imaginas cómo se debió haber sentido?
Él estaba llevando una vida tranquila, estable, y de repente empiezan a perseguirlo.
¡Con razón estaba tan desesperado y suplicándole a Jehová que hiciera algo!
Pobrecito, ¿verdad?
¿Pero cómo lo trató Jehová?
¿Te fijaste?
Sí.
En ninguna parte del libro dice que Jehová lo regañó o le dijo: “¿Quién eres tú para cuestionarme?”.
No, es cierto.
Es más.
Creo que podemos aprender mucho de lo que Jehová no hizo.
Sí, porque Jehová tampoco les quitó importancia a los sentimientos de Habacuc.
Él lo escuchó y entendía por qué se sentía así.
Además, hizo que pusiera por escrito lo que sentía porque sabía que otros se sentirían identificados con él.
¡Qué buen efecto debió haber tenido todo eso en Habacuc!
Sí, ¡qué bueno es Jehová!
A él le gusta que le hablemos con sinceridad.
Pienso que es como si Jehová nos estuviera diciendo: “Fíjate en cómo traté a Habacuc; así mismo te voy a tratar a ti.
Quiero que me digas lo que está en tu corazón.
Yo te entiendo, y no te voy a juzgar”.
¡Qué fácil es hablar con él!
También me llamó la atención lo que dice Jehová en el capítulo 2, versículo 4: “El justo vivirá por su fidelidad”.
Oh, sí.
Tengo una nota en este versículo que dice que “esta es una de las verdades más importantes de la Biblia”.
Jehová nunca olvida ni abandona a los que le son fieles.
Él los salva.
¡Qué buen recordatorio para Habacuc!
Y Jehová cumplió su promesa.
Jeremías, Baruc, Ébed-Mélec, los recabitas…, todos sobrevivieron a la destrucción.
Jehová nunca falla.
Mira, y en las referencias marginales de este libro descubrimos más tesoros.
En este mismo versículo encontramos tres referencias a las cartas de Pablo.
Parece que Jehová quiso que esta idea se repitiera en su Palabra, y así ayudó a los cristianos del siglo primero y a nosotros a hacerles frente a las pruebas.
Es como si nos dijera: “No se olviden de lo que le dije a Habacuc”.
¡Guau!
Y en los dos últimos versículos del libro, Habacuc dice que estará muy alegre y que estará feliz.
En una adoración matutina dijeron que “estaré muy alegre” se podría traducir “saltaré de alegría”.
Habacuc se sintió así después de derramarle su corazón a Jehová y de recordar que Jehová es fiel.
Todavía lo estaban persiguiendo; en realidad su situación no había cambiado, pero sus sentimientos sí.
¡Vaya!
De estar aplastado por la tristeza y el desánimo, pasó a saltar de alegría, gracias a Jehová.
Eso me anima.
Bueno, Natasha, ¿y con qué nos quedamos?
¿Qué fue lo que más te gustó?
Pues aprendí que, si por alguna razón no me siento bien, no tengo que tener miedo de decir algo equivocado en mis oraciones.
Ya Jehová sabe lo que me pasa.
Así que puedo tener la confianza de hablarle con total sinceridad, aunque le diga cosas que nunca diría en voz alta.
Él quiere que nos desahoguemos con él.
Es verdad.
Esto también me enseña que, para que tú y otras personas se sientan cómodas contándome sus problemas, no solo debo tener cuidado con lo que digo; tengo que prestar atención a mis gestos y a mi lenguaje corporal, y saber escuchar como Jehová.
Aun si alguien me dijera algo duro o hiriente, como hizo Habacuc, lo importante es que yo entienda qué hay detrás de eso y que no los haga sentir mal.
¡Qué bien, Víctor!
Y lo que dijimos de que Jehová es fiel también me parece importante, porque eso me ayuda a confiar en que sus promesas para el futuro se cumplirán.
Que “el justo vivirá por su fidelidad” es una de las verdades fundamentales de la Biblia.
Por eso, sea lo que sea que suceda, puedo saltar de alegría como Habacuc.
Sí, porque sabemos que las cosas van a ir empeorando.
Pero, si como hizo Habacuc en el capítulo 3 meditamos en lo que Jehová ha hecho en el pasado, podremos obedecer fielmente a Jehová mientras esperamos con paciencia a que llegue el fin.
En tiempos como estos, recordar que Jehová es fiel y que podemos hablarle con sinceridad es sumamente útil.
Y lo aprendimos con solo la Biblia, recordando lo que sabemos, usando el apéndice, las referencias, y notando cómo Jehová nos trata.
Y ni siquiera hemos hablado de la paciencia que tuvo Jehová cuando Habacuc lo cuestionó, ni de por qué Habacuc esperaba que Jehová lo reprendiera.
Vamos a ver qué más aprendemos del ejemplo de Habacuc.
Me pregunto cómo se sintió cuando… “El justo vivirá por su fidelidad”.
Podemos confiar en estas palabras, tal como lo hizo Habacuc.
¿Cómo se relaciona la confianza con la obediencia?
Bueno, escuchemos lo que dice sobre esto el hermano William Turner en la siguiente adoración matutina.
En lo que tiene que ver con mostrar confianza, queremos asegurarnos de que siempre confiamos por completo en Jehová.
Pero es interesante que, si hacemos una búsqueda en nuestras publicaciones bajo “Confianza”, también veremos que es muy importante mostrar confianza en otros aspectos; por ejemplo, confiar en el nombre de Jehová, en su Palabra, en la organización y en la guía de Jesús.
Y, aunque lo que más nos importa es demostrar que confiamos por completo en Jehová, ¿por qué debemos mostrar confianza también en estas otras áreas?
Primero veamos qué es confiar por completo en Jehová.
Busquen conmigo, por favor, Proverbios, capítulo 3 (es un texto muy conocido).
Proverbios 3:5, 6: “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento.
Tómalo en cuenta en todos tus caminos, y él hará rectas tus sendas”.
Y ¿por qué leímos este texto?
Seguro que ya están familiarizados con una sección muy útil de la aplicación JW Library®, “Textos bíblicos explicados”.
Para llegar ahí, si estamos en el inicio, vamos a “Biblioteca”, a la pestaña “Publicaciones” y “Catálogo de artículos”.
Si bajamos hasta el libro de Proverbios y seleccionamos Proverbios 3:5, 6, fíjense en lo que dice bajo el subtítulo “Confía en Jehová con todo tu corazón”.
Más o menos a la mitad del párrafo, la cuarta oración dice: “Por eso, confiar en Dios con todo el corazón es más que un sentimiento; es una elección que hacemos porque estamos totalmente convencidos de que nuestro Creador sabe lo que es mejor para nosotros”.
Confiar totalmente en Dios no se basa en sentimientos ni emociones.
Es una elección.
Tomamos la decisión consciente y bien pensada de confiar en Jehová.
Incluso cuando hay cosas que no entendemos muy bien o nos faltan detalles.
Vamos a explicar esto con la ayuda de un relato.
Busquen conmigo, por favor, 2 Reyes 9.
El capítulo 9 es el que menciona que Jehú es ungido como rey.
Al principio del capítulo, en los versículos 1 a 3, el profeta Eliseo le pide a uno de los hijos de los profetas que cumpla con esta misión.
Y le da instrucciones muy detalladas sobre lo que tiene que hacer para ungirlo.
Después de que el profeta lo hizo, después de cumplir con lo que se le pidió, Jehú y sus jefes del ejército tienen una conversación.
Veamos lo que dicen.
Busquemos 2 Reyes 9:11: “Cuando Jehú volvió adonde estaban los siervos de su señor, ellos le preguntaron: ‘¿Está todo bien?
¿Para qué vino a verte ese loco?’.
Él les contestó: ‘Ustedes ya saben cómo es esa gente y su forma de hablar’.
Pero ellos dijeron: ‘¡No es cierto!
Anda, dinos la verdad’.
Entonces él les contó: ‘Me dijo esto y lo otro, y luego añadió, “Esto es lo que dice Jehová: ‘Te unjo como rey de Israel’”’”.
Detengámonos un momento aquí.
Hasta ahora sabemos dos cosas.
Primero, los jefes del ejército no entendieron el comportamiento del profeta.
Lo que hizo les pareció muy extraño.
Pero, en segundo lugar, lo que sí reconocieron fue que esas palabras no venían de un extraño.
El aspecto y el comportamiento de Jehú revelaban que algo importante había pasado.
Cuando Jehú les contó lo que se había dicho, lo que Jehová había dicho a través del profeta, ¿cómo reaccionaron?
Versículo 13: “Ante eso, cada uno enseguida agarró su prenda de vestir y la extendió a los pies de él sobre los escalones, y tocaron el cuerno y dijeron: ‘¡Jehú se ha convertido en rey!’”
.
Aunque había cosas que no comprendían ni tenían todos los detalles, se concentraron en lo que sí sabían.
Ellos sabían de dónde venía el mensaje, y rápidamente lo apoyaron.
Imaginémonos qué hubiera pasado si los jefes del ejército hubieran tenido dudas.
O si se hubieran dejado llevar por sus sentimientos o emociones.
¿Creen que eso le pudiera haber afectado a Jehú?
Ya vimos en el versículo 11 que Jehú le había quitado importancia a la visita del profeta.
La Biblia no explica por qué al principio Jehú no fue claro y no dijo que lo habían ungido como rey.
Pero, como los jefes del ejército fueron decididos, lo apoyaron y confiaron en que esas palabras venían de Jehová, eso tuvo un efecto muy positivo en Jehú.
En el versículo 14, ¡estaba motivado!
Puso manos a la obra para cumplir la misión que se le había dado.
¿Qué podemos aprender de este relato?
El mundo cambia muy rápido.
Por eso, en los últimos años, hemos recibido muchas instrucciones en Betel y en las congregaciones.
Y Jehová sabe, él entiende que a veces nos preocupamos —nos agobiamos— porque no entendemos algo completamente o no tenemos todos los detalles sobre un asunto.
Imaginémonos cómo se siente Jehová cuando, al igual que los jefes del ejército, nosotros confiamos en quienes nos dirigen y les damos nuestro apoyo.
Cuando elegimos confiar en la dirección que Jehová nos da y la seguimos, eso es algo que nuestro Dios valora muchísimo.
A él le encanta verlo, no solo porque demostramos que lo amamos y que confiamos por completo en él, sino también porque nuestra decisión tiene un efecto positivo en quienes nos rodean.
Y, cuando confiamos, Jehová nos bendice.
¿Y qué tiene que ver esto con demostrar confianza en otros aspectos, como en el nombre de Jehová, en su Palabra, en la organización?
¿Verdad que si decimos que queremos a alguien tenemos que demostrarlo con acciones?
Y no hay duda de que a Jehová le gusta mucho cuando le oramos y le decimos que lo queremos y que confiamos en él.
Pero tenemos que probar lo que decimos.
Nuestra amistad con Jehová se fortalecerá si demostramos nuestra confianza en él con acciones.
Y, claro, eso significa confiar y cooperar con la manera en la que Dios hace las cosas.
Confiar en nuestro Líder, Jesús, y en cómo dirige la congregación.
Confiar en cómo “el esclavo fiel y prudente” dirige la parte terrestre de la organización.
Y confiar en los ancianos, que siguen su guía en las congregaciones.
Es verdad que estos hombres son imperfectos, pero nunca debemos olvidar que Jehová confía en ellos.
Pensemos en el buen ejemplo que damos cuando elegimos confiar en esos hombres.
Bueno, estamos esperando que ocurran cosas emocionantes en el futuro.
Pero, como vemos en la situación mundial, vivimos “tiempos críticos y difíciles de soportar”.
Por eso, ahora es más importante que nunca que pongamos en práctica lo que dice el profeta en Isaías 30:15: nuestra fuerza dependerá de mantener la calma y de mostrar confianza —completa confianza— en nuestro maravilloso Dios, Jehová.
La confianza es más que un sentimiento: es una elección.
Confiamos en Jehová porque estamos convencidos de que él sabe lo que es mejor para nosotros.
Y, gracias a que confiamos en él y en su organización, disfrutamos de unidad.
El video musical de este mes nos recuerda que la unidad que hay en nuestra organización nos ayuda a aguantar en un mundo cada día más difícil.
♪♪ Cuánto dolor, cada día es peor, vivo con temor, estoy sufriendo.
Pienso en Jehová y en mi hermandad mundial, y, aunque me quieren, hoy no es fácil verlo.
Ven, me puedes ayudar si oras junto a mí.
Gracias por cuidarme, por demostrarme que Jehová me quiere, que no estoy solo, todos los hermanos nos dan cariño, somos un equipo y estamos unidos, estamos unidos.
Cuánto dolor hay en tu corazón, siento verte triste y sufriendo.
Recuerda que Jehová te da su amor leal, él ha prometido no dejarte nunca.
Y yo también te ayudaré, voy a orar por ti.
Quiero estar contigo, y demostrarte que Jehová te quiere, que no estás solo, todos los hermanos nos dan cariño, somos un equipo.
Quiero estar contigo, y demostrarte que Jehová te quiere, que no estás solo, todos los hermanos nos dan cariño, somos un equipo y estamos unidos, unidos, estamos unidos, unidos.
♪♪ Cuando ocurren desastres naturales, el apoyo que nos da nuestra familia espiritual no tiene precio.
Y, cuando los hermanos ven nuestra confianza en la organización de Jehová, se fortalecen.
Una pregunta para los jóvenes, ¿les pasa que sus compañeros creen que hay muchas maneras de adorar a Dios?
¿Qué puede ayudarte a aclarar las ideas sobre este tema?
Veamos qué hicieron dos jóvenes para resolver las dudas que les surgieron.
En clase, muchas veces tratan de convencernos de que todas las religiones y todos los estilos de vida están bien.
Un día, en la predicación, un señor empezó a decirnos: “Mi religión construye hospitales, hace obras de caridad y otras cosas, ¿pero ustedes qué hacen?”.
Y es verdad, ellos hacen esas cosas.
Así que pensé: “¿Por qué no lo hacemos nosotros?
Si otras religiones hacen cosas buenas, ¿de verdad somos la única religión verdadera?”.
Ese día me surgieron muchas dudas.
Cuando estaba estudiando Enfermería, nos daban clases de Ética.
En ellas se hablaba de que la religión de uno puede afectar cómo se trata a los pacientes.
Un día se habló de las personas que tienen diferentes orientaciones sexuales, identidades y estilos de vida.
La profesora fue estudiante por estudiante preguntándonos qué pensábamos sobre este grupo de personas.
Yo estaba ahí esperando que la profesora no me preguntara.
Quería que la Tierra me tragara; sentía que me iba a dar algo.
Mateo 7:13, 14 dice que solo hay dos caminos: uno es correcto y el otro no lo es.
Quería fortalecer mi fe y estar seguro de que tomé la decisión correcta.
Tenía que asegurarme de que estaba yendo por el camino estrecho.
Me puse a pensar en la conversación que tuve con aquel señor.
Anoté todas las preguntas que me hizo y en mi estudio personal ataqué directamente esas dudas que me surgieron.
Hubo un texto que me ayudó mucho, Mateo 7:22, 23.
Ahí el propio Jesús advirtió que, aunque algunos dijeran que habían hecho milagros en su nombre, él los rechazaría.
Pensé en las cosas que estamos haciendo: somos neutrales en la política, amamos a las personas que no son Testigos y predicamos las buenas noticias por toda la Tierra.
Jesús nos mandó que hiciéramos estas cosas.
Me puse a orar enseguida, y Jehová sí que me escuchó.
Me dio fuerzas para decir que no me guío por lo que yo creo que está bien o mal, sino que me guío por sus normas.
En Juan 18:38, Pilato le preguntó en tono sarcástico a Jesús “¿Qué es la verdad?”, porque no creía que existiera una sola verdad o que Jesús la tuviera.
La idea de que la verdad es relativa y de que todo es aceptable no es algo nuevo.
La Biblia, en Proverbios 22:3, nos dice que “el prudente ve el peligro y se esconde”.
Antes de que la clase empezara, revisé el tema que se iba a explicar ese día.
Sabía que, si no estaba preparada, no iba a poder defender mi fe.
Lo que me ayudó fue ir a jw.org.
Allí encontré algunos artículos que me dieron buenas ideas para explicar mis creencias de una manera clara.
No debía dejar que aquella conversación me desanimara.
Sabía que tenía que volver a predicar.
Unas semanas después, tuve la oportunidad de defender mi fe.
Puede ser que tengas una conversación con alguien y le muestres pruebas en la Biblia, y aun así no se convenza; pero te convences a ti de que estás en la religión verdadera.
Cuando eres una persona tímida como yo, puede ser fácil que los demás te hagan dudar de tus creencias.
Pero Jehová siempre nos ha dicho cuál es la única manera en la que tenemos que adorarlo.
1 Corintios 1:10 nos dice que tenemos que estar “completamente unidos en la misma mente”.
Para poder tener esa unidad, solo puede haber una verdad.
No tengo palabras para expresar lo profundamente agradecida que me siento de que Jehová, nuestro Dios, me haya dado el honor de conocerlo a él y de estar en la única religión verdadera.
Así que me esfuerzo por hacer todo lo posible por compartir este maravilloso regalo con los demás, para que también conozcan a Jehová.
Creer que solo hay una religión verdadera me ha ayudado a superar los obstáculos y a tomar buenas decisiones porque no tengo dudas de si lo que creo es verdad o no, porque tengo la Palabra de Dios, la Biblia.
En ella encuentro las respuestas a mis preguntas y la guía que necesito al enfrentarme a los retos de la vida.
Es verdad que no construimos hospitales, pero la labor que hacemos salva vidas, porque ayudamos a los demás a hacerse amigos de nuestro Dios, Jehová.
¿Te han hecho a ti preguntas parecidas tus compañeros o profesores?
¿Por qué no te pones la meta de fortalecer tu fe como lo hicieron Naomi y Vince?
Puedes estar seguro: si pones de tu parte, Jehová te ayudará a resolver las dudas y tu amistad con él será cada día más fuerte.
Jehová también bendice a los que se animan a salir de su zona de confort para hacer más por él.
Los que se han mudado para predicar lo saben muy bien.
Hola, soy Robert McGee y vine a la República Dominicana para predicar.
La República Dominicana es un paraíso para la predicación.
Es verdad que tiene playas y paisajes impresionantes, pero es la gente la que hace este lugar tan especial.
Desde pequeño, siempre quise ser misionero, predicarle a la gente en otro lugar del planeta.
Y, ahora, eso es lo que hago todos los días.
Mudarse a otro lugar trae algunos desafíos y hasta un poco de nostalgia, pero los hermanos aquí se han convertido en mi familia.
Siempre están dispuestos a ayudar a quien lo necesite.
Yo lo he vivido muchas veces.
Cuando llegué, me ayudaron a encontrar casa.
Pasaban a ver cómo estaba…, incluso me traían comida.
Aunque a veces extraño la vida que llevaba en mi país, los hermanos me han ayudado a llenar ese vacío.
Pero el esfuerzo ha valido la pena.
La predicación aquí es genial.
¿Quieren saber cómo es mi día a día aquí en la República Dominicana?
Me despierto como a las siete y cuarto de la mañana.
Y a las ocho y media ya estoy saliendo de la casa.
Mucha gente aquí no tiene auto; lo más común es ir en moto y es bastante económico.
Antes de venirme para acá, nunca había usado una moto y nunca pensé que la iba a usar para predicar.
Con la ayuda de los hermanos de aquí y otros que también han venido a predicar, aprendí a usarla de manera segura.
Y así es como voy para todos lados.
Me toma como 15 minutos llegar al Salón del Reino.
Estoy en una congregación de lenguaje de señas americano.
Después de la reunión para predicar, nos vamos directo al territorio.
Predicar aquí es bien fácil.
La gente es muy amable y le gusta mucho hablar.
Cuando estamos buscando a las personas sordas, muchas veces los vecinos nos llevan hasta donde ellas viven.
A veces caminamos bastante.
Al principio eso me ponía un poco nervioso.
Pero los hermanos que iban conmigo siempre estaban tranquilos, y eso me ayudaba a relajarme.
Me di cuenta de que los vecinos solo querían ayudarnos.
Les gusta mucho que ayudemos a las personas sordas.
La mayoría de la gente respeta la Biblia, así que es fácil predicarles.
Después de predicar en la mañana, todo el mundo se va a descansar porque es la parte más calurosa del día.
A esta costumbre me adapté rapidito.
A mediodía, almuerzo.
Y una de mis comidas favoritas es la bandera.
Este plato tiene arroz, habichuelas y algún tipo de carne.
Después de comer, me tomo un café, descanso o estudio la Biblia.
Unas horitas después, nos vamos a dar cursos de la Biblia hasta el atardecer.
En la República Dominicana, puedes tener todos los estudiantes que quieras.
Y esto es lo que más me gusta de vivir aquí.
Cuando te sientas a calcular los gastos, es fácil pensar en lo que vas a sacrificar.
Pero también hay que pensar en lo que vas a ganar.
Aquí puedo hacer algo que me encanta, y es enseñarles a otros acerca de Jehová; algunos hasta se han bautizado.
Nada se puede comparar con ese sentimiento.
Ahora tengo más experiencia y he vivido buenos momentos en la congregación que no hubiese experimentado si me hubiese quedado en mi casa.
Jehová me ha dado hermanos, hermanas, madres y padres, así que nunca me siento solo.
Hablamos mucho de nuestra hermandad mundial, pero es otra cosa cuando lo vives tú mismo.
Salmo 34:8 dice: “Prueben y vean que Jehová es bueno”.
Cuando lo haces, Jehová te ofrece un banquete de bendiciones, y todas son buenísimas.
Enseñarle la verdad a alguien es una de las cosas más emocionantes que hay.
Y, si quizás ahora no te puedes mudar, ¿por qué no buscas otras maneras de ampliar tu servicio?
En el programa de este mes aprendimos que obedecer siempre la guía de la organización de Jehová puede salvarnos la vida.
Y, como Habacuc, queremos abrirle nuestro corazón a Jehová para seguir confiando en él y mantener nuestra paz interior.
¡Qué motivador fue ver a la familia Tshomba confiar completamente en Jehová y seguir su guía durante un periodo muy difícil!
Y todos debemos seguir asegurándonos de que lo que creemos es la verdad.
Así podremos seguir la guía que Jehová nos da a través del “esclavo fiel y prudente”.
La videopostal de este mes nos llega de Serbia.
Serbia es un país sin salida al mar, con llanuras fértiles en el norte, cuencas de piedra caliza en el este, suaves colinas en el oeste y montañas en el sur.
Esta tierra tan fértil produce mucho alimento.
De hecho, Serbia es uno de los mayores exportadores de frambuesas del mundo.
Los extensos campos de colza sirven de alimento para el ganado.
La carne se utiliza para preparar ćevapi, un plato popular de los Balcanes a base de carne picada sazonada con una mezcla de especias a la que se le da forma de salchichas.
Estas se colocan en un pan y se cubren con kajmak, una crema láctea de untar con un toque de acidez.
¿Quieren que vayamos a comer el próximo domingo?
La costumbre es reunirse para almorzar y contar historias para que así las familias estén más unidas.
Muchos colaboraron en la obra de predicar en la antigua Yugoslavia, donde hoy se encuentra Serbia.
Uno de estos colaboradores fue un soldado llamado Nica Tralea.
En 1918, mientras prestaba servicio en el Ejército austrohúngaro, fue capturado por el Ejército ruso y enviado a Siberia.
Allí, a miles de kilómetros de distancia, conoció la verdad.
Al ser liberado, regresó a su casa y comenzó a organizar reuniones.
Alguien que también predicó con entusiasmo fue el joven barbero Franz Brand.
Quizás lo recuerden de la videopostal de Montenegro.
Él fue uno de los llamados “Barberos Creyentes”.
Rudolf Kalle —un antiguo cliente de Franz— comenzó a acompañarlo en la predicación, y con el tiempo los nombraron superintendentes de la sucursal.
En los años treinta, llegaron 20 precursores de experiencia —entre ellos Martin Poetzinger— para darle un impulso a la predicación.
Como no hablaban serbocroata, usaban tarjetas de testimonio para predicar.
El hermano Poetzinger recordaba ir caminando por el campo con una mochila llena de publicaciones hasta llegar a pueblos muy lejanos predicando a todos los que quisieran escuchar.
Gracias a los esfuerzos de nuestros hermanos, el mensaje de la verdad se sigue extendiendo en Serbia.
En la región de Vojvodina, los agricultores están muy ocupados durante la temporada de la cosecha.
Así que para predicarles hay que recorrer largas distancias en bicicleta.
Serbia es un país cada vez más multicultural, con comunidades de habla rusa, china, urdu, persa y romaní.
Para llevar la verdad a los romaníes, los hermanos viajan a sus vecindarios, que suelen estar formados por casas pequeñas muy cerca unas de otras.
El esfuerzo de nuestros hermanos está teniendo muy buenos resultados.
La congregación de habla romaní que se reúne en Belgrado dirige 46 cursos bíblicos, y la asistencia a las reuniones supera la cantidad de publicadores.
Los hermanos de la congregación de habla romaní de Belgrado les envían sus cariñosos saludos y amor cristiano.
Y nosotros también.
Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting.
