La vida está llena de sorpresas. Jamás pensé que llegaría a donde estoy. Lo cierto es que no me arrepiento de mis decisiones, aunque a veces no sabía a dónde me llevaría. ¿Laura? Hola Daniel. ¿Tú por aquí? Sí, llegando al trabajo, un poco tarde. Ah, entiendo.
Bueno, todavía te quedan 15 minutos. ¿Qué tal, Meli? Hola. ¿Las dos trabajan aquí? Sí, las dos. ¡Qué bien! Oye, si tienes unos minutos, ¿quieres tomar algo? Yo invito. Ah, este... ¿Sí? Ok. Muy bien.
Un té negro por aquí. Muchas gracias. ¿Seguro que no quieres un cappuccino con canela? Es mucho más rico. Gracias, prefiero te. ¿Cómo es que trabajas aquí y no te gusta el café? Necesitaba un trabajo después de clase. Melissa me dijo que había una vacante, y pensé que me serviría para ser precursora después de la graduación.
¿Precursora? Ajá. No sabía que esos eran tus planes ¿Cuántas veces nos hemos visto, en clase y en el salón, y esta es la primera vez que tenemos tiempo para hablar? Sí. ¿Es verdad? Tal vez porque soy el nuevo, ¿verdad? Bueno, no eres tan nuevo. No sé, creo que todavía me siento así a veces. ¿No te gusta vivir aquí? No es que no me guste, es que... es tan diferente. hum..
¿Y por qué se mudaron? Mi padre va a abrir un restaurante cerca de aquí. Por eso nos mudamos. hum.. No lo conozco todavía. No es testigo, por eso... ¿Le importa que vayas al salón? Creo que lo que le interesa es que lo ayude en el negocio, después que me gradúe. ¿Eso es lo que tú quieres? Bueno, quiero lo mismo que todo el mundo. Trabajar en algo que me guste, ganar dinero.
¿Y tú? Digo, aparte de ser precursora, ¿qué planes tienes? Me gustaría hacer un curso. Ah, es mi padre. Dame un minuto. Claro. ¿Sí, papá? Ya, salgo para allá. Ok, chao. ha... Disculpa. ¿Entonces tienes que irte? Tengo que ir al restaurante. No pasa nada. Bueno, pero te veo en clase, ¿ok? Claro. Bien. Gracias por el té.
De nada. Hasta luego, Dani. Bueno, ¿no me vas a contar? No sé de qué me estás hablando.
¿No? No empieces. Solo hablamos. Quise ser amable. Ser amable. Claro. ha.... Vamos.
¿Qué? Si es un dulce. Y creo que le gustas. Se ve buena gente, pero ni siquiera lo conozco. ¿Es porque no está bautizado? ¿No estaba bautizado? Pensé que lo sabías. No, lo supuse. ¿Ves? Sí lo parece.
Es casi testigo. Melissa, jamás saldría con alguien que no estaba bautizado. No todos se han criado en la verdad como nosotras. Dale una oportunidad. Trata de ser razonable.
Hola. ¿Estás bien? Más o menos. ¿Qué le pasaba al entrenador? Le dije que no voy a jugar más. Se molestó.
Se supone que me iban a dar una beca, pero ahora acabo de echar a perder mi futuro. ¿Una beca? Debe ser bueno. Antes jugaba en el equipo de mi otro colegio.
Pero mis padres, bueno, mi madre, quiere que deje de jugar. ¿Le dijiste al entrenador por qué? ¿Que qué? No entendería lo de la religión y todo eso. Si te sirve de consuelo, creo que tomaste una buena decisión.
Gracias. Aunque, si te soy sincero, no lo quiero dejar. No sé, me siento dividido a veces.
Te entiendo. Pero creo que si le dedicas tu vida a Jehová, el sacrificio valdrá la pena. ¿Te refieres al bautismo? ¿Lo has pensado? Con el fin de curso, apenas tengo tiempo para ayudar a mi padre.
Tal vez en unos meses. No sé, ya veré cómo me va. Bueno, creo que lo que hiciste hoy fue un paso en la dirección correcta.
Gracias. Ah, sí. Tengo que ir a cambiarme. Está bien. Te veo esta noche. ¿Esta noche? ¿En la reunión? Ah, aquí estás. Claro, por supuesto. Hola, Roy. ¿Los interrumpo? No, ya me iba. Te veo esta noche. Está bien.
Hola. Te veo esta noche. ¿Y eso? Hoy es la reunión. Te dije que voy a hacerme testigo de Jehová. Sé que me lo dijiste, pero ya sabes, del dicho al hecho. Bueno, pues ahora sí. ¿Y por qué ahora? No.
¿Por la monjita? ¿En serio? ¿Qué va? ¿Eso qué quiere decir? Vamos, no tengo nada contra Laura, ¿ok? Pero es súper religiosa y tú... No tanto. uhm... ¿Eso piensas? Yo te digo lo que veo. Bueno, pues ahora es diferente, si tú lo dices.
Pero pensé que teníamos planes para esta noche. ¿Qué planes? El partido con los chicos. Hoy tengo que ir a la reunión.
Está bien. Puedo buscar a otro. Total, tengo tantos amigos. No te preocupes por mí. Ya, ya. Voy. Nos vemos allí. ¿Sí? Sí. Bien. Oye, tengo que ir a cambiarme. Te veo esta noche. Te veo esta noche. Laura, no voy a poder llegar a la reunión. Gracias por lo que me dijiste. ¿Hablamos mañana?
Como son sus días de hoy, podemos pedirles a los amigos que nos envíen sus mensajes y fotos y les hacemos un álbum. ¿Qué te parece? Ah, bueno, me parece bien. Aunque no sé mucho de esas cosas. No te preocupes. Laura y yo lo podemos hacer entre las dos. Será bonito hacerlo juntas. Está bien, de acuerdo.
Laura, ¿qué opinas? ¿Te gusta la idea? Laura. ¡Laura! Lo siento. Despierta, hija. Cariño, ni siquiera estabas escuchando. Yo lo siento. ¿Estás bien? Hay algo que les quiero decir, pero no sé por dónde empezar. Tranquila, somos todo oídos. Me estoy conociendo con alguien. ¿Qué dijiste? Que me gusta un chico. Sí, eres una niña. Cumplo 18 el mes que viene. Esa no es la cuestión.
¿Entonces cuál es? Sabes nuestra opinión de que siquiera pienses en eso ahora. ¿Quién es el chico? Daniel. ¿Daniel Sanz? Sí, es porque no está bautizado. Oh, sí. Sí, precisamente porque no está bautizado. Y aun si lo estuviera, los dos son muy jóvenes.
Ay, papá, sé lo que hago. Cariño, ni tú ni él están listos para casarse. ¿De verdad te imaginas a Daniel ayudándote en sentido espiritual? Es que nunca antes me he sentido así. Nosotros te entendemos. No pienses que no queremos que te cases y seas feliz. No es eso.
Hija, el problema es que si te enamoras de alguien cuando aun eres muy joven, te será muy difícil verle los posibles defectos. Pensé que en el matrimonio uno no se fija en los defectos. Es cierto.
Pero el momento de abrir los ojos a posibles problemas espirituales es mucho antes de la boda, no después. Lo sé. Pero es que cuando veo a mis amigas con sus novios, yo también quiero.
Laura, te entendemos. Pero Daniel no ha hecho nada para llegar al bautismo. Ninguno de los dos está listo para un noviazgo. Lo siento, pero ni a tu madre ni a mí nos parece bien.
¿Tienes un minuto? ¿Qué pasa? ¿Por qué no has respondido a mis mensajes? Lo sé. Lo siento.
Eh... ¿Recuerdas cuando me dijiste que el entrenador quería que jugaras, pero te sentías dividido? ¿Cuando dejé el equipo? Sí. ¿Y eso qué tiene que ver? Mis padres dicen que somos muy jóvenes para ser novios. ¿Tus padres, Laura? No somos niños.
Lo sé. Lo sé. No es solo eso.
Lo nuestro es especial. No dejes que lo arruinen. Dani... Siento que tengo mis metas y no veo que sean las mismas que las tuyas.
¿De qué metas hablas? Ser precursora y quizá la escuela para evangelizadores. Pero no tengo nada en contra de eso. Tampoco estás a favor.
Mira, sé que me pierdo algunas reuniones y que debería predicar más. Lo sé. Pero puedo cambiar.
¿Cuándo? No sé. Por eso te necesito. Para que me ayudes.
¿Y quién me ayuda a mí, Dani? Por favor, Laura. No puedo. No puedo.
¿No puedes o no quieres? No lo entiendes. ¿Sabes qué? No esperaba que fueras así. ¿Ser cómo? Ya sé que tengo que mejorar.
Pero pensé que me darías tiempo antes de darme por perdido. No te estoy dando por perdido. ¿De veras? Entonces me darías otra oportunidad.
¿Otra oportunidad? Sí, claro. Pues ¿sabes qué? No quiero estar con alguien que exige perfección. Qué injusto eres. Eso pienso yo de ti.
¿Daniel? ¡Melisa! ¿Qué haces por aquí? Estoy pasando todo bien. ¿Y tú? Aquí, esperando un pedido para el restaurante.
Así que esta a punto de llegar. Sé que hemos hablado y eso, pero creo que nunca te dije que lamento que no haya funcionado lo tuyo con Laura. Le gustabas mucho.
ha.. Gracias. Ya ves. Quizá pueda volver a intentarlo.
No creo. Ya han pasado varios meses y, la verdad, no éramos el uno para el otro. ¿De veras? Sí, porque es la típica chica que esperaba que fuera perfecto.
Y no solo eso. Es que ni siquiera tenía claro lo que sentía. Lo sé.
Yo le dije lo mismo. ¿Ah, sí? Sí. ¿Qué más le dijiste? Si no te importa que pregunte.
Pues que eres muy bueno y que es una boba por no darte otra oportunidad. ¡Guau! No sabía que te gustara. No, no lo quise decir en ese sentido.
Lo que quise decir es gracias. De verdad, gracias. Bueno, yo mejor me llevo a Toby a pasear.
Si no, se pone a protestar. No quiero tener la culpa, así que no te entretengo. Gracias.
Te veo luego. Nos vemos. Adiós. Gracias.
Melisa, llegó algo para ti. Melisa, vi esto y pensé que a Toby le gustaría.
Luego vi esto y pensé que a ti te gustaría. Ya me dirás. Dani.
¿Quieres que vayamos a comer algo? Claro. ¿Te envié otro mensaje? Sí. Melisa, ¿estás segura de lo que haces? Creí que a Daniel ya no te gustaba.
Sí, es verdad. No me refiero a eso. Entonces, ¿qué te pasa? ¿Estás segura de que te quieres meter en eso? No es muy espiritual.
Laura, mira. Tú y yo vemos las cosas de modo diferente. Yo no espero que sea perfecto.
¿Es que no ves los peligros? Claro que no. Tiene muchas cosas buenas. Además, lo puedo hacer cambiar.
Melisa, ni siquiera está bautizado. Daniel no es una persona espiritual. Cuando surjan problemas, querrás a un hombre sólido en la verdad.
Mira, no quiero discutir, ¿ok? ¿Por qué no te puedes alegrar por mí? Yo quiero que seas feliz. Entonces, ¡para ya! Bien. No te digo nada más.
Laura, me está llamando. Gracias por preocuparte, pero... ¿Esta? Esta es mi decisión. Claro, pero decide bien.
Hola, Dani. ¿Cómo estás? Sí, bien. Yo creo que era más incómodo antes.
¿Verdad? Bueno. ¡Qué payaso! Hasta mañana. Conduce con cuidado.
Sí, y tú entra con cuidado. Se me olvidó la chaqueta. La dejé en la sala.
Pasa. Es un poco tarde, ¿no? ¡Papá! ¡Qué susto! Lo siento, es mi culpa. No me di cuenta de la hora.
¡Ya regresaron! Hola, mamá. ¿Qué tal les fue? Fue súper divertido. Bueno, creo que los dejo.
No, no, quédate. Cuéntenos, ¿cómo les fue? Mejor me voy. Mándame un mensaje cuando llegues, ¿sí? Mamá, quiero mostrarte algo en internet. ¿Qué cosa? Ya verás.
Me encantan los detallitos, Meli. ¿En serio? Te va a quedar tan precioso.
Gracias, mamá. Hacen una pareja lindísima. Quiero mostrárselo a papá.
Muy bien. ¡Qué emoción! Papá, ¿puedes venir? Hay algo que quiero que veas. Claro, ahora voy.
Bueno. Aunque mejor siéntate aquí un momentito. ¿No te sientes bien? Te quiero hacer una pregunta.
Dime. ¿Por qué te gusta Daniel? Me quiere. Es cariñoso.
Me hace reír. ¿Qué más te gusta de él? No sé. Me hace feliz.
Pero, Melisa, ¿por qué? ¿Qué te hace sentir así? Papá, estás hablando como Laura. Daniel no es malo. No digo que sea malo.
Tiene mucho mérito. Especialmente porque su padre no es testigo. Exacto.
Aun así, Daniel lleva años estudiando. Hay que ser pacientes. Pronto se va a bautizar y luego empezar a progresar.
¿Y eso lo sabes por lo que hace o por lo que promete? No lo tomes a mal, papá. Pero si se trata de progresar, creo que no eres el más indicado para hablar. Es verdad.
Y quizá por eso me preocupo. Creo que estás exagerando. Y además, no pienso quedarme soltera el resto de mi vida.
No digo que te quedes soltera para siempre. Solo digo, date tiempo. Porque lo que elijas será para toda la vida.
La decisión es tuya, pero vivirás con las consecuencias. ¡Es una buena decisión! Podrías alegrarte por mí. ¡Melisa!
Así será la presencia de Hijo de Dios, porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo... Esto es exactamente a lo que me refería.
Esta era la asignación de Daniel. Pero parece que tenía otros planes. De nuevo.
Meli, ¿qué estás haciendo aquí? Tenemos que hablar. Sí, espera. Espera que me ponga una camisa.
Ya mismo salgo. Dime. ¿Me quieres? Claro que te quiero.
¿De verdad? Pues claro. ¿Por qué preguntas? Es que otra vez faltaste a la reunión. ¿Y por eso es el alboroto? Estaba agotado.
Papá dice... ¿Tu papá? ¿Me estás diciendo que él te mandó? Solo está preocupado. Yo sé que esta es la verdad. Siempre habrá gente que quiera decirte qué hacer y qué sentir.
Pero escucha tu corazón. Y confía en mí. ¿Pero qué pasa si...? Antes de que sigas hablando, ahora vuelvo, ¿sí?
La gente pensará lo que quiera pensar. Pero la persona que más me importa eres tú. Iba a esperar, pero hay una razón por la que he trabajado tanto. Y ahora quiero que la sepas.
Por eso... Por eso, Melisa, quería preguntarte. ¿Te casarías conmigo? Sí. ¿Te lo puedo poner? Sí. Estoy temblando. ¿Qué? Es que quisiera no tener que preocuparme por lo que piensan los demás. Que pudiéramos estar juntos y olvidarnos del mundo. ¿Dices fugarnos? Si tú quieres. ¿Ok? ¿Sí? ¿Está bien?
Priscila, llegó Laura. Laura, bienvenida.
Gracias, Priscila. Me alegra verte. A mí también. Me olvidé del jabón. No te preocupes. ¿Quieres quedarte con nosotros un ratito? Me encantaría.
Estamos preparándonos un té. ¿Quieres tomar una tacita? Ay, sí, gracias. Qué bueno, qué bueno.
Un poquito de té para que te recuperes de tu agotador maratón de compras. Sí, tan agotador. Aquí tienes.
Gracias, Priscila. ¿Y cómo te está yendo? Bastante bien, creo. Te veía un poco triste.
No, estoy bien. ¿Tienes ganas de hablar? No sé, ya pasó. Puedes confiar en nosotros.
Cuéntanos. Bueno. El año pasado estuve saliendo con alguien, pero terminamos.
¿Y quién era? Daniel Sanz. Ah, sí. Ajá.
Bueno, después que cortamos, comenzó a salir con Melissa. No me arrepiento de mi decisión. Sé que todavía era muy joven. Pero a veces me pregunto si volvería a sentir lo mismo por alguien. Claro que sí, Laura. Te recuperarás. Giovanno se hizo así. Y además, no siempre es un fracaso terminar una relación. A veces es lo más sabio. Daniel no era el mejor para ti. Sí, mucha gente pensaba igual. Aunque no sé, se les ve tan felices.
Toma tiempo ver cómo es alguien en realidad. La persona secreta del corazón. Pero, ¿cómo se conoce a la persona interior? Bueno, hay que tener cuidado con las emociones. Hasta estar seguros de que la relación sacará lo mejor de cada uno. Parece que todos tienen su pareja, menos yo. Disfruta de tu soltería. Nosotros lo hicimos. Así, cuando llegue esa persona especial, podrás comenzar un nuevo capítulo en tu vida.
Uy, lo siento. No es nada. Permíteme. Oh, bien. Parece que no, que no ayuda. No, creo que lo manchó un poco más. ¿Te traigo otra bebida? No, no hace falta. Siempre estoy detrás de la cámara, así que no importa. No pasa nada. Bueno, entonces nos vemos. Gracias. Laura, me alegro que hayas venido. Olivia, la boda está muy linda. Gracias. Oh, espera, Alan, ¿puedes tomarnos una foto las dos? Sí, claro. ¿Qué le pasó a tu camisa? Nada, no te preocupes.
¿Dónde quieres la foto? Aquí está bien. Muy bien. Gracias. Aquí está. Oh, Laura, me encanta. Está genial. Quedó bien. Gracias, Alan. ¿Así que te llamas Laura? Sí, discúlpame. Laura, él es Alan, nuestro fotógrafo. Oh, ahí está David. Los veo luego. Sí. Oye, lo siento mucho. No es nada. Es solo una camisa. Pues ahora es un desastre, de verdad. Un pretexto para comprarme otra. Gracias. Para servirte, amigo. Sí.
¿Conocías a David y Olivia de hace mucho? Sí, David y yo somos amigos desde pequeños. Éramos compañeros de precursorado. Vine de visita hace un par de semanas, y como soy fotógrafo, me pidió que hiciera las fotos de su boda. Y aquí estás. Y aquí estoy. ¿Coleccionando manchas de vino? Sí.
¡Qué bien! ¿Y tú conoces a Olivia de hace mucho? Fuimos a la escuela de precursores juntas y hemos sido amigas desde entonces. Ah, ¿y cuándo fuiste? Alan... Disculpa, tengo que tomar una foto del pastel antes de que lo corten. ¿A trabajar? Encantado de conocerte, Laura. Igualmente, Alan. Chao. Bueno, chao.
¿Yo te acepto como esposa? Yo te acepto como esposa. Tengo el honor de declararlos marido y mujer. Puedes besar a la novia.
¿Laura? ¡Melisa! ¡Hola! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo! ¡Qué bueno verte! ¿Esta es la Cristina de la que me han hablado? Sí. Hola, Laura. Hola, Daniel. Vaya. Es preciosa. Gracias. Se parece a su mamá. Parece mentira cómo pasa el tiempo. Lo sé.
¿Y qué los trae por aquí? Nos mudamos. ¿Cómo? Sí. ¿Y eso? Cuéntale. Mi padre va a abrir otro restaurante por aquí cerca. Y quiere que Dani se encargue. ¡Qué bien! Sí. Ir y venir me estaba matando, así que era lo mejor. Pues, qué bueno. Así que contratamos a Roy. ¿El del equipo de fútbol de la escuela? Sí. Por cierto. Tienes que venir a ver nuestro apartamento.
Acabamos de comprar las malas. Sí. Voy extraños pagando esa deuda.¡Vamos! Yo me lo merezco. Sí. Claro que sí. Claro. Me encantaría verlo. ¿Y tú? ¿Qué haces todavía aquí? ¿Qué? ¿Qué quieres decir? No. Es que... Pensé que ya tendrías un trabajo mejor. Eh, cariño. ¿Sí? Mejor nos vamos ya para no perder el concierto. Sí. Aún tenemos que dejar a Cristina con mis padres. Así que nos alegró mucho verte. Yo también me alegro.
Gracias. ¿Laura? Alan. ¿Todavía te acuerdas de mí? Sí. Ay. Cómo olvidar la manchota que le hice a tu camisa. Qué vergüenza. No es nada. Después teñí toda la camisa de rojo. Me alegro volver a verte. A mí también. ¿Estás de visita? No. Me mudé. ¿De verdad? Sí. Hace seis meses. ¡Qué bien! Y... ¿Has venido aquí antes? No. Es la primera vez. ¿Y tú? Oh, no. Me gusta pasar por aquí de regreso a casa. Se ve que te encanta la fotografía. Sí. Vi las fotos de boda de David y Olivia. Salieron tan bonitas. Gracias.
Tienes mucho talento. Gracias. Aunque, la verdad, fotografiar bodas no es lo que más me gusta. Pero... Me da para comer. ¿Qué es lo que te gusta? Ah... Algo más como esto. Ven y te muestro. Esta me gusta. ¿Ah, sí? Es muy diferente de las demás. ¿Sí? ¿Por qué? Lo que veo es que... El tiempo ha pasado, pero... Su amor no cambia.
Sigue ahí. ¿Y qué piensas? Eh... Pensaba... En que la mayoría de las fotos capturan un instante de la vida. Pero... Esta... Es toda una vida en un instante. Por lo menos así lo veo yo. Vaya... Nunca antes... La había visto de esa manera. Pero, ¿sabes? Creo que el fotógrafo estaría de acuerdo contigo. ¿Ah, sí? ¿Y quién es? Eh... Nada importante. Te voy a mostrar otra por aquí.
Gracias por dejarme mostrarte las fotos. Me encantaron. Entonces... ¿Esta es la foto que me dijiste? Sí. Me parece un poco triste. Sí. Creo que me trajo recuerdos. ¿Alguna vez has tomado una decisión que sabías que era la correcta, pero todavía te duele? Sí, claro. Hace un par de años, mi hermano fue expulsado. Así que dejé de verlo. Fue la decisión correcta, por supuesto. Pero... Me dolió tanto. Primera de Pedro 5-7 siempre me ha animado. Jehová se interesa por nosotros.
Así que... En realidad, no estamos solos. ¡Uy! Es mi madre. Le había dicho que volvería pronto a casa. No te entretengo más, pero ya empieza a hacer frío. Toma mi chaqueta. ¡No! No, no, insisto. Te queda un poco grande, pero te servirá. Gracias. ¿Cómo te la puedo devolver? Me toca discursar en tu congregación dentro de poco.
¿Me la puedes dar allí? Adiós, Alan. Adiós. ¿Platos? Eh... ¿Por qué venir a comer a luna? ¿Qué les diría a los posibles clientes? Es una buena pregunta. Tenemos platos cuidadosamente seleccionados con una presentación de primera y los servimos en este ambiente distinguido. Pero lo que les recomendamos es que vengan y lo prueben por sí mismos. Sí, creo que con eso queda listo.
No fue tan difícil. Muy bien. Muchas gracias. Es un placer. Ah, por favor, dígale al señor Sanz que lamento que no estuviera en la entrevista. Claro. Se lo diré. Perfecto. Bien. Buenas noches. Gracias por venir.
¡Hombre! Ya estás aquí. Mira, Daniel. Tenemos que hablar. ¿Tienes un minuto? En realidad, no. Tengo un montón de cosas que hacer. No, escucha. Es importante. Solo un par de minutos. Está bien. Dime... ¿Cómo está Melissa? Está bien. ¿Sí? ¿Le va bien? Le va bien gastando mi dinero. ¡Ah! ¿Ves? Por eso no me caso. Tendría que haber hecho lo mismo.
Oye, mira. Esto es lo que te quería preguntar. ¿Qué te pasó ayer? ¿De qué hablas? Anoche. Dijiste que estarías para la entrevista. ¡Ay! Lo siento. Se me olvidó. ¿Pudiste atenderlo por mí? ¿Quieres decir si di la cara por ti? Sí, Daniel. Di la cara por ti. Parece que a eso me dedico ahora. A cubrirte. Vamos. No es así. Es que tuve que ir a mi reunión. Hacía meses que no iba. Y Melissa no dejaba de regañarme por eso.
Mira. Ahí no me meto. Eso es cosa tuya. Es tu vida. Pero tienes que entender que el negocio está creciendo. Necesito saber que vas a estar ahí. Estoy aquí ahora, ¿no? Pero, Daniel. No es ahora que te necesito. ¿Es cuándo? Las noches y los fines de semana. Ya lo sabes. Cuando me contrataste dijiste que seríamos un equipo. ¿Recuerdas? Sí. Lo dije. ¿Ves? Pero hasta donde yo sé, un equipo tiene más de una persona. Está bien. Lo siento. Mira. Ya no somos niños.
Esta es la vida real. Y los negocios hay que atenderlos. Ya lo sé. Pero, ¿qué quieres de mí? Quiero que te lo tomes en serio. Saber que puedo contar contigo. Cuentas conmigo. Te prometo que le daré prioridad. ¿Prioridad? Muy bien. Veremos.
Hola, cariño. ¿Cómo fue el día? Largo. Están con mucho trabajo, ¿no? Sí. Muchísimo. Y tengo que estar ahí. Lo sé. Es que parece que ahora el restaurante va antes que otras cosas. Las reuniones. Tu esposa. Pero, Melissa, si no te falta nada. ¿Qué más quieres que haga? Quiero que estés con Cristina. Que estés conmigo. Que seas un hombre espiritual. ¿Pero no ves que hago todo lo que puedo? ¿No lo ves? Porque si no, entonces, no sé qué más decir. Tengo cosas que hacer.
Esta es la brújula que usa en el discurso. Está genial, ¿no? ¿Sí? Es la primera vez que veo una. Sí, es un poco diferente de las brújulas normales. Estas son las que usan los que hacen papas. No hay de qué. Fue un placer. Hola, Alan. Hola, Laura. Me gustó mucho el discurso.
Ah, gracias. Hay un montón de niños en tu congregación. El discurso fue perfecto para ellos. Me alegro. Les encantó el ejemplo de la brújula. Gracias. Se nota que te interesas en los niños. Tengo una buena razón. Ah, ¿por tu hermano? Sí. Claro. Me gusta hablarles a los niños de Jehová, para que nunca lo abandonen. Ay, perdóname. Le prometí que le mostraría la brújula antes de irme. Sí, claro. ¿Me da solo un minuto? Ya vuelvo.
Está bien. Hola, Laura. Hola, Jim. Es un chico simpático, ¿eh? Sí, parece que es un buen hermano. La verdad es que sí. Conocemos a su familia desde hace años. Algo que admiro de él es que nunca se deja distraer por todas las ofertas de trabajo que se le presentan. ¿Qué ofertas? ¿Sabías que tiene exposiciones en varias galerías y sus fotos salen en revistas? Muchas compañías quieren que sea su fotógrafo. ¿En serio? Sí.
Pero él les dice que no. Quiere estar disponible para ayudar en la congregación. Vaya. Se nota que le encanta su trabajo, pero pone primero lo espiritual. Es un excelente hermano. Parece que sí. Sí, qué pena que se tiene que ir. ¿Cómo? ¿Se va? Eso es lo que me han dicho. Creo que tiene que volver al pueblo de sus padres. Ay, me están esperando. Me tengo que ir. Hablamos luego, ¿sí? Adiós, Jenny. Adiós.
Melissa. Laura. Hola. he... ¿Viniste sola? he.. Sí, quería descansar. Dejé a Cristina con la niñera. Ah, bien. Si quieres algo más, dímelo. Gracias. ¿Sigues bebiéndote? Ajá. Es bueno ver que algunas cosas no cambian. Melissa, ¿estás bien? Sí, estoy bien. Estoy bien. ¿Segura? Parece que algo anda mal. Daniel se fue de casa. Ay, Melissa. Dijo que solo por un par de días, pero... Tuvimos una discusión horrible. Las cosas no son como yo esperaba.
Vamos, Melissa. Seguro que no es tan grave. Sí lo es. Al principio, todo era genial. Pero después todo se fue derrumbando. ¿Y han tratado de hablarlo? ¿Cómo? Si no está en casa. Nunca lo veo. ¿Habla con los ancianos? Ya traté. No los quiere ni ver. No sé qué decirte. Basta, ¿ok? ¿Cómo que basta? Me tienes lástima. No, Melissa. No es eso. Lo veo en tu cara. Lo veo en la cara de todos.
Melissa... Y más en la de papá. No sé qué hago aquí. Me voy. Melissa... ¿No lo ves? Tu vida es tan distinta. Nunca me entenderías. Jehová te puede ayudar a arreglarlo. También fui idealista, pero ahora... ...soy más realista.
¿Alan? ¿Tú por aquí? No, ¿no te mudaste? Bueno, fui donde mis padres a ayudarlos un par de semanas. ¿Por qué? he... No, por nada. ¿En qué equipo trabajas? Acabados. Suena interesante. Yo tampoco sé qué es. ¿Y tú? En electricidad. Ah, sí. Ya veo. Con cables. Sí. Cuánto me alegra verte otra vez. A mí también me alegra. Creo que tengo que seguir trabajando. Claro, yo también. Seguir con los cables. Te veo luego. Está bien. Chao. Chao, Alan.
Oye, voy con un par de amigos al cine esta tarde. ¿Quieres venir? ¿Sí? Sí. ¿Sí? Qué bien. Pues, esta tarde. Ok. Como a las 7. Muy bien. Bien. Me parece muy bien. Nos vemos luego. Bueno. Hasta luego.... Hasta luego. Alan, ahora puedes besar a mi hija, tu esposa. Amigos, me complace presentarles al matrimonio de Alan y Laura Solís.
¿Te vas? ¿Te importa? No. La verdad es que no. Solo vengo a buscar unos papeles. Vendré tarde. Como siempre. Bueno. Así me libro de tener que escucharte. ¿Ah, sí? ¿Y yo qué? Te libras de mí. Yo no quiero eso. Sabes lo que quiero. ¿Ya vas a empezar otra vez? ¿Para qué? Porque nunca estás en casa.
No pasas tiempo con tu familia. Eres el ser más egoísta que conozco. ¿Sí? ¿Y tú? ¿Qué pasó con la Melissa que siempre me apoyaba? ¿Y tus promesas de progresar y bautizarte? ¿Crees que ando por ahí sin hacer nada? Trabajo para pagar todo esto. ¿No lo ves? Ahí está. Lo único que haces bien. Dar excusas. ¿Y aún preguntas por qué nunca estoy? Se acabó la conversación. No es lo único que se acabó. ¿Ah, no? Ya verás. Bien. Por mí, haz lo que quieras.
Elsa... Elsa. ¿Cómo está Melissa? Hace mucho que no la veo. La verdad es que yo tampoco la veo mucho. ¿Pero está bien? Está pasando por una mala racha con Daniel. ¿Todavía? Cuánto lamento que no lo hayan arreglado. Gracias... Gracias. ¡Laura! ¿Era Elsa la que hablaba contigo? Sí. Quería preguntarle por Melissa. Le pregunté. Y no le va bien. Los ancianos han tratado de ayudarlos. Pero a ellos les toca seguir los consejos de la Biblia. Ajá. Sí.
Cuando hablé con Melissa me contó que cada vez que intentan conversar terminan discutiendo. Es imposible estar de acuerdo en todo. Pero lo importante es seguir tratándose con bondad. Ojalá encuentren la salida. Siempre hay una salida si no somos egoístas. Es que todos los matrimonios pasan por momentos difíciles. Pero si seguimos el ejemplo de bondad y amor de Jehová podemos superar los problemas. Me pregunto si Melissa todavía cree en eso.
¿Melissa? ¡Lucas! ¡Sí! ¿Cómo estás? Muy bien, gracias. ¡Cuánto tiempo sin verte! Sí, pero tú te ves súper bien. Gracias. ¿Y Walter? Gracias. Imagino que ya no trabajas en la cafetería. ¿Todavía lo recuerdas? Tengo memoria fotográfica cuando se trata de café. Hace un poco de calor. ¿Quieres que vayamos afuera un rato? Sí, vamos. Aquí es más tranquilo. Aquella esquina se ve bien.
¿Qué te parece? Súper. Mucho mejor, ¿verdad? ¡Qué vista! Impresionante. ¿Y a qué te dedicas, Lucas? Consejero matrimonial.
¿Eres psicólogo? Algo parecido. En particular, ayudo a parejas con problemas matrimoniales. ¿Así que estás casado? Bueno, divorciado. Pero ¿no es un poquito contradictorio? ¿Contradictorio? No, aunque lo parezca. No creo que las parejas estén obligadas a seguir juntas, así que las ayudo con sus problemas. A veces lo mejor es seguir juntos, pero en ocasiones es mejor separarse.
¿Y tú? ¿Estás casada? Perdona, es mi curiosidad profesional. La verdad, decidí venir para olvidar mis problemas. Me parece bien. Y dime, ¿te casaste con alguien de la escuela? ¿Lo conozco? No, estábamos en la misma congregación. Ah, sí, ¿y tú eras testigo de Jehová? Sí. ¿Todavía? Claro. Ya. Melisa, oye, permíteme darte un consejo. Claro, no conozco bien tu situación, pero he visto a muchos matrimonios infelices.
Se casan por impulso y cuando pasa el tiempo ven que no tienen nada en común. Pero en vez de reconocerlo y rehacer su vida, tratan de soportarlo, aparentar que todo va bien. Se van distanciando y al final se convierten en extraños. No sigas. ¿No tengo razón? La Biblia dice que lo que Dios ha unido no... ¿No lo separa en ningún nombre? Sí, lo dice. ¿Pero crees que un libro escrito hace dos mil años te puede ayudar a tener un matrimonio feliz? ¿Por qué no escuchas a tu corazón? Si le haces caso, verás que aún no has encontrado tu alma gemela.
No creo en almas gemelas, Lucas. ¿De veras? Entonces, ¿a qué viniste hoy? Mira, aquí tienes mi tarjeta. Para cuando quieras ayuda. Anda. Nos vemos.
Hola, cariño. Hola. ¿Qué tal te fue hoy? Bien. ¿Sí? ¿Laura? ¿Estás bien? Sí. Es que me preocupa Melissa. ¿Qué pasó? Acabo de hablar con Elsa y me contó que Daniel se marchó otra vez. Qué pena. ¿Y llamaste a Melissa? Sí. Y le envié mensajes. Pero no contesta. ¿Y si vas a verla? La última vez que hablamos no nos fue muy bien. Qué triste. Voy a ver si encuentro algo que le pueda ayudar, ¿sí? Está bien.
Encontré este versículo que me hizo pensar en lo que me dijiste y en cómo ayudar a Melissa. Dice, un compañero verdadero ama en todo tiempo y es un hermano nacido para cuando haya angustia. ¿No crees que esa es la clase de amiga que necesita en estos momentos? Sí.
Sí, creo que sí. ¡Sorpresa! Laura, ¿qué haces aquí? Es que si no contestas mis llamadas, ¿qué más puedo hacer? Cambié de número. No he tenido tiempo de avisar a mis contactos. Está bien. ¿Puedo pasar? Sí, tengo unos minutos. Perfecto. ¿Y Cristina? La dejé con mis padres. Tengo una cita importante. Ah, ya. ¿Y esto? Mejor que no lo sepas. Cambias de número, papeles secretos. No eres la misma Melissa.
La otra Melissa tampoco tramitaría un divorcio. ¿Te vas a divorciar? Está en la fase inicial, pero... Melissa, eso no tiene sentido. ¿Te lo pidió Daniel? Mira, no tengo por qué soportar un matrimonio infeliz. ¿Y lo que dice Jehová? Claro, como tu esposo ama a Jehová. No significa que estemos siempre de acuerdo, pero la Biblia nos ayuda... No vengas con sermones, por favor. No lo entiendes.
No, no entiendo. Melissa, me preocupo por ti. No lo hagas. Laura, agradezco tu interés, pero no necesito tu ayuda. Me sé defender sola. Así que, si no te importa, me tengo que ir.
Melissa... ¿Papá? ¿Qué haces aquí? Quería verte. Te lo dijo mamá. Le pedí que no te lo dijera. No deberías haber venido. Ya voy tarde. Meli... Vamos a caminar.
Buena idea. Quizás al café. ¿Cuántas veces te lo he dicho? ¿Cómo quieres que te lo diga? ¿Quieres que me coma esa porquería? ¿Quieres que los clientes se coman eso? Pues entonces hazlo bien. Ahora vuelvo. ¿Estás bien? Solo estoy cansado. ¿Cansado? Se me pasará. Vamos, dime. ¿Va todo bien en casa? Sí. Perfecto. Vamos. ¿Por qué no me dices lo que pasa? ¿Para qué? Inténtalo. Nos vamos a divorciar.
¿Qué? Los testigos no se divorcian. Tú me lo dijiste. Pero es lo que ella quiere. Entiendo. ¿Y tú? ¿Qué es lo que quieres? Ya no sé lo que quiero. Paz. Un poco de paz en mi vida. Bueno, sabes que no soy un consejero matrimonial. Pero te conozco desde hace tiempo. Y he visto lo que pasa cuando... Te esfuerzas. Te esfuerzas. Y las cosas te salen bien.
¿Qué me quieres decir? Lo que quiero decir es... ¿No sería buena idea que te esforzaras más por salvar tu matrimonio? ¿No dicen eso en tus reuniones? ¿No está en la Biblia o algo así? ¿Lo dices en serio? ¿Ahora te importa lo que dice la Biblia? Tú mismo me dijiste que le diera prioridad al restaurante. Sí, te dije eso. Y quizá fue una equivocación. Como amigo, te digo que te veías más feliz cuando ibas a esas reuniones. Tengo razón. ¡No quiero seguir escuchando! ¡No, espera! ¡Sólo quiero ayudarte!
¿Recuerdas cuando veníamos a este parque? Ahora me parezco más pequeño. Tenías siete años la última vez que vinimos. Quisiera volver atrás en el tiempo. No he venido para decirte que yo tenía razón. Tampoco para juzgarte. Lo que quieres es que cambie de opinión. Cariño, ya no tienes siete años. Ahora tomas tus propias decisiones. Exacto. Mi decisión es ser feliz.
He cometido muchos errores, pero ahora quiero corregirlos. ¿Y sientes que el divorcio es lo que te ayudará? Sí. Sé que no te di el mejor ejemplo en sentido espiritual. No fui el cabeza de familia que debí ser. Y te pido perdón por eso. Papá, no tienes que decirme... No, Melisa. He estado orando mucho por tu madre, por mí, por ti. Estoy decidido a hacer las cosas bien. Empezando desde ya.
Creo que no te entiendo. ¿Qué quieres decir? Antes de que sigas con los planes del divorcio, déjame hacerte una pregunta. ¿Cómo llegaste a este punto? No lo sé. Creo que Daniel no era para mí. No, cariño. Tomaste una decisión. Elegiste a Daniel. ¿Pero tuviste en cuenta a Jehová en ese momento? Me parece que no. ¿Y ahora no eres feliz? Papá, no me lo repitas.
Hija, esto es lo que te quiero decir. Estás a punto de tomar otra gran decisión. ¿Y a quién no estás tomando en cuenta? Mi amor, la felicidad siempre se te irá de las manos si sigues dejando a Jehová fuera de tu vida. Es que no lo entiendes. Más de lo que te imaginas. Pues lo dudo. ¿Qué piensas cuando nos ves a tu madre y a mí? Que se aman mucho. ¿Mucho? Mucho. Pero nuestro matrimonio no es perfecto.
Ninguno lo es. Está compuesto por dos personas imperfectas. Pero, cariño, cuando los dos aman a Jehová, esas dos mitades imperfectas se unen y se convierten en una sola carne. ¿Pero por qué soy yo la que tiene que sacrificar? Porque hiciste un voto. Es que creo que ya no me ama. A lo mejor él se siente igual. Háblenlo. Confía en Jehová. ¿Sí viniste para que cambie de opinión? No, mi amor. Estoy aquí porque te quiero.
El amor es sufrido y bondadoso. No busca sus propios intereses. No se siente provocado. No lleva cuenta del daño. Todas las cosas las soporta. Todas las cree. Todas las espera. Todas las aguanta. ¿Daniel? Ya sé que no me quieres ver. Solo vine a llevarme las cosas. No te preocupes, ya me voy.
Quiero que hablemos de eso. ¡No! ¡Ya basta! Ya me cansé. El amor nunca falla. Daniel. ¡Melisa! ¿Por qué sigues con lo mismo? ¡Ya estoy harto! Por favor, solo quiero que hablemos. ¿Para repetirme todo lo que hago mal? ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? ¿Te acuerdas? No. Ya no. Fue un error. Tú misma lo dijiste.
Me equivoqué. ¿Qué es lo que quieres, Melisa? ¡Decídete ya! Me equivoqué al decir que el amor es un error y te pido perdón. ¡No te creo! ¿Quieres saber lo que yo lamento? No soy un buen padre. No soy un buen esposo. Y no me he bautizado. ¡Ahí tienes! ¡Tú ganas! Lo único que he sabido hacer bien es dar excusas. Así que ¿por qué no me dejas y ya? No quiero. ¿No oíste lo que te dije? No te voy a dejar. ¿Pero por qué quieres seguir conmigo? Porque quiero que vivas para siempre.
Alan, espera. ¿Qué pasa? ¡Melisa! ¿Ah, sí? Laura, Daniel y yo... ...decidimos no divorciarnos. Ahora me esfuerzo por seguir lo que dice la Biblia. No sé si algún día Daniel tomará en serio la verdad. Pero con la ayuda de Jehová... ...saldré adelante. Gracias por siempre creer en mí.
¡Qué maravilla! Vamos... Fuimos a despedirnos de Paul y Priscila antes de irnos. Estaban tan contentos por nosotros. Por fin, después de tantos años... ...nos habían invitado a ir a la escuela para evangelizadores del reino. Los Johnson me enseñaron que para encontrar el amor verdadero... ...hay que poner a Jehová y sus consejos en primer lugar. Ese amor lo aguanta todo. Y dura para siempre.
Al final, Priscila tenía razón. Ahora comienza un nuevo capítulo en mi vida.
