JW Broadcasting: Agosto de 2026 [1:02:42]


¡Bienvenidos a JW Broadcasting®!


En este programa vamos a hablar de la familia.


¿Qué significa familia para ti?


¿Cómo puedes estrechar la relación que tienes con tu familia?


En este programa, también descubriremos muchos tesoros del libro de Sofonías.


Por ejemplo, que Jehová quiere tener una relación muy estrecha con sus siervos.


También veremos otro video de la serie “La pizarra animada” en el que se nos mostrará cómo hacer que nuestras adoraciones en familia sean inolvidables.


Y el video musical nos mostrará que, aunque ya no podamos hacer tanto como hacíamos antes en el servicio a Jehová, para él seguimos siendo muy valiosos.


Hermanos, disfrutarán mucho de este programa de JW Broadcasting.


El tema de este mes es “Protejamos nuestra familia”.


Nos alegra mucho ver a familias que se llevan bien, que disfrutan de estar juntos.


Y nos emociona ver a padres y a hijos sirviendo juntos a Jehová.


Lamentablemente, la Biblia predijo que Satanás y sus demonios atacarían a las familias.


Inspirado por Dios, el apóstol Pablo dijo lo siguiente en 1 Timoteo 4:1: La Biblia deja claro que las enseñanzas de los demonios tienen el objetivo de destruir a las familias.


En el capítulo 3 de su segunda carta a Timoteo, Pablo explica que, en los últimos días, muchas personas serían desobedientes a los padres, desleales, no estarían dispuestas a llegar a ningún acuerdo y no tendrían cariño natural.


En este programa se nos ayudará a entender por qué es importante que nos esforcemos por mantener unida a nuestra familia.


Por eso, debemos estar decididos a: primero, demostrarle nuestro amor a Jehová y, segundo, luchar contra los intentos que hace Satanás por destruir a la familia, una institución que creó Jehová.


¿Por qué le interesa tanto a Satanás destruir a las familias?


Es porque la familia fue creada por Jehová.


Y a Satanás le encantaría dañar o incluso destruir cualquier cosa que venga de nuestro Dios, Jehová.


Hay razones de peso para rechazar las ideas de Satanás y para luchar por mantener la unidad en la familia.


Piénsenlo: Jehová trabajó muchísimo para crear un hogar adecuado en el que los humanos pudieran formar sus familias.


Veamos cómo fue que llegó a existir la familia.


Como sabemos, Jehová estuvo solo durante un tiempo, aunque no sabemos cuánto.


Sin embargo, el amor lo impulsó a compartir el regalo de la vida.


Primero creó a Jesús como un espíritu en el cielo y después hizo, por medio de él, a todas las otras criaturas.


Colosenses 1:16 dice: Jehová creó a Jesús como un ser espiritual probablemente miles de millones de años antes de que creara al primer ser humano.


El Padre usó a su Hijo primogénito para crear el resto de las cosas, todo lo que existió después.


Entre lo que creó, están millones de hijos espirituales, los ángeles.


Ellos son la familia celestial de Jehová, y cada uno cumple con su papel.


De hecho, el lazo que une a Jehová con su organización celestial es tan fuerte, tan permanente, como el vínculo matrimonial.


Y luego, usando su espíritu santo, Jehová hizo algo maravilloso: creó la materia, creó algo físico, que se puede ver y tocar.


Seguro que esto impresionó a los ángeles.


Los científicos han descubierto que la energía puede transformarse en materia.


Y Jehová puede transformar su energía en materia física a gran escala.


Con la ayuda de telescopios, los humanos han descubierto que el universo es inmenso.


Pero eso es solo una pequeña muestra de la energía inagotable e infinita que posee nuestro Dios, Jehová.


Además, la precisión con la que funciona el universo muestra que es un Dios de orden.


En el primer día creativo —que seguramente duró miles de años— él hizo que una luz difusa atravesara la atmósfera de la Tierra.


La Tierra estaba cubierta de agua y una espesa capa de vapor.


Luego, en el segundo día, hizo que estos dos elementos se separaran y creó entre ellos un espacio abierto.


En el tercer día, hizo que las aguas retrocedieran y que surgiera la tierra seca.


En el cuarto día, el Sol y la Luna empezaron a hacerse visibles desde la superficie de la Tierra.


En el quinto día, Dios creó animales marinos y aves con la capacidad de reproducirse según su género.


Finalmente, en el sexto día, Dios creó animales terrestres de todos los tamaños.


Ese día concluyó con la creación de la primera pareja humana, y así cumplió el propósito con el que comenzó a crear la Tierra.


El relato de Génesis, en el capítulo 1, versículo 27, dice: Y Génesis 1:31 dice: La obra Perspicacia explica que, Piensen en lo mucho que se esforzó Jehová por darle un hogar a la primera familia humana.


Para mostrarnos cuánto le importa la familia, Jehová se compara a sí mismo con un esposo y se refiere a su organización como su esposa.


Inspirado por Dios, Isaías dijo en el capítulo 54, versículo 5: Tenemos el maravilloso honor de formar parte de algo que Jehová mismo diseñó y que refleja cómo está organizada su familia celestial.


Efesios 3:14, 15 dice: La forma en que está organizada la familia nos ayuda a entender cómo es la familia celestial de Jehová.


Satanás odia a Jehová y todo lo que ha creado.


Y utiliza astutas trampas para debilitar esta institución sagrada.


Él hizo que algunos ángeles abandonaran la familia de Dios y, al ponerse bajo su control, se convirtieron en demonios.


La Atalaya de mayo de 2018 dice lo siguiente: “No pensemos que son […] un grupo desorganizado de maleantes.


Satanás ha creado una imitación del Reino de Dios, y se considera a sí mismo el rey.


Ha organizado a los demonios en gobiernos, les ha dado autoridad y los ha hecho gobernantes mundiales”.


Piensen en los ataques directos que lanzan contra las familias en estos tiempos tan críticos.


La homosexualidad, los divorcios sin base bíblica, las relaciones sexuales fuera del matrimonio y que la gente vea estas cosas como algo normal no son simples modas.


En realidad, son el resultado de enseñanzas de demonios.


Y no olvidemos el aborto, el abuso de menores o la falta de cariño; estas cosas y muchas más debilitan la institución familiar.


Satanás también ataca a las familias con cosas más sutiles.


Se aprovecha de nuestras imperfecciones y de nuestras emociones.


Por eso es tan importante que apliquemos los principios bíblicos, porque, si nos dejamos llevar por nuestras emociones imperfectas, caeremos en su trampa.


Leamos Santiago 3:14-16: Esa es la actitud que Satanás y sus demonios promueven.


Se aprovechan de nuestra tendencia imperfecta a reaccionar mal.


Además, este mundo puede robarnos tiempo valioso que podríamos pasar con nuestra familia.


Para los padres es un reto pasar tiempo con sus hijos.


Pero, padres, ustedes son el regalo más valioso que pueden hacerles a ellos.


Los matrimonios podrían estar tan concentrados en las cosas del día a día que llegaran a dejar de quererse sin darse cuenta.


Incluso uno de los dos podría llegar a imitar algunas conductas de este mundo y tratar cruelmente a su cónyuge o a sus hijos.


Pero ¿qué hay de ti y de mí?


¿Vamos a luchar para proteger a nuestras familias contra el espíritu que predomina en este mundo?


La organización de Jehová no nos abandona en esta lucha.


El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová nos ha dado muchísima información basada en la Biblia para que podamos defendernos de Satanás y sus demonios.


Somos parte de la familia de Dios, así que podemos ganar esta batalla.


Lo conseguiremos si confiamos en Jehová y ponemos en práctica lo que nos enseña en su Palabra.


Proverbios 3:5-7 dice: Para proteger a nuestra familia, debemos escuchar lo que Jehová nos dice y actuar en consecuencia.


En Isaías 30:21, él nos dice: ¿Vieron que Jehová nos dice dos cosas?


La primera es: “Este es el camino”; y la segunda es: “Anda en él”.


No basta con saber cuál es el camino; también debemos andar en él, es decir, aplicar sus principios y leyes.


Pero quizá te preguntes: “Yo no tengo mi propia familia.


¿Qué pasa conmigo?”.


En realidad, tú también eres parte de una familia.


¿En qué sentido?


El relato de Rut y Noemí nos enseña lo que de verdad significa ser familia.


Rut podría haber llegado a la conclusión de que su familia estaba en Moab —su madre y otros familiares— y que ellos la podrían cuidar, porque se había quedado viuda.


Pero Rut “siguió viviendo con su suegra”.


¿Acaso Rut y Noemí no eran una familia real?


Algunos piensan que, para que una familia sea real, debe haber esposo, esposa, hijo, hija, tíos, abuelos, etc.


Creen que una familia es eso.


Pero el ejemplo de Rut y Noemí nos enseña que los siervos de Jehová nos preocupamos unos por otros y podemos darles incluso a las familias más pequeñas el cariño, el amor y el cuidado que necesitan.


Y tú, ¿valoras la familia espiritual que tienes?


Jesús les recordó a sus seguidores que la congregación cristiana es como una familia para quienes no tienen una familia literal.


En Marcos 10:29, 30, Jesús les dijo: Todos nosotros formamos parte de la familia de Jehová, por eso nos llamamos entre nosotros hermano y hermana.


Y queremos ser leales a nuestra familia espiritual, igual que Jesús.


Lo que dijo en Marcos 3:35 nos enseña a quién considera él su familia: Ayudemos a que esta familia se mantenga unida.


Como dice Efesios 5:1, 2, imitemos a nuestro Padre “como hijos amados” y sigamos “el camino del amor”.


Somos parte de una congregación, así que debemos esforzarnos por tratarnos como familia.


En estos últimos días, prestemos “más atención de la acostumbrada” a lo que nos enseña la Biblia para que no nos dominen ni las costumbres ni el espíritu de este malvado sistema.


Tengamos cuidado.


No hagamos grupos cerrados de amigos; eso es lo que hace el mundo, y no permiten que nadie más entre en ellos.


Tampoco guardemos resentimiento contra los hermanos, quizás porque nos hayan ofendido.


Al fin y al cabo, es fácil que haya malentendidos, porque somos humanos imperfectos.


Pero, cuando nos esforzamos por superar esos obstáculos, protegemos el espíritu de familia que reina en la organización de Jehová, algo que a Satanás le encantaría destruir.


Muy pronto, Satanás, sus demonios y este mundo ya no estarán, y desaparecerá todo lo que amenaza a las familias.


Además, desde ahora se nos está preparando para formar parte de la familia de Jehová, una familia universal.


El libro titulado El “propósito eterno” de Dios va triunfando ahora para bien del hombre dice algo muy interesante.


Les leo: Deseamos que todos logremos alcanzar esa meta protegiendo a nuestras familias desde ahora.


La adoración en familia es una buena forma de estrechar nuestra relación con Jehová y con nuestra familia.


¿Pero qué podemos hacer para que toda la familia la espere con ansias?


Fíjense en estas sugerencias.


Tenemos muchas cosas que hacer y tan poco tiempo… Además, hay tantas distracciones...


¡Un momento!


¡Es la noche de adoración en familia!


Pero ¿cómo suele ser esa noche?


¿Cómo puede ser tu adoración en familia divertida y a la vez instructiva?


Hay que hacer buenos planes, y eso puede ser un desafío porque cada miembro de la familia tiene diferentes necesidades.


Así que pregúntate: “¿Qué necesita mi familia?


¿Necesitan resistir la presión de grupo?


¿O aprender a concentrarse mejor?


¿O una ayudita en la predicación?”.


El tiempo de concentración de los hijos varía.


Quizás sea mejor estudiar menos tiempo una semana pensando en los pequeños y más tiempo en la siguiente pensando en los mayores.


También ten en cuenta qué es lo que les gusta hacer.


Piensa en cómo puedes usar eso para enseñarles principios bíblicos.


Tal vez creas que eso es muy difícil.


¿Pero qué puede ayudarte?


Proverbios 15:22 dice: Vamos a escuchar algunos consejos de hermanos que tienen muy buenos recuerdos de su adoración en familia.


Nuestro papá solía llevarnos a contemplar las estrellas.


Nos decía: “Estas son las mismas constelaciones que veía Job”.


Estudiábamos sobre el universo, pero no nos centrábamos en responder el qué o el dónde, sino el porqué.


Es como si Jehová me estuviera diciendo: “Este soy yo”.


Era imposible no sentirse atraída por él.


Incluso ahora, cuando oro, siento como si estuviera cruzando el imponente universo para inclinarme delante del trono de Jehová.


Aprendí lo impresionante que es el milagro de la oración.


Cuando era más jovencito, a veces me daba vergüenza hablar sobre ciertos temas.


Mis padres empezaron a apartar tiempo para conversar durante la adoración en familia, y esto me ayudó muchísimo porque estaba en un ambiente relajado en el que podía expresar lo que pensaba.


La adoración en familia es un desafío.


Mi esposo no es Testigo, así que yo me encargo de enseñar a los niños sobre Jehová y de la adoración en familia.


Mis hijos tienen diferentes edades y grados de madurez, y cada uno aprende a su manera.


Por eso tengo que pensar en temas que sean interesantes y atractivos para que se diviertan a la vez que aprenden.


Vemos los videos de la serie “Las buenas noticias según Jesús” en la adoración en familia.


Esto ha tenido un gran impacto en nosotros, sobre todo en mi hija, Mikayla, que tiene 13 años.


Cuando estamos viendo algún video de la serie, me gusta de vez en cuando detenerlo, pausarlo, y preguntarle: “Mikayla, ¿viste algo que quisieras poner en práctica o que pudiera ayudarnos en el ministerio?”.


Esta serie de videos ha ayudado muchísimo a mi hijo, Zion.


Es increíble.


Estábamos viendo el video, lo paramos, y él estaba como: “Mamá, ¡es que Jehová es lo máximo!


De verdad quiere que aprenda de Jesús.


Y yo quiero conocer mejor a Jesús, quiero ser su amigo.


Ahora, en mi estudio personal, voy a estudiar la vida de Jesús en serio”.


Y eso te lo dice un niño al que no le gusta ni leer ni escribir.


Y es que verlo tan emocionado, tan motivado, con tantas ganas de estudiar para conocer mejor a Jesús… fue genial.


Me hizo sentir muy feliz.


Mis padres hacían que la adoración en familia fuera divertida, y eso me ayudó a sentirme más cerca de Jehová.


Por ejemplo, hacíamos juegos para practicar cómo reaccionar en situaciones difíciles y dar un buen testimonio.


Yo también sugería temas para la adoración en familia y así aportaba mi granito de arena; eso me hacía sentir muy bien.


No queremos limitarnos solamente a ver los videos.


Queremos sacarles el máximo provecho, aprender de ellos, y buscar lecciones que podamos poner en práctica en nuestro día a día.


Así demostramos que valoramos toda esa información.


No se trata solo de ver videos, sino de aprender y aplicar.


Solíamos reírnos muchísimo durante la adoración en familia.


Y decíamos: “Siempre vamos a recordar lo bien que nos la pasamos todos juntos”.


¡Guau!


¡Qué ideas tan buenas!


No pienses que tienes que hacer una superproducción todas las semanas.


No te compliques demasiado.


Ten en cuenta las necesidades espirituales de cada miembro de tu familia.


Usa lo que más les gusta para enseñarles principios de la Biblia e intenta que sea divertido.


Así, la adoración en familia tocará sus corazones, los acercará a Jehová y les enseñará lecciones que nunca olvidarán.


¿Vieron alguna sugerencia que pueda mejorar su adoración en familia?


No tengan ninguna duda de que Jehová valora muchísimo todo lo que están haciendo por acercarse más a él en familia.


Ahora bien, servir o no a Jehová es una decisión que debe tomar cada uno.


Veamos cómo tres jóvenes lograron tener una relación estrecha y personal con Jehová.


Siempre he sido muy tímida y me cuesta hablar con la gente.


Cuando empecé a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová, mis amigos se sorprendieron mucho.


De jovencita, quería ser publicadora, pero los ancianos me dijeron que no, que no podía.


Aquello me molestó muchísimo.


Entonces corté mi relación con Jehová.


Y no me acerqué a él durante casi cinco años.


Cuando estás tan amargado, no eres una persona con la que la gente quiera estar.


No tenía ganas de ir a las reuniones o a las asambleas… No tenía amigos ahí.


Por eso me estanqué espiritualmente; no estaba progresando.


Cuando ya llevaba un tiempo estudiando la Biblia, se me presentó la oportunidad de estudiar en el extranjero.


Mi familia trató de convencerme de aprovechar esa oportunidad.


Ellos me animaron a que me fuera y me dijeron que debía recibir una mejor educación.


También me dijeron que me arrepentiría más adelante si no lo hacía.


Me sentí confundido y, debido a eso, dejé de progresar en sentido espiritual.


Lo que menciona Salmo 103:11 me hizo pensar mucho y me ayudó a ver a Jehová de otra forma.


Cuando entendí que Jehová es un Padre cariñoso, compasivo y que cuida de los suyos, me sentí segura y amada.


Siempre quise tener un papá con el que pudiera contar, con el que pudiera desahogarme cuando tuviera algún problema.


Cuando leí Isaías 48:17, me di cuenta de que Jehová era ese Padre que yo necesitaba.


Recuerdo una vez que llegué muy triste de la escuela; me sentía muy sola.


Entonces abrí la aplicación JW Library® en mi teléfono y vi que había un video nuevo de “La pizarra animada”.


Era el video Borra la tristeza.


Y, cuando lo vi, sentí que era para mí.


Me ayudó mucho en ese momento.


Sentí que Jehová entendía lo que yo estaba pasando y que es como un papá que está siempre listo para ayudarnos, para darnos lo que necesitamos en el momento en que lo necesitamos.


Leí la historia de José en el libro de Génesis.


En el capítulo 39, versículo 2, dice: A José no le fue bien por haber ido a una escuela de prestigio; le fue bien por haberse mantenido leal a Jehová, por haber mantenido su fe fuerte.


Eso me enseñó que, en vez de centrarme en obtener educación adicional, debía centrarme en fortalecer mi relación con Jehová.


Después de meditar en ese relato, decidí no irme al extranjero a estudiar.


En vez de eso, aprendí un oficio.


Ahora soy mecánico.


Después de cinco años, le oré a Jehová.


Claro, yo escuchaba las oraciones de otros en las reuniones o en mi curso de la Biblia, pero esta era la primera vez que yo quería orarle, y fue un momento muy emotivo para mí.


Al leer en el salmo sobre el amor leal de Jehová, decidí que yo también quería experimentarlo; quería sentirlo en carne propia.


Volví a hablar con los mismos ancianos, pero primero le oré a Jehová para que me ayudara a verlos como él los ve.


Me hice publicadora y comencé a esforzarme para conseguir mi meta: bautizarme y ser testigo de Jehová.


Empecé a leer la Biblia más seguido y también comencé a asistir más regularmente a las reuniones.


Eso me ayudó a tomar la decisión de bautizarme y esforzarme por conseguir esa meta.


Ahora tengo muchos amigos y siento que este es mi lugar.


Ya no me siento sola como antes.


Me acerqué más a Jehová, me dediqué a él y me bauticé.


Y seis meses después me hice precursor regular.


Es cierto que no cursé estudios adicionales y que tampoco tengo un trabajo que vaya a hacerme rico, pero sé que Jehová va a protegerme sin importar lo difícil que sea la situación a la que me enfrente.


Siento el amor de los hermanos y las hermanas de mi congregación, de mis compañeros precursores y, claro, también de los hermanos que trabajan conmigo en Betel.


Me esfuerzo mucho por imitar la compasión de Jehová, y eso hace que los hermanos se acerquen más a mí.


Quiero mucho a mis hermanos y hermanas, y la verdad es que siento una felicidad incomparable.


Sarah, Abenezer y Sophie se aseguraron de que lo que dice la Biblia es verdad, y así fortalecieron su fe.


Los tres meditaron en las cualidades de Jehová y llegaron a verlo como un padre.


¿Sientes que a veces en tu familia no hay paz y se llevan mal?


Pues el hermano Gary Breaux nos explicará cómo cultivar la paz aunque nos parezca muy difícil.


Hoy voy a hablarles de lo que se puede hacer cuando parece imposible que haya paz en la familia.


El comentario de La Atalaya habla precisamente de esto.


Y reconoce que no siempre va a ser fácil conservar la paz entre los hermanos cuando surge algún problema, en particular si con quien hemos tenido ese problema también es parte de nuestra familia.


¿Verdad que eso lo hace más difícil?


En la familia, puede haber varias razones por las que surgen estos problemas, sobre todo entre hermanos carnales.


Algunas de ellas pueden ser el cuidado de los padres, por ejemplo, o puede ser que uno de ellos sienta envidia porque cree que su hermano es el hijo preferido, o tal vez discutan por la herencia.


Así que, si tu familia está pasando ahora mismo por este tipo de problemas, el ejemplo de Jacob podría serte de mucha ayuda.


Según Génesis 47:9, Jacob le dijo al faraón lo siguiente: “Llevo 130 años yendo y viniendo”.


Pero noten: “Han sido años muy difíciles”.


Nada más pensemos en algunos de los problemones que tenía el pobre Jacob en casa y con su familia.


La rivalidad entre él y su hermano Esaú incluso empezó antes de que nacieran.


Después tuvo que huir de su casa.


Si no se iba, ¡corría el riesgo de que Esaú lo matara!


Y luego sus cuñados le tuvieron envidia por lo bien que le iba, según Génesis 31:1.


Más adelante, como dicen los capítulos 32 y 33 de Génesis, tuvo que hacer las paces con Esaú.


Y eso no fue para nada fácil.


Y, por si fuera poco, en su casa tampoco había paz porque 10 de sus hijos odiaban tanto a José que lo querían matar.


Sin duda, estos problemas que Jacob tenía en su casa eran agotadores.


Ahora bien, ¿qué podemos hacer si estamos en una situación similar y nos parece imposible que haya paz en nuestra casa?


Bueno, vamos a ver de qué forma Jacob trató a su hermano Esaú y extraeremos seis lecciones o ideas con las que podemos quedarnos.


Pero antes, un pequeño consejo: evitemos caer en la tentación de pensar que nosotros somos Jacob y que nuestro familiar es Esaú.


En vez de eso, centrémonos en qué lecciones podemos aplicar.


Lección 1: Para que se calmen los ánimos, puede que tenga que pasar tiempo.


Por ejemplo, tuvieron que pasar 20 años para que Esaú se calmara y estuviera dispuesto a arreglar las cosas.


Puede que uno esté listo para hacer las paces, pero puede que la otra persona no lo esté.


Y es que, para que se recupere la paz, no se puede obligar a nadie.


Tiene que nacer del corazón de ambas partes.


Si tienes un conflicto con un familiar que también es Testigo, es como si tuvieras una deuda con él.


Cuando tenemos una deuda, a veces es posible pagarla de una sola vez.


Pero normalmente vamos reduciendo esa deuda con pequeños pagos que hacemos de forma regular.


Pues resolver un conflicto con alguien es algo muy parecido.


Dar pequeños pasos, pero regulares, hará que, con el tiempo, recuperemos la confianza de la persona.


Lección 2.


En esos 20 años, Jacob se centró en hacer la voluntad de Jehová.


Como sabemos, él tuvo muchos hijos.


Así, colaboró para que Jehová cumpliera la promesa de convertirlo en “una nación grande”.


¿Y qué tenemos que hacer nosotros?


Lo mismo: centrarnos en hacer la voluntad de Jehová.


Si lo hacemos así, el tiempo se nos va a pasar mucho más rápido.


Lección 3: Para restablecer la paz, busquemos la guía de Jehová.


Jacob esperó hasta que Jehová le dijo claramente que había llegado el momento de hacer las paces.


En Génesis 31:3, Jehová le dijo a Jacob que regresara a la tierra de sus padres y adonde estaban sus parientes.


¡Ah!


Y uno de sus parientes era Esaú.


Pero Jacob tenía miedo de encontrarse con Esaú, y por eso le oró a Jehová y le contó cómo se sentía.


Entonces, al momento debido, Jacob tomó la iniciativa para verse con Esaú.


Leemos ese relato en Génesis, capítulo 32, y leeremos desde el versículo 3: “Entonces Jacob le envió mensajeros a su hermano Esaú, que estaba en la tierra de Seír, el territorio de Edom.


Y les dio esta orden: ‘Díganle esto a mi señor Esaú: “Tu siervo Jacob ha dicho: ‘He estado viviendo con Labán todo este tiempo y he conseguido toros, burros y ovejas, así como siervos y siervas.


Te envío este mensaje, mi señor, para darte la noticia y así ganarme tu favor’”’”.


Como vemos, Jacob le envía un mensaje a Esaú para decirle que quería encontrarse con él.


De igual manera, busquemos la guía de Jehová para saber cuándo es el mejor momento para hacer las paces.


Lección 4: Mostremos respeto al familiar que se siente ofendido y no hablemos mal de él a los demás.


Jacob no influyó en el resto de su familia para que vieran a Esaú como el malo de la película.


Como acabamos de leer, Jacob se refirió a su hermano como “mi señor” y a sí mismo como “tu siervo”.


Y lo cierto es que Jacob le mostraba verdadero respeto a Esaú; hasta los que vivían con él lo notaban.


El relato dice que, cuando todos los miembros de su familia se acercaron a Esaú, “se inclinaron” delante de él.


¿Qué aprendemos?


Que, si tenemos un problema con algún miembro de nuestra familia, no debemos hablar mal de él a otros.


Más bien, fijémonos en lo positivo, en sus buenas cualidades.


Lección 5: Dejemos atrás el pasado y centrémonos en arreglar las cosas.


¿De qué manera puso esto en práctica Jacob?


Bueno, como leímos, Jacob le envió regalos a Esaú para calmarlo y para confirmarle que venía en son de paz.


Imagínense la sorpresa de Esaú al recibir todos esos regalos.


Además, Jacob se humilló.


El relato dice que “se inclinó […] siete veces” delante de Esaú.


Y eso a pesar del dolor que probablemente sentía en la cadera.


De igual manera, para nosotros puede ser doloroso humillarnos delante de quien hemos ofendido.


Y notemos algo: Jacob no volvió a sacar el tema.


Él no le preguntó a Esaú: “¿Todavía estás enojado conmigo?”.


No, él no hizo eso, no quiso meter el dedo en la llaga.


Él dejó que la conversación se desarrollara de forma natural.


Y, por último, la lección 6: no esperemos una disculpa.


En ninguna parte de la Biblia se dice que Esaú pidiera perdón.


Así que, en vez de esperar o exigir una disculpa, confórmate con que ya hay comunicación y quédate contento con eso.


¿Y cómo le fue a Jacob?


Veamos en qué acabó todo en Génesis 33:4.


Dice: “Pero Esaú fue corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó, y los dos se echaron a llorar”.


Una pelea de 20 años olvidada en un instante.


¡Qué bueno es hacer las paces con un familiar!


Más adelante, ambos hermanos estaban presentes en el entierro de su papá, lo cual indica que se habían reconciliado hasta cierto grado.


Pero hay un proverbio que dice que tal vez esto no funcione a la primera.


Está en Proverbios 18:19: “Un hermano ofendido es más inaccesible que una ciudad fortificada, y hay pleitos que son como las barras de una fortaleza”.


Así que puede ser que, cuando un familiar siente que le hemos hecho daño a propósito, tal vez no haya nada que podamos hacer para arreglar las cosas por el momento.


Pero recordemos: hasta las barras de hierro de una fortaleza se oxidan y desgastan con el paso del tiempo.


Por lo tanto, no te rindas.


Una disculpa sincera podría ser todo lo que hace falta para arreglar las cosas.


Si a pesar de tus esfuerzos no consigues restablecer la paz, quizás te sientas como un fracasado.


Pero lo que sería un fracaso es no aplicar lo que dice Romanos 12:18.


Dice: “Si es posible, hasta donde dependa de ustedes, vivan en paz con todos”.


Así que, si un miembro de nuestra familia que también es Testigo rechaza nuestro amor, nuestro esfuerzo sincero por vivir en paz, es su decisión.


Es algo con lo que él tendrá que cargar.


La realidad es que la relación con nuestros familiares se puede dañar.


Si ahora mismo te está pasando algo parecido con un familiar que es Testigo, recuerda el ejemplo de Jacob que acabamos de analizar.


Siempre deja las puertas abiertas para la reconciliación; nunca le cierres la puerta a esa persona.


Es posible que, con el paso del tiempo, tu situación tenga el mismo desenlace que la de Jacob y Esaú.


Si somos humildes como Jacob, nos centramos en lo positivo y buscamos la ayuda de Jehová, hasta la peor situación familiar puede mejorar.


Al pasar por momentos difíciles, podríamos dudar de que Jehová vea los esfuerzos que hacemos por ser fieles.


Sofonías vivió en una época en la que muchos no servían a Jehová.


Por eso hay ideas que nos pueden animar en el libro que lleva su nombre.


Papá, ya busqué información sobre Sofonías para la adoración en familia.


¡Genial!


¿Me cuentas algo de lo que has aprendido?


Claro.


En aquella época muchos israelitas habían dejado de servir a Jehová.


Los reyes Manasés y Amón habían sido una mala influencia.


Y, aunque Josías era un buen rey, los líderes todavía eran corruptos; explotaban a la gente, adoraban dioses falsos… Y el pueblo en general desobedecía a Jehová, aunque él deseaba que fueran sus amigos.


Debió ser una época muy difícil para los que amaban a Jehová, como Josías y Sofonías.


¿Crees que Sofonías se preguntó alguna vez si Jehová se daba cuenta de todo lo que hacía por servirle o si sencillamente pasaba desapercibido en medio de tanta maldad?


Sí, puede ser.


Pero Jehová lo utilizó como profeta; eso quiere decir que tenía su aprobación.


Buen punto.


Imagínate que Jehová te hablara; eso despejaría cualquier duda.


Pues sí.


Jehová se fijaba en personas como Sofonías.


Le importaban.


Ajá, de hecho, ¿qué les dice Jehová a estas personas en Sofonías 2:3?


Ahora pensemos en esas palabras.


¿Qué significarán?


Es un buen momento para que usemos la Guía de estudio.


¡Buena idea!


Hay un montón de artículos.


¿Hay alguno que te llame la atención?


Sí, esta Atalaya del 2001.


Dice que “‘buscar a Jehová’ [...] significa forjar y conservar una estrecha relación personal con él [...].


Llegar a conocer su modo de pensar y de sentir”.


¡Qué interesante!


Así que buscar a Jehová tiene que ver con ser sus amigos.


Exacto.


Y mira qué consejo tan bueno he encontrado en “Ideas para estudiar” de La Atalaya.


Dice: ¡Qué buen punto!


Entonces, ¿qué nos enseña ese versículo sobre Jehová?


¿Tú qué crees?


Bueno, Jehová les estaba hablando a personas que ya eran mansas, que estaban intentando conocerlo.


Y aun así les dice “búsquenme”.


Jehová quería que estrecharan más su amistad con él.


Así que no se trata solo de llenar la mente de datos.


Eso es.


Hace falta algo más.


Lo que Jehová desea es que estemos muy cerca de él.


Exacto.


Jehová quería que ellos sobrevivieran al día de juicio que se acercaba.


Y para eso necesitaban algo más que conocimiento.


Tenían que esforzarse por tener una buena amistad con él.


Pues sí.


Pero hay otro punto importante en el versículo 12 del capítulo 3.


Ahí Jehová dice que permitiría que los humildes y modestos se refugiaran en él y así poder sobrevivir al día de juicio.


Lee lo que dice Jehová en el versículo 17.


¿Qué significa?


Vamos a ver lo que dice la nota.


Las notas son muy útiles.


Es verdad.


Ahí dice “tranquilo”, “en paz”, “satisfecho”.


¿En qué te hace pensar?


Pues en cuando alguien hace algo tan bueno o inesperado que te deja sin palabras.


¿Es que Jehová se queda sin palabras?


Bueno, Jehová nunca se queda sin palabras; él siempre sabe qué decir.


Pero esta expresión muestra lo profundos que son sus sentimientos.


A veces una emoción es tan profunda que no podemos explicarla con palabras.


Así que este versículo parece indicar que es así como Jehová se siente cuando nos acercamos a él.


Cuando somos fieles a Jehová, cuando lo buscamos, lo hacemos tan feliz que es como si se quedara sin palabras.


¡Guau!


¿Sabes?


Investigando descubrí que este es el único lugar en la Biblia donde Jehová dice esto de sí mismo.


Así que Sofonías oyó algo totalmente nuevo.


¿Cómo se sentiría?


¿Y si se lo preguntas en el nuevo mundo?


¡Buena idea!


Pero veamos cómo podemos aplicar lo que hemos aprendido en nuestra vida.


Yo no sé tú, pero a veces en el trabajo me siento como Sofonías, en medio del mundo de Satanás.


Me siento como si fuera invisible, pero sé que Jehová me ve.


Jehová ve mi fidelidad y él también ve la tuya.


En mi caso, el problema son los pensamientos negativos.


Esa voz que me dice que Jehová no está contento conmigo y que, haga lo que haga, no es suficiente.


Y que, aunque tenga su aprobación, no soy lo suficientemente bueno.


Gracias por contármelo.


Siento mucho que te sientas así.


Pero ¿sabes qué?


A veces yo también me siento igual.


Pero esas cosas negativas que pensamos no son ciertas.


Por eso la Palabra de Dios es tan poderosa, porque nos dice cuál es la verdad, nos dice lo que realmente piensa Jehová, lo que de verdad siente por nosotros.


Sí, y él no miente.


Por eso, cuando nos dice lo que siente, tenemos que creerle.


¡Tienes razón!


Jehová valora los esfuerzos que hacemos por acercarnos a él.


Le importamos tanto que se queda “en silencio debido a su amor”.


Pues voy a hacer una nota en este texto para que la próxima vez que me sienta invisible o que tenga pensamientos negativos pueda recordar qué siente Jehová por mí.


Y no solo está contento contigo; es que, además, le haces muy feliz.


Imagínate la confianza que le dieron a Sofonías estas palabras.


Nosotros podemos tener la misma confianza.


OK.


Un repaso.


Hemos utilizado la Guía de estudio, las notas…, y hemos profundizado en cómo es Jehová.


Perfecto.


Pero todavía nos queda mucho que investigar.


Por ejemplo, las profecías sobre las naciones vecinas como Asiria, ¿qué nos enseñan?


Ah, y hay otra frase sobre Jehová que solo aparece en este libro.


¿Lo estudiamos ahora?


¡Genial!


¿Por qué no buscamos dónde aparece esta frase?


Si al leer la Biblia usamos las herramientas de estudio, podremos conocer mucho mejor la personalidad de Jehová.


Puede que tú o alguien de tu familia se sienta como Sofonías.


Si es así, buscar perlas como estas les ayudará mucho.


Jehová sabe lo mucho que nos duele cuando muere alguien a quien queremos.


Veamos cómo algunos jóvenes recibieron consuelo al acercarse a Jehová.


Me sentí muy confundido, muy enojado, tenía muchas preguntas.


Y me preguntaba: “¿Por qué a mí?


¿Qué hicimos para merecer esto?”.


Era fácil sentirse enojado, decepcionado, muy abrumado, con un poco de ansiedad e impotente a veces.


Primero perdí a mi tía y luego, al poco tiempo, murió mi abuela y también mi prima.


Fue muy triste.


Era una cosa tras otra, una tras otra, y la verdad no manejé muy bien lo que sentía.


Cuando yo tenía 16 años, mi papá fue a la India y allá se enfermó.


Después mi mamá, mis dos hermanos y yo recibimos una llamada y nos dijeron que había fallecido.


Esa noticia fue algo totalmente inesperado porque papá estaba muy bien de salud.


Toda la familia estaba en shock.


Y tenía a mis dos hermanos menores que ahora esperaban que yo, como el hermano mayor, me encargara de todo y los ayudara con esta nueva realidad.


Bueno, siempre he creído en Jehová y nunca dudé de que esta es la verdad.


Pero sentía que Jehová nos había abandonado a mi familia y a mí.


Sentirme así no estaba bien, y por eso me sentía culpable.


Y, en lugar de luchar contra eso, enterré mis emociones.


Trataba de fingir que todo estaba bien, pero, en cuanto estaba sola, yo rompía a llorar.


La congregación nos apoyó muchísimo.


Todos los hermanos y hermanas se convirtieron en nuestra familia.


Romanos 12:15 dice: “Alégrense con los que se alegran; lloren con los que lloran”.


Si queremos que los demás nos ayuden, tenemos que abrirnos, contarles cómo nos sentimos.


Un hermano de otra congregación que era amigo de mi papá había perdido a su esposa años atrás, y por eso entendía por lo que yo estaba pasando.


Me sugirió tres cosas.


La primera era orar.


La oración fue mi salvavidas.


Podía hablar con Jehová siempre que quisiera, desahogarme con él.


Y él siempre me escuchaba.


La segunda era meditar.


Meditar en cosas como la resurrección, la verdad sobre la muerte y todo lo que Jehová nos promete.


La tercera era usar la imaginación.


Y me sugirió pensar en cómo será cuando vea de nuevo a mi papá.


¿Qué le diré?


¿Cómo reaccionará él?


¿Cómo reaccionaré yo?


¿Nos vamos a reír?


¿O vamos a llorar de felicidad?


Me dijo: “Imagínatelo”.


Además del gran apoyo de los hermanos, también nos ayudó nuestra rutina.


Nunca dejamos de ir a las reuniones, predicar y tener nuestra adoración en familia.


Hacer esto me ayudó a saber cómo manejar mis emociones y ver cómo usarlas para convertirme en una mejor persona.


Eso me ayudó mucho.


Los ancianos nos hicieron una visita de pastoreo, uno de ellos nos dijo: “No tiene nada de malo sentirse así”.


A veces sentimos que no tenemos fuerzas, que no podemos más con la tristeza.


Pero él nos dijo que no se trata de aguantar con nuestras propias fuerzas, nunca es así.


Se trata de aguantar con las fuerzas que Jehová nos da.


Y, guau, eso me llegó.


Esa misma noche recuerdo que le hice una oración a Jehová.


No podía parar de llorar.


Pero por fin me quité un peso de encima.


Le dije a Jehová: “Esto es lo que siento.


No me gusta sentir que me has abandonado, porque sé que eso no es verdad.


Pero es lo que siento”.


Y, después de contarle completamente todo, fue como si Jehová estuviera abrazándome.


Esa noche fue muy especial, fue inolvidable.


Uno de mis textos bíblicos favoritos es Santiago 1:13 porque ese texto me ayuda a ver que el dolor, el sufrimiento y la muerte no vienen de Jehová.


Todo eso es culpa del pecado.


Y la Biblia explica que la muerte es un enemigo.


Pero saber que Jehová desea acabar con la muerte mucho más que nosotros me da esperanza.


Juan 3:16 sentí que era para mí.


Jehová entregó a su Hijo unigénito por mí.


Entonces tengo que estar dispuesta a darle mi vida, a servirle pase lo que pase.


Y, si lo hago, podré ver cómo se cumple Apocalipsis 21:4.


¡Las volveré a ver!


¡Jehová las traerá de vuelta!


Había leído esos textos antes, pero es que ahora estaban escritos para mí.


Así que estoy decidida a darle mi vida a Jehová, a serle fiel, y así ver con mis propios ojos cómo él cumple sus promesas.


Jehová sabe que vamos a sentir dudas y ansiedad y estrés.


Pero, cuando abrimos la Biblia y nos ponemos a leer todos esos relatos de personas que resucitan, eso hace que nuestra esperanza se fortalezca y nos ayuda a imaginar cómo será ese futuro.


Salmo 34:18 dice que “Jehová está cerca de los que tienen el corazón destrozado”.


Y así es como me sentía yo en ese momento.


La verdad es que estaba totalmente hundida.


Y Jehová siempre estuvo ahí para mí.


Nunca me juzgó ni tampoco me culpó por mis sentimientos.


Más bien, todo lo contrario.


Él era consciente de que lo que yo pensaba y sentía en realidad era el resultado de lo que estaba pasando en mi vida.


Y no permitió que me alejara de él, sino que me acercó a él.


Cuando sufrimos porque hemos perdido a alguien, Jehová está pendiente de nosotros y nos cuida.


Una forma de hacerlo es mediante los hermanos, en especial los ancianos.


A ellos podemos contarles cómo nos sentimos; no nos lo guardemos.


En Mateo, capítulo 10, Jesús dijo: “Se venden dos gorriones por una moneda de poco valor, ¿no es cierto?


Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que su Padre lo sepa”.


Si Jehová sabe lo que le pasa a un pajarito, ¿no estará también pendiente de ti y te cuidará?


El video musical de este mes nos recuerda cuánto valora Jehová a todos sus siervos y cuánto se preocupa por nosotros cada día.


♪♪ Hace días que me fijo en ti, y no te veo sonreír… Tus ojos han dejado de brillar.


Las cosas cambian y tal vez las dudas no te dejan ver que Jehová te quiere incluso más que ayer.


Si no sabes cuánto vales, ve y pregúntale a Jehová.


Él valora cada esfuerzo, cada cosa que le das.


Cuando vas a la reunión, si predicas por amor, no olvides que tú vales más que los gorriones.


Jesús también nos recordó que, aunque caiga un gorrión, no es indiferente para Dios.


Si tienes miedo de caer, recuerda que Jehová es fiel, y él te ayudará a seguir en pie.


Si no sabes cuánto vales, ve y pregúntale a Jehová.


Él valora cada esfuerzo, cada cosa que le das.


Al comentar y animar con tu ejemplo a los demás, no olvides que tú vales más que los gorriones.


Sin sembrar ni cosechar, Jehová los alimenta igual, con más razón cuidará Jehová de ti y de mí.


Si no sabes cuánto vales, ve y pregúntale a Jehová.


Él valora cada esfuerzo, cada cosa que le das.


Si no sabes cuánto vales, ve y pregúntale a Jehová.


Él valora cada esfuerzo, cada cosa que le das.


Tu lealtad y tu valor, tu obediencia y tu amor.


No olvides que tú vales más que los gorriones.


♪♪ En el programa de este mes, aprendimos que la familia forma parte del propósito de Jehová y que todos podemos poner de nuestra parte para protegerla.


Aprendimos que tal vez Sofonías se sentía solo cuando predicaba, pero Jehová le aseguró que valoraba mucho sus esfuerzos por servirle.


También conocimos la historia de tres jóvenes que no permitieron que ningún obstáculo les impidiera tener una relación estrecha con Jehová.


Y vimos lo importante que es nuestra familia espiritual cuando perdemos a un ser querido.


La videopostal de este mes viene de la soleada isla de Chipre.


Esta isla se ubica en el este del mar Mediterráneo, a 65 kilómetros (o 40 millas) al sur de Turquía.


Chipre es una tierra de muchos contrastes: playas doradas, montañas imponentes, ciudades modernas y pueblos antiguos con mucha historia.


Aquí también es famoso un elaborado encaje llamado lefkaritika, que además es muy importante en la cultura de este país.


Y, como en esta isla hay más de 300 días de sol al año, no extraña que siempre esté llena de turistas y personas que aman el sol.


Algunos de los productos típicos son el queso halloumi —que generalmente se hace a la parrilla— y unas brochetas de carne que se asan lentamente sobre carbón llamadas souvla.


Como muestra de su hospitalidad, puede que al final de la comida te sirvan commandaria, un vino dulce que los chipriotas llevan tomando miles de años.


En el siglo primero, Pablo y Bernabé —que era originario de esta isla— trajeron las buenas noticias a Chipre.


Y en tiempos modernos la verdad llegó en 1924, cuando Cyrus Charalambous volvió de Estados Unidos con un maletín lleno de publicaciones, entre ellas el tratado ¿En dónde están los muertos?


Desde la oficina de correos de Nicosia, envió publicaciones a autoridades y profesores de toda la isla.


En esa época, el correo se repartía en burro una vez a la semana.


Así que nuestra obra comenzó de un modo humilde, pero nada pudo detenerla.


La primera congregación se formó en la década de 1930 en el pueblo de Xylophagou.


La obra cobró más fuerza cuando, en 1947, llegó Antonios Karandinos, un misionero graduado de la Escuela de Galaad.


Solo un año después ya había 59 publicadores y se había abierto una sucursal.


Y la obra siguió creciendo a pesar de los problemas.


Durante la década de 1960, los hermanos jóvenes que se negaron a hacer el servicio militar fueron encarcelados e incluso torturados.


Y, en 1974, unos 300 hermanos tuvieron que dejar sus hogares debido a la guerra.


Pero hermanos de todo el mundo los ayudaron.


Hoy día la predicación sigue dando mucho fruto.


Hay más de 3.200 publicadores repartidos en 39 congregaciones y 14 grupos.


Además, sirven en 14 idiomas diferentes, entre ellos francés, rumano, cingalés y tagalo.


Y hace poco se hizo la primera Escuela para Evangelizadores del Reino en este país.


Concluimos nuestra videopostal en la ciudad de Pafos, donde el procónsul Sergio Paulo se hizo creyente después de que Pablo y Bernabé le predicaran.


Ahora aquí hay 431 publicadores que sirven en cinco congregaciones y tres grupos de siete idiomas distintos.


Ochenta y cinco de estos hermanos y hermanas sirven a tiempo completo.


Sus hermanos y hermanas de Pafos les envían su cariño y amor cristianos.


Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting.


JW Broadcasting: Agosto de 2026 [1:02:42]




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