Richard Chilton: Tú decides (graduación de la clase 159 de la Escuela de Galaad) [10:47]

Decisiones.


Seamos niños o mayores, constantemente todos tenemos que tomar decisiones: qué decir, qué hacer...


Es como si en cada momento tuviéramos que elegir entre una opción o la otra, y con cada decisión vienen consecuencias.


Por eso, ¿cómo tomamos buenas decisiones?


Para saber la respuesta, veamos un ejemplo que puso Jesús.


En el siglo primero, cuando la gente se reunía para comer, lo habitual era que se reclinaran en unos divanes colocados en forma de U, y en el medio había una mesa baja donde comían.


Los romanos llamaban a este comedor triclinium, que significa “habitación con tres divanes”.


Pero no se trataba solo de comer.


Este comedor decía mucho de la posición social de los invitados.


Por ejemplo, uno de los divanes representaba el lugar de menos honor.


Otro era visto como un lugar de honor intermedio.


Y, por último, estaba el diván de mayor honor, para los invitados más distinguidos.


Pero es que, además, la posición en el diván que ocupaba cada invitado indicaba también su grado de importancia.


La persona que estaba a tu izquierda se consideraba superior a la que estaba situada a tu derecha.


Por ejemplo, fíjense en el dibujo.


Allí es donde se solía colocar el anfitrión.


¿Y qué creen?


¿Cuál era entonces el puesto de más honor que podía tocarle a un invitado?


Era el que estaba justo a la izquierda del anfitrión, como se ve en la imagen.


Pero ahora la cosa se pone interesante.


Y es que era el invitado el que elegía el lugar donde iba a sentarse.


Pero había un detallito.


En Lucas 14:1, vemos que Jesús recibe una invitación a comer a la casa de un fariseo, en sábado, junto con otros expertos en la Ley, y ellos no le quitan los ojos de encima.


Imagina la escena.


Todos están mirando a Jesús.


Pero Jesús también los miraba a ellos.


Veamos, volvamos a Lucas 14, a partir del 7.


Hablando acerca de Jesús, dice: “Al darse cuenta de que los invitados estaban escogiendo los lugares más destacados, les enseñó esta lección”.


Les dijo lo siguiente; leamos el 8: “Cuando te inviten a un banquete de boda, no te sientes en el sitio más destacado”.


¿Por qué?


Bueno, aquí viene el detallito: “Puede que también se haya invitado a alguien más honorable que tú.


Entonces el que los invitó a los dos vendrá y te dirá: ‘Déjale tu lugar a este hombre’.


Y tendrás que irte avergonzado al último lugar”.


¡Auch!


Es interesante que el anfitrión no iba a decirte a qué asiento debías ir, sino cuál deberías dejar libre.


Así que ahora nos toca volver a elegir.


Y, como explicó Jesús con su ejemplo, esta vez nos toca levantarnos e irnos al último lugar de la mesa, todo para no volver a sentir vergüenza delante de los demás.


Todos ustedes, los 54 que están sentados en las primeras filas, han tomado muchas decisiones en su vida; buenas decisiones, decisiones que los trajeron hasta aquí.


Pero recuerden esto: tendrán que seguir tomando muchísimas decisiones más de aquí en adelante.


Por eso, ¿cómo pueden asegurarse de que esas decisiones sean buenas decisiones?


Volvamos al ejemplo de Jesús en Lucas, capítulo 14, porque allí Jesús da la clave para tomar buenas decisiones.


Retomemos la lectura en el versículo 10, Lucas 14:10.


Dice: “Más bien, cuando te inviten, ve y siéntate en el último sitio para que, cuando venga el hombre que te invitó, te diga: ‘Amigo, ven a un sitio superior’.


Así serás honrado delante de los demás invitados.


Porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que actúa con humildad será engrandecido”.


¿Cuál es la clave para tomar buenas decisiones?


La humildad.


Cuando dejamos que la humildad marque el rumbo de nuestras decisiones, lo que nos espera es la honra, no la vergüenza.


Jehová nos ha dado a todos la libertad de elección.


Y él quiere que usemos este valioso regalo de la mejor manera.


Por ejemplo, si te asignan ir a otro país, a un país del extranjero, ¿qué actitud tendrás al llegar?


¿Llegarás como Jesús, sobre un burro, un simple animal de carga?


¿Serás humilde y trabajador?


¿O llegarás como un purasangre, un caballo imponente y majestuoso, captando la mirada de todos?


¿O qué pasa si vuelves a la misma sucursal y digamos que no sacan precisamente una alfombra roja ni te dan un lugar honorífico?


¿Mostrarás la misma actitud que el hijo pródigo o perdido de la otra parábola de Jesús, siendo humilde y aceptando cualquier trabajo que te asignen?


¿O darás por sentado que, por haber ido a Galaad, ahora mereces recibir nuevas responsabilidades?


¿Elegirás con gusto el último lugar, o te estarás muriendo de ganas por el más destacado?


Recuerda, tú decides.


Claro, como en estos cinco meses hemos podido conocerlos bien, estamos completamente seguros de que todos ustedes tomarán la mejor decisión.


Sigan así.


Sigan usando cualquier autoridad que reciban para ayudar, para apoyar a los hermanos y hermanas que están bajo su cuidado.


Hacer cosas buenas por otros siempre será la mejor decisión.


Si lo hacen, lograrán que las vidas de quienes los rodean mejoren mucho y sean más felices; eso lograba Jesús.


¿Se acuerdan de las palabras que él dijo, las de Mateo 11:28?


Es una invitación preciosa.


En Mateo 11:28, Jesús dijo: “Vengan a mí, todos ustedes, que trabajan duro y están sobrecargados”.


¿Se fijaron en que Jesús invita a todas las personas, incluidas las que tienen problemas?


Él no pensó: “Esto no es para mí.


Me dan mucho trabajo”.


Él no se escondía de ellas.


No.


Por eso les dijo lo que aparece en el 29: “Pónganse bajo mi yugo y aprendan de mí”.


¡Qué invitación tan bonita!


En aquella época, había un tipo de yugo donde toda la carga la llevaba un solo animal, y había otro doble, que servía para que dos llevaran la carga.


¿En qué yugo creen que estaba pensando Jesús?


¿A qué creen que se estaba refiriendo aquí?


Lo que él estaba diciendo era: “Pónganse bajo mi yugo conmigo”.


Por eso ustedes, varones, cuando salgan de aquí, no se limiten a repartir trabajo o tareas.


¡Trabajen con los hermanos!


Y noten lo que dijo después Jesús: “Porque soy apacible y humilde de corazón”.


En otras palabras, así es como Jesús era.


Él no lo decía por aparentar; él era así de verdad.


Y Jesús termina diciendo: “Conmigo encontrarán alivio”.


Por eso ustedes, hermanas, ¿se esforzarán por buscar maneras de aliviar o animar a aquellos con quienes trabajen?


Sabemos que sí.


Seguro.


Para terminar, pensemos de nuevo en el ejemplo de Jesús.


Sencillamente, con estar a su lado e interactuar con él, la gente se sentía entendida, valorada y aliviada.


Y en su caso, graduados, si ustedes lo deciden, pueden tener ese mismo efecto en todos los que los rodean si recuerdan la lección del triclinium.


Con la ayuda de esta comparación, Jesús les enseñó a sus seguidores la importancia de la humildad, una cualidad preciosa que hace que los demás quieran estar con nosotros.


Si permiten que la humildad sea lo que más pese a la hora de tomar decisiones, la honra los acompañará en todo lo que hagan.


Entonces, ¿dónde te sentarás?


Recuerda: tú decides.


En el 2025, el Gobierno cambió la ley para quitarnos el estatus especial como comunidad religiosa que recibe ayudas del Estado.


¿Por qué?


Porque el Gobierno no estaba de acuerdo con nuestras creencias ni nuestras prácticas.


Y otra vez tuvimos que ir a los tribunales, sobre todo para defendernos de los prejuicios religiosos.


El 7 de mayo de 2026, un tribunal administrativo de Suecia dictaminó que se les devolviera ese estatus especial a los testigos de Jehová.


El tribunal confirmó que los Testigos no habían hecho nada malo.


También dijo que el Gobierno no tenía derecho a interferir en los asuntos de una organización religiosa.


Pero, como el Gobierno apeló esa decisión, el caso todavía sigue pendiente.


Gracias, Jørgen.


Le oramos a Jehová para que siga guiando y bendiciendo a todos nuestros hermanos de Noruega y Suecia.


Agradecemos mucho a los que defienden nuestra libertad religiosa por todo el mundo.


Trabajan muy duro.


Lo que ha pasado en Noruega y Suecia nos recuerda el práctico consejo que da la Biblia registrado en 1 Timoteo 2:1, 2.


Allí dice: No dejemos de orar para que los reyes y los que ocupan altos cargos nos sigan permitiendo adorar a Jehová en paz.


Antes de terminar este informe, me gustaría decirles a los hermanos mayores lo mucho que los valoramos.


Son un ejemplo de fe y de integridad.


Levítico 19:32 dice: Es verdad que últimamente hablamos mucho de capacitar a los jóvenes, pero no olviden que los queremos mucho a ustedes, hermanos mayores.


Y queremos que sepan que valoramos la gran fe que demuestran en Jehová.


Ya tengo 91 años.


Y, por supuesto, ya siento los achaques de la edad: a veces me cuesta hablar, ya no oigo bien...


Pero, con la ayuda de Jehová, mi esposa y yo seguimos al pie del cañón sirviendo a Dios.


Y los animamos a ustedes a hacer lo mismo.


Denlo todo.


Échenle ganas.


Pueden estar seguros de que todo el esfuerzo que hacen para servir a Jehová vale mucho para él.


Queridos hermanos, los queremos a todos muchísimo: a los jóvenes, a los mayores...


¡y a todos los que hay en el medio!


Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting®.








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