Podemos encontrar el texto de hoy en Apocalipsis, capítulo 7, donde se nos habla de algunos sucesos impresionantes.
Por ejemplo, los 144.000 que reinarán con Cristo en los cielos reciben su sello final.
También leemos sobre la gran muchedumbre que sale de la gran tribulación.
Es muy emocionante pensar en lo que nos espera en el futuro, sea que tengamos la esperanza de vivir en el cielo o en la Tierra.
Pero también sabemos por las profecías bíblicas que nos estamos acercando al momento más difícil de la historia de la humanidad.
Daniel 12:1 dice que “habrá un tiempo de angustia como el que no habrá habido desde que comenzó a existir una nación hasta ese tiempo”.
Así es, se acercan días difíciles.
Por eso, ahora que la gran tribulación está tan cerca, es muy importante que no dejemos de pensar en las promesas que Jehová nos ha hecho sobre las cosas buenas que ocurrirán después: las bendiciones que tanto los ungidos como la gran muchedumbre recibirán.
Hacer esto nos ayudará a ser valientes y a mantener viva nuestra esperanza.
Pensemos, por ejemplo, en lo que esperan los ungidos.
¿Verdad que fue emocionante escuchar en la reunión anual cómo el hermano Herd hablaba de la esperanza que tienen los ungidos?
Le hablan a Jehová sobre ello y tienen muchísimas ganas de que se cumpla.
Y también podemos pensar en lo que el apóstol Juan les escribió a sus hermanos ungidos en su primera carta, capítulo 3, versículo 2.
Hablando de Jehová, allí él dijo: “Lo veremos tal como es”.
¿Qué es lo que sentirán cuando vean a Jehová por primera vez, cuando conozcan a Jesús, a los ángeles, a sus compañeros ungidos?
Será muchísimo más impresionante de lo que hayan podido imaginar.
¿Y qué pasará con nosotros?
¿Qué bendiciones recibirá la gran muchedumbre?
Pues en Ezequiel, capítulo 47, leemos la visión que tuvo el profeta en la que vio cómo salía agua del templo, y esto representa el río de bendiciones que recibiremos.
Empieza como un chorrito.
Pero, a medida que pasen los años en el Milenio, irá creciendo, y al final ese río de bendiciones tendrá un caudal impresionante.
La vida en el nuevo mundo será muchísimo mejor de lo que imaginamos.
Pensar en todas las promesas que Jehová nos ha hecho fortalece nuestra fe en que se cumplirán.
¿Tienes la costumbre de parar de vez en cuando y reflexionar en ellas?
Vamos a hacerlo juntos con tres promesas de Jehová.
Busquemos la primera, por favor, en Isaías 65:21, 22: “Construirán casas y vivirán en ellas; plantarán viñas y comerán su fruto.
No construirán casas para que otros vivan en ellas ni plantarán para que otros coman.
Porque los días de mi pueblo serán como los días de un árbol, y mis escogidos disfrutarán al máximo del fruto de su trabajo”.
Aquí vemos el bienestar, la paz y la seguridad que disfrutaremos en el futuro.
¿Podemos estar seguros de que Cristo y los 144.000 resolverán los problemas que han hecho sufrir a la humanidad durante miles de años y con los que ningún gobierno ha conseguido acabar?
¡Claro!
Al leer en la Biblia la relación que tenía Jehová con los israelitas nos convencemos de que él sabe resolver esos problemas.
Por ejemplo, pensemos en lo siguiente: cuando los israelitas obedecían la Ley de Moisés, vivían en una comunidad en la que todos recibían un trato justo.
No había diferencias entre los israelitas y las personas extranjeras.
Nadie pasaba hambre.
Y, si alguien lo necesitaba, podía ir a recoger lo que sobraba de otros campos.
Pero esto no era como pedir limosna.
Tenían que trabajar, y eso los ayudaba a no perder su dignidad.
Todas las familias recibieron una tierra que Jehová les había dado.
No la podían vender de forma permanente.
Y, si alguien quería quitársela, no tenía derecho.
Así Jehová evitó que unos pocos fueran dueños de mucho.
La Ley también protegía a las familias israelitas de hundirse en la pobreza.
Incluso si una familia perdía todo por diferentes problemas económicos y tenía que trabajar para alguien, cuando llegaba el año del Jubileo, dejaban de trabajar para otros, recuperaban sus tierras y recibían ayuda para empezar otra vez.
La nación no tenía deudas.
Y, si lo pensamos, lo que en realidad hacía el Jubileo era reiniciar la economía cada 50 años.
Así que no sufrían por los bruscos cambios económicos que vemos hoy: la inflación, las deudas enormes, las crisis económicas… Estos son solo algunos de los beneficios de la Ley de Moisés.
¿Te imaginas cómo será la vida en el nuevo mundo cuando Jesús y los 144.000 gobiernen a la humanidad?
Será infinitamente mejor que cualquier cosa que hayamos imaginado.
Veamos la segunda promesa.
Vamos a leer Ezequiel 34:25.
Dice: “Haré con ellas un pacto de paz y eliminaré del país a las fieras salvajes para que mis ovejas vivan seguras en el desierto y duerman en los bosques”.
Paz entre humanos y animales, pero ¿de verdad va a pasar esto?
¿O es que quizás aquí la Biblia no está hablando de paz literal entre los humanos y los animales?
Pensemos en esto: ¿qué ocurrió cuando los israelitas entraron en la Tierra Prometida?
Bueno, es muy interesante lo que dice Éxodo 23:29.
Hablando de los enemigos del pueblo de Israel, Jehová dijo: “No los expulsaré delante de ti en un solo año, para que la tierra no quede desierta y los animales salvajes del campo no se multipliquen ni te perjudiquen”.
Así que Jehová no quería deshabitar la zona demasiado rápido, porque entonces los animales salvajes ocuparían el territorio.
Pero, claro, la Biblia no dice que Jehová en el futuro vaya a acabar con las personas malas poco a poco.
Entonces ¿por qué no serán un problema los animales?
¿No será esto quizás una prueba más de que los animales no nos harán daño?
¿Te imaginas lo que sentirás cuando por fin cumplas los sueños que tenías desde niño, cuando no te dé miedo jugar con ningún animal salvaje y, por ejemplo, puedas dormir tranquilamente en medio de un bosque?
Veamos la tercera promesa.
Está en Hechos 24:15.
Ahí leemos: “Y tengo esperanza en Dios, esperanza que también tienen estos hombres, de que va a haber una resurrección”.
Es posible que hayamos vivido algunos periodos de estabilidad económica, incluso épocas de paz.
O quizás vimos animales salvajes que eran muy dóciles.
Pero ni tú ni yo hemos visto que alguien vuelva a la vida.
Así que ¿de verdad va a pasar?
¿Qué te convence a ti de que Jehová realmente va a devolverles la vida a los que han muerto?
Hay un relato en la Biblia que siempre me fortalece la fe: es el relato de Job.
Todos recordamos muy bien lo que le ocurrió: perdió todo lo que tenía y también a sus hijos.
¿Pero qué pasó al final?
Bueno, en Job 42:10, ahí vemos que al final Jehová le dio a Job el doble de lo que tenía antes.
Pero Jehová fue muy específico.
Inspiró a Moisés para que pusiera por escrito exactamente lo que había perdido.
En el capítulo 1 de Job, Moisés escribió cuántas ovejas, camellos, vacas, burros e hijos tenía Job al principio.
Y luego, en el capítulo 42, Moisés escribe las cantidades que Job tenía al final, que eran exactamente el doble de cada cosa.
Con una excepción.
Job 42:13.
Dice: “Además, tuvo otros siete hijos y otras tres hijas”.
Pero, un momento.
¿No debería Jehová haberle dado a Job 14 hijos y 6 hijas si le había dado el doble de lo demás?
¿Es que mintió Jehová cuando dijo en la Biblia que le dio a Job el doble de todo?
No, claro que no.
¿Entonces?
Bueno, los animales no resucitarán, así que Jehová le dio el doble en ese momento.
Pero, para Jehová, los hijos de Job están vivos.
Este relato es una garantía de que Jehová resucitará a Job, de que resucitará a sus primeros 10 hijos y de que resucitará a los 10 hijos que tuvo más tarde.
Job se reunirá con sus 20 hijos en el nuevo mundo y también en ese aspecto tendrá el doble de lo que tenía, tal y como Jehová prometió.
Va a haber una resurrección.
¿Te imaginas lo impresionante que será?
Bueno, todos sabemos que las cosas se están poniendo muy complicadas para los hermanos por todo el mundo.
Tenemos en mente a nuestros hermanos que están sufriendo en Europa y en muchos otros lugares.
Las cosas se pondrán difíciles para todos nosotros antes de que llegue el fin de este mundo controlado por Satanás.
Por eso, en los días difíciles que se acercan, mantén viva tu esperanza.
Sigue siendo valiente.
No dejes de pensar en las promesas tan hermosas que Jehová nos ha hecho.
Y, de la misma manera en que estás viendo cómo Jehová está cumpliendo sus promesas ahora, puedes estar seguro de que verás cómo Jehová cumple todas sus promesas para el futuro.
Y piensa en la felicidad que sentirás cuando toda la creación tanto en el cielo como en la Tierra por fin esté unida en la adoración pura y aquel río sea un torrente.
Sin duda, ¡será mucho más maravilloso de lo que hayas podido imaginar!
