JW Broadcasting: Mayo de 2026 [1:04:03]


Bienvenidos a JW Broadcasting®.


¿Qué clase de padre es Jehová?


Hoy veremos la respuesta a esta pregunta y también veremos que estar dentro de la familia de Jehová nos hace sentir seguros.


Conoceremos a una hermana que fue leal a su Padre, Jehová, pese a las desgracias y pruebas a las que se enfrentó.


Y descubriremos más tesoros bíblicos en el libro de Nahúm.


Además, en el programa de este mes se estrenan dos nuevas series.


La primera destaca cómo Jehová ayuda a los que se ofrecen para servir de tiempo completo a cultivar cualidades cristianas.


Y la segunda nos mostrará cómo es un día en la vida de los que desempeñan ciertas tareas en la organización.


Esto es JW Broadcasting.


¿Qué se te viene a la mente cuando oyes la palabra padre?


¿Piensas en un hombre cariñoso, que se preocupa por los suyos?


¿O en alguien irresponsable, que hasta maltrata a su familia?


Por supuesto, mucho depende de la clase de padre que hayamos tenido, ¿verdad?


¿Y por qué es tan importante que hablemos de esto?


Porque Jehová desea que todos nosotros lo veamos como un padre.


De hecho, en la Biblia se llama muchas veces a Jehová “Padre”; y, aunque también se le llama por otros títulos, uno de los que más usó Jesús fue “Padre”.


Y es interesante que, aunque en la Biblia también se llama a Jesús de distintas maneras —como “la Palabra”, el “obrero experto”, “Miguel el arcángel”…—, a él se le conoce sobre todo como el Hijo de Dios.


¿Y cómo nos ve Jehová a nosotros, que somos imperfectos?


Gracias al sacrificio que hizo Jesús, Jehová nos ve como sus hijos.


Él quiere tener una relación estrecha y cariñosa —como la que debe tener un padre con su hijo— contigo.


Y que él se llame “Padre” revela lo que siente por nosotros.


Porque Jehová ama a las familias.


Veamos lo que dijo Isaías sobre Jehová en Isaías 64:8: ¡Qué expresión tan bonita!


“Jehová, tú eres nuestro Padre”.


Y Jehová es un padre muchísimo más maravilloso que cualquier padre que se nos pueda venir a la mente.


Esta faceta de Jehová se destaca por toda la Biblia.


Por ejemplo, tan solo en los Evangelios, Jesús usó el término “Padre” ¡más de 160 veces!


¿La lección?


Para Jehová, somos familia.


Y, cuanto más entendamos la clase de padre que es Jehová —su personalidad, su amor por nosotros…—, mayor será la confianza que tenemos en él y el amor que le tenemos.


Para eso, empecemos por examinar cuál es la base de esa relación que tenemos con Jehová.


Vamos a leer la primera parte de Génesis 1:26.


En este momento, Jehová va a crear a sus hijos terrestres y le dice lo siguiente a Jesús.


Génesis 1:26: “Entonces Dios dijo: ‘Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza’”.


Así que Jehová hizo al ser humano a su imagen.


Y esto tiene sentido para nosotros; al fin y al cabo, los hijos se parecen a sus padres.


¿Y en qué sentido nos parecemos a nuestro Padre, Jehová?


No en sentido físico, porque Jehová es un espíritu.


En 1 Juan 4:8 encontramos una pista.


Notemos lo que dice: Que Dios nos haya hecho a su imagen significa que podemos imitar sus cualidades, como el amor, su cualidad principal.


Jehová es un padre cariñoso que ama profundamente a sus hijos.


Y, como él creó a sus hijos a su imagen y semejanza, todos podemos amarlo y sentirnos amados por él.


Así que el amor es la base de nuestra relación con Jehová.


Veamos ahora tres maneras en las que Jehová demuestra que ama a sus hijos.


Primero, ¿qué padre amoroso no se preocupa por sus hijos?


Pues 1 Pedro 5:7 nos recuerda lo siguiente: Claro, un padre que se preocupa por sus hijos cuida de ellos, de sus necesidades físicas, por ejemplo.


Pero ¿cuida Jehová solo de las necesidades físicas de sus hijos?


No.


Notemos lo que dice 2 Corintios 1:3, 4: Esto nos muestra que Jehová no solo nos da lo que necesitamos en sentido físico.


Como leímos, él es “el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo”.


Así que él nos consuela con ternura porque es nuestro Padre y se interesa por nosotros.


Por eso nos cuida en sentido físico, emocional y espiritual.


Pongamos un ejemplo de esto.


Te haces una herida en un accidente y tienes que ir al médico.


El médico te dice que te va a curar y que te va a dar un buen tratamiento.


Pero ahora digamos que ese doctor, que tiene mucha experiencia, además es tu padre.


¿Verdad que va a tener muchas más ganas de que te recuperes?


Además, no solo te va a curar esa herida; él te va a cuidar todos los días.


Para nuestro Padre, Jehová, cuidar de sus hijos es algo personal, porque nos quiere.


Como ese doctor, Jehová tiene mucha experiencia, y llegará el día en el que nos va a librar del dolor y el sufrimiento.


Y, como ya hemos dicho, al ser “el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo”, él tiene muchas ganas de cuidarnos y nos va a cuidar todos los días, tanto antes como después del fin de este sistema.


¿Y tú?


¿Has sentido cómo Jehová te cuida y te consuela con cariño?


Tal vez te ha mostrado amor y misericordia por medio de los hermanos de tu congregación que tanto se esfuerzan por imitarlo.


O quizás te fortaleció y te consoló por medio de un relato de la Biblia.


O aprendiste algo nuevo o animador gracias a que leíste un versículo en específico.


Esa manera tierna en que Jehová nos cuida nos demuestra que nos ama.


Y, como su amor no tiene fin, nos cuidará por siempre.


Veamos la segunda manera en la que nuestro Padre nos muestra amor: nos permite comunicarnos abiertamente con él.


En las familias felices hay buena comunicación.


Muchas aprovechan la hora de la cena para conversar y contar lo que les pasó durante el día.


Jehová quiere que nos comuniquemos con él.


De hecho, nos invita a que echemos sobre él todas nuestras inquietudes.


Pero él está en el cielo, ¿podemos comunicarnos abiertamente con él?


Pues sí, al orar.


En nuestras oraciones le contamos las cosas que nos importan: nuestras metas, lo que nos hace felices, las cosas que nos preocupan.


También podemos darle las gracias.


Y Jehová nos escucha con atención, igual que un padre cariñoso escucha a sus hijos.


Pero Jehová no solo escucha nuestras oraciones: él también las contesta.


En la Palabra inspirada de Dios podemos leer lo que él nos quiere decir a nosotros.


También podemos leer y meditar en todo el alimento espiritual que nos provee “el esclavo fiel y prudente”.


Por medio del espíritu santo Jehová nos puede dar exactamente lo que necesitamos.


Puede dirigir nuestra atención a sus pensamientos.


También puede usar a sus siervos o incluso a personas que todavía no lo conocen para respondernos.


Estemos atentos para ver esas respuestas.


Hasta podríamos hacer una lista y repasarla de vez en cuando.


Pero a veces parece que Jehová se tarda en respondernos.


¿Por qué ocurre eso?


¿Es porque a Jehová no le importa lo que nos pasa, o que nuestra oración no tiene prioridad para él, por decirlo así?


¡Claro que no!


Puede que eso solo signifique que tenemos que ser más pacientes.


O tal vez Jehová ya nos respondió, pero no es la respuesta que nosotros esperábamos.


Quizás nos pasa como a un niño que tiene que acompañar a sus padres en un viaje de 10 horas.


Puede ser que el viaje sea para visitar a sus abuelos.


¿Y qué es lo primero que pregunta el niño?


“¿Falta mucho?”.


Es normal que el niño quiera llegar lo antes posible.


Pero da igual lo que haga, el viaje durará 10 horas.


Al final van a llegar; el niño solo tiene que ser paciente y mantenerse ocupado durante el viaje.


Nosotros estamos viajando con Jehová hacia el nuevo mundo.


Y todos queremos que el fin venga ya.


En nuestras oraciones le preguntamos a Jehová “¿Falta mucho?”.


Y está muy bien que le pidamos a Jehová que el fin llegue.


Pero, al igual que el niño del viaje, es necesario que seamos pacientes.


Además, recordemos que en el viaje el niño no está solo; sus padres están con él.


De igual manera, nosotros no estamos solos: nuestro Padre celestial, Jehová, nos está acompañando en este viaje.


El fin llegará a la hora fijada por él.


Y, si nos mantenemos ocupados sirviéndole, el trayecto nos parecerá más corto.


Por otro lado, a veces, cuando pensamos que Jehová no escucha nuestras peticiones, es porque la respuesta es no.


El hecho de que un padre le tenga que decir que no a un hijo no significa que no lo ame.


Pensemos en el apóstol Pablo.


Él sufría por algo que llamó “una espina en la carne”.


Recordemos que Jehová le había dado el poder para curar a otras personas.


Pero, aunque Pablo le suplicó “tres veces” que le quitara esa “espina”, ¿cuál fue la respuesta?


No.


Jehová le dijo: “Mi bondad inmerecida ya es suficiente para ti”.


Jehová no le iba a quitar la espina, pero lo que sí iba a hacer por Pablo era darle el poder que necesitaba para aguantar esa espina.


Para ayudarnos a nosotros a aguantar, él nos da poder.


Y, cuando aguantamos, le demostramos a Jehová lo mucho que lo queremos y confiamos en él.


Sea que tengamos que esperar con paciencia a que Jehová nos responda o, como en el caso de Pablo, la respuesta sea no, estemos seguros de que Jehová nos ama.


Nunca olvidemos lo que Jehová inspiró al apóstol Juan a escribir en Juan 14:21.


Jesús les dijo lo siguiente a sus discípulos: Si seguimos el ejemplo de Jesús y obedecemos sus mandamientos, Jehová sin duda nos amará.


Y, cuando Jehová dice que nos ama, es porque nos ama.


Es un privilegio poder comunicarnos abiertamente con Jehová, nuestro Padre celestial.


Ahora veamos una manera más en la que Jehová nos demuestra su amor de Padre: él trabaja duro a favor de su familia.


Los padres saben que criar a los hijos es una labor muy bonita, pero también muy difícil, incluso cuando los hijos se portan bien.


Seguro que muchos de nosotros les hicimos la vida un poco más difícil a nuestros padres alguna vez.


Pensemos en algunas cosas que hacen los padres por sus hijos.


Tienen que darles casa, comida, ropa y oportunidades para que se entretengan.


También hay que cuidar de su salud, educarlos y disciplinarlos.


Ahora bien, ¿qué es disciplinar?


A veces pensamos que disciplinar es castigar, y eso puede ser parte de la disciplina.


Pero, cuando la Biblia habla de disciplinar, se refiere a guiar al muchacho, a dirigirlo, a ayudarlo a aprender y corregirlo.


La disciplina es algo bueno, es parte de la labor de educar.


Como Jehová nos ama y quiere que vivamos para siempre, él también tiene que disciplinarnos, que corregirnos; tiene que guiarnos, dirigirnos y ayudarnos a aprender.


Su objetivo es que lleguemos a ser cristianos maduros.


Para esto se vale de la Biblia.


Nos guía mediante “el esclavo fiel y prudente” y mediante hermanos maduros en la congregación, que pulen nuestras cualidades espirituales.


Sí, ser padres es un trabajo duro.


Pero ustedes, los que son padres, lo hacen con gusto.


Y Jehová los entiende y los valora, porque él también trabaja duro para nosotros.


Además, tenemos que recordar que Jehová lleva miles de años trabajando por su familia.


Él hizo muchas cosas para que pudiéramos disfrutar de la vida: deliciosos alimentos, bellos atardeceres, la música, el canto, hermosas flores, la compañía de amigos y familiares y todas las dádivas espirituales que nos fortalecen.


Todos estos son regalos de nuestro Padre, Jehová.


Como él quiere a su familia, trabaja duro por ella.


Al principio hicimos esta pregunta: ¿qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra padre?


Y dijimos que más que nada depende de cómo fue nuestro padre biológico.


Sin embargo, si por alguna razón no tuviste padre, conviene que repases las cariñosas palabras que encontramos en el Salmo 68:5: Desde “su santa morada” en los cielos, Jehová está viendo tu situación y te dirige a ti estas palabras porque eres una parte importante de su familia.


Nota de nuevo lo que dicen: “Padre de huérfanos y protector de viudas es Dios”.


O sea, Jehová te está diciendo: “Sé que no tuviste padre.


Pero ser tu Padre es muy importante para mí.


Cuenta conmigo.


Tú eres mi hijo”.


¿Pero y si tu padre o tu familia te rechazan porque adoras a Jehová?


En ese caso Jehová te hace una promesa muy especial en Marcos 10:29, 30.


Jesús dijo: Si tu padre o tus familiares te han rechazado debido a tu fe, recuerda: eres parte de la familia de Jehová.


Por todo el mundo, millones de siervos de Jehová te quieren.


Y no pierdas la esperanza de que tus familiares que no son Testigos algún día conozcan a Jehová y lo amen.


Sea cual sea nuestra situación, todos los siervos de Jehová somos parte de una maravillosa familia.


Jehová ama a sus hijos y él nunca dejará de amarlos.


Pronto acabará con este mundo; y, cuando llegue el Paraíso, los problemas que nos afectan hoy serán cosa del pasado.


Mientras tanto, él sigue cuidándonos con ternura; escucha nuestras oraciones y las contesta, aunque no sea como esperamos, y trabaja duro a favor de su familia, para que estemos listos para la vida eterna.


Él hace todo esto y mucho, mucho, más porque ama a su familia.


Por eso, llenos de gratitud, repetimos las palabras de Isaías: “Oh, Jehová, tú eres nuestro Padre”.


Cuando tenía 22 años, a la hermana Bethel Rodish la habían invitado a Betel, pero un tumor cerebral desbarató sus planes y cambió su vida por completo.


Su biografía está en ¡Despertad!


del 22 de abril de 1990.


Desde entonces, nuestra hermana ha visto muchas más pruebas de que Jehová es su Padre.


Presten atención a su historia.


Una mañana a finales de septiembre, un hermano de la central mundial me llamó para invitarme a trabajar por tres meses allí.


Me disculpé con el hermano, pero tenía que ir a una cita médica y no podía quedarme hablando mucho más con él.


El doctor me hizo pasar después de hacerme una prueba y me dijo que los resultados mostraban que tenía un tumor bastante grande en el cerebro.


“Tenemos que llamar a tu familia”, me dijo.


La verdad es que el doctor que me operó era un doctor muy bueno; él me tuvo que operar dos veces.


Pero, después de la segunda intervención, el doctor nos dijo muy contento que había podido quitar completamente el tumor.


En menos de un año, había recuperado mi vida.


A principios de 1990, me fui a vivir a Brooklyn, y ahí fue donde conocí a Bob Rodish.


Nos comprometimos y solicitamos quedarnos en Betel, y nos alegramos muchísimo cuando nos dijeron que sí.


Después de un par de años, nos enteramos de que un bebé venía en camino.


Y, a los pocos años, ya habíamos formado una familia hermosa.


Teníamos dos hijos.


Y, cuando estaba embarazada otra vez —más o menos en el cuarto mes—, ocurrió algo terrible: perdimos a nuestro bebé.


Mi mamá se había quedado cuidando a los niños.


Cuando volvimos del hospital, agradecimos mucho que ella ya les hubiera dicho que el bebé no regresaría a casa con nosotros.


Cuando llegamos, los niños vinieron corriendo a saludarnos, pero yo no podía ni hablar; es que estaba tan, pero tan triste… Bob nos abrazó muy fuerte a todos y les dijo a los niños que el bebé había muerto.


Conociendo a nuestros hijos y viendo cómo era esta situación, tomamos una decisión: no queríamos ser fríos, pero sí directos, y decirles con claridad lo que había pasado, que a veces ocurren cosas malas.


Pensamos que haciendo esto sería más fácil que nuestra familia superara la pérdida.


Fue muy duro entrar en el cuarto del bebé y ver la ropita que justo había estado arreglando y doblando el día antes.


Y, ahora, ¿qué iba a hacer yo con todo eso?


Una vez, más o menos cinco meses después de perder al bebé, íbamos camino al Salón del Reino.


Y, apenas entré, no me pude aguantar y me puse a llorar.


Así que me di la vuelta, salí del salón y me regresé al auto.


Dos buenas amigas se dieron cuenta de lo que estaba pasando.


Así que salieron y se sentaron conmigo en el auto; y me escucharon: les hablé de mi bebé, les hablé de mis hijos...


Me dejaron hablar.


Y me tomaron de la mano, me hicieron reír, y volvimos las tres juntas al salón enseguida.


Jehová siempre estuvo con nosotros.


Usó a los hermanos para ayudarnos.


Algunos estaban muy ocupados, pero, a pesar de todo, se tomaban un viernes por la noche para venir a cenar con nosotros.


Y conversábamos de cualquier cosa, de cosas positivas, alegres… Eso nos ayudó a no pensar tanto en lo que había pasado.


Nos distraía un poco del peso de la carga que yo sentía que llevaba.


Haber experimentado el amor de Jehová de maneras tan específicas me ha ayudado a estar más pendiente de expresar ese mismo amor a otros.


Por eso me esfuerzo por mostrarles cariño a los hermanos: les mando un mensaje, les escribo una tarjeta…, o simplemente les digo que los queremos, que nos importan mucho, que estamos aquí para lo que necesiten.


A lo largo de mi vida, he visto cómo Jehová me ha ayudado a superar las dificultades con su poder de formas muy claras y específicas.


Creo que todos alguna vez nos hemos sentido cansados y hemos pensado que no tenemos fuerzas para ir a predicar o asistir a la reunión.


A mí me pasó, y Jehová me dio la fuerza física que necesitaba.


Y, cuando necesitaba energía mental y emocional, pues Jehová también me la daba.


Las palabras de Deuteronomio 33:27 llegaron a tener un sentido muy especial para mí: “Dios es un refugio desde la antigüedad; sus brazos eternos están debajo de ti”.


Al pasar por diferentes pruebas, he aprendido que no hay nada que no pueda superar con la ayuda de Jehová.


Cultivar cualidades cristianas —como la fe— nos da fuerzas para aguantar los problemas de la vida, como ha hecho la hermana Rodish.


Una forma de cultivar estas cualidades es participando en el servicio de tiempo completo.


Esto nos ayuda a madurar espiritualmente y a pulir nuestra personalidad para que se parezca más a la de nuestro Padre.


Teniendo en cuenta el buen efecto que tiene en nuestra personalidad el servicio de tiempo completo, hemos preparado una nueva serie.


La nueva serie destacará cómo este servicio ha ayudado a hermanos y a hermanas a manifestar aspectos del fruto del espíritu en su vida diaria.


Se titula: “El servicio de tiempo completo fortalece tus cualidades cristianas”.


Y el primer episodio hablará del amor.


Crecí en un pueblo pequeño en el que básicamente había una única cultura.


Y la gente tenía la misma forma de pensar y una sola forma de hacer las cosas.


Todo cambió radicalmente para mí cuando me uní a un Grupo de Construcción de Salones del Reino.


Pasé de estar en un ambiente en el que solo había una cultura a otro en el que había muchos idiomas, muchas culturas y muchas tribus diferentes.


Me di cuenta de que estaba limitando mi amor porque solo se lo estaba demostrando a una cultura, a una tribu.


En realidad, vi que tenía algo de prejuicio.


Ahora sirvo en un grupo de construcción de salones.


Me encanta, porque tenemos un buen ambiente.


Trabajamos juntos, vivimos juntos y a veces incluso lloramos juntos.


Somos una gran familia.


Pero unirme a un grupo de construcción implicó dejar atrás mi zona de confort.


Dejé a los hermanos a los que conocía y también a los amigos que vivían cerca.


Empecé a sentir que en mi nueva asignación no recibía el mismo amor que antes.


1 Corintios 13:4 me ayudó a entender que a lo mejor estaba acostumbrada a una sola forma de demostrar amor y me di cuenta de que tenía que esforzarme por cultivar otras formas de amor cristiano.


Una de las cosas más importantes que he aprendido al servir en la obra de circuito en otro país es que tengo que demostrar mucho más amor y empatía.


Por ejemplo, un hermano llega tarde, en medio del discurso, y luego encima empieza a dormirse.


No es que yo sea el mejor discursante del mundo.


Pero que el hermano llegue tarde y que además se duerma me molesta bastante.


Pero ahora sé que eso no es muy amoroso, porque se me olvida que el hermano a lo mejor trabaja de 12 a 16 horas al día, seis días a la semana.


Como no tengo familia en la verdad, los hermanos son mi familia.


Cuando visitamos a los hermanos, veo que tienen muchos retos y tienen que esforzarse para ser fieles.


Por eso quiero ser su amiga, y que sea lo más pronto posible.


Y esto no siempre es fácil.


De hecho, a veces hasta me duele.


¿Y por qué?


No entendía por qué no querían abrirse tan rápido.


Y entonces Mike me dijo: “Pero si tú haces lo mismo.


A ti también te cuesta expresarte”.


Y me di cuenta.


Es verdad, yo hago lo mismo.


Y esto me está enseñando a ser más paciente con las hermanas, a ser más comprensiva y a esforzarme por entenderlas todavía mejor.


Jehová nos ayuda a todos a seguir madurando en sentido espiritual.


Y, en mi caso, creo que participar en la construcción de Salones del Reino ha acelerado ese proceso.


Ahora ya no me fijo en el color, en el idioma o en la tribu, sino en la persona.


Al comenzar a trabajar con el grupo de construcción fue como si Jehová me dijera: “Mira, tú crees que sabes lo que es el amor.


Pero yo te voy a enseñar lo que es el verdadero amor y otras formas de demostrarlo”.


Y, ahora, gracias a este aprendizaje, cuando vamos a otros lugares, soy capaz de formar vínculos muy fuertes, tan fuertes como los de antes.


Los dos nos hemos beneficiado mucho de servir a Jehová a tiempo completo.


Hemos aprendido nuevas formas de demostrar amor y a ponernos en el lugar de los hermanos.


El servicio de tiempo completo me ha ayudado a querer más a los hermanos.


Ahora me esfuerzo por entenderlos, y esto me ayuda a quererlos todavía más.


Me ayuda incluso en mi relación con mi esposo.


Ahora le presto más atención porque aprendí a hacerlo con las hermanas del circuito.


¿Notaron lo que sucede cuando fortalecemos el amor que nos une?


Mostramos más empatía, comprensión, paciencia, y nos sentimos como parte de una familia.


Esperamos que esta nueva serie motive a muchos más de nosotros a pensar en la posibilidad de participar en el servicio de tiempo completo.


Al principio de este programa, dijimos que Jehová es un padre amoroso que a veces nos tiene que disciplinar.


Y en ocasiones lo hace mediante recordatorios.


En la siguiente adoración matutina, el hermano Troy Snyder nos ayuda a ver los recordatorios de Jehová como una bendición.


¿Qué te viene a la mente cuando escuchas frases como esta?


“Recuerda esto”.


“Déjame que te recuerde algo”.


“Como recordatorio…”.


¿Cuando lo oyes te desconectas?


¿Dejas de escuchar porque ya lo sabes?


O quizás te molestas porque te están recordando algo que no has hecho.


O puede que te sientas mal porque recibir un recordatorio te hace sentir que no estás a la altura.


Pero los recordatorios de Jehová son especiales, y por eso debemos verlos diferente.


Abramos la Biblia en el Salmo 119 y fijémonos, por favor, en el poder que tienen los recordatorios de Jehová.


Salmo 119:2, 3: “Felices los que hacen caso de sus recordatorios, los que lo buscan con todo el corazón.


No practican la injusticia.


Andan en los caminos de él”.


Como dice aquí, somos felices al obedecer sus recordatorios.


Nos ayudan a entender las cosas.


Amplían nuestra perspectiva.


Fortalecen nuestra decisión de mantenernos fieles.


Como dice el versículo 3, nos ayudan a hacer lo que está bien y a andar en los caminos de Jehová.


Y sin duda sus recordatorios nos ayudan en los momentos difíciles.


Estos recordatorios se pueden comparar a señales en una carretera transitada.


Nos ofrecen la guía que necesitamos en este mundo caótico.


Nos confirman que estamos en el buen camino y, si nos desviamos, nos indican cómo regresar al camino correcto.


Bueno, el texto que analizamos hoy es un ejemplo de los recordatorios de Jehová.


Busquémoslo, por favor.


1 Pedro 2:13, 14.


Fíjense en el recordatorio.


Dice: “Por causa del Señor sométanse a toda creación humana, ya sea al rey, como alguien superior, o a los gobernadores, como sus enviados para castigar a los que actúan mal y alabar a los que actúan bien”.


Esto les recordaba a los cristianos del primer siglo que tenían que permanecer neutrales; debían someterse a los gobernantes que Jehová había permitido que existieran.


Eso no era una enseñanza nueva, era un recordatorio.


Ellos ya sabían lo que había dicho Jesús sobre el Reino y sobre apoyar el Reino.


Entendían que Jesús les había enseñado a darle al césar las cosas del césar y a Dios las de Dios.


Y recordaban que los apóstoles habían dicho que hay que “obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres”.


¿Por qué necesitaban este recordatorio?


Les iba a ayudar porque vivían en un mundo dividido.


La situación era difícil en ese momento.


La gente estaba dividida por la política y los presionaban para tomar partido, por eso necesitaban que se les recordara que debían permanecer neutrales.


¿Cómo los ayudó este principio?


Bueno, el versículo 13 lo explica.


Al decir “por causa del Señor”, pudieron verlo desde otra perspectiva.


Les recordó que someterse a los gobiernos no implica apoyar todas sus decisiones o las guerras.


Significa respetar a Jehová, que les permite tener autoridad, y esperar a que él cambie las cosas.


Entendieron que no debían oponerse al gobierno, sino que debían centrarse en el Reino y en predicar las buenas noticias de ese Reino.


Y este no fue el único recordatorio sobre este tema.


Unos cuantos años antes, los cristianos también recibieron la Carta a los Romanos en la que se les explicaba el papel que tenían las autoridades superiores y cómo debían tratarlas.


Y por ese tiempo los cristianos también recibieron la Carta a Tito, que les recordaba que también debían someterse a los gobernantes.


Todos aquellos recordatorios los ayudaron a permanecer neutrales y de esta manera seguir la guía de Jehová.


Este recordatorio les fue muy útil porque muy pronto iban a ser perseguidos; comenzaría una persecución contra los cristianos.


Y, si obedecían este recordatorio, sin duda Jehová los iba a ayudar.


Veamos lo que dice el versículo 15 sobre esto.


En los versículos 13 y 14, que acabamos de analizar, se les recordaba que tenían que someterse a las autoridades.


Y ahora leamos el versículo 15: “Porque la voluntad de Dios es que, al actuar ustedes bien, hagan callar a los insensatos que hablan sin saber”.


Si ellos obedecían este recordatorio que venía de Jehová, él podría ayudarlos a seguir adorándolo en medio de aquella situación difícil.


Y estamos seguros de que eso es lo que hicieron.


Y hoy día está pasando exactamente lo mismo.


Por ejemplo, esto es lo que les pasó a los hermanos de cierto país.


Ellos también recibieron el recordatorio de permanecer neutrales.


Y, poco después, estalló una guerra civil en ese país.


Obedecieron el recordatorio.


Se mantuvieron neutrales y al mismo tiempo se sometieron a las autoridades.


Cuando acabó la guerra, el Gobierno trató de hacer que la gente se mantuviera unida.


Para ello hicieron varias leyes.


Una les obligaba a utilizar la bandera en una ceremonia si querían que su matrimonio quedara registrado.


Eso iba en contra de la neutralidad de los hermanos.


¿Qué hicieron?


Acudieron a las autoridades y les explicaron que en la guerra civil habían permanecido neutrales.


Los funcionarios de gobierno lo sabían bien y los respetaban.


Y uno de ellos les dijo: “No queremos ponérselo difícil”.


Así que poco después modificaron la ley y ya no les pidieron violar su neutralidad.


Todo gracias a que obedecieron el recordatorio de Jehová y a su buena conducta.


El pueblo de Jehová recibe recordatorios de forma constante.


Piensen en los informes del Cuerpo Gobernante.


Por ejemplo, nos han recordado que debemos ponernos metas en la predicación, que debemos predicar donde está la gente, porque la amamos, ¿verdad?


Es un buen recordatorio, y obedecerlo nos hace felices.


Se nos ha recordado cómo ve Jehová a los que se han ido alejando de él o a los que han pecado y cómo podemos cooperar con Jehová y recibirlos de vuelta.


Hemos ampliado nuestra perspectiva sobre estos principios.


Otro buen recordatorio.


Y nos han dado recordatorios sobre cómo arreglarnos.


Aunque los tiempos han cambiado y cada uno tiene su estilo, nuestro arreglo personal tiene que mostrar respeto por Jehová y su adoración.


Nos han recordado que debemos orar por quienes están encarcelados por su fe.


Y que, si se nos persigue o incluso se nos llegara a encarcelar, debemos seguir predicando.


Y últimamente también se nos ha recordado que debemos permanecer neutrales.


Igual que aquellos hermanos y hermanas del primer siglo, nosotros también vivimos en un mundo muy dividido.


La gente tiene opiniones muy distintas sobre la política, las leyes, los temas sociales… En uno de los informes del Cuerpo Gobernante se nos recordó que Satanás está presionando al pueblo de Dios para que tomemos partido en estos temas, en temas políticos.


Y nos animaron a repasar los principios del libro Textos bíblicos para la vida cristiana, en especial la sección “Gobiernos”.


Hacerlo grabará estos principios en nuestro corazón y nos ayudará a responder a quien nos pida explicaciones sobre este tema; también contribuirá a la unidad del pueblo de Dios.


Aquí en Betel también se nos recuerdan muchas cosas.


Por ejemplo, que debemos perdonar a nuestros hermanos y hermanas.


Se nos recuerda que, cuando hay un problema entre nosotros o con algún otro departamento, debemos buscar la paz para seguir unidos y felices.


A eso nos ayudan los recordatorios.


También se nos recuerda que leamos la Biblia cada día.


¿Y eso por qué?


Porque estamos ocupados.


Por eso nos dicen que debemos escuchar a Jehová mediante la Biblia todos los días.


A los superintendentes nos recuerdan que lo más importante es que seamos buenos pastores.


¿Por qué nos recuerdan eso?


Porque a veces nos centramos más en el trabajo que en los hermanos, las ovejas de Jehová.


También nos recuerdan que, cuando sentimos que no valemos nada, tenemos que luchar contra eso y pensar que Jehová nos quiere, que ve lo mejor de nosotros y que es misericordioso.


Él nos consuela, especialmente si estamos tristes.


Así que, cuando escuchemos los recordatorios de Jehová, no los ignoremos.


Escuchémoslos con atención, porque miren lo que dice el Salmo 119:111: “Acepto tus recordatorios como mi propiedad permanente porque son la alegría de mi corazón”.


Sin lugar a dudas, nos hacen felices.


Nos mantienen unidos.


Nos ayudan a ir por el camino correcto y a estar muy cerca de Jehová.


¡Qué bueno que el hermano nos recordó cómo debemos ver los recordatorios de Jehová!


Al escuchar a Jehová, crecemos en sentido espiritual.


Y también crece el deseo de servir a nuestros hermanos.


La verdad es que hay muchas maneras en las que podemos ampliar nuestro servicio.


Puede que ya estés colaborando en una tarea.


¿Pero te imaginas cómo sería colaborar en otra diferente?


Pues, bueno, hemos preparado otra nueva serie que te ayudará a visualizar esa experiencia.


Se titula “Un día en la vida de…”.


Cada episodio nos va a mostrar cómo es el día a día de hermanos y hermanas de distintas partes del mundo que trabajan duro realizando diferentes tareas.


Veamos el primer episodio; se titula: Un día en la vida de una traductora.


Saludos, hermanos.


Me llamo Han Na Kim y soy traductora a la lengua de señas coreana.


En nuestro departamento, traducimos el alimento espiritual que se publica en inglés y tratamos de que la traducción suene bien, sea fácil de entender y no contenga ningún error.


Las traducciones a lengua de señas se hacen directamente en video, y transmitimos las ideas usando las manos y expresiones faciales.


Ahora estoy estudiando la información que vamos a traducir hoy.


Primero trato de identificar las ideas principales y luego pienso en cuál es la mejor manera de ordenarlas y expresarlas en lengua de señas.


Para ser un buen traductor hay que conocer bien el idioma.


Al principio yo pensaba que dominaba muy bien la lengua de señas coreana, así que empecé a traducir con mucha seguridad.


Pero después me di cuenta de que tenía mucho que aprender.


Durante mi capacitación, empecé a prestar más atención a la gramática y a la estructura de las expresiones.


Algo que me ayudó a mejorar fue fijarme en el vocabulario que realmente usan las personas sordas y estudiar las traducciones a otras lenguas de señas.


Por lo general trabajo con otros dos traductores.


Los tres somos responsables de traducir la información, de que digamos lo mismo que el original y de que se entienda.


No hay publicaciones escritas en lengua de señas, así que tenemos que grabar la traducción en video.


En lo que estamos traduciendo hoy, se mencionan las ballenas.


Pero cada uno de nosotros usa una seña distinta, así que tenemos que decidir cuál es la más común.


A veces es difícil encontrar la mejor solución.


Pero en esos casos el grupo sigue conversando y dando ideas hasta que por fin todos nos quedamos contentos.


Ver cómo Jehová nos ayuda en esos momentos es muy bonito.


En el equipo de traducción hay hermanos y hermanas de distintos antecedentes.


Mis compañeros y yo trabajamos juntos, salimos a predicar juntos, vamos a la misma congregación… ¡Somos como una familia!


Uno, dos…, ¡ya!


Hace poco hubo un cambio en el proceso de traducción: ahora los traductores también hacemos la grabación final y la edición de los videos.


Al principio estaba muy preocupada porque era difícil y no sabía si lo iba a hacer bien.


Pero ahora estoy muy contenta porque he aprendido mucho gracias a la capacitación y el apoyo de los hermanos.


Tres, cuatro… ¡Muy bien!


Mi compañera de cuarto, Hyun Ji, trabaja en el mismo departamento que yo, ¡y hasta vamos a la misma congregación!


Pero a mí me gusta que podemos hablar de todo.


Cuando estoy trabajando en la traducción, no pienso tanto en lo que aprendo yo de la lección, sino en encontrar una forma natural de expresar las ideas en señas.


Pero después, cuando sale el video, en mi estudio personal, me doy cuenta de lo que Jehová me está diciendo a mí y de cómo lo tengo que poner en práctica.


Incluso en los videos en los que he trabajado y que he tenido que ver muchas veces descubro cosas nuevas e interesantes durante mi estudio personal.


Por eso, sé lo importante que es dedicar tiempo a estudiar, para que esas verdades me lleguen al corazón.


Mis padres son sordos, así que aprendí señas de niña.


Cuando empecé a hacer esta labor, me sorprendió que hubiera tantos hermanos trabajando para el beneficio de los sordos, aunque sean pocos.


Ver ese amor que Jehová siente por ellos me conmueve.


Estoy decidida a hacer todo lo posible por que la traducción sea sencilla y les llegue al corazón.


Me hace muy feliz saber que el trabajo que hago aquí beneficia a los hermanos y hermanas que utilizan la lengua de señas coreana.


Ver el valor que mi trabajo tiene para mis padres y cómo fortalece su relación con Jehová me llena el corazón de alegría.


Estoy muy contenta de poder ser traductora y ver de cerca todas las cosas maravillosas que Jehová está logrando.


Espero que muchos otros también tengan la oportunidad de disfrutar de este servicio especial.


La hermana Kim nos ha regalado una idea muy valiosa.


Aunque su tarea es traducir el alimento espiritual, ella reconoce que necesita apartar tiempo extra para nutrirse en sentido espiritual.


¡Qué buen recordatorio para los que estamos muy ocupados en el servicio a Jehová!


Y ustedes, jóvenes, esperamos que esta serie los motive a ponerse nuevas metas en el servicio a Jehová.


Nuestro video musical destaca otra cosa muy buena de la familia de Jehová.


Ya sea que estemos predicándole a un vecino o hablando con un hermano en la congregación, siempre buscamos oportunidades para animar.


Veamos ahora el video.


♪♪ Pueden dejar una cicatriz o ser un regalo que hace muy feliz.


Son una llama que hay que controlar, usarlas bien para no incendiar.


Ya ves que hoy igual que ayer las buenas palabras son más dulces que la miel.


Puedes mostrar amor y compasión, puedes conseguir que sane un corazón.


¿Y qué vas a decir?


¡Qué bueno es elegir palabras más dulces que la miel!


Y, siendo sinceros, hay que recordar que el aire de este mundo se nos puede contagiar.


Igual que Jehová, en nuestro interior solo habrá cariño, bondad y amor.


Ya ves que hoy igual que ayer las buenas palabras son más dulces que la miel.


Puedes mostrar amor y compasión, puedes conseguir que sane un corazón.


¿Y qué vas a decir?


¡Qué bueno es elegir palabras más dulces que la miel!


Ya ves que hoy igual que ayer las buenas palabras son más dulces que la miel.


Puedes mostrar amor y compasión, puedes conseguir que sane un corazón.


¿Y qué vas a decir?


¡Qué bueno es elegir palabras más dulces que la miel!


♪♪ ¡Es hora de descubrir tesoros!


El libro de Nahúm será el séptimo de esta serie en la que profundizamos en los 12 libros de los profetas menores.


¡Fíjate en lo que puedes aprender!


Y, si te gusta algún detalle, anótalo, para que busques más información.


Me encanta que investiguemos juntos sobre la lectura semanal.


En el libro de Nahúm hay principios muy importantes.


¿Verdad que sí?


Habla de la soberanía de Jehová y la santificación de su nombre.


Entonces, ¡comencemos!


El esclavo fiel y prudente nos recomienda que, cuando leamos, lo hagamos despacio y que tratemos de ser un poquito curiosos.


¡Qué buen punto!


La velocidad es enemiga de la buena lectura.


Por ejemplo, el capítulo 1, versículo 1, dice: ¿A ver?


Detente ahí.


Nínive… hace poco leímos de esto, —¿verdad?


—Sí.


Jehová ya había mandado a un profeta ahí: a Jonás.


Y ya sabemos lo que pensó sobre aquella misión.


Los asirios eran aterradores, por eso Jonás huyó.


Así es.


Me pregunto cómo se habrá sentido Nahúm cuando comenzó a escuchar el mensaje de Jehová.


¿¡Cómo habrá reaccionado ahora que le estaba hablando a él!?


Me imagino que se angustió muchísimo, y no me extraña después de lo que vi cuando estudié sobre Nínive.


Fui al Índice y busqué “Nínive”, y ahí encontré una entrada que decía “Ciudad de derramamiento de sangre”.


¡Qué buena idea usar el Índice!


Ahí uno puede encontrar más información del tema.


En una de las publicaciones que leí en el Índice, un investigador decía que “los muchachos y las muchachas eran quemados vivos” y que “los hombres eran empalados, desollados, cegados, o privados de sus manos, pies, orejas o narices”.


¡Ay, qué terrible!


Yo creo que decir que Nahúm estaba angustiado se queda corto.


Y mira la línea de tiempo.


Parece que Nahúm comenzó a profetizar durante el reinado de Josías.


Él puso en marcha una campaña muy firme para eliminar la adoración falsa del país.


Seguro que Josías y el pueblo tenían algunos temores ahora que querían volver a la adoración pura.


En especial porque Asiria era la nación más poderosa en aquel entonces.


Podían hacer lo que ellos quisieran.


Quizás los israelitas estaban asustados de que las reformas que había hecho Josías pudieran enojar a los asirios.


Tal vez pensaban que los iban a torturar como a algunos en Samaria.


Imagínate a nuestra hija ahí, ¡qué miedo!


Pero mira en el versículo 3 lo que hace Jehová.


Dirige la atención a la forma en la que ejerce su soberanía.


En ese versículo él les asegura que “es paciente, y también muy poderoso”.


Me puse a investigar, y resulta ser que este es uno de los pocos lugares en la Biblia en los que Jehová conecta su paciencia con su gran poder.


Parece que Jehová quería que se centraran en su poder y en su forma de gobernar, y no en lo que los asirios podían hacerles.


¡Qué tranquilizador!


Pero Jehová hace algo más; en el versículo 15 dice: Jehová les dice: “Aunque todavía no he destruido a Asiria, adórenme sin miedo.


Celebren las fiestas”.


Claro.


“Pueden confiar en mí”.


Exactamente.


Al final, Jehová demostró su gran poder dejando Nínive tan arrasada que por mucho tiempo ciertos críticos de la Biblia creyeron que no había existido.


¡Ay, qué alivio para Nahúm, Josías y todos los siervos de Jehová de ese tiempo!


Podían adorar a Jehová felices y en paz.


Al centrarse en la forma de gobernar de Jehová, pasaron del miedo a la confianza.


Ay, ¡qué bonita perla!


Déjame anotarla.


La forma de gobernar de Jehová nos da confianza.


Sí.


Y esa perla se convertirá en un tesoro si la aplicamos a nuestra relación con Jehová.


Exacto.


La forma en que Jehová ejerce su soberanía nos enseña muchísimo sobre su personalidad.


Sigo pensando en eso que leímos: “Jehová es paciente, y también muy poderoso”.


Con los humanos muchas veces pasa lo contrario: cuando tienen poder, no son pacientes.


Si Jehová fue paciente con gente tan cruel y violenta como los asirios, ¿no tendrá paciencia conmigo?


Bueno, cuando me equivoco, normalmente siento como si Jehová me rechazara de inmediato.


Pero meditar en este relato me ayuda a ver a Jehová como un padre amoroso y muy paciente.


Él es paciente conmigo porque me quiere mucho.


Y entender esto me hace tener la seguridad de que él es mi amigo.


¡Qué bonito!


La verdad es que a veces somos demasiado críticos con nosotros mismos y no dejamos de darles vueltas a esos pensamientos negativos.


Pero Jehová no nos ve así.


Así que, si Jehová es tan paciente conmigo, ¿no debería serlo yo también?


Creo que debo esforzarme más por verme como Jehová me ve.


¿Y cómo puede ayudar esto a quien tiene cierta autoridad en la familia o en la congregación?


En mi caso, puedo preguntarme si soy paciente.


¿Cómo me verá Jehová?


Si no soy paciente y me enojo rápido, ¿a quién estoy imitando?


Sí, qué buen punto.


Yo también he estado pensando en el poder de Jehová.


Los israelitas no tenían razones para tener miedo.


Los asirios no eran nada comparados con el Dios todopoderoso.


En nuestro caso, vivimos en el mundo de Satanás, que es horrible, pero no tenemos nada que temer.


Jehová usa su poder para ayudarnos.


Así que, cuando me enfrente a una prueba, voy a centrarme en su forma de gobernar.


No voy a tener miedo porque, en vez de verme a mí misma frente a la prueba, voy a ver a Jehová frente a la prueba, y eso me va a tranquilizar.


Es cierto.


También quiero esforzarme por leer las experiencias que aparecen en jw.org.


Ver cómo los hermanos y las hermanas están aguantando persecución me da la seguridad de que, cuando yo también tenga que enfrentarme a la persecución, Jehová me dará la actitud y las herramientas necesarias para aguantarla.


Los ejemplos de estos hermanos demuestran que Jehová está usando su poder para ayudar a su pueblo hoy día.


Realmente es paciente y muy poderoso.


Sí, es cierto.


OK, mira lo que escribí para que no se me olvide.


Leer despacio y con curiosidad, usar el Índice para buscar más información del tema y ver lo que nos enseña la soberanía de Jehová sobre él.


Y aún hay mucho más por investigar.


Por ejemplo, ¿cómo fortalece nuestra fe el cumplimiento de otros detalles sobre esta profecía de la destrucción de Nínive?


Entonces, sigamos investigando un ratito.


Mira, yo encontré esto que también… En este programa, se nos ha recordado que tenemos al padre más cariñoso del universo, Jehová.


Todo esfuerzo que hagamos por ser parte de su familia vale la pena.


Por eso fortalecemos el amor, ese “lazo de unión perfecto” que existe entre nosotros.


También nos nutrimos en sentido espiritual para poder realizar distintos trabajos que apoyan la organización y la obra del Reino.


Y, cuando pasamos por dificultades, nunca dejamos de confiar en nuestro Padre, Jehová.


Finalmente, la videopostal de este mes viene de Gabón, en la costa oeste de África central.


Gabón es conocido como el Edén de África por sus hermosos paisajes, que incluyen la selva tropical (que cubre el 85 % del país) y las cataratas de Kongou.


En el parque nacional de Loango se pueden ver elefantes cerca de la costa.


Son elefantes de bosque, que es una especie en peligro de extinción, y la mayoría de ellos se encuentran en Gabón.


Allí también viven gorilas, coloridos mandriles y miles de chimpancés.


Gabón también es el hogar de una abundante vida marina.


Hay más de 20 especies de delfines y ballenas, lo que da a los visitantes muchas oportunidades de ver de cerca a estas majestuosas criaturas.


Aunque hay animales que es mejor ver de lejos, como la víbora de Gabón, que tiene los colmillos más largos que cualquier otra serpiente venenosa.


Llegan a medir 5 centímetros (o 2 pulgadas), pero lo bueno es que son tranquilas y casi nunca muerden.


La capital, Libreville, la fundaron en el siglo diecinueve personas que habían sido esclavas.


Hay edificios modernos, parques y playas.


Al sureste del país está Franceville, que queda muy cerca de lugares muy bonitos, como las cataratas Poubara.


En 1957 dos hermanos emigraron de lo que ahora es la República del Congo para buscar trabajo y pasaron por el sur de Gabón.


Ellos le predicaron a Antoine Moubanga, que enseguida progresó y se bautizó en junio de 1957.


Antoine fue el primer testigo de Jehová en Gabón.


Por ese tiempo, unos Testigos del Congo que trabajaban para una empresa de construcción se mudaron a Gabón.


Ellos, junto con el hermano Moubanga, comenzaron a predicar y a celebrar reuniones en una cabaña de madera que alquilaban.


Los sábados por la tarde daban discursos públicos y ponían unos bancos al aire libre, por eso se los conocía como “la religión de los bancos”.


En 1964, cuando la obra recibió reconocimiento oficial, llegaron los misioneros.


Para llegar al mayor número de personas, los domingos transmitían por radio discursos bíblicos.


Pero de repente, en abril de 1970, el Gobierno prohibió la predicación y las reuniones, y deportó a los misioneros.


Aun en estas difíciles circunstancias, los hermanos siguieron sirviéndole lealmente a Jehová.


Para que no los descubrieran, celebraban sus reuniones y asambleas de noche.


Poco a poco las cosas fueron mejorando.


Los hermanos pudieron construir Salones del Reino, celebrar reuniones y asambleas, y hasta empezaron a transmitir de nuevo un programa de radio.


Este programa fue muy conocido.


De hecho, en el 2004, se publicó un artículo sobre él en un periódico nacional.


Uno de los presentadores dijo que la gente reconocía su voz y así le era muy fácil comenzar cursos de la Biblia.


Hoy día hay más de 4.600 publicadores predicando las buenas noticias.


Dirigen más de 8.000 cursos bíblicos en distintos idiomas como enyebi, fang, francés, miene, punu y tequé.


Recientemente, 28 hermanos y hermanas asistieron a la primera clase de la Escuela para Evangelizadores del Reino en Gabón.


Las clases se llevaron a cabo en un moderno Salón del Reino en la zona de Okala, en Libreville.


Los 116 publicadores de la congregación Okala dirigen nada más y nada menos que 140 cursos bíblicos, ¡han roto su propio récord!


A la última Conmemoración asistieron 287 personas.


Nuestros hermanos de la congregación Okala les envían un cariñoso saludo.


Desde la central mundial de los testigos de Jehová, esto es JW Broadcasting.








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