El texto para el año 2023 es Salmo 119:160, que dice: “La verdad es la propia esencia de tu palabra”.
¡Qué cierto es eso!
Como Jehová nos quiere tanto, nos ha dado su Palabra.
Así nos protege enseñándonos la verdad.
Así que la Biblia es la máxima autoridad para distinguir lo verdadero de lo falso.
Hoy vivimos en lo que se conoce como “la era de la información”, porque es muy fácil acceder a ella.
Antiguamente, nos tomaba muchas horas o incluso varios días encontrar cierta información.
Pero ahora es mucho más fácil que antes.
Si buscamos en internet, en tan solo unos minutos o incluso segundos, podemos encontrar esa información que estábamos buscando.
Pero, claro, el solo hecho de que haya mucha información disponible o que sea fácil acceder a ella no significa que esta información sea exacta, que sea confiable o que sea verdadera.
Es interesante que, en el 2016, Oxford Dictionaries eligió la palabra post-truth —en español, posverdad— como la palabra del año.
¿Y qué significa esto de “posverdad”?
Algunos lo describen como una situación en la que, para decidir si algo es cierto o no, las personas se dejan influir más por sus emociones y creencias que por los hechos comprobados.
¿Y qué significa esto?
Bueno, que las personas escogen en qué creer basándose en sus emociones, en sus sentimientos o en sus creencias.
Como esto es así, es muy fácil manipular a las personas con información falsa, especialmente si esa información está de acuerdo con sus opiniones personales.
Veamos un ejemplo.
Les voy a leer tres titulares.
¿Cuál de estos creen ustedes que es cierto?
“Tomar tres tazas de café al día puede causar cáncer”.
Aquí hay otro: “Tomar café regularmente aumenta la esperanza de vida y reduce el riesgo de sufrir un infarto”.
Y el último: “Según un estudio, tomar té en vez de café previene las enfermedades cardiacas”.
Entonces, ¿cuál de estos titulares creen ustedes que es cierto?
Es interesante que la gente tiende a creer las historias que están de acuerdo con sus ideas personales.
Por eso, si a ti te gusta tomar café, quizás escogiste el titular que decía que el café es bueno para la salud.
Pero, si no te gusta tomar café o piensas que es perjudicial, seguramente escogiste el que decía que tomarlo es peligroso.
Y, si prefieres tomar té en vez de café, lo más probable es que hayas elegido el último titular.
¿Y cuál era el verdadero?
Bueno, lamento decirles que ninguno.
En realidad los inventé para demostrar lo que habíamos dicho antes, que es muy fácil creer en lo que queremos creer.
¿Y cómo puede ayudarnos la Biblia?
Claro, la Biblia no trata en detalle cada situación a la que nos enfrentamos en la vida, pero nos da principios muy valiosos que nos pueden ayudar a analizar la información y distinguir las cosas que son verdaderas de las falsas.
Hace algún tiempo se publicó un excelente artículo en nuestro sitio web.
Se titula “Cómo protegerse de la información falsa”.
¿Qué les parece si vemos algunos principios bíblicos que se destacaban en este artículo?
Este es el primero.
Leamos Proverbios 14:15.
Dice: “El ingenuo se cree todo lo que le dicen, pero el prudente mide bien todos sus pasos”.
¿Qué significa eso?
¿Qué significa que “el prudente mide bien todos sus pasos”?
Una obra de consulta explica que esta figura retórica significa ser cauteloso, precavido, y estar alerta para no dejarse engañar por información falsa.
¡Qué interesante!
Ese es un muy buen consejo.
Hoy se publican muchas noticias falsas por todo el mundo.
De hecho, circulan videos llamados deepfake.
¿Saben lo que es eso?
Estos son videos en los que aparecen políticos o personas muy conocidas, y entonces, usando cierto tipo de tecnología, manipulan el video para que la persona aparezca diciendo algo que nunca dijo.
¡Qué miedo!
Por eso hay que tener mucho cuidado, porque podríamos estar aceptando de buenas a primeras información falsa que nos llegue, especialmente si es algo que está de acuerdo con lo que ya creemos.
Veamos el siguiente principio.
1 Tesalonicenses 5:21: “Comprueben todas las cosas y aférrense a lo que está bien”.
¿Y cómo podemos comprobar que algo es verdadero?
Veamos dos preguntas que podemos hacernos.
Esta es la primera.
¿De dónde viene la información?
¿Cuál es la fuente?
Cuidado: un sitio web puede estar muy bien hecho y parecer muy confiable (incluso tener un nombre muy profesional), pero eso no significa que su información sea verdadera.
Segunda pregunta.
¿La información es exacta?
¿Está actualizada?
Es importante ver de cuándo es la información.
Hay que verificar los hechos que se presentan, contrastarlos con otras fuentes para ver si lo que se dice realmente es verdad.
Pero, cuidado, porque muchas veces las fuentes que se citan en cierto sitio web son una lista de otros sitios web que en realidad tienen la misma información equivocada.
Por eso, fijémonos bien.
¿Y qué piensan de afirmaciones como esta?
“3 de cada 4 doctores recomiendan este producto”.
¿Pero qué significa esto?
Por ejemplo, podría significar que, de 1 millón de doctores a los que se consultó, 750.000 de ellos, o 3 de cada 4, estuvieron de acuerdo en que este producto es bueno y confiable.
Esa sería una cantidad importante.
Pero también podría significar que se consultó con ocho doctores y que seis de ellos estuvieron de acuerdo en que ese es un buen producto.
¿Verdad que no es lo mismo?
Por eso es importante asegurarse del verdadero significado de las cosas.
Y, por cierto, ¿qué tipo de doctores son?
Porque hay doctores en Historia, en Filosofía, en leyes...
Incluso hay algunos veterinarios que son doctores.
Cuidado.
Las personas pueden presentar la información de una manera que parezca exacta y confiable.
Asegurémonos de conocer los hechos.
Veamos el tercer principio.
Está en Proverbios 28:26.
Dice: “El que confía en su propio corazón es un insensato”.
¡Guau!
Lo que dice aquí es bastante directo.
Pero eso es lo que dice la Biblia.
Nuestro artículo mencionaba esto: “La gente normalmente confía en la información que apoya lo que ellos quieren creer”.
Por eso es tan importante que nos hagamos esta pregunta: “¿Me fío de esta información simplemente porque es lo que quiero creer?”.
Y aquí está el ultimo principio; está en Éxodo 23:1.
Ahí leemos: “No divulgues una noticia falsa”.
“No divulgues”.
Nuevamente la Biblia aquí es muy directa, ¿cierto?
Está muy claro.
Todos tenemos una responsabilidad muy importante: no compartamos nada a menos que estemos completamente seguros de que es verdadero.
En muchos casos, va a ser mejor darle al botón de borrar que al de reenviar.
Entonces, ¿qué aprendimos esta mañana?
Que la Palabra de Dios es la fuente de la verdad.
Por eso es la autoridad para distinguir lo que está bien de lo que está mal.
Claro, la Biblia no habla de todo aspecto de la vida, pero nos da muchos principios para analizar la información y distinguir lo que es verdadero de lo que es falso.
Jehová nos cuida y nos enseña por nuestro propio bien; por eso, nos ayuda a rechazar la información falsa y nos enseña a aferrarnos a lo que es verdadero.
