El título de este análisis es: “¿Eres un buen amigo, como Jonatán?”.
Y el versículo en el que se basa es 1 Samuel 18:1, que es el texto de hoy.
Abran ahí la Biblia, por favor.
¿Cuál es el contexto?
Tan pronto como David venció a Goliat, la Biblia dice que él y Jonatán se hicieron muy amigos, y muy rápido.
Versículo 1.
Dice: “En cuanto David terminó de conversar con Saúl, surgió una gran amistad entre Jonatán y David, y Jonatán empezó a quererlo como a sí mismo”.
Una pregunta: ¿por qué se hicieron estos hombres tan buenos amigos?
En pocas palabras, porque eran hombres espirituales.
Antes de que se hicieran amigos, cada uno de ellos ya tenía una buena amistad con Jehová.
Seguro que están de acuerdo conmigo en que nos sentimos más cerca de nuestros amigos cuando tanto ellos como nosotros tenemos una buena amistad con Jehová.
Por ejemplo, en el texto que acabamos de leer vemos que Jonatán se dio cuenta de que Jehová usó a David para vencer a Goliat.
¿Se imaginan a Jonatán, un príncipe poderoso de probablemente unos 50 años, escuchando a este joven David que quizá no tenía ni 20 años contar emocionado cómo había vencido a Goliat en el nombre de Jehová?
Es fácil de entender por qué Jonatán y muchos otros llegaron a querer tanto a David.
David no era un joven con exceso de confianza ni arrogante, que buscara ser el centro de atención.
A pesar de su edad, había demostrado que era todo un hombre, un hombre espiritual, que ya tenía una fe fuerte en Jehová y una gran confianza en él.
Probablemente la conversación con David le recordó a Jonatán lo que él mismo había vivido unos años antes.
¿Recuerdan cuando Jonatán subió contra el puesto de avanzada de los filisteos y estaba solo con su escudero?
¿Qué dijo Jonatán en esa ocasión?
En 1 Samuel 14:6 leemos que Jonatán dijo: “A Jehová no hay nada que le impida salvar, ya sea valiéndose de muchos o de pocos”.
¿Y qué pasó en esa ocasión?
Pues, como haría David años después, Jonatán demostró que tenía fe en que tan solo dos hombres con la ayuda de Jehová podían vencer a toda una tropa.
¿Qué aprendemos?
Que Jonatán y David pudieron hacerse amigos y mantener esa amistad porque los dos sentían un gran amor por Jehová.
Y es que esa es la clave para tener una buena amistad.
Así que, si queremos conseguir buenos amigos y si queremos ser nosotros buenos amigos de otros, tenemos que mantener nuestro amor por Jehová.
Esa es la clave.
Volvamos a 1 Samuel 18:1, y también podrían echarle un ojo al versículo 3.
Ahí leemos que Jonatán empezó a querer a David “como a sí mismo”.
Quizá hayan escuchado decir que lo que había entre ellos era más que una amistad, era una relación amorosa.
Pero la Biblia de ninguna manera apoya esa idea tan retorcida.
Tengamos en cuenta dos cosas.
Primera, las expresiones de afecto, como los abrazos y los besos, incluso entre hombres que eran amigos o familia, eran comunes en tiempos bíblicos y en la cultura del antiguo Oriente Medio.
Pero hay una segunda razón aún más importante por la que sabemos que esa insinuación sobre ellos es falsa.
¿Cuál es?
Que los dos amaban muchísimo a Jehová y sus normas sobre lo que está bien o mal.
Y es que Jehová siempre ha prohibido cualquier tipo de inmoralidad sexual.
1 Samuel 20:42 dice que ellos hicieron su juramento de amistad en “el nombre de Jehová”.
Como ha dicho el esclavo fiel y prudente —y cito—, “decir que David y Jonatán tenían relaciones homosexuales va en contra del fundamento de su amistad”.
Seguro que estamos de acuerdo con esto.
Jonatán les demostró amor y cariño a David y a otras personas.
Nos puso un excelente ejemplo a imitar.
Veamos por qué.
Bueno, cuando Jonatán mostraba amor, estaba imitando el amor desinteresado de Jehová.
Busquemos, por favor, 1 Corintios, capítulo 13, y leamos los versículos 4 a 8.
En estos versículos se describe cómo actúa una persona que imita el amor de Dios.
Mientras leemos 1 Corintios 13:4-8, hagamos una comparación de lo que sabemos sobre Jonatán con lo que se dice aquí: “El amor es paciente y bondadoso.
El amor no es celoso.
No presume, no es arrogante, no se porta de forma indecente, no busca sus propios intereses, no se irrita con facilidad.
No lleva cuenta del daño.
No se alegra por la injusticia, sino que se alegra con la verdad.
Todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta.
El amor nunca falla”.
¿Encajan estas palabras con la forma de ser de Jonatán?
Leamos de nuevo el versículo 4.
Ahí dice que “el amor es paciente”.
En griego, la palabra paciente implica “aguantar con calma y tardar en enojarse”.
En vista de esto, ¿qué haría un buen amigo?
No se limitaría simplemente a soportar una situación difícil, sino que aguantaría con calma esperando a que la situación mejore.
Y eso hizo Jonatán.
Piensen en lo difícil que tuvo que haber sido para él cuando Jehová rechazó a su padre Saúl, pero le permitió seguir siendo rey por un tiempo.
Aunque Saúl se estaba alejando de Jehová cada vez más, Jonatán no le dio la espalda a su padre.
Al contrario, como lo amaba, fue paciente con él.
Y lo sabemos porque la Biblia dice que Jonatán apoyó a Saúl en las batallas que tuvieron contra los enemigos de Dios.
Es más, como David dijo en su canción de duelo: “Ni siquiera en la muerte fueron separados”.
¿Y qué hacía Jonatán cuando a su padre le daba una especie de locura y reunía a los soldados, al ejército, e iba por todo el país persiguiendo a David —un buen hombre— para acabar con él?
Bueno, es curioso que la Biblia no dice que Jonatán fuera con él en esas ocasiones.
¿Por qué no?
Porque Jonatán nunca desobedeció las normas de Dios.
Como dice 1 Corintios 13:6, Jonatán ni podía ni quería alegrarse “por la injusticia”.
Su lealtad a Jehová, a David y a su juramento de amistad se lo impedía por completo.
1 Corintios 13:4 dice que “el amor es […] bondadoso”.
Eso describe muy bien a Jonatán.
En los peores momentos de David siempre estuvo a su lado.
1 Samuel 23:16 dice que Jonatán fue a ver a David para “fortalecer su confianza en Jehová”.
Esa confianza era la base de su amistad y lo que les daba fuerzas.
Él hizo todo lo que pudo para que su padre no lo capturara.
La Biblia dice que el amor verdadero “no es celoso”.
Desde un punto de vista humano, Jonatán tenía muchas razones para tener celos y envidia de David.
Pero no se sintió así, ni siquiera sabiendo que David iba a ser el siguiente rey en vez de él.
¿Por qué?
Porque el amor verdadero “no busca sus propios intereses”.
El amor desinteresado de Jonatán por Jehová primero, por David y por su padre Saúl nunca falló.
Jonatán nos puso el ejemplo de lo que es ser un buen amigo, y queremos imitarlo.
Estoy seguro de que, si de ahora en adelante pensamos en el ejemplo de Jonatán y nos esforzamos por imitarlo, podremos hacer buenos amigos y mantenerlos.
Como Jonatán, queremos ser pacientes con todos nuestros amigos y familiares, no solo con unos pocos.
Como Jonatán —y con la ayuda de Jehová—, queremos centrarnos no en nosotros mismos, sino en lo que necesitan los demás.
Y, como Jonatán, queremos percibir y promover la voluntad de Jehová y sus decisiones, y no las nuestras ni nuestras preferencias.
No cabe duda de que todos queremos y necesitamos tener buenos amigos.
Y, como hemos analizado hoy, la clave para conseguirlo es: que sigamos fortaleciendo nuestra amistad con Jehová.
Así, no solamente tendremos buenos amigos aquí en la Tierra, sino también en el cielo.
Y, cuando tengamos que afrontar pruebas más duras en el futuro, seremos mejores amigos, amigos de verdad, como Jonatán.
