Para muchas personas, las redes sociales son el pan de cada día.
Por ejemplo, tus amigos las usan, sus padres probablemente también y a lo mejor hasta sus abuelos las usan.
Quizá te preguntes si tú también deberías usarlas.
¿Estás pensando en abrirte una cuenta en una red social?
Antes de hacerlo, ¿por qué no te preguntas esto?
¿Están de acuerdo mis padres?
O ¿hay una edad mínima legal donde yo vivo?
La Biblia dice: Así que es de inteligentes averiguar primero en qué te estás metiendo.
Podría parecer que las redes sociales son una herramienta genial para estar conectado con tus amigos, mantenerte al día con lo nuevo o inspirarte para tus hobbies.
Pero, si lo piensas bien, también tienen sus desventajas.
¿Como cuáles?
Para empezar, pueden ser adictivas.
Las redes están diseñadas para que hagas scroll y más scroll y sigas viendo lo que otros ponen y estés revisando y revisando la reacción de los demás a lo que tú has publicado.
La gente se puede quedar pegada a la pantalla durante horas.
Con razón muchos adolescentes sufren por la falta de sueño.
Entre los buenos consejos que da la Biblia, dice que sigamos “aprovechando el tiempo de la mejor manera”.
Algunos jóvenes han decidido dejar para más adelante las redes sociales o eliminar las que ya tenían para poder controlar mejor su tiempo.
Y otra cosa que hay que tomar en cuenta es que las redes pueden hacer que tengas sentimientos negativos, sobre todo si estás comenzando la adolescencia o eres más pequeño.
Si no pones límites, puedes terminar obsesionándote con lo que otros piensan de ti.
También te puede dar envidia o ansiedad que otros tengan más likes o seguidores que tú; o incluso puedes pensar que tu vida no es tan divertida.
Pueden hacerte sentir que te estás perdiendo de algo, como cuando a ti no te invitan a un lugar y parece que invitaron a todo el mundo.
Los que pasan demasiado tiempo en las redes sociales muchas veces acaban sintiéndose solos o sufriendo ansiedad o depresión.
También es más común que les hagan bullying en las redes y que se sientan feos.
En vez de vivir en el mundo virtual, hay jóvenes que han decidido vivir en el mundo real.
¿Cómo?
Pasando más tiempo con los amigos en persona o incluso hablando con ellos por teléfono.
No hay nada como estar con las personas.
Y hay otros que han tratado de hacer un detox de las redes.
¿Un qué?
Un detox es un descansito.
Y los que lo han hecho se han dado cuenta de que las redes no son como el aire que respiramos, no son necesarias para vivir.
Puedes ser feliz sin las redes sociales.
Y recuerda que hay otro factor importante.
¿Qué tal si tus padres no te dejan usar las redes, al menos por ahora?
¿Cómo deberías reaccionar?
En vez de enojarte o usarlas a escondidas, demuéstrales que pueden confiar en ti.
Demuéstrales que tomas buenas decisiones y que eres obediente.
Gracias a eso, a lo mejor más adelante te dejan usar las redes.
Pase lo que pase, recuerda esto: muchos jóvenes están contentos sin las redes sociales.
Esto incluye a algunos que las tuvieron pero prefirieron dejarlas, al menos por un tiempo.
Y, si sus amigos les preguntan por qué no las usan, les contestan: “Porque ahora mismo estoy muy ocupado” o “Quizás me abra una cuenta después”.
Y, bueno, al final de la adolescencia estarás más preparado para tomar la mejor decisión.
